Y una noche, por fin, Chile supo ganar

Un grito contenido durante casi un siglo estalló las gargantas del pueblo chileno, que tras conquistar la Copa América por primera vez en la historia se despojó de la condición de eterno perdedor.  Argentina volvió a quedarse corta.

Copa América 2015Nunca antes, aquella vieja premisa de ‘No hay mal que dure cien años, ni Chile que la resista’ fue tan cierta. Noventa y nueve años después de que el 2 de julio de 1916 se dio el primer puntapié en la historia del entonces llamado Campeonato Sudamericano de Selecciones, la Roja ganó su primer título, tras superar a Argentina en la definición con tiros desde el punto penalti al cabo de 120 minutos igualados sin goles. La ‘generación dorada’ del fútbol austral le ganó la partida a su émulo albiceleste, que de manera increíble y dolorosa, a pesar de contar con el mejor jugador del mundo, volvió a sumar una frustración.

Hasta este sábado 4 de julio de 2015, Chile hacía parte, con Ecuador y Venezuela, del pequeño grupo de países que nunca había alzado la hoy llamada Copa América, el torneo de selecciones más antiguo del planeta fútbol. Después de que Alexis Sánchez, el niño maravilla del balompié austral, venció a Sergio Romero y sentenció la victoria por cuenta de 4-1, se sumó a Colombia (2001) y Bolivia (1963) como los países que una vez ganaron el trofeo continental. Acredita, además, cuatro subcampeonatos (1955, 1956, 1979 y 1987), cinco terceros puestos y diez cuartos lugares. Fue la séptima vez que ese país acogió el torneo y la tercera final que disputó, tras haber perdido las de 1979 (con Paraguay) y 1987 (con Uruguay).

Copa América 2015
La foto que Chile esperó durante casi un siglo: su Selección campeona de América. Superó a Argentina (4-1) en la definición con tiros desde el punto penalti y obtuvo el título continental por primera vez.

Esa marea roja que se hizo célebre durante el Mundial-2002 en apoyo de Corea del Sur, esta vez fue el sello de la felicidad del pueblo chileno, que por primera vez en un siglo saboreó las mieles del triunfo en el fútbol continental. Con algunos pequeños fortines albicelestes, el estadio Nacional y Santiago entera, Chile a lo largo y ancho de su geografía y cualquier lugar del orbe donde había un chileno, se vistieron de rojo. Millones de corazones latieron al unísono para brindarle arropo al equipo del argentino Jorge Sampaoli, un ilustre hijo adoptivo, que consiguió la hazaña que a otras generaciones brillantes se les negó. Un antes y un después que rompe la historia de esa nación, de su deporte, de su gente.

Copa América 2015
Chile entero fue una fiesta tras la consecución del título de la Copa América. El equipo de Jorge Sampaoli fue merecidamente el campeón de un torneo que desde la antesala lo tuvo como uno de los candidatos (Conmebol.com).

No fue un partido brillante, pero sí uno digno de una final. Es decir, luchado, trabajo, jugado más con el corazón que con la cabeza, ardorosamente disputado, con los nervios a flor de piel, consumiendo la última existencia de uñas. Chile lució mejor a lo largo de los 120 minutos, pero careció del poder ofensivo que lo erigió como el equipo más goleador del torneo. Argentina, en cambio, volvió a ser el elenco ansioso e impreciso de los primeros cuatro partidos, y lo pagó caro. Gozó de las mejores opciones para abrir el marcador, especialmente la que Gonzalo Higuaín no pudo convertir en el tiempo añadido en el segundo período, y revivió los viejos fantasmas de sus caídas en las definiciones con tiros desde el punto penalti: solo Lio Messi anotó.

Chile jugaba el partido más importante de su historia, y no solo en la Copa América. La constelación de Alexis Sánchez, Arturo Vidal, Jorge Valdivia, Claudio Bravo, Gary Medel, Charles Aránguiz, David Pizarro, Matías Fernández, Eduardo Vargas y Mauricio Pinilla, sin duda la mejor camada de todos los tiempos, se enfrentaba a la posibilidad de quedar marcada con el mismo rótulo de otros buenos equipos que conformó su país: el de buenos jugadores que jamás ganaron algo. El rumbo comenzó a cambiar cuando Marcelo Bielsa, otro argentino que echó raíces en Chile, se encargó del equipo en las eliminatorias a Suráfrica-2010. De ese equipo hacían parte los jóvenes, Bravo, Vidal, Valdivia, Sánchez, Isla, Fernández, Medel, Jara y Beausejour, pilares de esta conquista que quedará grabada para la posteridad.

Copa américa 2015
Alexis Sánchez, el Niño Maravilla del fútbol chileno, fue el autor del disparo decisivo. Con gran categoría, la picó por el centro del arco de Sergio Romero y sentenció la serie por 4-1 (Conmebol.com).

Tras el alejamiento de Bielsa, en 2011 asumió Claudio Borghi para vivir un ciclo tormentoso, cargado de polémicas y que en el campo deportivo supuso un pequeño retroceso. Sin embargo, el acierto de los dirigentes australes fue brindarle la oportunidad a un entrenador que había mostrado acumulado méritos en el fútbol local (tres títulos consecutivos con Universidad de Chile, además de la Copa Suramericana) y que, a su manera, ofrecía una continuidad del estilo Bielsa, el plus que le permitió a la Selección Chile recortar las distancias con los grandes del continente. Clasificó a Brasil-2014, llegó a los octavos de final en ese certamen (eliminado por Brasil con disparos desde el punto penalti) y ahora logró el título que por tanto tiempo se esperó con ansiedad.

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Ya está: Chile, campeón de la Copa América 2015. Los jugadores de la Roja corren a celebrar con Alexis Sánchez, el héroe de la noche, mientras los argentinos, incrédulos, ven de nuevo la cara de la derrota (Conmebol.com).

Durante décadas, Chile fue una selección de buena técnica, con varios buenos futbolistas, pero una mentalidad limitada, timorata. Perder honrosamente en las instancias decisivas era un buen resultado para este país, cuyos jugadores parecían conformes con no ser goleados por Brasil, Argentina o Uruguay. La transformación de la mano de Bielsa, Borghi y Sampaoli consistió, precisamente, en demostrar que a nivel técnico el chileno nada tenía que envidiarles a brasileños y argentinos, pero que mentalmente se sentía inferior. El trabajo, en el que muchos no creyeron, se realizó de manera pausada, pero constante, hasta que se logró cambiar el chip. Entonces, la Roja se transformó en un conjunto competitivo que ya no solo podía medirse de tú a tú con los grandes de Suramérica, sino que como lo hizo en el Mundial de Brasil era capaz de pintarle la cara al vigente campeón orbital (venció 2-0 a España).

A la Copa América llegó como uno de los favoritos, en su condición de local, pero teóricamente superado en lo futbolístico por Brasil, Argentina y Colombia, también por Uruguay gracias a la tradición en el torneo. Sin embargo, a medida que transcurrían los partidos, Chile demostró que estaba a la altura de los otros y el aliento del público, que esta vez se comportó como un verdadero jugador número 12, fue un plus. Ecuador (2-0), México (3-3) y Bolivia (5-0) padecieron sus poder ofensivo, pero dejaron la impresión de ser claramente inferiores. Contra Uruguay, en cuartos de final, el elenco de Sampaoli aprobó la asignatura de vencer a un grande. En semifinales, con Perú (2-1), los desaciertos arbitrales empañaron su paso a la final, instancia a la que Argentina llegó con mejores credenciales tras golear 6-1 a Paraguay.

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La jugada que pudo cambiar la historia: en tiempo añadido, Gonzalo HiguaÍn no acertó el arco de Claudio Bravo, tras un contragolpe letal. Argentina completó 22 años sin ganar un título oficial (Conmebol.com)

En la previa del juego, los futbolistas chilenos dejaron saber su inconformidad con lo que llamaron favoritismo de parte del público y de la prensa a favor de su rival. Un factor que, a la postre, se convirtió en un hándicap a su favor, porque le restaron presión, porque le permitieron preparar el histórico juego con tranquilidad y, sobre todo, porque le picaron el orgullo a un grupo de talentos que no estaba dispuesto a dejar pasar esta oportunidad. No fue el mejor partido de Chile en la Copa América, pero sí el partido perfecto para las circunstancias. Sin renunciar a su temido poder ofensivo, Sampaoli diseñó un juego para controlar la mejor arma de su rival: Lio Messi. Lo cercaron por donde corrió, le pegaron, lo acorralaron y jamás le brindaron los espacios en los que suele ser letal.

Copa América 2015
No hay duda de que Lionel Messi es el mejor futbolista del mundo, pero sigue con una asignatura pendiente: ganar con la Selección Argentina. Fue el único que convirtió en la tanda desde el punto penalti (Conmebol.com).

Con Messi desconectado, a Argentina le costó demasiado generar los circuitos ofensivos que acabaron con la resistencia paraguaya en las semifinales. Y Sergio ‘Kun’ Agüero naufragó en la marca, y Ángel Di María se retiró anticipadamente por una lesión, y su reemplazo Ezequiel Lavezzi no fue solución en ataque, y el DT Gerardo Martino prescindió de Carlitos Tévez que se quedó sentado en el banco. Los 90 minutos de juego se cerraron con un Chile mejor posicionado, acechando los predios de su rival, pero sin poder dar el golpe. Argentina retrocedió y aguantó, una tarea que no luce con su estilo, pero pudo ganarlo en el último ataque, en esa increíble opción que Gonzalo Higuaín no pudo anotar cuando Bravo ya nada tenía que hacer. La prórroga, en cambio, fue como el primer asalto de una pelea por el campeonato mundial: demasiado estudio, demasiadas prevenciones, demasiado miedo a perder. Se negoció el empate y se le apuntó todo a la definición con tiros desde el punto penalti, serie en la que se demostró una vez más que la famosa suerte es un componente mínimo y que al final prima la capacidad para no dejarse vencer por la presión.

Hasta que se llegó al punto al que nadie quería llegar, pero que tampoco fueron capaces de evitar los protagonistas: los disparos desde el punto penalti. Allí, una vez más, se demostró que no es una una lotería, como acostumbran decir los que no poseen más argumentos que los lugares comunes. Los chilenos, más aplomados, más decididos, convencidos de su responsabilidad y también, de su oportunidad, no fallaron los cuatro que ejecutaron. Argentina, en cambio, fue un mar de nervios y, como nunca antes en la Copa América, fue Messi y el resto: el astro embocó el suyo, el único que celebró la Albiceleste, mientras Gonzalo Higuaín volvió a errar (la tiró fuera del estadio) y Éver Banega permitió el lucimiento del portero Bravo. 4-1 a favor de Chile y una explosión de júbilo que esperó durante casi un siglo. ¡Qué maravilloso es el fútbol!

Copa América 2015
Chile entero es un carnaval de felicidad desde que terminó la Copa América. Por primera vez en 99 años de historia, la Roja pudo gritar ¡Campeón!

Durante 99 años, el fútbol chileno, Chile, se acostumbró a ver cómo otros celebraban. Eso le provocó un complejo de inferioridad que se manifestó de diversas formas durante décadas, y no solo en el plano futbolístico. Varias veces el país se quedó con el grito ahogado en la garganta, porque no supo dar el paso definitivo. Ahora, en cambio, sin la brillantez que hubiera podido esperarse, pero con la garra y el corazón que distingue a los campeones, la Roja sumó el primer título importante de su historia. La noche del 4 de julio de 2015 quedará marcada en la historia austral como aquella en la que, por primera vez, el pueblo pudo gritar de felicidad y se despojó de esa condición de eterno perdedor. Cuando el Niño Maravilla Alexis Sánchez la picó por el centro del arco de Chiquito Romero, que con ansiedad se votó al costado izquierdo, cesó la horrible noche de Chile.

En lo deportivo, un justo premio para un equipo que sin grandes diferencias, pero con sobrados méritos, fue el mejor del torneo. No solo porque lo ganó, sino porque así lo demostró a lo largo de los seis partidos que disputó. El más parejo, el de mayor regularidad, el más equilibrado, el de mayor poder ofensivo, el que hizo lo justo para adueñarse del trofeo. Gracias a esta conquista, aquel centenario complejo del pueblo chileno, de sus futbolistas, es una anécdota del pasado. Años y años de amarguras, de frustraciones, de sinsabores que provocaron hondas heridas quedaron en el pasado y esta victoria abre un horizonte fantástico no solo para la generación dorada del balompié austral, sino para todo un país. Durante 99 años, Chile no hizo más que perder, pero un día le llegó la hora de ganar. No hay mal que dure cien años, ni Chile que la resista…

Copa América 2015
La foto para la historia: Chile, campeón de la Copa América-2015.

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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