San Lorenzo I, rey de la Copa Libertadores

Más de medio siglo de sufrimiento quedó atrás, luego de que el elenco de Edgardo Bauza venció 1-0 al aguerrido Nacional de Paraguay y, por primera vez en la historia, alzó el trofeo continental. Ahora se lo ofrendará, en el Vaticano, al más famoso de sus hinchas.

ColombiaMundial(2)Eternos; así fueron los cuatro minutos de adición que el árbitro brasileño Sandro Ricci determinó cuando ya San Lorenzo de Almagro no aguantaba más, cuando sus hinchas apenas podían contener las lágrimas, cuando los relatores argentinos ensayaban el grito de campeón. Eternos; así fueron esos 54 años que le costaron a San Lorenzo de Almagro este rebautizo, porque desde este 13 de agosto de 2013 el club del que es fanático el papa Francisco I se denominará San Lorenzo de América: sí, de la Copa Libertadores de América.

San Lorenzo fue el primer club argentino que optó por la Copa de Campeones de América, como se conoció el torneo en su primera edición, por allá en 1960. Solo siete equipos se presentaron al torneo (estuvieron ausentes los representantes de Venezuela, Ecuador y Perú), así que el recorrido fue corto. Tras vencer 3-0 a Bahía de Brasil como local, los cuervos clasificaron a las semifinales a pesar de caer 2-3 en la revancha. El cruce en procura de la final fue contra Peñarol, que arrancó como local: fue empate 1-1 en el estadio Centenario, de Montevideo. Y nueva paridad en la vuelta, esa vez sin anotaciones, en Parque Patricios.

Como en aquella época el reglamento de la competición no contemplaba los tiempos suplementarios y la definición con tiros desde el punto penalti aún no se había inventado, se programó un tercer juego. Debía ser en cancha neutral, de acuerdo con lo escrito, pero a la hora de la verdad uruguayos y argentinos se negaron a jugar en Santiago (Chile) y Asunción (Paraguay), las dos sedes propuestas por la Confederación Suramericana de Fútbol (Conmebol). Entonces, ocurrió algo inesperado, insólito y, especialmente, doloroso para los hinchas de San Lorenzo: un dirigente, al que la historia solo se refiere como Pecoraro, aceptó volver a jugar en Montevideo, a cambio de recibir toda la recaudación. Con el aliento de su público, el club mirasol ganó el 29 de mayo por 2-1, con tantos del ecuatoriano Alberto Spencer.

Más de 50 años esperó San Lorenzo de Almagro para vivir este momento. Era el único de los grandes del fútbol argentino que no había ganado la Copa Libertadores (LaNación.com)
Más de 50 años esperó San Lorenzo de Almagro para vivir este momento. Era el único de los grandes del fútbol argentino que no había ganado la Copa Libertadores (LaNación.com)

San Lorenzo regresó a Buenos Aires con los bolsillos de los directivos cargados de billetes, pero sin gloria. Desde entonces, el torneo se convirtió en la deuda histórica del club de Boedo, uno de los cinco grandes del fútbol argentino, el único de su condición que no había alzado el trofeo. Primero fue Independiente de Avellaneda, en 1964, que suma siete coronas, el más ganador de la historia. En 1967 se le sumó Racing, su vecino de barrio, diez años más tarde lo hizo Boca Juniors, que acumula seis éxitos, y River Plate logró la victoria en 1986. Inclusive, equipos de menor rango como Estudiantes de la Plata (tetracampeón), Argentinos Juniors y Vélez Sarsfield se inscribieron en el palmarés, y Newell’s Old Boys disputó dos finales (las perdió).

San Lorenzo, en cambio, solo sumaba fracasos, tristeza y dolor cada vez que participaba en el torneo. Atesoraba veinte títulos nacionales e internacionales, incluidos los de la Copa Mercosur 2001 (la última que se jugó) y la Copa Suramericana 2002 (la primera que se disputó), pero en sus vitrinas, en las vitrinas de un grande de Argentina y de Suramérica, se notaba el vacío del trofeo más importante: el de la Copa Libertadores de América. Y cada participación era enriquecer la leyenda negativa, echarle leña a la hoguera que los otros grandes del fútbol argentino disfrutaban a la distancia mientras saboreaban sus triunfos. Y debió esperar más de medio siglo, hasta 2014, para alcanzar la gloria del torneo de clubes más prestigioso del continente.

Antes, sin embargo, fiel a su historia, San Lorenzo debió recorrer un camino marcado por el sufrimiento. Y vaya si la Copa Libertadores de América hizo sufrir a los hinchas cuervos. En 1973, cuando el torneo se disputaba en un esquema muy distinto al actual, logró llegar a segunda fase, en procura de un cupo en la final. El premio, sin embargo, fue para Independiente de Avellaneda, que también postergó a Millonarios, último del triangular. Quince años después, en 1988, jugó las semifinales contra Newell’s Old Boys tras dejar en el camino al Guaraní brasileño (octavos de final) y al Peñarol (cuartos). Los rosarinos, sin embargo, triunfaron 1-0 a domicilio y 2-1 en casa para alcanzar la última instancia.

El técnico Edgardo Bauza, que en 2008 había eliminado a San Lorenzo con LDU de Quito, camino del título, volvió a celebrar. Reconstruyó un equipo que hace dos años se caía a pedazos (Olé.com)
El técnico Edgardo Bauza, que en 2008 había eliminado a San Lorenzo con LDU de Quito, camino del título, volvió a celebrar. Reconstruyó un equipo que hace dos años se caía a pedazos (Olé.com)

En 1992 y 1996 llegó a cuartos de final, pero en ambas ocasiones fue eliminado por un cuadro argentino: Newells’ Old Boys en la primera ocasión y River Plate, en la segunda. En 2000, 2001, 2002 y 2005, ni siquiera superó la primera fase. Así, debió esperar hasta 2008 para volver a ser protagonista: sin perder en los cuartos de final, fue eliminado por Liga Deportiva Universitaria (LDU) de Ecuador, equipo que irónicamente era dirigido por Edgardo ‘Patón’ Bauza, el DT que lo condujo a la gloria esta vez. Cayó en la definición con tiros desde el punto penalti (3-5). Su más reciente aventura, en 2009, también concluyó con una prematura eliminación.

Pero aún no había tocado fondo. En 2012, tras una muy pobre campaña en el Clausura (primer semestre), en la que solo recolectó 25 puntos, estuvo muy cerca de irse al descenso. De hecho, dos fechas antes de la conclusión del torneo estaba en zona de descenso directo y al final disputó la siempre temida promoción contra Instituto de Córdoba. Ganó como visitante, empató como local para permanecer en primera, pero deambulaba como un boxeador grogui, a punto de desplomarse para nunca más levantarse. Fue, entonces, cuando se reinventó de la mano de Matías Lammens y Marcelo Tinelli, el más famoso de sus hinchas hasta que Jorge Mario Bergoglio fue ungido como Sumo Pontífice de la Iglesia Católica el 13 de marzo de 2013.

Lo que era un club devastado, en lo económico y en lo deportivo, de a pocos se transformó en un proyecto viable. En el Torneo Inicial (segundo semestre) de 2012, al mando de Juan Antonio Pizzi, terminó en un discreto undécimo puesto. Al año siguiente, ascendió hasta la cuarta casilla y conformó la base del equipo que, con unos pocos refuerzos, gritó campeón en el segundo semestre de 2013. Cuando todo era felicidad, cuando la comunidad cuerva volvía a sonreír, sin embargo, el proyecto sufrió un duro golpe: Pizzi aceptó una oferta para dirigir al Valencia español y se apartó del equipo. Sin salir del asombro, la dirigencia escogió a Bauza, un buen DT que se encontraba cesante.

Nacional, un modesto club de Paraguay, fue un muy digno rival. El equipo de Gustavo Morínigo hizo sufrir a San Lorenzo hasta el último instante del torneo (LaNación.com).
Nacional, un modesto club de Paraguay, fue un muy digno rival. El equipo de Gustavo Morínigo hizo sufrir a San Lorenzo hasta el último instante del torneo (LaNación.com).

Y con el Patón se logró mantener la tendencia ascendente, aunque sin olvidarse jamás de la alta cuota de sacrificio y sufrimiento que debe aportar San Lorenzo antes de celebrar. Porque en la primera fase de esta Copa Libertadores que acaba de ganar estuvo a punto de ser eliminado: pasó dejando los pelos en el alambrado, tras superar por gol diferencia al modesto Independiente del Valle ecuatoriano. Avanzó como el penúltimo de los segundos, con los mismos 8 puntos, pero mejor gol diferencia, que Nacional de Paraguay, irónicamente su rival en la final. Antes de la Copa Mundo de Brasil, eliminó a Gremio en los octavos de final (victoria 1-0 en casa, caída idéntica a domicilio y tiquete por la vía de los disparos desde el punto penalti, 4-2) y a Cruzeiro, en cuartos (triunfo 1-0 como local y empate 1-1). Irónicamente, la instancia en la que menos sufrió fue en las semifinales: goleó 5-0 en el Nuevo Gasómetro al Bolívar boliviano, al que no le alcanzó el triunfo 1-0 en la vuelta.

Entonces, llegó la final, contra un Nacional de Paraguay sin tradición ni pergaminos, pero sí con buen fútbol y mucho hambre de gloria. El pasado 6 de agosto, en la ida, todo era alegría luego del gol de Mauro Matos a los 19 minutos del segundo tiempo. Pero cuando se jugaba la reposición un descuido defensivo permitió que Julio Santa Cruz clavara el 1-1 que le aportó suspenso a la definición. Y la vuelta, este histórico miércoles 13 de agosto de 2014, distó mucho del partido relajado que los hinchas azulgranas preveían en la víspera: Nacional se plantó con firmeza y dio más de un susto. De hecho, jugaba mejor y hacía méritos por la ventaja cuando Ramón Coronel cometió una infantil mano dentro del área, que el árbitro Ricci no dudó en sancionar como penalti, a los 35 minutos del primer período.

Néstor Ortigoza, uno de los bastiones del equipo, uno de los ídolos de la hinchada, tradujo la falta en gol y desahogó ese nudo que se apretaba en las gargantas de los hinchas. La siguiente hora fue puro sufrimiento. San Lorenzo no jugó bien, pero aplicó una vieja y siempre eficaz máxima del fútbol: las finales no se juegan, se ganan. Y San Lorenzo ganó, para romper el hechizo de más de medio siglo, para saldar su vieja deuda con la historia, para darles a sus hinchas una alegría esperada tantos años. Ahora, con el trofeo en su poder, el equipo arma valijas para emprender una nueva aventura, esta sí muy feliz: irá al Vaticano a ofrendarle el trofeo a Francisco I, su hincha más reconocido, y a darle cuenta de que en adelante el club ya no será solo San Lorenzo de Almagro, sino también San Lorenzo de América. O, por decirlo de alguna otra manera, San Lorenzo I de América. ¡Salud, campeón!

El grito que acabó la mufa: de tiro penalti, Néstor Ortigoza marcó el único gol del partido, suficiente para la victoria, suficiente para que San Lorenzo gritara ¡campeón! (LaNación.com).
El grito que acabó la mufa: de tiro penalti, Néstor Ortigoza marcó el único gol del partido, suficiente para la victoria, suficiente para que San Lorenzo gritara ¡campeón! (Olé.com).

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