Y un día, Carlitos Tévez volvió a la Albiceleste

Tres años y casi cinco meses pasaron desde la última vez que el Apache jugó con Argentina. Y durante ese tiempo circuló todo tipo de versiones del seudoperiodismo de rumores y redes sociales, incluida una pelea con Leo Messi, de la que jamás se presentaron pruebas. El pueblo está feliz: regresó su ídolo.

ColombiaMundial(2)Y un día, contra viento y marea, contra todo y contra todos, Carlitos Tévez volvió. Volvió a ponerse la camiseta de la Selección Argentina y el pueblo, juez supremo, está feliz, de nuevo está feliz. Tres años después de que el arquero uruguayo Fernando Muslera le atajó el penalti que selló la suerte de la albiceleste en la Copa América de 2011, el Apache, como buen hijo pródigo, regresó a casa. Y, de remate, les dio una cachetada a todos aquellos que, en este tiempo, buscaron hacerle daño.

Pasaron tres años y casi cinco meses desde la última vez. En aquella ocasión, salió cabizbajo, con una pesada carga sobre sus espaldas. Esta vez, desde que ingresó al terreno en sustitución de Sergio ‘Kun’ Agüero, al minuto 62 del partido, otra vez fue una fiesta. Los aficionados apostados en las tribunas del estadio del West Ham lo ovacionaron como a lo largo de la temporada 2006-07, en la que fue el héroe excluyente para que el conjunto londinense se salvara del descenso. Se lo vio feliz, contento de volver a jugar con la Albiceleste, y así lo manifestó. “Traté de disfrutar y ayudar al equipo. Estoy muy contento. Disfruté muchísimo. Se pudo ganar, que era lo importante. Da confianza”, resumió en ráfagas. Argentina venció 2-1 a Croacia, pero eso fue anécdota: lo verdaderamente importante fue el regreso de Carlitos.

Sale Sergio 'Kun' Agüero, entra Carlitos Tévez. A los 17 minutos del segundo tiempo del amistoso contra Croacia en Londres, el ídolo del pueblo volvió a su gran amor: la Selección (canchallena.com)
Sale Sergio ‘Kun’ Agüero, entra Carlitos Tévez. A los 17 minutos del segundo tiempo del amistoso contra Croacia en Londres, el ídolo del pueblo volvió a su gran amor: la Selección (canchallena.com)

“Estaba tranquilo. No me quería volver loco. Traté de leer el partido y ayudar”. ¿Sus sensaciones dentro de la cancha?, le preguntaron: “Me gustó. Traté de disfrutar. Había que darle profundidad al equipo cuando ellos se cerraban. Tenía que picar a la espalda de los defensores o esperar un poco atrás para presionar”, explicó. Y también se refirió a los hinchas locales, que lo hicieron sentir otra vez en casa: “Uno es muy querido. Dejé una huella”. En lo meramente deportivo, solo tuvo una opción clara de gol, a los 24 minutos (cinco después del ingreso), cuando Ángel Di María lo dejó mano a mano con el arquero y definió cruzado al palo derecho. Después no se notó mucho, tampoco ejecutó alguna de sus habituales cabalgatas individuales y se lo notó acucioso a la hora de asociarse con sus compañeros.

El pueblo lo idolatra, de eso no hay duda. Tras Diego Armando Maradona, el número uno también en este apartado, Tévez sigue en el listado de los favoritos de la gente. Por encima de Lionel Messi, inclusive, más allá de sus logros deportivos. El aficionado común, el de la calle, se identifica plenamente con el hijo de Fuerte Apache, el que supo superar las carencias de la infancia y, de la mano de su talento y, especialmente, de su carácter y su mentalidad ganadora, se convirtió en uno de los mejores futbolistas del mundo. Un ascenso que le significó ganarse el cariño de casi todos, pero también la animadversión y la antipatía de los envidiosos, un escenario propicio para aquellos cuyo deporte favorito es tratar de destruir las vidas de los demás.

El tan cacareado distanciamiento de Leo Messi y Carlos Tévez, promocionado a través de la cloaca de las redes sociales, se desmoronó. Los dos ases argentinos se vieron con muy buena honda en Londres (canchallena.com).
El tan cacareado distanciamiento de Leo Messi y Carlos Tévez, promocionado a través de la cloaca de las redes sociales, se desmoronó. Los dos ases argentinos se vieron con muy buena honda en Londres (canchallena.com).

Marcelo Bielsa, José Néstor Pékerman, Alfio ‘Coco’ Basile, Maradona y Sergio ‘Checho’ Batista contaron con Tévez en sus etapas en la Selección. Pero llegó Alejandro Sabella y, sin explicaciones (que quede claro, no tenía por qué darlas), lo borró. Fue, entonces, cuando las sanguijuelas pudieron hacer su trabajo: tratar de destruir al ídolo. La estrategia fue simple: regar un rumor, jamás confirmado ni desmentido, a través de versiones de prensa y por las redes sociales, esas malolientes cloacas de las miserias humanas. Nunca se presentó prueba alguna, nunca hubo un testimonio que confirmara esas especies de mala leche. Y la única respuesta que encontraron por parte de Tévez fue igual de simple: seguir triunfando, trabajar como siempre. “Ahora sé que estar en la Selección es un premio, así es como lo tomo hoy, a esta altura de mi carrera”, dijo Carlitos tan pronto desembarcó en Londres (Inglaterra), cuartel de trabajo del equipo de Gerardo ‘Tata’ Martino para los amistosos contra Croacia y Portugal.

“Cuando uno no está, la Selección le hace falta. Yo vestí la camiseta durante mucho tiempo y ahora valoro volver. Estoy contento de integrar este ciclo. Feliz y contento”, expresó. ¿Extrañaste?, le preguntaron: “Siempre la extrañé. Uno no es boludo y sabía que a veces no era el momento. Pero cuando uno hace bien las cosas siempre espera que lo llamen. Estaba tranquilo, concentrado en rendir en Juventus”, agregó. ¿Tenés ganas de volver a jugar con Messi?, inquirió el periodista: “Claro que sí, uno siempre tiene ganas de jugar con el número 1. Siempre dije que Leo es el número 1”. Pero se habló tanto de la relación entre ustedes… “Hablaron ustedes (los periodistas). Algo tienen que vender…”, dijo con la misma picardía que lo caracteriza en el campo de juego. No hay revanchismo en sus palabras, tampoco ironía. Como siempre, como lo ha hecho con cada una de las camisetas que defendió, fue de frente, sorteando obstáculos, sin rehuirles, y los superó.

Messi y Tévez tienen una deuda con la Selección: hasta ahora no ganaron títulos. El técnico Gerardo 'Tata' Martino los reunió de nuevo, con miras a la Copa América de 2015 y las eliminatorias.
Messi y Tévez tienen una deuda con la Selección: hasta ahora no ganaron títulos. El técnico Gerardo ‘Tata’ Martino los reunió de nuevo, con miras a la Copa América de 2015 y las eliminatorias.

Desde que Bielsa le dio la oportunidad de debutar en marzo de 2004 en un amistoso contra Ecuador, Tévez jugó 64 partidos, incluidos los que Argentina disputó en los mundiales de Alemania-2006 y Suráfrica-2010, hasta aquel 16 de julio de 2011, cuando Uruguay dejó al dueño de casa por fuera de la competencia continental. Ganador empedernido, curiosamente, irónicamente, su nombre está ligado a las seis de las decepciones recientes de Argentina en finales: las que perdió con Brasil en las ediciones de la Copa América de 2004 y 2007 y en la Copa Confederaciones de 2005; las eliminaciones prematuras en los mundiales de 2006 y 2010 (ambas, a manos de Alemania, en cuartos de final) y la precoz salida en la Copa América, tras errar el penalti definitivo. A pesar de ello, el hincha lo absolvió, la idolatría se mantuvo intacta y, más bien, siempre lo reclamó. Porque a pesar de que nunca pudo celebrar un título con la Albiceleste, la gente le perdonó cualquier pecadillo que haya cometido (como las imprudentes declaraciones en torno de su ausencia del equipo). Y trabajando en sus equipos, haciendo goles, coleccionando títulos, el jugador del pueblo se ganó una nueva oportunidad.

¿Por qué a Tévez se le cerraron las puertas de la Selección? El detonante pudo ser una agria discusión con el fallecido Humberto Grondona, entonces presidente de la AFA, crítico de la gestión de Maradona al frente del combinado nacional. Y Tévez, devoto maradoniano, lo defendió a capa y espada, sin ambages ni temores, como siempre. Luego soltó frases que no cayeron bien entre sus compañeros, como aquella de “Jugar en la Selección te quita prestigio” o “No extraño a la Selección; mirándola desde afuera estoy más tranquilo”. Entonces, surgieron versiones de que algún sector del grupo no lo quería en el equipo y el resto del trabajo lo hizo el seudoperiodismo en procura de clics en sus páginas web y chulitos en las cuentas de las redes sociales.

Como en sus viejas épocas con la camiseta del West Ham, al que salvó del descenso en la temporada 2006/07, el público lo aclamó. Un ídolo en todos los equipos en los que jugó.
Como en sus viejas épocas con la camiseta del West Ham, al que salvó del descenso en la temporada 2006/07, el público lo aclamó. Un ídolo en todos los equipos en los que jugó.

Se equivocó Tévez, es cierto, porque aunque a veces en el campo de juego parece un extraterrestre (como el pasado fin de semana, con el segundo gol que le marcó a Parma, a lo Maradona), es humano como cualquiera y erra. Se equivocó a finales de 2003, cuando recurrió a la justicia ordinaria para que se le permitiera acudir con Boca Juniors a la Copa Intercontinental, contra el AC Milán italiano, en vez de disputar el Mundial Sub-20 con Argentina; una jugarreta que enojó, y mucho, al pope de la AFA. Se equivocó en septiembre de 2009, cuando se enfrentó al todopoderoso sir Alex Ferguson en el Manchester United, del que ya era un ídolo. “Se cree el presidente de Inglaterra”, espetó Tévez, iracundo porque no lo dejó jugar la final de la Champions contra Barcelona. Entró en desgracia y no tuvo más remedio que cruzar la vereda y lucir la casaca celeste del Manchester City.

Aunque con los ciudadanos fue ídolo y figura (de hecho, anotó doblete en la final de la FA Cup de 2010, precisamente contra el Manchester United de Ferguson), también chocó con el DT de turno: el temperamental italiano Roberto Mancini. Le reprochó sus tácticas exageradamente defensivas y escogerlo como primera opción en las sustituciones. El tano lo mandó al dique seco e intentó sacarlo del equipo, pero la presión de hinchas y directivos lo impidió. Tévez ganó el pulso, pero su a prestigio le surgió otro lunar. Y tuvo un segundo asalto con Grondona, esta vez luego de la eliminación de Suráfrica-2010, cuando el mandamás de la AFA le bajó el pulgar a Maradona como DT. “Los jugadores seguimos con ganas de venir a jugar para el seleccionado, pero las cosas que pasan acá le hacen muy mal al fútbol argentino”, aseguró entonces.

Con la camiseta 10 que inmortalizó al gran Alessandro Del Piero, Tévez la rompe con la Juventus, tricampeón y actual líder del Calcio italiano. Sus grandes actuaciones allí le abrieron de nuevo las puertas de la Selección.
Con la camiseta 10 que inmortalizó al gran Alessandro Del Piero, Tévez la rompe con la Juventus, tricampeón y actual líder del Calcio italiano. Sus grandes actuaciones allí le abrieron de nuevo las puertas de la Selección.

Parecía que las puertas de la Selección Argentina se habían cerrado para siempre. El clamor del público no bastó y la tozudez del técnico Sabella dio la impresión de haber sellado la polémica. “No sabía por qué estaba afuera. Nunca comploté con nadie, siempre hablé por mí. Futbolísticamente, más no puedo hacer: fui campeón y goleador. Siempre voy de frente. Nunca hablé ni por Maradona ni por nadie. Siempre hablo por mí”, se quedó el Apache al ser requerido por la prensa en relación con su ausencia del seleccionado. Hasta que Tata Martino, en contravía de lo actuado por Sabella, agarró el toro por los cuernos. Se tomó su tiempo, realizó las consultas de rigor, le dio la cara a la prensa sin versiones a mediatinta y con diplomacia y tacto generó el ambiente necesario para que las puertas de la Albiceleste se le abrieran de nuevo al ídolo del pueblo. Ahora, los mismos buitres que trataron de hacer leña del árbol caído, los que soltaron sus especies seudoperiodísticas a través de las redes sociales, se regocijan con su regreso a la Selección y hasta celebran el buen ambiente entre Carlitos y Leo Messi, a los que pintaban como archienemigos.

“El secreto es combinar la vanidad indispensable para ser jugador de primera división, con la humildad para integrarse a un grupo y favorecer al grupo al que se integra”, dijo hace pocos días en Marsella, donde dirige al Olympique, Marcelo Bielsa, el mismo DT con que Tévez se estrenó en la Selección. Martino tomó la receta, le aplicó su ingrediente secreto personal y ¡Eureka!, los aficionados al fútbol somos los ganadores: de nuevo, Tévez y Messi están juntos con la casaca albiceleste. El Apache, que acredita 16 títulos en los clubes que militó a lo largo de su carrera deportiva, amén de tres conquistas con la Selección (el oro en los Olímpicos de 2004, el más destacado), regresó para quedarse. No es hora de revanchas, sino de alegrías. Por eso, el pueblo ríe y goza…

A pesar de las disputas con el técnico italiano Roberto Mancini, en Manchester City Tévez también fue figura e ídolo. Un jugador especial, con un carisma que le permite ganarse el corazón del hincha.
A pesar de las disputas con el técnico italiano Roberto Mancini, en Manchester City Tévez también fue figura e ídolo. Un jugador especial, con un carisma que le permite ganarse el corazón del hincha.

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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