Veinte años después, hay Raúl para rato

Efemérides 29 de octubre: en 1984, en el estadio La Romareda contra Zaragoza, el DT Jorge Valdano sorprendió a todos al alinear al jovencito Raúl en lugar de Emilio Butragueño. Comenzó una fantástica historia que nos ha deleitado a los hinchas del planeta fútbol. La estrella que brilló más que todos los galácticos.

ColombiaMundial(2)Solo él sabe si fue una de las más difíciles decisiones de su carrera como director técnico. Lo que todos entendemos es que fue una de las mejores, a pesar del costo político: contra todos los pronósticos, Jorge Valdano dejó en el banco de suplentes al mítico Emilio Buitragueño, un veterano de 31 años, para darle lugar, y como titular, a un jovencito de apenas 17: Raúl González Blanco. Sin proponérselo, sin imaginar lo que iba a ocurrir en estas dos décadas, el DT argentino y el delantero madrileño cambiaron la historia del Real Madrid.

Raúl estaba predestinado a ser leyenda de la casa blanca, de eso no hay duda. Aunque su proceso de formación en divisiones inferiores se inició en las filas del Atlético de Madrid, cuando tenía 14 años un hecho insólito le indicó dónde estaba su verdadero lugar. “Nos vamos a ahorrar 17 millones de pesetas. Además, no puedo estar perdiendo dinero vendiendo pisos para hacer canteras”, fue el argumento de Jesús Gil, entonces presidente del club colchonero, para justificar el cierre de las categorías menores, desde prejuvenil (cadete) hacia abajo. Desde aquel día, entonces, los viajes del joven Raúl cambiaron su destino: ya no concluían en Manzanares, sino en La Castellana, pues el Real Madrid, que sabía de su bien ganada fama de goleador, lo acogió con gusto.

Aunque todavía está activo, Raúl ha sido objeto de homenajes por parte de los aficionados y el Real Madrid. 'Es el mejor jugador español de todos los tiempos', dijo Pep Guardiola, y tiene razón.
Aunque todavía está activo, Raúl ha sido objeto de homenajes por parte de los aficionados y el Real Madrid. ‘Es el mejor jugador español de todos los tiempos’, dijo Pep Guardiola, y tiene razón.

Apenas jugó jugado nueve partidos en Segunda B, con la camiseta del Castilla (filial del Real Madrid) entrenado por Rafa Benítez, antes de saltar a la primera división. Un corto recorrido en el que dejó huella: 16 goles en ocho presentaciones. Y aunque Real Madrid estaba en la parte alta de la tabla al cabo de ocho jornadas, el técnico Valdano quería más, la afición blanca exigía más, la prensa española reclamaba más. El de ese viernes 29 de octubre de 1984, en el arranque de la novena fecha de la Liga 1994/95, era un partido atractivo: Real Zaragoza, entrenado por Víctor Fernández, y el cuadro merengue acumulaban 12 puntos, uno menos que el líder Deportivo La Coruña.

Zaragoza, que tenía en sus filas a los argentinos Juan Eduardo Esnáider (después jugaría en Real Madrid) y Fernando Cáceres y al uruguayo Gustavo Poyet, venía de vencer 1-0 en la casa del Real Betis, mientras que el Real Madrid cedió un empate a un gol en su casa frente al Compostela. Durante la semana, cuando el periodismo se enteró de que Raúl González Blanco había sido convocado, hubo revuelo. No era muy habitual que un equipo de esa categoría les diera la oportunidad a jovencitos adolescentes. Más sorpresa causó, sin embargo, cuando se anunció el once titular y Raúl apareció en la delantera con los consagrados Iván Zamorano y Michael Laudrup. “El que se quiera comer el mundo tiene permiso para hacerlo. Cualquiera con más de 15 años y los ojos abiertos, que se deje el alma en los entrenamientos y que asegure talento, técnica y atrevimiento, tiene el primer equipo más cerca de lo que pueda parecer”, les explicó Valdano a los periodistas para sustentar su decisión.

Un ganador insaciable es Raúl González Blanco. En su palmarés particular con el Real Madrid se suman 16 títulos, entre ellos tres de la Champions League. Una leyenda viviente.
Un ganador insaciable es Raúl González Blanco. En su palmarés particular con el Real Madrid se suman 16 títulos, entre ellos tres de la Champions League. Una leyenda viviente.

No fue el debut esperado, porque a pesar de sus ganas y de unas condiciones técnicas sobresalientes Raúl no acertó el arco de Andoni Cedrún. De hecho, desperdició dos claras opciones, una de ellas nada más al comenzar el juego que Zaragoza ganó 3-2 con doblete de Esnáider y otro tanto de Poyet, (Zamorano y Amavisca consiguieron los descuentos). En todo caso, había hecho historia: era el más joven en debutar con Real Madrid en primera división y, lo mejor, puso a los medios de comunicación a hablar de él. Poco importó la derrota que le hizo caer al tercer lugar de la tabla de posiciones, porque al regreso a la capital solo se hablaba del debutante adolescente. Aquella tarde noche, en La Romareda, se abrió una puerta y se cerró otra: Raúl abrió la puerta que le permitió marcar historia y Butragueño entendió que estaba sentenciada la salida de la que también fue su casa.

Su estilo encontró resistencia durante años, pero al final su capacidad goleadora, su sacrificio y su mentalidad ganadora derribaron las críticas. Desde que debutó, dejó en claro que era un jugador único y especial.
Su estilo encontró resistencia durante años, pero al final su capacidad goleadora, su sacrificio y su mentalidad ganadora derribaron las críticas. Desde que debutó, dejó en claro que era un jugador único y especial.

Para la posteridad, las siguientes fueron las alineaciones de aquel duelo: Zaragoza formó con Andoni Cedrún, Alberto Belsué, Jesús Solana, Xavier Aguado, Fernando Cáceres, Geli, Nayim, Santiago Aragón (García Sanjuán, 72), Miguel Pardeza (Loreto, 62), Gustavo Poyet y Juan Eduardo Esnáider. Real Madrid lo hizo con Francisco Buyo, Quique Flores, Fernando Hierro, Manolo Sanchís, José Amavisca, Fernando Redondo, Míchel, Luis Enrique, Michael Laudrup (Sandro, 81), Iván Zamorano y Raúl. El árbitro fue José Enrique Rubio Valdivieso y se registró una asistencia de 37.000 aficionados (vea aquí el video del partido). “Raúl era un niño prodigio”, aseguró Valdano en una entrevista posterior, y el tiempo le dio la razón. Aunque el sacrificado fue Butragueño, un ídolo de la afición, nadie protestó, nadie se quejó. Y menos después de que en la jornada siguiente Real Madrid le ganó 4-2 al Atlético de Madrid y Raúl marcó su primer tanto con la camiseta blanca (vea el video de ese clásico).

A partir de entonces, Raúl forjó una leyenda y les brindó alegrías a los hinchas en el Santiago Bernabéu. Y cosechó elogios, incluidos los de figuras míticas como el argentino Alfredo Di Stéfano: “Consigue hacer lo que muchos ni siquiera se animan: entrar en un estadio con 100.000 personas y jugar como si estuviera en el barrio”. Hasta le ganó el pulso al húngaro Ferenc Puskas, otro inmortal de la casa blanca y conocedor como ninguno de los secretos del delantero de área: “Eres muy bueno, chaval, pero corres demasiado”, dijo el magiar. Raúl, no obstante, jamás dejó de correr, porque él no era un atacante común y corriente, porque no era un futbolista común y corriente. Por el contrario, cambió la mentalidad del aficionado blanco, que en adelante les exigió (y les exige) a sus delanteros sacrificio, despliegue físico, no solo goles.

De la mano de Raúl, el Real Madrid ganó tres veces la Champions League y seis, la liga española. El gran capitán, entonces, era el encargado de desatar los festejos en la famosa plaza Cibeles.
De la mano de Raúl, el Real Madrid ganó tres veces la Champions League y seis, la liga española. El gran capitán, entonces, era el encargado de desatar los festejos en la famosa plaza Cibeles.

Alfonso, Zamorano, Esnáider, Predrag Mijatovic, Davor Suker, Fernando Morientes, Samuel Eto’o, Nicolas Anelka, Ronaldo, Michael Owen, Antonio Cassano, Robinho, Ruud van Nistelrooy, Gonzalo Higuaín, Javier Saviola, Klaas-Jan Huntelaar y Karim Benzema conforman la constelación de delanteros que llegaron como estrellas protagónicas y terminaron como actores de reparto, opacados por la sombra y el brillo de Raúl. Uno tras otro se vieron condenados a abandonar las toldas blancas o se resignaron al banco de suplentes, porque la magia del fútbol de Raúl (que nunca fue un virtuoso, pero sí muy rendidor) los desplazó.

Desde aquel de La Romareda, pasaron 741 partidos oficiales con la casaca blanca, durante los que Raúl celebró 323 goles, marca aún vigente. Además, vivió una época feliz, con títulos por doquier: en su palmarés particular hay tres trofeos de la Champions League, dos de la Copa Intercontinental, uno de la Supercopa de Europa, seis de la Liga Española y cuatro de la Supercopa de España. Actualmente, Raúl acumula más de un millar de encuentros disputados, que significan más de 80.000 minutos de juego, incluidos los que jugó con la Selección España, el Schalke 04 alemán y el Al-Sadd catarí. Desde comienzos de 2015, así mismo, continuará enriqueciendo su leyenda en las filas del New York Cosmos de la Major League Soccer estadounidense.

Con Zinedine Zidane primero fueron rivales y luego, compañeros. Ganar un título con la Selección España es la única asignatura pendiente de la brillante trayectoria de Raúl.
Con Zinedine Zidane primero fueron rivales y luego, compañeros. Ganar un título con la Selección España es la única asignatura pendiente de la brillante trayectoria de Raúl.

“Es el mejor futbolista español de todos los tiempos”, aseguró Pep Guardiola, hoy entrenador del Bayern Munich alemán, que tuvo el privilegio de ser contemporáneo del mítico número 7. Le tocó vivir la era de los galácticos de Florentino Pérez, pero siempre el que más brillaba era él, Raúl. Su fútbol, que para algunos ortodoxos era limitado, venció todas las barreras: su olfato goleador, su oportunismo en el área, su inagotable arsenal de recursos para definir, su irrenunciable despliegue físico para aportarle al equipo fuera del área, su capacidad para ir a los costados y su rol fundamental para iniciar las jugadas y luego dar la puntada final lo convirtieron en un jugador único, uno de aquellos que nacen de vez en cuando, con décadas de diferencia.

“Podría recordar y narrar todo lo que pasó desde los momentos antes del partido. Fue un día especial. Se cumplió el sueño y han pasado 20 años. Casi una vida deportiva. Nunca puedes imaginar lo que te va a pasar. Tengo un gran recuerdo de todos esos años”, dijo Raúl al celebrar dos décadas de su debut. Los que tenemos problemas para recordar somos los aficionados, porque son miles y miles los momentos felices que vivimos por su cuenta, cientos los goles que cantamos hasta que la garganta quedó ronca e innumerables las jugadas maravillosas que nos convencieron de que el fútbol, jugado como él lo juega, es el mejor espectáculo del mundo. Lo mejor, sin embargo, es que todavía hay Raúl para rato…

Cuando abandonó Real Madrid, a mediados de 2010, recaló en el Schalke 04, uno de los históricos del fútbol alemán. Con su fútbol y sus goles, también marcó historia y también se convirtió en un ídolo.
Cuando abandonó Real Madrid, a mediados de 2010, recaló en el Schalke 04, uno de los históricos del fútbol alemán. Con su fútbol y sus goles, también marcó historia y también se convirtió en un ídolo.

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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