Llegaron las derrotas y Real Madrid peló el cobre

A nadie le gusta perder, está claro. Pero en el deporte, en el que son más frecuentes las caídas que las victorias, es imprescindible aprender. Una lección para Real Madrid y su corte mediática, que esta semana descendieron a los profundos infiernos de la derrota y fueron el hazmerreír del planeta fútbol.

ColombiaMundial(3)La grandeza de un ser humano, y por extensión la de un equipo en el deporte, no se conoce en la victoria. Es la derrota, más frecuente, pero menos fácil de digerir, la que nos permite descubrir cuál es la verdadera talla del hombre, la verdadera dimensión del conjunto. La semana que acaba de terminar nos ofreció dos ejemplos con un mismo protagonista: Real Madrid. El campeón mundial de la soberbia y la prepotencia se tuvo que tragar dos sapos enormes y desde sus diferentes estamentos, con alguna excepción, peló el cobre. De manera vulgar y terrenal, aquellos que se creen dioses mostraron su miseria humana.

A nadie le gusta perder, está claro. Y cuando se trata de un equipo grande, como Real Madrid, menos. En algún punto de su historia, dejó de ser un cuadro común y corriente y se transformó en uno ganador, en un devorador de títulos. Y como a muchos hombres les pasa, cuando atesoró algo de riqueza se olvidó de su origen, de sus malos ratos, de las épocas de carencias y limitaciones. Y esa humildad que lo acompañaba en aquellas épocas de vacas flacas la sustituyó por una odiosa prepotencia que, vaya ironías, exhibe tanto en la victoria como en la derrota. Las más fehacientes muestras se dieron justamente con su racha victoriosa, que alcanzó los 22 triunfos consecutivos, y con las tres derrotas (así ellos se empeñen en eliminar la primera) que la siguieron. Por decirlo de alguna manera gráfica, Real Madrid subió como palma y está cayendo como coco (porque todavía no ha tocado fondo).

Rendido e impotente, como el colombiano James Rodríguez, terminó Real Madrid contra Milán, Valencia y Atlético de Madrid. Al club merengue se le derrumbó el castillito de naipes de su récord mundial de mentiritas (El Mundo.com).
Rendido e impotente, como el colombiano James Rodríguez, terminó Real Madrid contra Milán, Valencia y Atlético de Madrid. Al club merengue se le derrumbó el castillito de naipes de su récord mundial de mentiritas (El Mundo.com).

Hastiados nos tenían Real Madrid, varios de sus jugadores y directivos y, sobre todo, la prensa que recoge las migajas que salen de su mano, con el tal récord de victorias consecutivas. Querían vencer la racha de 24 éxitos establecida por el Curitiba brasileño en 2011 para vender la idea de ser ‘el mejor equipo del mundo en todos los tiempos’. Esa obsesión por ser el mejor, que es legítima, se ha convertido en un búmeran para la casa blanca. Porque así como su multitudinaria hinchada goza sus triunfos, la comunidad de sus detractores (que es ampliamente mayor) se ensaña contra ellos a la hora de las derrotas. Y el club, como ahora, termina siendo objeto de burlas, de memes ofensivos que circulan viralmente en las redes sociales y la red. Son las reglas de un juego que, irónicamente, el propio Real Madrid estableció, juiciosamente secundado por su corte de áulicos.

Los jugadores del Real Madrid lloraron por las decisiones del árbitro Clos Gómez, pero se olvidaron de esta falta de cavernícola de Álvaro Arbeloa sobre Gabi: merecía roja y cárcel (El Mundo.com).
Los jugadores del Real Madrid lloraron por las decisiones del árbitro Clos Gómez, pero se olvidaron de esta falta de cavernícola de Álvaro Arbeloa sobre Gabi: merecía roja y cárcel (El Mundo.com).

Rivales de media petaca
Hastiados nos tenía Real Madrid desde que el 16 se septiembre del año pasado se inició la racha de triunfos, al golear 5-1 al débil Basilea suizo en el primer partido de la fase de grupos de la Champions League 2014-15. Deportivo La Coruna, Elche, Villarreal, Ludogrets (Bulgaria), Levante, Liverpool (Inglaterra), Barcelona, Cornellá, Granada, Liverpool, Rayo Vallecano, Eibar, Basilea, Málaga, Cornellá, Celta, Ludogrets, Almería, Cruz Azul (México) y San Lorenzo (Argentina) fueron los rivales de la secuencia. Los partidos correspondieron a la liga española, la Copa del Rey, la Champions League y el mal llamado Mundial de Clubes. A excepción del Barcelona, que por estos días no es un dechado de virtudes, los demás resultaron de palo, con el respeto que se merecen. Incluido el Liverpool, que actualmente es un remedo del gran club de antaño y que a mitad de la Liga Premier navega en las aguas turbulentas de la mitad de la tabla.

Porque el Cruz Azul, se sabe, es el hazmerreír del fútbol mexicano: siempre candidato, siempre frustración. Su sequía de títulos es motivo de alegrías para sus rivales en la liga azteca y su nivel internacional, quedó confirmado en Marruecos, es patético. Y San Lorenzo, el flamante campeón de la Copa Libertadores, era un remedo del equipo que se consagró como el mejor del continente y en la final solo se preocupó por evitar una penosa goleada (lo que no pudieron hacer los aztecas). De ahí para adelante, equipos de flojo para abajo, de media petaca, rivales a los que, en condiciones normales, la suplencia del Real Madrid también hubiera superado sin problemas. Sin embargo, la parafernalia mediática de los blancos mostró la peor de sus caras, la más detestable, y nos bombardeó con mensajes llenos de soberbia, de su característica pedantería, hasta llevarnos al hartazgo. Y, como suele ocurrir, la procesión se les devolvió.

La imagen que demuestra la mentira de Sergio Ramos: fue falta sobre Raúl García, claro penalti. El propio agredido ejecutó y puso el 1-0. El central sevillano tuvo otro partido (uno más, ¿y cuántos van?) para el olvido (El Mundo.com).
La imagen que demuestra la mentira de Sergio Ramos: fue falta sobre Raúl García, claro penalti. El propio agredido ejecutó y puso el 1-0. El central sevillano tuvo otro partido (uno más, ¿y cuántos van?) para el olvido (El Mundo.com).

Para los merengues no fue año nuevo, vida nueva, sino año nuevo, volver a la realidad. Luego de tres meses y medio imbatido, el 30 de diciembre, en Dubái (Emiratos Árabes Unidos), Real Madrid cayó con Milán en un juego amistoso. Aunque cuando ganan los blancos dicen que para ellos no hay amistosos (‘todos los partidos son oficiales’, suelen afirmar), este en suelo asiático fue un verdadero paseo. Los italianos, de irregular campaña en la Serie A, les dieron un sopapo de humildad (¡Ellos, que son otro canto a la soberbia!) y les mostraron la otra cara de la moneda. De inmediato, los medios madridistas y sus cajitas de resonancia se apuraron a explicar que esa derrota no afectaba el camino del récord, para el cual solo se contaban los partidos oficiales. Lo cierto es que en aquel encuentro Real Madrid ofreció una de sus más flojas versiones recientes y les demostró a sus rivales su condición humana, muy a pesar de esos titulares escandalosos que lo querían ubicar en una categoría de extraterrestre.

Superioridad numérica (y anímica y futbolística) del Atlético de Madrid en el área del Real Madrid. Fue la jugada del segundo gol, de José María Giménez (El Mundo.com).
Superioridad numérica (y anímica y futbolística) del Atlético de Madrid en el área del Real Madrid. Fue la jugada del segundo gol, de José María Giménez (El Mundo.com).

Se derrumbó el castillito de naipes
Hasta que el pasado 4 de enero apareció en su camino Valencia, el campeón de la otra liga española, es decir, el menos malo del resto de equipos que no disputan el título (sin contar al Barcelona y al Atlético de Madrid, además de los merengues). Y en Mestalla, un estadio en el que los blancos habían celebrado varias veces recientemente, recibieron otro baño de humildad. El cuadro che, muy serio, venció por 2-1 y ahí sí, de manera oficial y sin excusas válidas, derrumbó el castillito de naipes del risible récord mundial de victorias. Entonces, apareció la larga lista de ‘atenuantes’: que el cansancio acumulado, que algún día tenía que pasar, que faltó suerte…, bla, bla, bla…

Julián Ruiz, columnista del diario El Mundo, de Madrid, puso el dedo en la llaga en una nota titulada ‘¿Dónde está Ronaldo?’. “Gran victoria del Valencia. Absolutamente merecida. Interpretada técnicamente por Nuno Espírito Santo de manera soberbia: una lección de trabajo de superación. Pero la gran pregunta la deja el Real Madrid: ¿dónde está Ronaldo? El luso lleva dos meses absolutamente perdido, huido, justo desde que acabaron las votaciones del Balón de Oro. Hizo el ridículo en ese Mundialito de broma y no juega absolutamente a nada. No hace goles. Ni lucha. Se encuentra en una forma física patética. Solo se limita a aprovecharse de Bale. El galés remató, penalti y el portugués se impuso al galés para ejecutarlo por decreto cristiano, incluso se lo quitó de malos modos”, relató. Y hasta cargó contra James Rodríguez, del que dijo tuvo “una actuación de vergüenza”.

Cristiano Ronaldo, que no fue titular para evitar la acumulación de cansancio, y sus habituales pucheros. Se peleó con los fotógrafos que lo enfocaban y cuando entró nada aportó. Está en un nivel deprimente (El Mundo.com).
Cristiano Ronaldo, que no fue titular para evitar la acumulación de cansancio, y sus habituales pucheros. Se peleó con los fotógrafos que lo enfocaban y cuando entró nada aportó. Está en un nivel deprimente (El Mundo.com).

Sin embargo, lo mejor estaba en el último párrafo de la nota: Esa propaganda madridista de no sé cuántos partidos de imbatibilidad se disipa, se reduce a pura ‘kaka’ ante equipos competitivos. El Madrid tenía una magnífica racha ante un rosario de equipos petardos, muy por bajo de su calidad. ¿Se creen los mejores del mundo con ganar a neozelandeses, a la Cruz de ‘hierro’ de los mejicanos o a los monaguillos del Papa? Es ridículo. Absurdo. Tan vergonzoso como ese escudo que llevan de campeón del Mundialito. Es absolutamente deprimente. Cualquier Copa de Europa es diez veces más importante que ese invento bochornoso de la FIFA. Esa FIFA que le dará el Balón de Oro a Ronaldo, un jugador megalomaníaco, absurdo. No cae nada bien, al que no sea un forofo del Madrid. Eso es una auténtica rémora. Jamás se soportará su egocentrismo”.

El clásico sirvió de marco para que el Niño Fernando Torres volviera a ponerse la camiseta del Atlético. De paso, celebró su primer triunfo sobre el Real Madrid (El Mundo.com).
El clásico sirvió de marco para que el Niño Fernando Torres volviera a ponerse la camiseta del Atlético. De paso, celebró su primer triunfo sobre el Real Madrid (El Mundo.com).

Lección del vecino de patio
Pero, parafraseando la Ley de Murphy, toda situación caótica es susceptible de empeorar. Y empeoró. El pasado miércoles 7 de enero, en el juego de ida por los cuartos de final de la Copa del Rey, Real Madrid visitó al Atlético en el Vicente Calderón. Y estalló. En lo futbolístico y en lo personal. El club colchonero, que es bien sabido bajo el mando de Diego Simeone ha hecho de la efectividad un método exitoso, terminó de bajarlo de la nube. Lo venció 2-0 y desató la ira de los jugadores merengues, que sin excepción desfilaron por los medios dando rienda suelta a su frustración y exhibiéndose sin rubor como plañideras. Solo el técnico Carlo Ancelotti, con gallardía, admitió la superioridad de su rival, así como los errores y las limitaciones de sus dirigidos.

Sergio Ramos, acostumbrado a hablar duro en las victorias, actuó de conformidad: “No voy a hablar de polémicas y menos aún del penalti. Lo que sí digo es que cada vez me gusta más la Premier. ¿Que a qué me refiero? No a los recogepelotas, obviamente. Al juego, a los árbitros. Es una Liga que la gente disfruta viéndola. Cuando se pierde es fácil hablar del arbitraje”. Las imágenes de la televisión, sin embargo, lo dejan muy mal parado: fue falta clara, producto de su incapacidad para jugar legalmente y, sobre todo, de su ya habitual torpeza. Primero le puso el codo en la espalda a Raúl García y luego lo tomó de los hombros y lo derribó. Este video del diario AS es contundente.

Raúl García celebra su gol, el primero, el que le cambió la historia al partido. Después fue pura impotencia del Real Madrid y, por supuesto, el Atlético no perdonó para dejar bien encarrilada la serie (El Mundo.com).
Raúl García celebra su gol, el primero, el que le cambió la historia al partido. Después fue pura impotencia del Real Madrid y, por supuesto, el Atlético no perdonó para dejar bien encarrilada la serie (El Mundo.com).

Isco, al que los medios merengues quieren promocionar como la nueva maravilla de la galaxia, pero que en los partidos clave ofrece una imagen lamentable, no se quedó atrás. “Parece, no; nos cuesta jugar contra Atlético. El Atlético vive del balón parado. Hay que estar más vivos en la vuelta y hacer un gol rápido para venirnos arriba todos. Pensamos que podemos hacerlo y esperemos que así sea”, afirmó optimista. En todo caso, no perdió la oportunidad para llorar y justificarse: Es muy raro que siempre den más palos (faltas) que nosotros y siempre nos vamos con más tarjetas. No sé si es que no sabemos hacer faltas, no lo entiendo. Los árbitros dan unos días para un lado, otros para otro. Tenemos que mirarnos nosotros mismos”.

El colombiano James Rodríguez, de opaca presentación, se sumó las plañideras: “El árbitro es el que manda, pero tuvo muchos dudas. Siempre era duda, duda y ante la duda siempre era Atlético. Creemos en la remontada, obvio. Somos el Real Madrid y tenemos que ir a por ellos”. El cucuteño, así mismo, se quejó de que el Atlético interrumpió el juego repetidamente, con la supuesta complacencia del réferi (vea aquí el video de la entrevista a James). Y el brasileño Marcelo, llorón de categoría mundial, no pudo contenerse: “No es justa la derrota. Hay otro partido de vuelta y es en nuestra casa. El Atlético juega al pelotazo y a la segunda jugada. Este campo es difícil. Vamos a ver qué nos dice el entrenador para contrarrestar ese fútbol. El juego de ellos es solo pelotazo arriba”, afirmó sin poder ocultar la impotencia (vea el video de la entrevista).

Los jugadores del Real Madrid protestaron esta jugada, pero la imagen muestra el claro fuera de lugar de Gareth Bale, que cabeceó al fondo del arco. El arbitraje de Clos Gómez fue de lo mejor del partido (El Mundo.es).
Los jugadores del Real Madrid protestaron esta jugada, pero la imagen muestra el claro fuera de lugar de Gareth Bale, que cabeceó al fondo del arco. El arbitraje de Clos Gómez fue de lo mejor del partido (El Mundo.es).

La hora de la revancha…
Descalificar las armas o las estrategias del rival, que ha ganado en franca lid, es uno de los argumentos más viles a los que pueda recurrir un ser humano, peor un deportista. Las jugadas de pelota quieta son tan válidas en el fútbol como una pared, un regate, un remate de larga distancia. O, de lo contrario, que al Real Madrid no le valgan los múltiples tiros penaltis que ejecuta Cristiano Ronaldo, porque son a bola parada. “Es bochornoso. Tres partidos contra enemigos de verdad y los tres perdidos. El del Milán y el de Atlético, de vergüenza, de absoluto sonrojo. Pero para mí no es más que el reflejo de que Ancelotti es un mediocre técnico, que ha venido a jubilarse a Madrid, sin trabajar, confinado en sus grandes jugadores y en su relación pegajosa y babosa con los periodistas”, escribió Julián Ruiz en El Mundo. “Cómo es posible que Ancelotti no se haya dado cuenta de que ni James ni Isco son centrocampistas ni ‘na de na’. Solo medio-cuentistas en un limitado espacio de 10 metros cuadrados, sin que sepan defender. Lo único que hicieron es estorbar a los verdaderos profesionales del mediocampo”, espetó.

“Simeone dio una absoluta lección a Ancelotti, con tan solo esperarle en 40 metros de su propio campo. Incluso con suplentes. Da igual. Es la posición terrenal rojiblanca. La manera de que es muy difícil marcarle un gol a este Atlético estratégicamente genial. Si encima el ‘descerebrado’ defensivamente Ramos les hace un regalo, pues entonces la risa del Manzanares llega hasta Chamartín. Simeone hace grandes a jugadores que no son precisamente estrellas. Todo lo contrario de Ancelotti, que es capaz de acabar con verdaderos fenómenos del fútbol”, sentenció. Real Madrid cabalgaba hacia un muy discutible récord mundial de puras mentiritas y terminó revolcándose en el barro de su propia soberbia. Cultivó la ira de sus detractores y tras la doble caída es, simplemente, el hazmerreír del planeta fútbol. Es que el juego, como la vida, siempre da revancha, y llegó la hora de los antimadridistas…

El Cholo Diego Simeone una vez más le dio una lección de táctica y fútbol práctico y efectivo al Real Madrid. Aunque no empleó toda su línea titular, el club de Manzanares se alzó con una victoria clara y merecida (El Mundo.com).
El Cholo Diego Simeone una vez más le dio una lección de táctica y fútbol práctico y efectivo al Real Madrid. Aunque no empleó toda su línea titular, el club de Manzanares se alzó con una victoria clara y merecida (El Mundo.com).

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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