Sir Alex Ferguson, la leyenda de los banquillos

Efemérides 31 de diciembre: el genial entrenador escocés cumplió 73 años, fecha ideal para recordar su brillante aporte al fútbol y, especialmente, al Manchester United, un club al que le cambió el rumbo de la historia. Exigente, cascarrabias y un ganador insaciable.

ColombiaMundial(2)Hubo un tiempo en el que el whisky era lo más escocés que se conocía allende las fronteras de las islas británicas. Detrás estaban las gaitas y el kit, aquella falda que usan los hombres, o sus admirados links (campos construidos al borde de los acantilados) donde se dice nació el golf. Ese tiempo, sin embargo, es pasado porque el ícono universal de Escocia en el siglo XXI se llama Alex Chapman Ferguson, sir Alex Ferguson, el mítico entrenador de fútbol que convirtió al Manchester United en un grande de Inglaterra y uno de los clubes más importantes del planeta fútbol, y edificó la leyenda de los famosos diablos rojos.

Desde que era un buen delantero en clubes de poca monta como Queens Park, St. Johnstone, Dunfermline Athletic, Rangers, Falkirk y Ayr United, ya mostraba cualidades de liderazgo y una visión particular, distinta, del fútbol. “Alex marcó muchos goles gracias a su habilidad para leer el juego y anticiparse a las jugadas. Cuando pienso en todo aquello, me doy cuenta de que sabía interpretar muy bien el juego, poseía cualidades de liderazgo y era muy fuerte tanto mentalmente como físicamente. Recibía un buen golpe y se reponía inmediatamente. Está claro que ya se atisbaban en él sus grandes cualidades”, afirmó Andy Roxburgh, su paisano de Glasgow y su compañero de ataque en el Falkirk a comienzos de los años 70. Sin embargo, ganarse el respeto y la credibilidad de los futbolistas fue una tarea harto más complicada de lo esperado, y los éxitos se demoraron en llegar.

Alex Ferguson, que ya había marcado historia en su país con Aberdeen, convirtió al Manchester United en un grande del planeta fútbol. Tras su retiro, el club aún no saborea un título.
Alex Ferguson, que ya había marcado historia en su país con Aberdeen, convirtió al Manchester United en un grande del planeta fútbol. Tras su retiro, el club aún no saborea un título.

A comienzos de junio de 1974, con solo 32 años, se puso el buzo de DT en el East Stirlingshire, al que entrenaba en una jornada de medio tiempo por la que recibía solo 40 libras esterlinas a la semana, unos 65 dólares. Recibió un plantel incompleto (solo ocho jugadores, ninguno de ellos arquero), pero su mentor le abrió nuevos horizontes. En efecto, Jock Stein, vieja gloria de los banquillos escoceses, le recomendó dejar ese equipo solo cuatro meses después de estrenarse y hacerse cargo del St. Mirren. En esa institución, con una plantilla con edad promedio de apenas 19 años, alcanzó la máxima categoría, pero al final de la temporada fue despedido con un argumento hoy resulta insólito: “No tiene aptitudes de entrenador”, dijo Willie Todd, presidente del club. Tiempo después, un tribunal laboral determinó que fueron “la irreprimible energía de Ferguson y su resolución, cualidades que contribuyeron a su éxito como entrenador”, las causas del despido.

El título de la Liga de Campeones de Europa de 1999, en agónica definición contra Bayern Munich, fue una de sus conquistas inolvidables. Fue la primera Orejona de los diablos rojos.
El título de la Liga de Campeones de Europa de 1999, en agónica definición contra Bayern Munich, fue una de sus conquistas inolvidables. Fue la primera Orejona de los diablos rojos.

Irreprimible energía y resolución que, vaya ironía, se convirtieron en dos de sus más marcadas virtudes y, también, en el soporte de los éxitos que estaban por venir. Asumió el mando del Aberdeen, uno de los grandes de Escocia y con multitud de seguidores, pero un palmarés prácticamente sin estrenar: contaba solo un título. Al cabo de dos años, en todo caso, de la mano de Ferguson acabó con el monopolio que sus archirrivales Celtic y Rangers habían extendido durante 15 temporadas, y se alzó con el trofeo. Luego, en 1982 y 1983, se adueñó de la Copa de Escocia y enriqueció su fama de ganador con los triunfos sobre el poderoso Real Madrid y el Hamburgo alemán, en la Recopa y la Supercopa de Europa, respectivamente. Tras un comienzo incierto, Ferguson ya estaba en las grandes ligas europeas, en la gran vitrina.

Por eso, a nadie extrañó que Jock Stein, entonces seleccionador nacional de Escocia camino del Mundial de México-1986, lo llamara para integrar su cuerpo técnico. El galés, empero, murió en septiembre de 1985 y, entonces, Ferguson tomó su testigo. Su aventura en suelo azteca, en todo caso, fue efímera: regresó a casa después de la primera ronda, tras ocupar el último puesto del grupo E, en el que Dinamarca, Alemania y Uruguay avanzaron a los octavos de final. Su destino, no obstante, ya estaba decidido: la Premier League inglesa. El discreto Wolverhampton Wandereres ya lo había tentado en 1982 y poco después lo hicieron Arsenal y Tottenham Hotspur, pero él desechó esas opciones. En cambio, sin dudarlo, le dio el sí al Manchester United cuando lo llamó, en noviembre de 1986, para sustituir al saliente Ron Atkinson. Aunque el club no rendía, estaba en los cuatro últimos puestos de la tabla y soportaba una gran presión, el DT se fijó un objetivo ambicioso tan pronto firmó: “Quiero bajar de su pedestal al Liverpool”, entonces indestronable mandamás del fútbol inglés. De hecho, esa frase fue el comienzo de una rivalidad que con el paso de los años adquirió matices épicos.

En las afueras del estadio Old Trafford, el conocido Teatro de los sueños, el Manchester United levantó una estatua en homenaje al hombre que cambió para bien la historia del club.
En las afueras del estadio Old Trafford, el conocido Teatro de los sueños, el Manchester United levantó una estatua en homenaje al hombre que cambió para bien la historia del club.

Salvarse del descenso fue suficiente en aquella primera temporada y el subcampeonato conseguido un año después, detrás del Liverpool, fue una ilusión efímera, porque a la siguiente volvió a hundirse en puestos intermedios (undécimo). Y el panorama empeoró en la campaña 1989/90, en la que Manchester United volvió a rozar los puestos de descenso y colmó la paciencia de los hinchas: “Tres años de excusas y la misma basura. Adiós, Fergie”, rezó una pancarta exhibida en las tribunas de Old Trafford y que interpretaba, a la perfección, el clamor de periodistas y aficionados. Contrario a lo que suele ocurrir hoy en día, los directivos respaldaron al entrenador, que los había convencido con su trabajo, convicción y visión. Y el tiempo les dio la razón, pues meses más tarde Manchester United alzó el trofeo de la FA Cup, tras vencer al Crystal Palace. Era el primer título del club en un lustro.

Cuando Alex Ferguson aterrizó en Manchester, el United navegaba en las aguas turbias de la parte baja de la tabla de posiciones, cerca del descenso.
Cuando Alex Ferguson aterrizó en Manchester, el United navegaba en las aguas turbias de la parte baja de la tabla de posiciones, cerca del descenso. Después lo llevó a la cima y alló lo mantuvo muchos años.

De manera inesperada, esa consagración desató un caudal de éxitos. En la campaña siguiente, se coronó en la Recopa de Europa, al vencer 2-1 al Barcelona en Róterdam (Holanda), con doblete de Mark Hughes, antes de hacerse con la Copa de la Liga, en 1991/92. Hasta que llegó el momento más esperado por todos, el que cambió la historia: tras una espera de 26 años, en la temporada 1992/93, Manchester United ganó la liga con un elenco encabezado por el francés Eric Cantona, el flamante fichaje que había costado ¡un millón de libras! La tarea, sin embargo, estaba inconclusa. Para completarla, necesitó ganar el doblete Liga y FA Cup en 1993/94, actuación que repitió en 1995/96, y en 1997 se consagró de nuevo como el mejor de la división de honor. Once años después de su arribo a Old Trafford, y ocho más tarde de las pancartas que pedían su salida, Ferguson cumplió el cometido: había bajado de su pedestal al Liverpool. Ya era una leyenda.

Alex Ferguson tenía solo 32 años cuando empezó su trayectoria como entrenador. Al mando del Manchester United estuvo más de 26 años y cosechó 38 títulos.
Alex Ferguson tenía solo 32 años cuando empezó su trayectoria como entrenador. Al mando del Manchester United estuvo más de 26 años y cosechó 38 títulos.

Cambió la mentalidad
Lo mejor es que lo hizo con una nómina plagada de jugadores surgidos de la cantera, que a su desembarco en Manchester estaba devaluada. Ryan Giggs, Paul Scholes, Nicky Butt, Gary y Phil Neville y David Beckham eran algunos de ellos. “Era un plantel fantástico, compuesto por jugadores jóvenes, fue un período maravilloso. Esos futbolistas de la casa llevaban dentro el espíritu del Manchester United. Eran gente auténtica. Te respaldaban, y defendían los principios en los que nos basábamos”, recordó el DT años después. Considerado un entrenador de la vieja escuela, Ferguson se encargó de demostrar que también era capaz de hacer cambios radicales. Una de sus primeras medidas en el club de Manchester fue acabar con la tendencia al consumo de licor en las instalaciones y desde mediados de los 90 modificó el sistema de entrenamientos inspirado en la rutina extra que realizaba Cantona al final de cada sesión ordinaria.

Descrito como un jefe muy estricto y exigente, supo encontrar el punto de equilibrio adecuado con “magníficas cualidades humanas”, según Roxburgh. “Si un entrenador es solamente exigente y no sabe sintonizarse con los jugadores, tarde o temprano perderá el apoyo del equipo. Sin embargo, Alex posee la capacidad de sintonizar con la gente y un gran sentido del humor”, agregó. Y dos pesos pesados del vestuario del Manchester United, discípulos de Ferguson, coinciden: “Nos respaldaba contra viento y marea. Esa lealtad hace que te sientas apreciado”, dijo Paul Scholes, mientras Ryan Giggs, que contaba solo 14 años cuando Ferguson lo fichó, recordó que el técnico escocés se sabía los nombres de los padres de todos los aspirantes al Manchester United. “Los pequeños detalles como ése hacen que quieras jugar solo para él”.

El francés Eric Cantona, adquirido a cambio de un millón de libras esterlinas, fie el pilar sobre el que construyó el primer título en la Liga Premier durante su trayectoria. Dos leyendas.
El francés Eric Cantona, adquirido a cambio de un millón de libras esterlinas, fie el pilar sobre el que construyó el primer título en la Liga Premier durante su trayectoria. Dos leyendas.

Según el escocés Denis Law, mítico delantero del Manchester United campeón de liga en 1964/65 y 1966/67, “Alex podría acabar siendo el entrenador más grande de la historia. Pertenece a esa categoría de grandes”. Lo que hizo al llegar al Manchester United fue recrear lo que Matt Busby había creado muchos años antes con los ‘Busby Babes’, la camada de jóvenes que abandonó las aulas escolares para pasar a los vestuarios del club y brillar. “Como Busby, durante su etapa en el Manchester United creó tres o cuatro grandes equipos”, agregó. Y Gordon Strachan, al que dirigió en el Aberdeen, en el Manchester United y también en la Selección Escocia durante el Mundial de México-1986, aseguró que “Su éxito se debe completamente a esa ambición suya de ser siempre el mejor. Para estar en su equipo tienes que poseer una gran fortaleza mental, ese ha sido siempre el común denominador”.

El primero de junio de 1974 firmó un contrato de tiempo parcial con el East Stirlingshire, a cambio de 40 libras esterlinas la semana. El 6 de noviembre de 1986, después de decir no a las ofertas de Arsenal, Rangers y Tottenham Hotspur, Ferguson dejó el Aberdeen por el Manchester United, que ocupaba el penúltimo lugar de la división de honor inglesa. El 8 de mayo de 2013, sir Alex Ferguson sorprendió al planeta fútbol y estremeció los cimientos de su genial obra al anunciar su retiro. “Ha sido un honor y un privilegio enorme haber tenido la oportunidad de dirigir a su club, mi época como entrenador del Manchester United ha significado muchísimo para mí”, les dijo a los aficionados en su despedida. Habían pasado más de 26 años, con una cosecha de 13 títulos de liga inglesa, dos coronas de la Liga de Campeones de Europa (Champions League), cinco títulos de la FA Cup, diez de Charity Shields, cuatro de la Copa de Liga, una Copa Intercontinental, un Mundial de Clubes, una Recopa de Europa y una Supercopa de Europa. ¡LEYENDA!

Ganar la Liga de Campeones de Europa era una obsesión, y lo logró en 1999. Repitió en 2008.
Ganar la Liga de Campeones de Europa era una obsesión, y lo logró en 1999. Repitió en 2008.

Publicado por

Admin

Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *