Por qué Pékerman no va más

Pékerman no va a dirigir más la Selección Colombia. Será el momento, entonces, en que despertaremos de ese sueño feliz que fue Brasil-2014 y entenderemos que es hora de volver a la realidad. Y la realidad colombiana, tanto en la vida cotidiana como en el fútbol, es una tragicomedia…

ColombiaMundial(2)Hay que hacerse a la idea: José Néstor Pékerman no va a dirigir más la Selección Colombia. A pesar del éxito de su trabajo al cabo de dos años y medio de gestión, la Federación Colombiana de Fútbol, con el presidente Luis Bedoya Giraldo a la cabeza, se empeña en poner las trabas necesarias para impedir que el DT argentino renueve su contrato. Muy a la colombiana, después de dar un paso hacia adelante se dan dos para atrás, y vuelva a comenzar.

Salvo las jugosas ganancias económicas, que se acercaron a los 20 millones de euros (14,5 millones por haber llegado a los cuartos de final y 3,9 millones por participar), a los directivos poco o nada más les importa. El fenómeno social que generó la Selección, el fervor que se despertó en los hinchas, el que los ciudadanos se vieran legítimamente representados por este puñado de 23 deportistas y la historia que se escribió durante el proceso, nada de eso les importa: solo el dinero, el cochino dinero. Ah, y su ego, en virtud del cual están dispuestos a sacrificar el mejor momento del fútbol colombiano en toda la historia.

Pékerman, que quede claro, llegó por accidente, primero, y por descarte, después. En otras palabras, llegó porque los directivos de la Fedefútbol no encontraron otro DT que se atreviera a coger ese fierro caliente que era la Selección Colombia antes del arranque de la eliminatoria. La muenda que Hernán Darío ‘Bolillo’ Gómez le propinó a una amiga con derechos a la salida de un bar de Bogotá fue el florero de Llorente. La presión de los ciudadanos (no solo de los hinchas), de los medios de comunicación y hasta del Gobierno lo obligó a dar un paso al costado. La única salida posible, decente, luego de un incidente penoso ocurrido a comienzos de agosto de 2011.

Esta sonrisa, ligada a los éxitos de José Néstor Pékerman al frente de la Selección Colombia, quedarán apenas como una anécdota. El DT argentino no continuará  al frente de la ilusión tricolor (FIFA.com).
Esta sonrisa, ligada a los éxitos de José Néstor Pékerman al frente de la Selección Colombia, quedarán apenas como una anécdota. El DT argentino no continuará al frente de la ilusión tricolor (FIFA.com).

Pero no hay que olvidar que la cúpula de la Federación intentó retener al entrenador antioqueño, pese al acto reprochable que había protagonizado. Mejor dicho: si Bolillo no renuncia, hubiera seguido al frente del equipo y seguramente Colombia no habría estado en Brasil-2014. Pékerman llegó porque a Leonel Álvarez le quedó grande el reto de dirigir la Selección y el candidato de la dirigencia, que era Gerardo ‘Tata’ Martino, dijo que no. El exentrenador del FC Barcelona es de aquellos que exigen mando absoluto (que no es lo mismo que poder absoluto) y la Federación no se lo concedió. Y como tenía sospechas bien fundamentadas de que por estos lares los directivos suelen dárselas de técnicos y quieren inmiscuirse en el trabajo que no les corresponde, prefirió abstenerse.

Entonces, ante la premura de la eliminatoria, echaron mano de Pékerman, un DT con excelentes resultados en divisiones menores, no así en la categoría absoluta. El argentino dio el sí cuando le aprobaron algunas condiciones (básicamente, la conformación de su cuerpo técnico), en virtud de su amor por Colombia. Y cuando llegó al país, a comienzos de enero de 2012, se dio la misma historia de siempre: los que se creen dueños del país y del fútbol lo descalificaron, le criticaron hasta el aroma de su perfume y le auguraron fracasos. Al final, cuando aparecieron los éxitos, fueron los mismos que encabezaron la fila para subirse al bus de la victoria. Y son los mismos que ahora le ponen palos a la rueda, porque necesitan un técnico de bolsillo y saben que Pékerman jamás se prestará para algo así.

Ahora que Colombia está en los gozosos, que es uno de los equipos más cotizados del planeta fútbol, que cuenta en sus filas con jugadores que son los consentidos de los aficionados alrededor del mundo, los directivos de la Federación no necesitan un entrenador capacitado: requieren un títere amaestrado. Uno de esos que se deje manipular las convocatorias para conveniencia de los empresarios que son del riñón de los directivos; uno de esos que se preste para jugar partidos amistosos sin valor deportivo, pero con alta remuneración en efectivo; uno de esos que permita las guachafitas de directivos (mozas incluidas), amigos y periodistas en los aviones y los hoteles, porque la vida es un carnaval; uno de esos que no imponga los límites que demarcó Pékerman y que causaron (y causan) tanta roncha entre aquellos a los que lo único que les importa es el clic-clic de la caja registradora.

Pékerman llegó por descarte y a los directivos les sonó la flauta. Sin embargo, tras bambalinas siempre hubo resistencia por su estilo y profesionalismo (FIFA.com).
Pékerman llegó por descarte y a los directivos les sonó la flauta. Sin embargo, tras bambalinas siempre hubo resistencia por su estilo y profesionalismo (FIFA.com).

Dicen que Pékerman se está haciendo el difícil, pero no es cierto: el argentino adora Colombia y Colombia lo adora a él. Si se realizara un plebiscito, la gente pediría que se le firmara un contrato vitalicio. Lo que ocurre es que Pékerman ya sabe por dónde va el agua al molino: sabe lo que se le viene encima, y quiere evitarlo. Ya le ocurrió en Argentina, cuando terminó como el gran villano de la eliminación el Alemania-2006. No es cuestión de dinero, ni de ego, porque si algo lo caracteriza es la sencillez. Es que sabe que se le quieren meter al rancho y no lo va a permitir; entonces, con el dolor del alma, prefiere dar un paso al costado, a sabiendas de que la vida tarde o temprano ajustará las cargas y se sabrá quiénes fueron los verdaderos culpables.

Aunque no es necesario esperar, porque todos sabemos cómo se llaman: son los mismos que se adueñaron del fútbol hace décadas, se atornillaron a las sillas y esperan quedarse hasta el día que una nevada entierre a Barranquilla. No hay que olvidar que Luis Bedoya es alumno privilegiado de Jorge Correa Pastrana, compañero de andanzas de Juan José Bellini, Álvaro Fina y demás directivos del resorte de los carteles del narcotráfico. Por eso, no extraña que se atreva a retar al presidente de la República Juan Manuel Santos mostrándose molesto porque el mandatario, interpretando el sentir del pueblo colombiano, solicitó que se extendiera el vínculo de Pékerman. Lo que ocurre es que Juanpa no sabe que Bedoya y su círculo son los dueños absolutos del fútbol colombiano y, por ende, de la Selección Colombia.

Los aficionados, el hincha común en la calle, sueñan con el Mundial de Rusia-2018. Aunque aún se escuchan los estertores de Brasil-2014, no son pocos los colombianos que ya trazan planes para acudir a la vigesimoprimera Copa Mundo. Inocentemente, creen que los momentos felices que vivimos hace unas semanas se van a repetir, se van a multiplicar. Desconocen que a la Federación no le quedó más remedio que contratar a Pékerman ¡y le sonó la flauta! Torpes, miopes y ególatras como son los directivos (una versión alterna de los ciegos, sordomudos de Shakira), creen que el éxito les pertenece, que la Selección clasificó, jugó bien y se lució en el Mundial gracias a ellos. Por eso, no se les mueve un pelo al tomar la decisión de darle la patadita a Pékerman (pero no aquella cariñosa del entusiasmo de Jorge Barón) y poner a un títere amaestrado que les permita reasumir el control absoluto de lo que están seguros es suyo: el fútbol colombiano, incluida la Selección.

La llave José Néstor Pékerman-James Rodríguez le dio grandes satisfacciones al país, especialmente en el Mundial de Brasil-2014. Ahora, sin embargo, tomarán caminos diferentes y hasta pueden ser rivales.
La llave José Néstor Pékerman-James Rodríguez le dio grandes satisfacciones al país, especialmente en el Mundial de Brasil-2014. Ahora, sin embargo, tomarán caminos diferentes y hasta pueden ser rivales.

Hay que hacerse a la idea: José Néstor Pékerman no va a dirigir más la Selección Colombia. Los directivos saldrán a dar sus explicaciones, de pronto dejarán correr alguna lágrima hipócrita, mientras tras bambalinas se frotan las manos. Será el momento, entonces, en que los colombianos despertaremos de ese sueño feliz que fue Brasil-2014 y entenderemos que es hora de volver a la realidad. Y la realidad colombiana, tanto en la vida cotidiana como en el fútbol, es una tragicomedia…

 

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

4 comentarios en «Por qué Pékerman no va más»

  1. Muy buen escrito senor Gonzalez, mis respetos ni yo lo habria escrito mejor!!

    felicitaciones, esa es la gran verdad que rodea nuestro futbol y mientras no cambiemos de directivos, nuestros triunfos seran efimeros!!!

    Saludos mi amigo y buena por esa..

  2. Muy bien Carlos, estas mafias que se enquistaron desde aquel desonroso cartel de medellin y cali y que hoy todavia quedan sus herederos tienen este pais vuelto MIE…………..

  3. Excelente análisis, con un contenido muy cierto. Espero que no se cumpla. Es decir, me gusta mucho el artículo pero me horroriza pensar en que se cumplan tus pronósticos.

    Felicitaciones por abrirnos los ojos… Y me parece que esto puede convertirse en una chispa social (política ?) para que el pueblo de Colombia arrincone a los salvajes y exija la continuación de Pékerman. Voy entendiendo que eso tendría mucha resistencias entre Bedoya y su gente pero podría reventar en el fin de la cochina dinastía del dinero y otras mafias dentro del planeta fútbol…

  4. En general me parece un artículo sin fundamentos, sin fuentes ni citas. Son 100% opiniones y conjeturas. Quiero hacer una pregunta: De dónde saca usted eso que afirma de que Pekerman no va más?

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