Un loco normal, un genio sinigual

Efemérides 27 de agosto: en 1966, en el barrio humilde barrio Castilla de Medellín, nació José René Higuita, el arquero que revolucionó el fútbol colombiano con sus genialidades. El ‘escorpión’, la jugada que lo inmortalizó.

ColombiaMundial(2)Le dijeron que estaba loco, pero en realidad es un niño en el cuerpo de un hombre. Atrevido, irreverente, excéntrico, espectacular, genio, son muchos los calificativos que sirven para describir a José René Higuita, el loco más lindo de la historia del fútbol colombiano, un ícono de la Tricolor y uno de los responsables de que Colombia haya escrito páginas doradas en la historia de la Copa Mundo de fútbol.

Como muchos en Colombia, nació en un hogar de clase media baja en el barrio Castilla, de Medellín, y en el fútbol encontró el único medio posible para surgir en la vida. Tuvo una niñez difícil, porque era hijo de madre soltera (su padre, Jorge Zapata, nunca lo reconoció) y doña María Dioselina, operaria de una fábrica textil, murió cuando apenas era un pequeñín. La crianza, entonces, la asumió Ana Felisa, la abuela, que con grandes limitaciones y mucho esfuerzo trató de formarlo por el camino del bien. Una tarea en la que el fútbol cumplió un papel determinante, porque lo mantuvo alejado de los peligros y males que aquejan a la juventud en el mundo moderno.

Era delantero, y de los buenos, pero el destino le indicó que su lugar estaba en otro lugar: en el área, pero no estrictamente bajo los tres palos. Un día que emisarios del Independiente Medellín fueron a su colegio a observar jugadores para vincularlos a sus divisiones inferiores, René fue al arco: el dueño del puesto no estaba. Ya nunca más lo sacaron de ahí. Con el número 1 en su espalda, Higuita brilló primero con la selección Juvenil de Antioquia (fue campeón nacional) y luego con la Selección Colombia que clasificó al Mundial de Rusia, en 1985. Aunque no pudo jugar ese torneo, por una lesión, mostró que estaba destinado a marcar una historia.

Su debut profesional se dio, irónicamente, en Bogotá, en 1985. En Atlético Nacional no tenía lugar y, entonces, lo cedieron para que encontrara oportunidades en otras latitudes. Pero no estuvo mucho tiempo en la capital de la República, porque a comienzos de 1986 Francisco Maturana asumió la dirección técnica del conjunto antioqueño y la primera decisión que adoptó fue pedir el regreso del joven portero. Fueron años felices, en los que cimentó un intenso romance con la afición verdolaga, que lo arropó y lo convirtió en un ídolo. Y con esos colores, el verde y el blanco, alcanzó la gloria que hasta ese momento ningún equipo colombiano había logrado: los honores de la Copa Libertadores de América.

El 'escorpion' fue la jugada que lo inmortalizó. René Higuita fue un revolucionario del puerto de arquero, porque tenía alma de delantero, como lo confirman los 41 goles que anotó (FIFA.com).
El ‘escorpion’ fue la jugada que lo inmortalizó. René Higuita fue un revolucionario del puerto de arquero, porque tenía alma de delantero, como lo confirman los 41 goles que anotó (FIFA.com).

En la fría noche del 31 de mayo de ese año, en el estadio El Campín, Atlético Nacional disputó el juego de vuelta de la final del torneo continental, contra Olimpia de Paraguay. En Asunción había caído 0-2 y necesitaba remontar. Un autogol de Miño y un tanto del fallecido Albeiro ‘Palomo’ Usuriaga mandaron el partido a la definición con tiros desde el punto penalti, instancia en la que Higuita se consagró. Convirtió el suyo y detuvo cuatro disparos de los paraguayos antes de que Leonel Álvarez, en el cobro número 14 de su equipo, derrotara a Éver Hugo Almeida para darle el título al conjunto colombiano. Fue el gran artífice de la consagración, una actuación que le abrió las puertas de fútbol internacional.

Antes de dar el salto, sin embargo, brilló con la Selección Colombia que, después de 28 años, regresó a una Copa Mundo: la de Italia-1990. Emiratos Árabes Unidos, Yugoslavia y Alemania (a la postre, la campeona) sufrieron sus locuras y se estrellaron contra su genialidad. A los delanteros que se atrevieron a pisar sus terrenos, que eran el área grande y sus alrededores, los ridiculizó con desplantes, con paradas de pecho, con gambetas, con recortes de cabeza. En un Mundial en el que el fútbol espectáculo fue el gran ausente, René Higuita fue el espectáculo. Por eso, nadie lo condenó, ni lo acusó aquel 23 de junio, en Milán, cuando cometió un error que le costó la eliminación a Colombia: fuera de su área, el camerunés Roger Milla le robó el balón y, solitario, emprendió veloz carrera hacia el arco y puso el 2-0. Luego Bernardo Redín maquilló el marcador, pero ya la suerte estaba echada. Por decirlo de alguna manera, fue víctima de su propio invento, traicionado por su inmensa genialidad.

Esa jugada lo convirtió casi en un mito, de la misma manera que lo hizo aquella atrevida pirueta que conmocionó a los aficionados ingleses en el estadio Wembley, de Londres, el 6 de septiembre de 1995. En un amistoso para olvidar entre Colombia e Inglaterra, Higuita se encargó de inscribir el juego en los libros de historia: un centro de Jamie Redknapp voló por el área directo al arco, sin peligro alguno. Higuita, que bien pudo encajonar el balón, eligió una opción insólita para rechazarlo: brincó, inclinó su cuerpo hacia adelante y golpeó el balón con los taches, en una jugada que el mundo, maravillado, conoció como ‘el escorpión’. Las imágenes le dieron la vuelta al planeta fútbol y aún hoy ningun otro arquero se atrevió a ser protagonista de tal atrevimiento, reservado para un genio único como René Higuita.

La jugada que lo condenó en el Mundial de Italia-1990: cuando el camerunés Roger Milla le robó el balón y sentenció la eliminación de Colombia, en octavos de final (FIFA.com).
La jugada que lo condenó en el Mundial de Italia-1990: cuando el camerunés Roger Milla le robó el balón y sentenció la eliminación de Colombia, en octavos de final (FIFA.com).

Valladolid de España (1991), Atlético Nacional (1993-97), Tiburones Rojos de Veracruz de México (1997-98), Independiente Medellín (1990-2000), Real Cartagena (2000), Atlético Junior (2001), Deportivo Pereira (2002), Bajo Cauca (Primera B, 2003), Aucas de Ecuador (2004), Guaros de Lara de Venezuela (2007), Deportivo Rionegro (Primera B, 2008) y Pereira (2009-10) fueron las siguientes escalas de su trasegar por las canchas del mundo. El 24 de enero de 2010, en el estadio Atanasio Girardot, de Medellín, que fue su segunda casa, jugó su partido de despedida y desde entonces es entrenador de arqueros. Actualmente, trabaja en el Al Nassar, de Arabia Saudí, que es entrenado por el español Raúl Caneda.

Más allá de sus locuras fuera de los tres palos, Higuita nunca perdió su alma de delantero: es el cuarto portero goleador de la historia, con 41 anotaciones convertidas de tiro libre y desde el punto penalti, una estadística en la que solo lo superan el brasileño Rogerio Ceni, el paraguayo José Luis Chilavert y el búlgaro Dimitar Ivankov. Ídolo de los niños, estuvo vinculado a diferentes causas benéficas y pasó una temporada en la cárcel, por su mediación en la liberación de la hija de un socio del narcotraficante Pablo Escobar; también participó en dos realities, incluido uno en el que le hicieron un cambio extremo a su apariencia.

Siempre fue sinónimo de la alegría y el espectáculo que tantas veces se añoran en el fútbol actual, pero por encima de todo es un ser humano auténtico que alcanzó a tocar el cielo con las manos, pero que también conoció los fuegos del infierno. Algunos lo condenaron, muchos lo idolatraron, y sus genialidades le garantizaron un lugar de privilegio en la historia del fútbol, como un innovador, como un jugador distinto. Le dijeron que era un loco, pero es apenas un niño que vive en el cuerpo de un hombre, “una persona normal, con sus excesos positivos y negativos”, según sus propias palabras. Feliz cumpleaños, René. ¡Y gracias por todo, por tanto!

Defendiendo el arco de la Selección Colombia, en la Copa América, las eliminatorias o el Mundial de Italia-1990, René Higuita marcó historia. Una leyenda viviente del fútbol, un genio sin par (FIFA.com).
Defendiendo el arco de la Selección Colombia, en la Copa América, las eliminatorias o el Mundial de Italia-1990, René Higuita marcó historia. Una leyenda viviente del fútbol, un genio sin par (FIFA.com).

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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