Se pudrió la Naranja Mecánica

Holanda fue subcampeón en Alemania-1974 y Argentina-1978 y, a pesar de las derrotas, construyó una leyenda: la de la Naranja Mecánica que obnubiló a todos, que encantó a todos, del que todos eran hinchas. Luego renegó de su historia y pisoteó su identidad.

bcm0380Los triunfos o las posiciones destacadas suelen ser útiles para esconder las carencias o las equivocaciones, pero no hay una mentira que se pueda sostener indefinidamente. Y la gran mentira de la generación perdida de Holanda finalmente se cayó por su propio peso: a pesar de haber sido finalista de Suráfrica-2010 y tercero de Brasil-2014, la otrora Naranja Mecánica se pudrió. En una penosa actuación, perdió 2-3 en casa con República Checa y se quedó por fuera de la Eurocopa de Francia-2016.

El equipo dirigido por Danny Blind ni siquiera consiguió alcanzar la repesca y, como ya le ocurrió en 1984, cuando el torneo fue acogido, curiosamente, por Francia, se quedó a mitad del camino. En aquella ocasión, el fracaso fue el punto final para una generación que había deslumbrado al mundo del fútbol en la década de los 70, durante la cual Holanda se incluyó en el firmamento de los grandes del balón. De la mano de Johan Cruyff, los tulipanes fueron subcampeones orbitales en Alemania-1974 y Argentina-1978, víctimas en ambas ocasiones de los dueños de casa. A pesar de las derrotas, construyeron una leyenda: la de la Naranja Mecánica, el equipo que obnubiló a todos, que encantó a todos, del que todos eran hinchas.

Colombia Mundial en Contravía rumbo a Rusia-2018
La tragedia holandesa: ante sus hinchas, consumó la dolorosa eliminación en la fase clasificatoria a la Eurocopa de Francia-2016. Perdió 2-3 con República Checa.

De la mano de Rinus Michels, Holanda cumplió una fase de clasificación perfecta, con cuatro triunfos y dos empates, y dejó en el camino a Bélgica, Noruega e Islandia para regresar a la Copa Mundo tras haber acudido a Italia-1934 (noveno) y Francia-1938 (decimocuarto). Cruyff, Johan Neeskens, Jonnhy Rep, Rob Rensenbrink, Ruud Krol, Theo De Jong, Wim Suurbier y los hermanos Rene y Willy van der Kerkhof, entre otros, instauraron un concepto novedoso: el fútbol total del ¡todos atacan, todos defienden! Con una dinámica de juego asombrosa para aquellos tiempos, Holanda provocó una revolución y cambió la forma de ver, sentir y jugar el fútbol.

Cuando a esa fantástica generación se le acabó la gasolina, cuando la acumulación de los años hizo que las piernas se volvieran pesadas y no se pudiera cumplir con aquella exigencia física, Holanda entró en declive. Se necesitó que Rinus Michels, de nuevo, asumiera el timón del barco para regresar a los primeros planos. A pesar de comenzar con una derrota a manos de la Unión Soviética (0-1), se repuso con un triunfo 3-1 sobre Inglaterra y ratificó su paso a las semifinales de la Eurocopa de Alemania-1988 tras vencer por la mínima a la República de Irlanda. Rumbo a la final se encontró con Alemania, verdugo en su primera aventura en las finales mundialistas: con el partido camino de la prórroga, un agónico gol de Marco van Basten en el minuto 88 le dañó la fiesta al entonces subcampeón orbital (2-1).

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En el Amsterdam Arena, la fiesta fue de los jugadores de República Checa, que ganaron y confirmaron su primer lugar en el grupo. Islandia los acompañará en la Eurocopa y Turquía acudirá a la repesca.

Luego, en la final, otra vez contra la URSS, Ruud Gullit y Van Basten le dieron a Holanda el que todavía es el único título importante de su palmarés. Sin la brillantez del equipazo de los años 70, pero respetando el legado del fútbol bien jugado, dándole prelación al jugador con buena técnica, Michels reverdeció laureles. Van Basten, Gullit, Frank Rijkaard y Ronald Koeman fueron los pilares de ese elenco que le permitió a la Naranja Mecánica quitarse el incómodo mote del ‘mejor equipo que jamás ganó algo’. Desde aquel 25 de junio de 1988, luego de dar la vuelta olímpica en el Olympiastadion de Múnich, a Holanda se le olvidó ganar y, lo peor, en la última década, de la misma manera que lo hizo Brasil, renegó de su historia, de su ADN futbolístico, de su esencia.

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Robin Van Persie fue villano, al marcar un autogol que significó el tercer tanto de República Checa, y luego intentó ser héroe, pero su gol no fue suficiente para evitar la derrota y la eliminación.

El último vestigio de esa filarmónica futbolística se dio en Francia-1998, con el equipo de Dennis Bergkamp, Edgar Davids, Patrick Kluivert, Phillip Cocu, Ronald De Boer, Frank De Boer y Clarence Seedorf que fue eliminado en semifinales tras igualar 1-1 con Brasil (2-4 en la tanda con disparos desde el punto penalti). Igual suerte corrió en las ediciones de la Eurocopa de Inglaterra-1996 (empate sin goles con Francia y derrota 4-5 en la serie definitiva) y de 2000, en la que fue local (igualó en semifinales con Italia, 0-0, y cayó por penaltis 1-3). En Portugal-2004 se rindió al local en semifinales (1-2), pero ya no era la misma Naranja Mecánica. La gran obra de Rinus Michels lucía oxidada, lenta, parsimoniosa, y las dosis de talento, que antaño brotaban por doquier en grandes cantidades, ahora se daban a cuenta gotas.

Y la caída con Rusia (1-3 en prórroga) en los cuartos de final de la Eurocopa que organizaron conjuntamente Austria y Suiza en 2008 acabó por desviar el rumbo. Con la presión de conseguir algún otro título, Holanda cometió el mismo error de Brasil y privilegió el fútbol físico, el de los atletas con escaso talento, en detrimento de aquel practicado por los genios de buena técnica. De la mano del técnico Bert van Marwijk, en Suráfrica-2010 se presentó con un conjunto guiado por Wesley Sneijder, Arjen Robben, Robin van Persie. Ganó su grupo por delante de Japón, una muy floja Dinamarca y Camerún, y luego se instaló en la final tras dejar en el camino a Eslovaquia (2-1), Brasil (2-1) y un disminuido Uruguay (3-2). Pero el 11 de julio, en Johannesburgo, se estrelló contra su propia realidad: en un feísimo partido, practicando un insospechado antifútbol para contener el poderío de España, cayó 0-1 en la prórroga, con aquel recordado gol de Andrés Iniesta.

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La criminal patada de Nigel De Jong a Xabi Alonso en la final de Suráfrica-2010. Merecía expulsión y cárcel, en ese orden, pero se fue impune. Una clara muestra de en qué se convirtió el famoso fútbol total de Holanda, aquel que la hizo famosa en los años 70.

Aquella fue una naranja agria, que renegó de su rica tradición y practicó un insólito antifútbol cargado de patadas y provocaciones que mancharon su historia. La salvaje patada de Nigel De Jong a Xavi Alonso, que de manera increíble no fue penalizada con cárcel y tampoco con tarjeta roja por parte del pusilánime juez inglés Howard Webb, quedó como testimonio del moderno estilo de Holanda y también de la impotencia de un conjunto con el que el fútbol fue muy generoso y le permitió llegar hasta un lugar en el que nunca debió estar. Y la Eurocopa de Ucrania-2012 demostró que el camino escogido no era el indicado: salió por la puerta de atrás en primera fase, tras caer consecutivamente con Dinamarca (0-1), Alemania (1-2) y Portugal (1-2).

Pero, el Mundial de Brasil-2014 fue otro espejismo engañador, otra falsa ilusión. Con Robben, Van Persie y Sneijder en el tercer piso, lejos de su mejor producción futbolística, el caprichoso técnico Louis van Gaal recurrió a jugadores como Bruno Martins Indi, Danny Blind, Jonathan de Guzman, Georginio Wijnaldum y Memphis Depay que no pudieron ser el complemento ideal. Holanda encabezó el grupo B por delante de Chile, la eliminada España y la débil Australia. Después sufrió de lo lindo con México (2-1) y Costa Rica (0-0 y 4-3 en la tanda desde el punto penalti), dos equipos que la hicieron ver mal y demostraron que sus mejores días quedaron enterrados en el pasado. Argentina fue un escollo insuperable en semifinales (0-0 y 2-4 en la definición) y el 3-0 sobre el paupérrimo Brasil en el duelo del consuelo no alcanzó para ocultar la realidad.

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Turquía, que venció agónicamente a la clasificada Islandia, le arrebató a Holanda la posibilidad de acceder a la repesca. Un trsite adiós para la otrora Naranja Mecánica, que hoy es un remedo de su mejor historia.

La clasificación a la Eurocopa de Francia-2016 la arrancó con Guus Hiddink en el banquillo, pero la seguidilla de malos resultados provocó su dimisión; Danny Blind asumió el reto y este martes 13 de octubre de 2015 se hizo responsable de una de las páginas más tristes de la historia del fútbol holandés. La derrota 2-3 con República Checa en el Amsterdam Arena es el punto final de un ciclo que quedará marcado en el palmarés de Holanda como un negro lunar. Las caídas con República Checa (1-2) e Islandia (0-2), más el empate en casa con Turquía (1-1), marcaron el derrotero. Perder con Islandia como local (0-1) y ser goleados por los turcos a domicilio (0-3) prácticamente sentenciaron la suerte de los tulipanes. El triunfo sobre la débil Kazajistán (2-1), la semana pasada, fue creer que el milagro era posible, pero la bien aceitada maquinaria checa les clavó la estocada. Pavel Kaderabek, Josef Sural y un autogol de van Persie sellaron la suerte naranja, que apenas pudo maquillar la derrota con tantos de Klaas-Jan Huntelar y van Persie.

De inmediato, Holanda regresó a los primeros planos, a los principales titulares de la prensa, pero de la manera más dolorosa: como el grande que cayó como un chico. Islandia fue el David que tumbó al Goliat y Turquía, el verdugo que le arrebató la posibilidad de la repesca. Mientras la diminuta Albania, Islandia y Gales debutarán en la Eurocopa de Naciones, Holanda será una ausencia que nadie extrañará. Ahora, entonces, comienza un nuevo reto, que no es propiamente futbolístico: reencontrarse con su historia, reivindicar su ADN futbolístico, volver a lo básico, recuperar la esencia de su juego. El técnico que tome las riendas de este potro desbocado tendrá una dura tarea, pues cabalga sin rumbo definido. La otrora famosa y envidiada Naranja Mecánica se pudrió…

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El tercer lugar en el Mundial de Brasil-2014 fue un espejismo, un injusto regalo que el fútbol le hizo a una desteñida Holanda. Fruto de esas actuaciones, nadie quiso ver la realidad, hasta que se estrellaron contra ella en esta eliminatoria a la Eurocopa de Francia-2016. También en el fútbol, la justicia tarda, pero llega…

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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