Lecciones de una dura derrota

Antes de iniciar la Copa América Chile-2015, Colombia no era el mejor equipo del mundo y tras la caída con Venezuela tampoco es el peor elenco de la historia, no está eliminado y los jugadores que eran ídolos hasta el domingo a las 2 de la tarde no son villanos.

Copa América 2015
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Si hay algo que el colombiano todavía no aprendió, eso es a ganar. Resulta difícil de explicar, pero a través de la historia, como si fuera una huella imborrable de nuestro ADN, nos acostumbramos a perder, nos gusta perder, y por eso nos cuesta tanto digerir las victorias, las actuaciones sobresalientes. Porque nos indigestan y, entonces, cuando aparece en el camino algún tropiezo, una nueva derrota, sacamos a relucir la peor de nuestras versiones: la del caníbal social. Algo que se manifestó tras el debut de la Selección Colombia en la Copa América Chile-2015, que fue bien distinto al esperado.

Es habitual que, luego de una caída, el hincha empiece a buscar culpables. El primero es el periodismo, al que se responsabiliza por haber elevado castillos en el aire, por preparar un ambiente triunfalista, por haber elevado a la categoría de héroes a los mundanos futbolistas. Es cierto, sin duda, que un amplio sector del periodismo deportivo, especialmente aquel que está ligado comercialmente a ese multimillonario negocio que es el fútbol y que en Colombia se ha convertido la Selección, intenta sacar provecho con mensajes que superan con creces la barrera del optimismo y se meten en el terreno de la soberbia y la pedantería ganadora.

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Lo que pocos esperaban: Venezuela celebra contra Colombia. Los patriotas jugaron un partido perfecto y vencieron por la mínima a los de Pékerman, que fueron una sombra de su pasado reciente (Conmebol.com).

Sin embargo, es justo decir que no es un mal exclusivo de ellos. Los propios aficionados, la gran mayoría de ellos, se dejan llevar por el triunfalismo y levantas campanas al vuelo antes de que suene el pitazo inicial. Basta darles una mirada somera a las redes sociales para comprobar que el hincha común y corriente, que muy adentro de su corazón se siente técnico de fútbol y también comentarista deportivo, cae frecuentemente en aquel error que critica con tanta dureza. Pero, claro, ni unos ni otros (periodistas o hinchas) van a levantar la mano para asumir responsabilidades y, entonces, todas las culpas recaen sobre los jugadores y, por añadidura, sobre el cuerpo técnico. Al fin y al cabo, se dice, ellos son los que saltan al campo de juego.

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Particularmente errátivo estuvo Radamel Falcao García contra Venezuela. Lo marcaron bien y no tuvo acierto en las pocas oportunidades de que gozó (Conmebol.com)

Es difícil recordar un partido más flojo y errático de la Selección Colombia en la era Pékerman que este contra Venezuela, en Rancagua (Chile). En lo individual y en lo colectivo, la Tricolor estuvo no solo lejos de lo esperado, sino también de lo conocido. Sin picos altos para destacar, pero sí varios muy bajos para preocuparse, el equipo nacional se dejó enredar en la red dispuesta por el técnico venezolano Noel Sanvicente y encajó una derrota con la que nadie contaba. Y ahí estuvo, precisamente, el primer error y el gran dolor: presas del triunfalismo por la brillante actuación en el Mundial-2014, los hinchas veían a Venezuela como un trámite fácil. ¡Es que algunos ya estaban celebrando por anticipado un triunfo sobre Brasil, en el segundo partido, dizque la revancha de lo ocurrido un año atrás; qué despropósito!

Lo primero que hay que convenir es que Colombia jugó mal, y en ese sentido hay que aceptar que la derrota fue justa (y así duele menos). Venezuela, sin el menor brillo estético, pero con un planteamiento muy eficaz y aplicado, maniató a la Tricolor y la mantuvo lejos de su arco. Como ocurre cada vez que nos enfrentan, los patriotas se jugaron el partido de la vida, con alma, vida y sombrero. Como ya lo han hecho contra Argentina o contra Uruguay, dos gigantes a los que les perdieron el miedo y el respeto y ya los derrotan. Lo peor es que más cerca estuvo Venezuela de aumentar la cuenta que Colombia de conseguir el empate, así que el 0-1 no es tan malo como se quiere hacer creer.

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La afición, como siempre, acompañó al equipo y alentó sin cesar, tanto en suelo chileno como en todo el país. La desazón por el resultado, por supuesto, no se hizo esperar (Conmebol.com)

Después, hay que reconocerle méritos al rival. Venezuela hizo la tarea que se había propuesto, consciente de que primero estaba el trabajo ‘sucio’ y, luego, el lucimiento (es decir, el triunfo). El segundo era consecuencia del primero. Y así, entonces, se dedicó a ensuciar el partido, a cometer faltas repetidas para cortar los avances colombianos, a demorar el juego y, por supuesto, a intentar aprovechar cualquier error de los de Pékerman. Que, dicho sea de paso, se equivocaron mucho atrás, en el medio y adelante. Fue notable la concentración de los venezolanos a lo largo del partido, la disciplina y la eficacia en la aplicación de la estrategia diseñada y la concentración para nunca desviarse del objetivo.

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A Argentina, contra Paraguay, no le bastó con Lionel Messi. El equipo de Gerardo Martino mostró dos caras opuestas y se fue rumiando un empate con sabor a derrota (Conmebol.com)

Aquella maquinita casi perfecta del Mundial esta vez fue un lejano recuerdo. La defensa, que anda en plan de renovación, fue un mar de dudas. A los laterales Pablo Armero y Camilo Zúñiga se los vio sin ritmo de competencia y, peor aún, empecinados en resolver ellos solitos el acertijo: pecaron por individualistas. Los centrales Christian Zapata y Jeison Murillo apenas están conociéndose y acoplándose, de modo que las equivocaciones eran de suponer. Mucho debe trabajar el DT Pékerman en esta línea para llegar al nivel óptimo, y mucha paciencia deben exhibir periodismo y afición para entender los errores y no sacrificar a unos jugadores que, quién sabe, en el futuro nos puedan ofrecer grandes alegrías.

En el mediocampo, el menos flojo fue James Rodríguez, aunque estuvo distante del que hace pocas semanas brillaba con la camiseta del Real Madrid. Se lo vio demasiado ansioso, muy afanado, sin esa pausa y esa precisión que lo han convertido en uno de los mejores del mundo en su puesto. Juan Guillermo Cuadrado, como Zúñiga y Armero, se equivocó al excederse en la jugada individual y no fueron pocas las veces que dejó pagando al equipo. En la marca, Carlos Sánchez y Edwin Valencia estuvieron correctos, pero no aparecieron cuando el equipo los necesitó para darles una mano a los creativos. El problema, en esta zona, pasó por el rendimiento individual, porque los jugadores ya han demostrado que están capacitados para ponerse la camiseta amarilla y sobresalir.

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Sin brillo y apurado, Uruguay comenzó en firme la defensa de su título en la Copa América. Su afición estuvo presente en la victoria sobre la debutante Jamaica.

Y adelante fue donde hubo más problemas. Carlos Bacca y Radamel Falcao García, consumados goleadores consagrados en el más alto nivel, no infundieron miedo y estuvieron particularmente erráticos. Al delantero del Sevilla no le brindaron espacio alguno y cuando tuvo en balón en los pies casi nunca acertó en el pase o en el remate. El ex Manchester United lució pesado, lento, dubitativo, y fue presa fácil de la pegajosa marcación de los venezolanos. Lo que mayor desazón causó entre los aficionados, no obstante, fue lo imprecisos que estuvieron en la puntada final, justamente la principal de sus virtudes.

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Chile avanza, pero todavía no convence. Como en las épocas recientes, la Roja muestra desequilibrio: poder ofensivo, pero también debilidad defensiva (Conmebol.com)

Para rematar, quedó la sensación de que los cambios realizados por Pékerman terminaron por desordenar y desorientar al equipo. Ni Edwin Cardona, ni Teófilo Gutiérrez y tampoco Jackson Martínez aportaron la solución esperada. Se los vio tan o más ansiosos que aquellos a los que sustituyeron y contribuyeron a enredar aún más la madeja. Fue, en suma, un mal partido, un mal día para la Selección Colombia y por añadidura para su afición. Ahora viene Brasil, que poco mostró frente a un aguerrido Perú, pero que siempre se las arregla para salir airoso. La misión de Colombia es mejorar en lo individual para poder recuperar el nivel colectivo. Fue un tropiezo, duro, sí, pero no más que eso. Los que hablan de fracaso, de eliminaciones prematuras y hasta los que piden cambio de timonel están tan desfasados como aquellos que antes de que sonara el pitazo inicial frente a Venezuela ya estaban instalados viviendo el juego contra Brasil. Colombia, como lo dijo James Rodríguez, está en dificultades y es ahora, justo ahora, que hay que demostrar de qué está hecho este grupo. Si por esas situaciones del fútbol la Tricolor no avanza, nada habrá pasado. Así como pocos creían en ese Mundial fantástico que pudimos disfrutar, esta vez nadie creía en un arranque negativo y en la posibilidad de una despedida rápida. Pero así es el fútbol, y eso nada lo va a cambiar.

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Por ahora, como ha ocurrido recientemente, Brasil es Neymar y diez más. Poco brilló la auriverde de Dunga en el debut contra un Perú que vendió cara la derrota (Conmebol.com).

Colombia algún día tenía que jugar mal, y ya sucedió. Solo que fue frente al rival menos esperado, el día menos esperado. Y aquellos que habían alzado el vuelo con anticipación, y se estrellaron, ahora brincaron a la otra vereda para asumir un rol ese otro rol que les gusta y que tan bien les calza: el de enterradores, el de carroñeros. Porque, valga decirlo, el plato preferido de la gastronomía colombiano no es el ajiaco, tampoco la bandeja paisa, menos la chuleta valluna, el arroz trifásico costeño o la carne oreada santandereana: el menú favorito del colombiano ¡es el prójimo! Y hay algunos que, por estos días, por cuenta de la victoria de Venezuela, se dan un banquete exquisito. No es más que mirar los diarios, las páginas web o las cloacas sociales para comprobarlo.

Completada la primera fecha, la Copa América Chile-2015 nos ofrece un panorama bien distinto al previsto. En el grupo A, la cenicienta Bolivia está a un paso de los octavos de final, invicta, mientras Ecuador encajó dos derrotas. Chile, el anfitrión, todavía no ofrece la versión que permita que sus hinchas sueñen con el primer título en la competencia, mientras México refuerza su bien ganada fama de luchador, aunque todos sabemos que a la hora de la verdad les faltan algo más que cinco centavitos para el peso. En el B, el campeón Uruguay sudó petróleo para vencer a la combativa Jamaica, mientras que Argentina mostró dos caras distintas frente a un Paraguay que se relamió con un empate que, al parecer, no estaba en sus cuentas. Habrá que esperar la segunda tanda, a ver qué arrojan los resultados. En todo caso, Argentina y Uruguay siguen como los principales candidatos de la zona.

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Bolivia quiere dejar el rótulo de cenicienta y retornar al protagonismo que ocasionalmente hizo felices a sus hinchas. Tras dos encuentros, está invicta (Conmebol.com)

En la C, por último, la derrota dejó mal parada a Colombia y la obliga a esforzarse al máximo en las dos próxima salidas. Contra Brasil, el miércoles, no hay margen de error: ya los de Dunga dejaron claro que son capaces de ganar aun jugando mal, como frente a Perú, y una nueva derrota significaría entrar a depender de terceros, el peor escenario en el que se puede estar. Brasil, por su parte, intentará jugar con la necesidad de la Tricolor, fiel al estilo especulativo de su DT. Venezuela, que tendrá que cambiar la actitud al medirse a Perú, tiene la misión de confirmar que la victoria sobre Colombia no fue producto de un buen día, sino que su nivel da para soñar. Y los incas saben que una nueva caída es decir adiós prematuramente. La ventaja para ambos es que jugará un día después, es decir, a sabiendas de lo que ocurrió entre la auriverde y la Tricolor.

Antes de iniciar la Copa América Chile-2015, Colombia no era el mejor equipo del mundo a pesar del quinto puesto en Brasil-2014 y de su buena ubicación en el mentiroso ranquin de la mafiosa FIFA. Tras la caída con Venezuela, la Tricolor tampoco es el peor elenco de la historia, no está eliminado y los jugadores que eran ídolos hasta el domingo a las 2 de la tarde no son villanos. Pero eso es algo que un amplio sector de la prensa deportiva y de la ciudadanía común les resulta muy difícil de entender. El fútbol, como la vida, es cambiante, pero también ofrece nuevas oportunidades. La próxima de Colombia es contra Brasil, el rival esperado, con el que hay cuentas pendientes por saldar. Lo que ansiamos es que el equipo retome su mejor nivel, que las individualidades vuelvan a brillar, que Pékerman de nuevo sea el estratega acertado.

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Salomón Rondón fue el verdugo colombiano. Una verdadera pesadilla para una zaga que apenas está en proceso de formación y acoplamiento. El patriota pudo convertir más de un gol (Conmebol.com)

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

Un comentario sobre “Lecciones de una dura derrota”

  1. Eres un dialectico del futbol. Buen comentario objetivo, sin odio ni miedos ni temores. Caracteristicas de los analisis de la mayoria de nuestros comentaristas y generadores de opinion.

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