La pelota sí se mancha con la corrupción en la FIFA

Abecé para entender el origen, el desarrollo y las consecuencias de la investigación por las irregularidades cometidas en el proceso de adjudicación de las sedes de los mundiales de 2018 y 2022. Para combatir a Alí Babá Blatter y sus secuaces se necesita urgentemente un ‘wiki-fútbol’.

ColombiaMundial(2)¿Y ahora quién podrá defendernos? La FIFA, reconocida multinacional de la corrupción, sacó adelante la última de sus fechorías: certificar la adjudicación de las sedes de los mundiales de 2018 y 2022 a Rusia y Catar, respectivamente, a pesar de las comprobadas irregularidades existentes. Solo un hecho podría salvar al fútbol de que esta mafia corrupta siga haciendo de las suyas y, peor aún, que il capo di capos Joseph Blatter continúe en la presidencia de la institución: un ‘wiki-fútbol’, es decir, que los 435 folios del informe elaborado por el estadounidense Michael J. Garcia salgan a la luz pública.

El fútbol mundial necesita desesperadamente la aparición de un Julian Assange que funde una WikiLeaks que destape la olla podrida que se cocina, a fuego lento, dentro de la FIFA. Aquella famosa frase de Diego Armando Maradona “la pelota no se mancha” es letra muerta al tenor de los acontecimientos. Garcia, exfiscal del distrito sur de Nueva York, hizo su tarea, pero la banda de forajidos liderada por Blatter (el Alí Babá del siglo XXI, con sus correspondientes 40 ladrones) se dio mañas para gambetearlo y seguir jugando ese sucio partido del que solo hay perdedores. Porque, que quede claro, nadie puede ganar, ni siquiera el propio Blatter, que lo único que consigue es deslegitimar su gestión y restarle credibilidad al deporte.

El futuro de la FIFA y del fútbol, más que gris, se antoja negro, debido a la seria amenaza de la corrupicón y, especialmente, de la reticencia de sus directivos a reconocer los errores, corregirlos y sancionar a los culpables (FIFA.com).
El futuro de la FIFA y del fútbol, más que gris, se antoja negro, debido a la seria amenaza de la corrupicón y, especialmente, de la reticencia de sus directivos a reconocer los errores, corregirlos y sancionar a los culpables (FIFA.com).

La noticia no fue tal, porque ya se conocía el desenlace, y por eso, quizás, ocupó planos secundarios en las páginas deportivas de los medios de comunicación. Sin embargo, vale la pena hacer un alto en el camino, no dejarse llevar por el frenético ritmo del día a día y echarle una miradita de fondo al contenido de la información. Porque lo que está en juego es el futuro del fútbol, un deporte que despierta pasiones por doquier y que está punto de caer en un espiral parecido al que enredó al ciclismo por cuenta del uso de sustancias prohibidas, un escándalo que golpeó, muy duro, los cimientos de la disciplina y que hizo tambalear nada menos que al mismísimo Tour de Francia, que se creía intocable, la carrera más famosa e importante del mundo del pedal.


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La mejor forma de desenredar la maraña es respondiendo los cuestionamientos que flotan en el aire:

¿Qué ocurrió?
La FIFA presentó sus conclusiones (es muy importante que eso quede claro) acerca de la investigación que durante los dos últimos años adelantó Garcia, en relación con las irregularidades ocurridas durante el proceso de adjudicación de las sedes de los mundiales de 2018 y 2022 a Rusia y Catar, respectivamente. El resumen que la entidad dio a conocer en Zúrich, de 42 folios, reconoce que se presentaron anomalías de índole moral y jurídica, pero juzgó inocentes a todos los implicados.

Lo más irónico de esta situación es que Joseph Blatter, el autor intelectual de las irregularidades, está orgulloso de su gestión. Salvo que ocurra algo extraordinario, va camino de un nuevo mandato por cuatro años más. Nefasto.
Lo más irónico de esta situación es que Joseph Blatter, el autor intelectual de las irregularidades, está orgulloso de su gestión. Salvo que ocurra algo extraordinario, va camino de un nuevo mandato por cuatro años más. Nefasto.

¿Cómo así?
No se desmienten los delitos cometidos, simplemente se pasa por encima de ellos, al mejor estilo del congreso colombiano. De hecho, se reconoce que cinco de las candidaturas cometieron una o varias irregularidades: Rusia se negó rotundamente a colaborar con la investigación, al punto de borrar toda la información digital relacionada con su candidatura. A Inglaterra se la acusa de haber dado numerosos y cuantiosos regalos a las esposas de los miembros del comité ejecutivo de la FIFA y de organizar dos festines para esos dirigentes, sin justificación, en Londres y Johannesburgo. Las acusaciones contra Catar tienen que ver con el comprobado soborno de Bin Hamman, exvicepresidente de la FIFA, a miembros de federaciones de África. A España y Portugal se les endilga haber acordado con Catar para apoyar mutuamente sus candidaturas (‘yo te elijo, tú me eliges’). Y, por último, a Australia se la acusa de ofrecer dinero a miembros del comité de la FIFA de países de bajos recursos. La única aspiración limpia fue la de Holanda y Bélgica, justamente la que menos votos obtuvo aquel nefasto 2 de diciembre de 2010.

¿Cuáles fueron las conclusiones?
Con la intención de tapar el sol con un dedo, a los miembros del mal llamado comité de ética la FIFA (que si de algo carecen es de esa cualidad) casi se les quema el cerebro tomando las siguientes decisiones:
a) Contra todo y contra todos, a pesar de las pruebas recolectadas, Rusia hará el Mundial-2018 y Catar, el de 2022.
b) Se decidió que, en adelante, no se volverán a adjudicar sedes de manera simultánea. Será una cada vez, cada cuatro años.
c) Se propone (no quedó establecido así) ampliar el censo de votantes a los 209 presidentes de la asociaciones afiliadas, ya no a los 25 miembros del comité ejecutivo.

El exfiscal del distrito sur de Nueva York el estadounidense Michael J. Garcia está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias, con el fin de evitar que su valioso trabajo pase al olvido y los culpables queden impunes (FIFA.com).
El exfiscal del distrito sur de Nueva York el estadounidense Michael J. Garcia está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias, con el fin de evitar que su valioso trabajo pase al olvido y los culpables queden impunes (FIFA.com).

¿Cuáles son las consecuencias de esta vergonzosa salida en falso?
La más importante es que Michael Garcia recurrirá la decisión del comité de ética, del cual hace parte. “La decisión del presidente de la cámara de decisión contiene numerosas interpretaciones sustancialmente incompletas y erróneas de los hechos y conclusiones detalladas por la cámara de investigación”, justificó el abogado. Para el estadounidense, no se compadece que su trabajo, que implicó 75 entrevistas en diez países y se refleja en 200.000 páginas con información detallada y sustentada de las irregularidades cometidas, haya sido tirado a la basura así no más, a pupitrazo limpio. De acuerdo con lo que se conoce, el informe de Garcia comprueba diversas anomalías, en especial el quebrantamiento de reglas morales y jurídicas de la FIFA. Sin embargo, ninguna se consideró tan grave como para tomar medidas, según se desprende del documento dado a conocer por la entidad, y a todos los acusados los declararon ¡inocentes!

Si Garcia continúa en su empeño, podría darse un efecto interesante: un cisma en el comité de ética de la FIFA y la posibilidad de que haya filtraciones de la información de su informe, que la entidad quiere esconder a toda costa. De hecho, según sus voceros oficiales, la investigación está concluida y cerrada, así que nada resultaría más incómodo e inconveniente que volver a hurgar en la herida. Inclusive, es previsible que, para tapar la podredumbre que la carcome, la FIFA se vea obligada a condenar algunos chivos expiatorios, culpándolos de acciones que, se sabe con certeza, se organizaron desde bien arriba. Y debe esperarse, así mismo, que haya esfuerzos por atajar a Garcia, por desacreditarlo, por evitar que provoque daños mayores. Porque está claro que los pañitos de aguas tibias, las amenazas veladas que se esconden en sus comunicados no son suficientes, por ahora, para frenar el impulso de Garcia, que ya como fiscal en Nueva York dejó claro que no se arruga frente a los grandes (se enfrentó a la mismísima ONU).

Rusia es un país que a lo largo de su historia se ha caracterizado por los escándalos por corrupción, y el fútbol no es la excepción. El Mundial-2018 está manchado por un manto de dudas (FIFA.com).
Rusia es un país que a lo largo de su historia se ha caracterizado por los escándalos por corrupción, y el fútbol no es la excepción. El Mundial-2018 está manchado por un manto de dudas (FIFA.com).

¿Qué hay detrás del escándalo?
La terquedad de Joseph Blatter de continuar en el cargo de presidente de la FIFA a cualquier costo. No debe olvidarse que el escándalo se destapó justamente en la recta final de la carrera por la elección, realizada a mediados de 2011. Sin embargo, ya todo estaba consumado: el suizo y sus secuaces, a punta de prebendas, sobornos y otras conductas ilegales (o cuando menos indecentes), aseguraron la mayoría gracias a los votos de las confederaciones de Asia y África, que reúnen 111 países y aunque futbolísticamente poco o nada pesan, a nivel administrativo pueden contrarrestar los intereses de a Europa (53) y Suramérica (10), los que en el plano deportivo están arriba de todos. En suma, cuando se destapó la olla ya Blatter había hecho la tarea y, por eso, se mantuvo en el cargo cuarto años más.

¿Qué viene?
El partido que se está jugando ahora es bien interesante: a mediados del año entrante habrá una nueva elección por otros cuatro años y, por ahora, no hay un candidato que le haga mella a la candidatura ya anunciada de Blatter. El francés Michel Platini, presidente de la UEFA, que se ha desmarcado del suizo para evitar ser salpicado en este escándalo, anunció que por ahora no se postulará. Blatter, mientras, hace y hará todos los intentos, legales o ilegales, para que las eventuales consecuencias de este suceso recaigan sobre otros y él pueda salir ‘limpio’. De hecho, una de las pocas certezas que deja el informe presentado por la FIFA es que para la entidad su presidente “no solo tuvo un comportamiento absolutamente correcto en el proceso de concesión, sino también un ejemplar papel en el proceso de democratización”.

El poder de los petrodólares de Catar no solo sirvió para comprar la elección del Mundial-2022, sino también grandes problemas: aún no se sabe en qué fechas se realizará el torneo y las certezas de corrupción tiene a ese país en el ojo del huracán (FIFA.com).
El poder de los petrodólares de Catar no solo sirvió para comprar la elección del Mundial-2022, sino también grandes problemas: aún no se sabe en qué fechas se realizará y la corrupción tiene a ese país en el ojo del huracán (FIFA.com).

El cáncer de la corrupción carcome a la FIFA y puede afectar también al fútbol, al que no pocos suelen denominar ‘el mejor espectáculo del mundo’. Con la misma estupidez que los directivos de la Unión Ciclista Internacional (UCI) y las principales carrera del calendario enfrentaron la peligrosa amenaza del dopaje, sus pares de la FIFA pretenden enterrar y echarle tierra a este bochornoso incidente. Dado que en el seno de la entidad todos se tapan con la misma cobija y ninguno puede levantar la mano para acusar al otro, el fútbol mundial necesita desesperadamente la aparición de un Julian Assange que funde una WikiLeaks que destape la fétida olla podrida. Porque, como bien lo dijo el filósofo Diego Armando Maradona, “la pelota no se mancha”

 

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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