Uwe Seeler: el cariño de la gente, su mejor conquista

Efemérides 5 de noviembre: a pesar de que fue parte de una generación dorada del fútbol alemán, no pudo inscribir su nombre en la lista de aquellos que ganaron títulos, especialmente en la Copa Mundo. Pero Seeler es campeón en el corazón de los aficionados.

ColombiaMundial(2)El carisma no es una característica propiamente alemana, pero Uwe Seeler puede presumir de ella. Desde sus primeros pasos, a lo largo de su trayectoria con el Hamburgo, durante el tiempo que vistió la camiseta de Alemania y aún hoy, más de 40 años después de su retiro de las canchas, Uns Uwe (Nuestro Uwe), como lo llaman cariñosamente en su país, se mantiene en los primeros lugares de la idolatría de los hinchas. Un legado invaluable que le garantizó un sitio de privilegio en la historia del fútbol alemán y mundial.

Fue uno de los delanteros más destacados de cuantos han representado a la Mannschaft, pero irónicamente está relegado por algunos que, en el campo de juego, no consiguieron superarlo. ¿Por qué? Su trayectoria con la Selección se inició en 1954, poco tiempo después del famoso ‘milagro de Berna’ (cuando venció a la archifavorita Hungría en la final del Mundial de Suiza) y se extendió hasta 1970, un período en el que Alemania no alzó trofeos importantes. Tras su retiro, cuando la Copa Mundo se realizó en suelo teutón, regresaron los festejos, como si estuviera escrito que el destino de este gran atacante estaba divorciado de los éxitos.

Muchos de los goles que Uwe Seeler marcó a lo largo de su carrera fueron de cabeza. Saltaba muy bien y, como se ve en la imagen, también sabía sambullirse. Un delantero completo.
Muchos de los goles que Uwe Seeler marcó a lo largo de su carrera fueron de cabeza. Saltaba muy bien y, como se ve en la imagen, también sabía sambullirse. Un delantero completo.

Uwe Seeler nació para triunfar, y lo hizo, a pesar de que los títulos más destacados están ausentes de su palmarés. Vio la luz el 5 de noviembre de 1936, en Hamburgo, en el seno de una familia por cuyas venas corría el virus del deporte (su padre Erwin fue muy popular en su ciudad). Uwe se destacó desde bien temprano, pues a los 10 años ya brillaba por su poder goleador. A los 16, cuando ni siquiera él lo esperaba, fue convocado para debutar en la máxima categoría: “Fue una auténtica sorpresa. Jugamos en Rothenbaum contra el Göttingen 05 y el hombre que me marcaba era el doble de alto y fuerte que yo. Pese a todo, lo hice muy bien, especialmente en el juego aéreo”, dijo en una entrevista.

Y aunque solo medía 1,68m, una de las más notorias fortalezas de su juego fue el cabezazo. De hecho, uno de sus mejores goles, al menos uno de los más famosos, lo marcó de cabeza, aunque no con la ortodoxia que le permita enorgullecerse: fue con la nuca. “A lo largo de mi carrera, he hecho muchos goles bonitos y también importantes: de chilena, en plancha y hasta con la nuca. Pero yo no soy de los que se mueren por la belleza. Para mí lo más bonito es que el balón cruce la línea de meta. Ese gol con la nuca fue fruto de la necesidad. El balón venía en mi dirección, pero tuve que correr hacia atrás para rematarlo. Y tuve un poco de suerte de que el balón me pegara en la nuca y se introdujera luego en la portería”, recordó. Fue contra Inglaterra, en cuartos de final de México-1970, que ganó Alemania 3-2 en suplementarios.

No pudo ganar título alguno con Alemania, pero igualmente Uwe Seeler es una leyenda viviente de la 'Mannschaft'. Participó en cuatro ediciones de la Copa Mundo (FIFA.com).
No pudo ganar título alguno con Alemania, pero igualmente Uwe Seeler es una leyenda viviente de la ‘Mannschaft’. Participó en cuatro ediciones de la Copa Mundo (FIFA.com).

En Suecia-1958, cuando el planeta fútbol se rindió a los pies del jovencito Pelé, Alemania no pudo revalidad la corona. En Chile-1962 ni siquiera pudo llegar a las semifinales, apeada en cuartos por la poderosa Yugoslavia (por esa época, subcampeona europea). Su mejor figuración se dio en Inglaterra-1966, disputó la final contra el dueño de casa, un recordado duelo que se extendió a tiempos suplementarios y que suscitó una polémica que aún no se dilucida (el famoso tercer gol inglés, de Geoff Hurst, pues no hay seguridad de que el balón haya cruzado la línea en su totalidad). Y en México-1970 se despidió con un honroso tercer puesto, después de ser uno de los protagonistas del llamado ‘partido del siglo’, la semifinal contra Italia, que se impuso 4-3 en prórroga.

De esa manera, Seeler se instaló en un privilegiado club: el de 24 jugadores que, hasta hoy, disputaron cuatro ediciones de la Copa Mundo. Su compañero Karl-Heinz Schnellinger, Diego Armando Maradona, Pelé, Cafú, Djalma Santos, Vincenzo Scifo, Íker Casillas, Xavi Hernández, Gianni Rivera, Paolo Maldini, Rafael Márquez y Wladislaw Zmuda, entre otros, conforman el listado. Mejor aún, Seeler se decantó por lo que mejor sabía hacer: goles. Marcó 9, pero con una característica especial: celebró en todos los torneos en que participó. Fueron 2 en 1958, 1962 y 1966 y 3 más en 1970. Solo él y Pelé, la máxima figura de la historia de los mundiales, cantaron goles en cuatro ediciones. No ganó títulos, es cierto, pero su olfato goleador le permitió granjearse un lugar de privilegio en la historia, un récord que hoy, 44 años más tarde, continúa vigente.

Su arsenal de recursos en el área rival era prácticamente ilimitado. Junto con Pelé, son los únicos que anotaron goles en cuatro mundiales distintos (FIFA.com).
Su arsenal de recursos en el área rival era prácticamente ilimitado. Junto con Pelé, son los únicos que anotaron goles en cuatro mundiales distintos (FIFA.com).

Su llegada a la Selección estuvo marcada por una anécdota. Era un equipo en pleno proceso de reconstrucción después de los estragos de la Segunda Guerra Mundial y había sufrido una epidemia de ictericia que provocó la baja de varios jugadores. “El DT Sepp Herberger me conocía del campeonato juvenil de la FIFA disputado en 1953 y llegó a considerar incluso llevarme al Mundial de 1954 en Suiza, pero como la lista oficial ya estaba enviada no pudo incluirme. Tras ese Mundial, la Selección disputó su primer partido en Hanover, contra Francia. A los 15 minutos de juego, Herberger se me acercó, me agarró del brazo y me dijo: ‘Sal y haz lo que tú sabes hacer, exactamente por lo que te he llamado’. Prácticamente sin tiempo para pensarlo, me encontré en el terreno de juego”. Fue el primero de los 72 encuentros que disputó con el conjunto teutón, su segundo amor.

Porque el primero, el verdadero, fue el SV Hamburgo. Con sus colores disputó toda su carrera, o casi toda. Seeler colgó los botines en 1972 y se dedicó a los negocios ligados al fútbol, entre ellos como imagen de una marca de ropa deportiva. En 1978, esa empresa le propuso que participara en un partido, como invitado, con la camiseta del Cork Celtic FC, de la primera división de Irlanda. A pesar de que este equipo perdió 6-2 con el Shamrock Rovers, Seeler disfrutó el desafío a su manera: convirtió dos goles. “Aquello tuvo que ver con mi trabajo, por solicitud Adidas. Lo que yo no sabía era que en ese país estaba permitido inscribir a jugadores invitados, y que estos podían disputar luego partidos de liga. Total que jugué un partido en la liga irlandesa. El club quería contratarme, pero yo era demasiado viejo”, rememoró.

Entre Franz Beckenbauer, Mathias Sammer (atrás) y Lothar Matthaeus, otras glorias de la Selección Alemania. Uwe Seeler dejó un legado que hoy, 40 años después de su retiro, sigue vigente (FIFA.com).
Entre Franz Beckenbauer, Mathias Sammer (atrás) y Lothar Matthaeus, otras glorias de la Selección Alemania. Uwe Seeler dejó un legado que hoy, 40 años después de su retiro, sigue vigente (FIFA.com).

Jugó hasta que cumplió los 61 años, pero los médicos de sacaron la tarjeta roja. “Me prohibieron jugar porque ya llevaba muchas lesiones y operaciones. Una vez le pregunté a Fritz Walter cómo se puede estar tan loco para jugar a los 50 años… ¡y yo acabé jugando hasta los 61!”. No cabe duda de que sentía una gran pasión por el juego, un sentimiento que hoy mantiene, aunque a la distancia: padre de tres hijas, ahora prefiere jugar al golf, montar en bicicleta o pasear. Y disfruta del cariño de la gente, que lo reconoce por doquier y le agradece tantas alegrías. Amén de la Selección, dejó una marca de 577 partidos y 437 goles, además de un subcampeonato de la Recopa de Europa en 1967, un campeonato y dos subcampeonatos de liga, más un trofeo de Copa de Alemania. Fue el máximo goleador de la Bundesliga en la temporada 1963-64, con 30 tantos, y lo eligieron como Mejor Futbolista alemán del Año en 1960, 1964 y 1970.

Cuando se retiró, hubo un partido de despedida en su honor entre Hamburgo y un combinado Resto del Mundo. Desde 2005, sin embargo, los ciudadanos de esa urbe y los aficionados al fútbol encontraron una forma mejor de honrarlo e inmortalizarlo: se fabricó una escultura de tamaño monumental de su pie derecho. La estatua, de cerca de cuatro toneladas de peso, mide 5,15 metros de altura y 3,50 metros de largo, y costó 250.000 euros. Como no podía ser de otra manera, está ubicada a la entrada del estadio del club de sus amores. Su palmarés no está a la altura del de otros grandes futbolistas alemanes e internacionales, pero Uwe Seeler, con sus goles, su carisma y su don de gentes, se ganó el cariño de los aficionados, algo más valioso que cualquier trofeo. Tampoco necesitó un Balón de Oro para saber que fue uno de los mejores delanteros de su época (en la que compartió con Bobby Charlton, Pelé, Garrincha, , Fritz Walter, Gerd Mueller y Eusebio, entre otros) y su legado se mantiene vigente cuatro décadas después de su retiro.

El pie más grande del fútbol alemán, literalmente: mide 3,50m de altura. Lo fabricaron en honor de Uwe Seeler y está ubicado en las afueras del estadio del SV Hamburgo.
El pie más grande del fútbol alemán, literalmente: mide 5,15m de altura. Lo fabricaron en honor de Uwe Seeler y está ubicado en las afueras del estadio del SV Hamburgo.

Es alemán, pero tiene carisma y la soberbia nunca fue el sello de sus actos. Mide solo 1,68m, pero fue un gran cabeceador. Poseía una técnica limitada, pero suplía cualquier carencia con fuerza, habilidad y una envidiable capacidad para saltar. Desde cualquier rincón del área, Uwe Seeler era letal, así sus remates no resultaran ortodoxos. Y a pesar de que fue parte de una generación dorada del fútbol alemán, no pudo inscribir su nombre en la lista de aquellos que ganaron títulos, especialmente en la Copa Mundo. Con todo y eso, Seeler es una leyenda del fútbol, un modelo vigente del temible centro delantero alemán y, lo mejor, un modelo de profesionalismo y simpatía dentro y fuera de los campos…

 

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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