Un jueves sombrío, Di Stéfano llegó a Bogotá

Efemérides 11 de agosto: el día que Alfredo Di Stéfano llegó a Bogotá, para enrolarse a Millonarios, cinco mil aficionados lo ovacionaron en el aeropuerto. Permaneció casi cuatro años, durante los que conquistó tres títulos.

ColombiaMundial(2)Era un día nublado, gris, y no solo porque el firmamento estaba cargado de nubes. Por esos días, el estado de ánimo de los habitantes de Bogotá era gris, melancólico, porque el ciudadano común todavía no se reponía de los hechos que se derivaron de la muerte del dirigente liberal Jorge Eliécer Gaitán. Un panorama sombrío que impactó al argentino Alfredo Di Stéfano tan pronto descendió del avión que, en compañía de su compatriota y compañero Néstor Raúl Rossi, lo trajo desde Buenos Aires con una última escala en Cali. Un jueves, 11 de agosto, en 1949, que quedó marcado en la historia.

Casi tres meses antes, en el mes de junio, Adolfo Pedernera había comenzado la avanzaba y, tras comprobar que el material humano con que contaba Millonarios no le permitiría cumplir los objetivos trazados por Alfonso Senior Quevedo, presidente de la institución, solicitó la contratación de sus coterráneos. Había jugado con ellos en River Plate, uno de los grandes del sur del continente, antes de vestir las camisetas del Club Atlético Atlanta y Huracán. Aunque la llegada de Pedernera no pasó inadvertida, porque los medios de comunicación le dieron amplio cubrimiento y detallaron su trayectoria, la de Di Stéfano y Rossi marcó el comienzo de una época: el Dorado del fútbol colombiano.

“No podíamos desperdiciar la oportunidad de venir a Colombia. Además de comenzar una nueva aventura en un fútbol que quería progresar, nunca había visto más dinero en mi vida… Cuando regresé a Buenos Aires para las navidades, llevaba una cantidad de dinero mayor que la que había visto en toda mi vida, gracias a lo que ahorraba del sueldo y los premios. Nos pagaban 1200 pesos mensuales. Pagaba 120 en la pensión, que era un chalet, con comida y todo. De premio nos daban 300 pesos por partido ganado. En un año, en Colombia, ganamos lo que en diez años, en Buenos Aires. Tuvimos la suerte de ganar cuatro campeonatos”, contó alguna vez don Alfredo.

Tras los desórdenes sociales que se generaron tras el asesinato de Galán, el 9 de abril de 1948, el Gobierno decidió darle al fútbol el impulso que hasta entonces le había negado. Ofrecer un espectáculo frecuente en los estadios de las principales ciudades del país parecía ser el bálsamo para que los ánimos, que se encontraban bastante exaltados, no se salieran de madre. Así, entonces, tan solo cuatro meses después de aquel episodio conocido como el Bogotazo, se puso en marcha el primer campeonato de fútbol profesional. Junior y Millonarios partieron como favoritos, pero la corona quedó, inesperadamente, aunque con sobrados méritos, en poder de Independiente Santa Fe. Una consagración que provocó que, en 1949, el elenco albiazul buscara alternativas para arrebatarle los honores a su rival de patio.

Elegancia, arte y gol, tres virtudes que se conjugaron en Alfredo Di Stéfano, el Maestro, a lo largo de su trayectoria deportiva con River Plate, Millonarios y Real Madrid.
Elegancia, arte y gol, tres virtudes que se conjugaron en Alfredo Di Stéfano, el Maestro, a lo largo de su trayectoria deportiva con River Plate, Millonarios y Real Madrid.

Y en la huelga de jugadores profesionales en Argentina encontró un tesoro invalulable. Aunque las comunicaciones de aquella época eran muy distintas a las actuales, los ecos de las brillantes actuaciones de Pedernera, Di Stéfano y compañía habían llegado hasta estos lares. Entonces, Senior, ni corto ni perezoso, aprovechó que disponía de una billetera amplia y se trajo a las más importantes joyas argentinas. El 11 de junio, cuando Pedernera se bajó del avión, comprobó que ya tenía un lugar en el corazón de los hinchas, que aún no lo habían visto jugar. Pero su nombre significaba promesa de fantasía y eso fue suficiente para que el público se volcar al aeropuerto Eldorado para darle la bienvenida.

El Dorado transcurrió entre 1949 y 1953, un período en el cual desembarcaron en el país más de doscientos futbolistas extranjeros, principalmente argentinos, uruguayos, paraguayos, brasileños y peruanos. El más destacado de todos, sin embargo, fue Di Stéfano. Con 23 años recién cumplidos (nació el 4 de julio de 1926 en el barrio Barracas, vecino de la Boca y Avellaneda), Alfredo Estéfano Di Stéfano fue el primogénito del hogar conformado por Alfredo y Eulalia Laulhé. El viejo había jugado durante una corta etapa en River, en década de los años 10, pero una lesión de rodilla lo sacó de la cancha. Pero no fue él, sino el abuelo Miguel, el que cultivó en el niño la pasión por el fútbol: el nono era el que lo acompañaba a los campitos aledaños a las vías del tren, cerca del mercado en el que papá Alfredo trabajaba.

Cumplidos los 15, Alfredito abandonó las aulas escolares y se fue a los campos de su padre, a colaborar con el trabajo, y a jugar con la pelota, claro. Hasta que un día mamá Laura se encontró con Alejandro Laruschi, excompañero de papá Alfredo en River Plate y que estaba ligado al club, y le compartió que Alfredito jugaba bien a la pelota. Laruschi, quizás por cortesía con la dama, citó al jovencito, entonces ya de 17 años, para que realizara una prueba. El resultado fue que Carlos Peucelle, integrante de la Selección Argentina subcampeona en la Copa Mundo de 1930 en Uruguay, la primera de la historia, le echó mano de inmediato: quedó vinculado a la cuarta categoría, la de los juveniles. Lo que sucedió a partir de entonces ha sido objeto de innumerables crónica y libros, documentales y comentarios.

Con Millonarios fue campeón en tres de las cuatro temporadas completas que disputó. A mediados de 1953 emigró a España para refundar al hasta entonces común y corriente Real Madrid.
Con Millonarios fue campeón en tres de las cuatro temporadas completas que disputó. A mediados de 1953 emigró a España para refundar al hasta entonces común y corriente Real Madrid.

El debut de Di Stéfano con River Plate se dio el 15 de julio de 1945, en el partido que le ganó 2-1 a Huracán. Un año más tarde, sin lugar en el equipo, recaló precisamente en el Globo, antes de que la venta de Adolfo Pedernera le abriera un lugar en la alineación del club hoy afincado en Núñez. Y curiosamente fue el mismo Pedernera el que marcó el destino de Di Stéfano, al solicitar su contratación para Millonarios. Con la casaca albiazul se convirtió en una estrella de alcance internacional, desplegando por doquier la magia de su fútbol. En Colombia ganó tres títulos en cuatro años (1949, 1951 y 1952), antes de emigrar al Real Madrid, un equipo común y corriente al que él, solo él, convirtió en uno de los mejores de la historia.

Con el club español marcó una historia inigualable, al punto que en Europa (no solo en la península ibérica) son muchos los que todavía se ofenden cuando se compara a Di Stéfano con alguno otro de los astros que el balompié le regaló al planeta en décadas posteriores. Para ellos, don Alfredo fue más, mucho más, que Pelé, Eusebio, Puskas; no hubo, ni hay, otro igual. Lo supieron aquel histórico domingo 30 de marzo de 1952, día en el que Millonarios estropeó la celebración de las Bodas de Oro del Real Madrid con una victoria 4-2, con dos tantos de la famosa Saeta rubia. Pero fue solo un año después de que el astro argentino se puso la camiseta blanca del hoy gigante español para comenzar a escribir una historia de éxitos y gloria que se comenzó a gestar ese jueves 11 de agosto de 1949 cuando desembarcó en el aeropuerto Eldorado de Bogotá y, sin haber pisado aún el gramado del estadio El Campín, recibió la primera ovación por parte de cinco mil aficionados.

Bajo la conducción de Di Stéfano, Real Madrid conquistó cinco veces la Copa de Campeones de Eropa (hoy Champions League). En el Viejo Continente dice que fue el mejor de todos los tiempos.
Bajo la conducción de Di Stéfano, Real Madrid conquistó cinco veces la Copa de Campeones de Eropa (hoy Champions League). En el Viejo Continente dice que fue el mejor de todos los tiempos.

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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