Platiní Sánchez, el gran talento boliviano

Efemérides 19 de octubre: es el único jugador boliviano que anotó gol en una Copa Mundo e integró el plantel del Boavista que ganó la liga portuguesa en 2001. Al cumplir 45 años, lo recordamos como uno de los grandes protagonistas de la última hazaña del balompié del altiplano.

ColombiaMundial(2)Bolivia, tras caer 0-1 con Alemania en el partido inaugural y empatar sin goles con Corea del Sur, prácticamente tenía asegurado el tiquete de regreso a casa. Necesitaba vencer a España, algo que se consideraba un milagro, para continuar en carrera. Al final de los 90 minutos disputados en el Soldier Field de Chicago, sin embargo, solo había dos hechos seguros: el equipo del altiplano estaba eliminado del Mundial de Estados Unidos-1994 y Erwin Sánchez, el popular Platiní para la afición de su país, había entrado por méritos propios a la historia de la Copa Mundo.

La cenicienta suramericana solo había acudido a un Mundial antes de aquella cita. Fue a la primera, en Uruguay-1930, cuando aceptó la invitación de la FIFA y los organizadores. Pero nunca había podido conseguir el cupo en el campo de juego, hasta que el Bigotón Xavier Azkargorta, un español carismático, se puso al frente de la Selección y lideró la mejor generación que el fútbol boliviano haya conocido. Julio César Baldivieso y Marco Antonio Etcheverry, el Diablo, son los más conocidos, pero Platiní Sánchez fue, sin duda, el que mayor reconocimiento internacional alcanzó. Y ese tanto que le anotó al famoso Andoni Zubizarreta, a los 22 minutos del segundo tiempo, contribuyó mucho a ello.

Un histórico del fútbol boliviano y suramericano es Erwin 'Platiní' Sánchez. Se inició en la Academia Tahuichi y brilló en la liga de Portugal, especialmente con el Boavista.
Un histórico del fútbol boliviano y suramericano es Erwin ‘Platiní’ Sánchez. Se inició en la Academia Tahuichi y brilló en la liga de Portugal, especialmente con el Boavista.

Tenía solo 10 años cuando ya hacía delicias ante los aficionados que se apostaban en la cancha Nuevos Horizontes, en una popular zona céntrica de Santa Cruz de la Sierra, la ciudad que lo vio nacer el 19 de octubre de 1969. Contaba con mucho talento, pero no había podido traspasar las fronteras de aquellos dominios de la infancia. Hasta que la abuela, que era la niñera de Roly Aguilera, uno de los descendientes de los creadores de la afamada academia Ramón Tahuichi Aguilera, le contó que tenía un nieto que solo pensaba en jugar al fútbol en el barrio Doce de Octubre. Aquel comentario se tradujo en una beca para formarse en la cuna de los más grandes futbolistas bolivianos de las últimas décadas, la vitrina que le mostró al planeta fútbol un nuevo talento especial.

Tras abandonar la academia, recaló en el club Destroyers, en el que compartió con Etcheverry y el delantero Mauricio Ramos, que luego desarrollarían parte de su trayectoria en el fútbol colombiano. Fue un paso importante, porque contribuyó a su crecimiento personal y deportivo y, en especial, porque le abrió las puertas del Bolívar de La Paz, el club más grande del fútbol boliviano. Por su fina técnica, por su creatividad y por su temible remate de larga distancia, los hinchas en su país lo bautizaron Platiní, en una insólita comparación con el astro francés Michel Platini, que por entonces brillaba en Europa con la camiseta de Juventus de Italia y que ofrecía otras características. Con los celestes estuvo entre 1988 y 1990, año en el que cruzó el Atlántico para enrolarse en las filas del Benfica, el equipo más importante del balompié lusitano, cuya camiseta lució algún día el gran Eusebio, la Pantera Negra. Tras una campaña, fue cedido al Estoril, pero aún no pudo explotar. Lo hizo a partir de 1992, cuando fue contratado por el Boavista, de Oporto.

Con Marco Antonio 'el Diablo' Etcheverry compartió en el Destroyers, su primer club profesional, y también en la Selección Nacional. Una dupla letal, especialmente si jugaban en La Paz.
Con Marco Antonio ‘el Diablo’ Etcheverry compartió en el Destroyers, su primer club profesional, y también en la Selección Nacional. Una dupla letal, especialmente si jugaban en La Paz.

En aquella época, ya era indiscutido en el plantel que disputaría las eliminatorias al Mundial de Estados Unidos. Una Selección que hizo historia no solo porque logró el cupo directo, tras ocupar el segundo lugar del grupo B, encabezado por Brasil y por delante de Uruguay. Aquella exitosa ruta, que se inició el 18 de julio de 1993 con una goleada 7-1 sobre Venezuela como visitante, tuvo dos puntos muy altos: las victorias 2-0 sobre Brasil, el 25 de julio (vea el resumen del juego), y 3-1 sobre Uruguay, el 8 de agosto. En la última jornada, disputada el 19 de septiembre, los charrúas cayeron 0-2 con Brasil en el Maracaná de Río de Janeiro y quedaron por fuera de la cita orbital porque Bolivia igualó 1-1 con Ecuador en la altura de Quito y que adueñó del tiquete. Sánchez fue uno de los grandes protagonistas de esa histórica campaña, con cinco tantos anotados. El único lunar de esa eliminatoria para los pupilos del Bigotón fue la caída por goleada contra Brasil, en la tierra de la samba, por 0-6 (29 de agosto).

Ídolo para los hinchas de la Selección y también para los del Boavista, la participación en la Copa Mundo supuso una decepción para Bolivia y, por supuesto, para Sánchez. En Estados Unidos, el equipo no pudo revalidar sus grandes gestas de la eliminatoria y cayó eliminado en primera ronda, con apenas un punto. El astro de Santa Cruz, sin embargo, regresó a casa con un consuelo o, mejor dicho, un lugar en la historia: fue el autor del primer gol, y hasta ahora el único, que Bolivia marcó en los mundiales. De eso ya se cumplieron veinte años y ese país no regresó a la cita ecuménica. Peor aún, cayó de nuevo a la parte baja de la tabla, de la que tanto le costó salir, marginado prematuramente de la ilusión de estar entre los mejores del planeta fútbol.

Contra España (que aquel día jugó de blanco), Sánchez entró en la historia de los Mundiales: es el único jugador boliviano que anotó un gol en la Copa Mundo.
Contra España (que aquel día jugó de blanco), Sánchez entró en la historia de los Mundiales: es el único jugador boliviano que anotó un gol en la Copa Mundo.

Tampoco fue feliz el final de la Copa América de 1997, en la que Bolivia, como anfitrión, llegó a la final por segunda vez en la historia. En la antesala del juego contra Brasil, se conoció una noticia que los estremeció: la enfermedad de Juan Manuel Castillo, de solo 3 años e hijo de Ramiro ‘Chocolatín’ Castillo, uno de los estandartes del equipo. Aquel 29 de junio, Bolivia añoraba repetir la gesta de 1963, año en que se quedó con la corona continental tras vencer a Paraguay. Pero no fue posible, porque Brasil, guiado por un Ronaldo pletórico, se impuso por 3-1. Más doloroso aún, pocas horas más tarde se supo del fallecimiento del pequeñín, víctima de una hepatitis. “Fue un gran golpe para todos nosotros. Pocos conocen esta historia, fue triste para nosotros. Teníamos la ilusión de ganar un título de la Copa América jugando con Brasil y con la presencia de nuestro pueblo. Y todo fue cuesta abajo”, recordó Sánchez años en una entrevista con el diario brasileño Globo Esporte.

A mediados de ese año, Sánchez regresó a Benfica, pero una vez más no pudo brillar. Entonces, Boavista le abrió de nuevo sus puertas y en Oporto jugó de 1998 a 2004, una época feliz para el club blanquinegro. En la temporada 2000-2001, alcanzó el hasta ahora único título de liga de su palmarés, tras superar en una cerrada lucha a su compañero de patio: el FC Porto. Boavista había asegurado la corona en la penúltima fecha, tras golear 3-0 al Aves (Sánchez hizo el primer gol), y ni siquiera la caída por goleada 0-4 contra Porto en la jornada de cierre manchó el festejo. Pocas semanas más tarde, el duelo se repitió, con ocasión de la Copa de Portugal, y esta vez la celebración fue para los dragones (1-0). Antes de colgar los botines y antes de regresar a Suramérica, el boliviano alcanzó a dirigir durante unos meses al Boavista, sin mayor éxito.

Contra Brasil, en las eliminatorias al Mundial de Estados Unidos-1994, erró un penalti. Aquel día, sin embargo, Bolivia venció 2-0: fue la primera derrota de los auriverdes en la fase previa a una Copa Mundo.
Contra Brasil, en las eliminatorias al Mundial de Estados Unidos-1994, erró un penalti. Aquel día, sin embargo, Bolivia venció 2-0: fue la primera derrota de los auriverdes en la fase previa a una Copa Mundo.

Cerró su trayectoria en el Oriente Petrolero, el club de su ciudad de origen, en 2005. Luego, sin contar con mayor experiencia, pero respaldado por su capacidad para ver y entender el fútbol y, especialmente, por el bagaje acumulado durante su permanencia en Europa, fue nombrado técnico de la Selección Bolivia. La ilusión era que, desde el banquillo, reeditara los éxitos que forjó en el campo de juego, pero no fue posible. Bolivia no clasificó a Suráfrica-2010 y Platiní Sánchez renunció luego de que la dirigencia le anunció que le rebajaría el salario. Su más reciente aventura fue de nuevo en Oriente Petrolero, al que dirigió en 2012. En los últimos años, su presencia en los medios de comunicación ha obedecido a hechos extrafutbolísticos: el infortunado incendio que acabó con sus recuerdos materiales y una condena por la compra irregular de un inmueble.

En marzo de 2011, Sánchez abrió un local en el Supermercado Fidalga, en un selecto sector de Santa Cruz. Platiní Soccer se llamó el negocio, dedicado a la recreación: contaba con dos canchas de fútbol siete y una de fútbol tenis. Allí, además, exhibía las camisetas de los clubes en que jugó, algunas otras que intercambió con rivales famosos y los trofeos que recibió en su época como jugador. Todo se quemó luego de que, de manera accidental, en la cocina del edificio se originó un incendio que, paradójicamente, se hizo incontrolable al entrar en contacto con el césped sintético de las canchas del local de Sánchez. Luego, en 2012, un juez lo condenó a dos años de prisión (que no cumplió) por el delito de falsedad ideológica y material.

Con el Boavista, el segundo equipo de Oporto, fue campeón de la liga portuguesa en 2001. Es el único título de los ajedrezados en el torneo, y Sánchez fue uno de los protagonistas de la conquista.
Con el Boavista, el segundo equipo de Oporto, fue campeón de la liga portuguesa en 2001. Es el único título de los ajedrezados en el torneo, y Sánchez fue uno de los protagonistas de la conquista.

El ciudadano Raúl Paniagua lo denunció por haber comprado un inmueble que pertenecía a su abuela, en 2004. El problema era que la señora había fallecido en 2002 y, entonces, se configuraron los delitos. Sánchez se defendió argumentando que él solo había prestado dinero a unos amigos y que era víctima de un error. Por la naturaleza de la pena, sin embargo, se salvó de ir a la cárcel tras imponer un recurso de apelación y pedir perdón. Esos avatares, en todo caso, no consiguieron restarle lustro a su brillante trayectoria deportiva, especialmente como jugador. En el Olimpo de fútbol boliviano, Erwin ‘Platiní’ Sánchez sigue siendo uno de los más grandes de todos los tiempos, el protagonista de la única alegría mundialista y, claro está, en el más internacional de los miembros de la generación dorada del fútbol del altiplano.

 

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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