Miguel Ángel Brindisi, un diablo en el cielo

Efemérides 8 de octubre: un fuera de clase como jugador, Miguel Ángel Brindisi supo ser ídolo de Huracán, Barcelona de Ecuador, Unión Deportiva Las Palmas de España, Boca Juniors e Independiente de Avellaneda. Saboreó las mieles del triunfo y las hieles de la derrota.

ColombiaMundial(2)Pocos, como él, supieron ser ídolos en los equipos en que militó. Pocos, como él, conocieron la otra cara de la moneda, la de la derrota, dura prueba que el caprichoso destino puso en su camino para que comprendiera qué tan hondo logró llegar en el corazón de los aficionados. Y fue hondo, muy hondo, porque la idolatría de los hinchas por Miguel Ángel Brindisi se mantuvo intacta, a pesar de los sinsabores compartidos.

Hucarán, el club en el que surgió y con el que debutó el primera división; Unión Deportiva Las Palmas, de España, su primera excusión en el extranjero; Boca Juniors, con el que se consagró campeón en 1981 al lado de Diego Armando Maradona; Nacional de Montevideo, con el que celebró el título; Deportivo Municipal de Guatemala, al que le brindó dos coronas; Barcelona de Guayaquil, con el que dio dos vueltas olímpicas y al que llevó a la final de la Copa Libertadores de América; e Independiente de Avellaneda, al que desde el banco le regaló tres trofeos para engrosar su bien ganada fama de Rey de Copas, son los equipos cuyas aficiones profesan idolatría por Brindisi.

Dos grandes del fútbol argentino y de Boca Juniors: Diego Armando Maradona y Miguel Ángel Brindisi, genios, talento al cuadrado. Fueron campeones con el xeneize en 1981.
Dos grandes del fútbol argentino y de Boca Juniors: Diego Armando Maradona y Miguel Ángel Brindisi, genios, talento al cuadrado. Fueron campeones con el xeneize en 1981.

Nació el 8 de octubre de 1950 en Parque Patricios, el barrio bonaerense que también le dio vida al club que lo marcó: Huracán. Allí llegó con solo 12 años y sin una ubicación definida en el campo: jugaba de arquero y de delantero. “El ídolo del barrio era el Toscano Alberto Rendo y con nuestro equipo fuimos a jugar a Huracán. Yo era el arquero, pero ese día no llegó el 9, un pibe fue al arco y yo jugué adelante. Me vio Rogelio Di Julio y me dijo que fichara con el Globo”, relató. Debutó en 1967, al lado de otro inmortal de la institución: Carlos Babington. En 1973, de la mano de un hasta entonces poco conocido (y no reconocido) César Luis Menotti, logró el que hasta ahora es el único título nacional del club. Brindisi era el guía, el capitán, el símbolo y, aunque esa nómina tenía otros muy buenos jugadores, él era el preferido de los hinchas. Al final de esa temporada, fue elegido segundo mejor jugador de América, superado por el mítico Pelé.

Tenía solo 12 años Brindisi cuando llegó a Huracán. En 1973, de la mano de César Luis Menotti y rodeado de grandes jugadores, le dio al Globo el único título de su historia.
Tenía solo 12 años Brindisi cuando llegó a Huracán. En 1973, de la mano de César Luis Menotti y rodeado de grandes jugadores, le dio al Globo el único título de su historia.

Aquel 16 de septiembre de 1973, en Parque Patricios se vivió una fiesta inolvidable. Aunque Huracán cayó 1-2 con el Gimnasia y Esgrima de La Plata del Loco Hugo Gatti, celebró el título gracias a que Boca (que empezó a aparecer en la vida de Brindisi) también cayó, por idéntico marcador, frente a Vélez Sarsfield. Además de los mencionados Babington y Brindisi, aquel plantel de Huracán contaba con René Houseman, Roque Avallay, Omar Larrosa, Carlos Carrascosa, Alfio Basile y Nelson Chabay, verdaderos pesos pesados en la historia del fútbol argentino. Más allá de la consagración, aquel equipo aún es recordado por el elevado nivel, por lo vistoso de su juego, porque era un oasis en un fútbol argentino en el que el virtuosismo no abundaba. Esas características, de hecho, fueron las que le permitieron a Menotti ser llamado a dirigir la Selección Argentina, tiempo después.

Consagrado en el Globo, viajó a Europa, al modesto Unión Deportiva Las Palmas, de las Islas Canarias, en el que integró el que muchos consideran el mejor elenco de la historia del club. Fue el que disputó los dieciseisavos de final de la Copa UEFA en la temporada 1977/78, ronda en la que fue eliminado por el Ipswich Town inglés. Había conseguido el cupo tras ocupar el cuarto puesto en la liga española por detrás de Atlético de Madrid, Barcelona y Athletic Bilbao. En 1979 regresó a Huracán y un año después se enroló a Boca Juniors, con el que tuvo el privilegio de compartir el único título que Maradona ganó en el fútbol argentino. “Ese Boca era Maradora y diez más. En todos los equipos donde Diego estuvo fue así. Era una motivación increíble”, afirmó en una entrevista con la revista El Gráfico.

En apenas un año y medio, a Independiente le dio tres títulos, dos de ellos internacionales. Una década más tarde, sin embargo, no pudo salvarlo del descenso.
En apenas un año y medio, a Independiente le dio tres títulos, dos de ellos internacionales. Una década más tarde, sin embargo, no pudo salvarlo del descenso.

Unión de Santa Fe, Nacional de Montevideo y Racing fueron las últimas escalas de su viaje como futbolista, antes de pasar detrás de la raya de cal. Como DT, se inició en clubes de bajo rango: Alumni de Villa María (Córdoba) y Municipal de Guatemala, del que salió para vincularse al ídolo del astillero, como los hinchas denominan al Barcelona de Ecuador. Campeón en 1989, subcampeón de Copa Libertadores en 1990 (perdió con Colo-Colo) y de nuevo titular nacional en 1991 le garantizaron un lugar en el corazón de los hinchas guayaquileños. Luego regresó a Las Palmas (no pudo reeditar los éxitos que tuvo como jugador) y, en otra constante de su vida, también volvió por Guatemala, para dirigir la Selección Nacional.

Con un buen bagaje en sus alforjas, entonces, arrancó otra relación amor/odio/amor que lo marcó: en 1994 se vinculó a Independiente. Fue un romance rápido, pues ese año conquistó los títulos del torneo Clausura y de la Supercopa Suramericana (derrotando a Boca Juniors, que era dirigido por Menotti), trofeo que repitió al año siguientes (esta vez contra Vélez Sarsfield). Su primer desencuentro con los hinchas rojos se dio en 1995, cuando cruzó la vereda en Avellaneda y se puso el buzo de DT de Racing, el rival eterno, al que llegó al subcampeonato del Apertura. Guatemala, RCD Espanyol, Huracán, Lanús, Boca Juniors, Comunicaciones (Guatemala), Atlas de Guadalajara (México), Jaguares de Chiapas (México) y de nuevo Huracán fueron las paradas de una etapa como entrenador en la que los éxitos estuvieron lejos de su alcance.

Como técnico, Brindisi fue campeón en Guatemala, Ecuador y Argentina. También dirigió en España y México. Como fiel discípulo del Flaco Menotti, es un abanderado del fútbol bien jugado
Como técnico, Brindisi fue campeón en Guatemala, Ecuador y Argentina. También dirigió en España y México. Como fiel discípulo del Flaco Menotti, es un abanderado del fútbol bien jugado

A pesar de ello, por lo que representó para la institución y por el prestigio que bien se había ganado, el 15 de abril de 2013 regresó a Independiente. Como ya se había vuelto habitual en su carrera, llegó al club en malas horas, en medio de una crisis deportiva y administrativa y, lo peor, con la sombra del descenso a cuestas. Tenía que hacer las veces de bombero en medio de un voraz incendio, y se quemó: el 15 de junio, tras caer 0-1 con San Lorenzo de Almagro como local, perdió la categoría. El club más veces campeón de la Libertadores, el Rey de Copas de Suramérica, el dos veces campeón intercontinental, cayó a la B: el Diablo (como se conoce a Independiente), estaba en el infierno. Ni siquiera Brindisi pudo evitar el desenlace, que poco tiempo después abandonó el club por la puerta de atrás. A pesar de ello, en virtud de todo lo que les dio, los hinchas lo absolvieron.

“Los resultados pueden con cualquiera. En Racing, pudieron con Basile, Perfumo y Pizzuti. Pero las historias no se matan”, respondió algún día cuando le preguntaron si esos malos momentos con Huracán e Independiente no ponían en riesgo su prestigio. Y la de Brindisi, como jugador y como entrenador, fue una historia con más altas que bajas y, especialmente, con unos ingredientes de esos que enamoran al hincha, que lo perdona todo. Fue un centrocampista elegante, con gran visión de juego y con una característica poco habitual por aquella época: goleador. Por haber jugado dentro del área de chico, tenía alma de delantero y, gracias a su depurada técnica, hizo muchos goles. De hecho, con 194 tantos, es uno de los diez máximos goleadores del fútbol argentino.

Los hinchas de Huracá nlo idolatran, porque era el capitán y estandarte del equipo que les dio la máxima alegría de la historia. Después lo dirigidos en dos etapas, pero no pudo repetir las alegrías.
Los hinchas de Huracá nlo idolatran, porque era el capitán y estandarte del equipo que les dio la máxima alegría de la historia. Después lo dirigidó en dos etapas, pero no pudo repetir las alegrías.

En sus mejores años, comienzos de los 70, se privó de participar en el Mundial de México, por la inesperada eliminación de Argentina a manos de Perú. Jugó en Alemania-1974, pero ese torneo, dice, es su mayor frustración. En especial, el partido contra la poderosa Holanda de Johan Cruyff, en segunda fase. “¡Nunca sentí tanta impotencia dentro de una cancha de fútbol! En un amistoso un mes antes, Holanda nos había ganado 4-1 y nos pasó por encima en Ámsterdam. De los tres técnicos que teníamos, Vladislao Cap, José Varacka y Víctor Rodríguez, uno dijo: ‘Ojalá que nos toquen de nuevo, porque ya los conocemos’”.

Quizás a modo de compensación, el fútbol y la vida le dieron la oportunidad de compartir en las canchas con tres de los mejores jugadores de la historia: el brasileño Pelé, el holandés Cruyff y su compatriota Maradona. “De los que enfrenté, fueron los más grandes. Cada uno en su época. Pelé era completo: derecha, izquierda, cabezazo, gol, hasta mala leche para entrar con los codos o en plancha cuando era necesario. Cruyff llegó a hacerme dudar de que Pelé era el número uno. Era tan inteligente que cuando le hacían marcación individual se iba a jugar de líbero. Él era diestro, pero lo vi meter pases de revés con la zurda. Maradona, un genio, pero no sabía pegar. La única vez que metió una plancha, lo expulsaron ante Brasil (Mundial de España-1982). No tengo ninguna duda de que Lio Messi es el mejor de la historia”, dice con autoridad que le da una vida dedicada al fútbol.

Una foto que marcó historia: con el Loco Hugo Gatti y Maradona, Brindisi conformó la columna vertebral del Boca Juniors campeón en 1981. Fue el único título que Diego celebró en su país, antes de comenzar su periplo por tierras europeas.
Una foto que marcó historia: con el Loco Hugo Gatti y Maradona, Brindisi conformó la columna vertebral del Boca Juniors campeón en 1981. Fue el único título que Diego celebró en su país, antes de viajar a Europea.

De joven, trabajó en la carnicería de su padre, un lugar donde aprendió mucho de la vida. “Laburar allí me enseñó que hay una vereda, la de la derecha, la de la honestidad, del sacrificio, y que existe la otra en la que se pueden conseguir cosas más fáciles, pero en la que podés vivir expuesto”. Una honestidad y un sacrificio que, sumados al inmenso talento que regó por los campos del mundo, lo convirtieron en uno de los mejores jugadores argentinos de los últimos 50 años y, sobre todo, en ídolo de los hinchas de Huracán, Barcelona de Ecuador, Unión Deportiva Las Palmas, Boca Juniors e Independiente. Un jugador distinto, un fuori di clase que nunca perdió ese fuego interno que distingue a los elegidos. ¿Qué extrañás de tu época de jugador?, le preguntaron un día: “Todo. El primer sopapo lo sentís cuando estás de la línea blanca para afuera. De este lado tenés algunas satisfacciones, pero no es lo mismo”. Pocos como él conocen esa diferencia…

 

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

7 comentarios en «Miguel Ángel Brindisi, un diablo en el cielo»

  1. Buenas tardes, le felicito vivamente. Un magnífico artículo que pone en el sitio que le corresponde a la que considero la mayor leyenda de la historia de la UD Las Palmas. Brindisi jugó en Las Palmas cuando yo era un adolescente que tenía abono en la grada sur del viejo estadio insular. Hablar de Brindisi es hablar de palabras mayores..desde luego fue lo que se denomina un crack. Fue, en la UD Las Palmas un extraordinario “director de orquesta” de un equipo notable y su dupla con Carlos Morete nos dió noches de sábado memorables. A Miguel Brindisi tengo que compararlo con los más grandes que he visto porque fue un fenómeno y.. ojo! que por estudios también fui habitual del Bernabeu durante cinco años. Un jugador completo, líder con gran personalidad, muy técnico, gran tirador de faltas, gran pasador entre líneas, pases largos magistrales y además muy luchador. Sinceramente más regular que Maradona que lo vimos en España en sus comienzos y “desaparecía” uno de cada tres partidos. Leí hace ya muchos años que fue tan importante en Boca del 81 como Maradona..a mí no solamente no me extrañó sino que me pareció lo normal ..pues no creo que nadie pudiese eclipsar a Brindisi. Le he oído declarar a Brindisi que en Boca eran Maradona y 10 más…creo que es falsa humildad…Brindisi nunca fue uno más..era imposible.. fuese quien fuese el compañero

    1. Juan, qué tal… muchas gracias por su comentario… me alegro que alguien que haya tenido la oportunidad de ver en vivo y en directo al jugador pueda certificar lo que se intentó transmitir en la nota. Ciertamente, la historia le quedó debiendo algo de reconocimiento a este gran jugador. Ojalá encuentre en el blog otras notas que le agraden. Cordial saludo…

      1. Buenas tardes desde España. Gracias a usted por ese brillante y justo artículo sobre Brindisi. Es usted un entendido al que seguiré porque además escribe muy bien..pero bueno ..en un país que ha dado a gente como mi admirado Abad Faciolince y a un genio de la altura de García Márquez se está obligado a dejar el pabellón alto
        un saludo muy cordial

  2. Acabio de leer este facinante articulo, la verdad da gusto leer un articulo cuando está bien redactado y es objetivo. La primera vez que vi jugar a Brindisi fué en un partido amistoso e Guayaquil contra Barcelona SC, ese dia ganó Barcelona 3-2 a Boca Juniors, honestamente fuimos a ver a Maradona quien ya era promocionado como el mejor del mundo, era apenas un pibe,pero me quedó en el recuerdo el partidazo de Brindisi. Años despues en 1989 Isidro Romero Carbo anuncia que el nuevo entrenador de Barcelona es Brindisi, y ese año fuimos campeones, vicecampeones de america y campeones en 1991. la verdad fue idolo como técnico.Hoy 27 de Noviembre del 2016 recibe un homenaje de parte de Barcelona SC como agradecimiento a la historia del Club.

    1. Jairol: mil gracias por su comentario. Qué bueno poder compartir con ustedes los hinchas esa pasión por ídolos inolvidables como Brindisi. Ojalá otras notas del blog también le agraden. Un abrazo.

  3. Muchas gracias, sabe acabo de volver a leer el articulo y veo algo que pasó desapercibido. BarcelonaSC pierde la final de la Copa Libertadores 1990 contra Olimpia de Paraguay y no contra Colo Colo, el equipo chileno queda campeon en 1991 ante Olimpia.
    Cuando Barcelona pierde la final ante Olimpia hay un recuerdo imborrable despues del partido. Marcelo Trobbiani otro idolo de Barcelona y ex compañero de Brindisi en Boca Juniors de 1981 llora como un niño en los brazos de Brindisi. Es que como tecnico y como amigo Brindisi era un idolo.

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