La juerga de Cristiano Ronaldo

Completamente desconectado de la realidad que lo rodea, el portugués se permite lujos que a una celebridad como él le cuestan caro. La prepotencia y la soberbia les pasan factura a través de su medio preferido: las redes sociales.

ColombiaMundial(3)Al ser humano, en general, y al futbolista, en particular, solo hay que darle una oportunidad para que demuestre lo que tiene, de qué está hecho en realidad. Y esto aplica tanto para lo bueno como para lo malo, para lo positivo como para lo negativo. Tal y como hace una semana lo demostró Cristiano Ronaldo, embriagado de ese peligroso coctel de pedantería, soberbia, exitismo y falta de educación. Un episodio que le dio la vuelta al mundo gracias a la magia de la internet y que dejó claro que la premisa del portugués es ‘primero, yo; segundo, yo; tercero, yo; y si sobra espacio, yo”.

Una prueba que él parece incapaz de superar le ha resultado a Cristiano Ronaldo este 2015. Ya sabemos de qué es capaz cuando el equipo triunfa, cuando obtiene un título, cuando le dan un premio, cuando la prensa fletada por el Real Madrid lo elogia hasta el ridículo. Se exhibe, se endilga los éxitos, se roba el protagonismo, exige premios. Resulta, sin embargo, que la vida (y el fútbol, claro) no es solo goce: se pierde más de lo que se empata o se gana, por decirlo en términos futbolísticos. Y aunque se crea extraterrestre, único en la especie, el lusitano nos está brindando un concierto de su condición más terrenal o, en otras palabras, nos está mostrando el cobre, algo habitual en clubes como el Real Madrid y su entorno, que olvidaron cómo digerir la adversidad.

No muy triste y apesadumbrado por el resultado de horas antes en el Vicente Calderón (0-4 con Atlético de Madrid) se lo veía a Cristiano Ronaldo en su inoportuna fiesta de cumpleaños.
No muy triste y apesadumbrado por el resultado de horas antes en el Vicente Calderón (0-4 con Atlético de Madrid) se lo veía a Cristiano Ronaldo en su inoportuna fiesta de cumpleaños.

El recital comenzó hace un mes, con ocasión del partido entre Real Madrid y el modesto Córdoba, que el club blanco ganó por 2-1. Aquella vez, se recuerda, Cristiano Ronaldo fue expulsado por una alevosa agresión al brasileño Edimar, cuando ya el balón no estaba en juego. Era la segunda agresión a un rival en ese encuentro, pues antes le había aplicado un puñetazo a Crespo. Le cayeron dos fechas de sanción, un castigo muy leve para un jugador con prontuario: hace un año también golpeó a Ánder Iturraspe, del Athletic Club de Bilbao. Y si no fuera Cristiano Ronaldo, y si no jugara con Real Madrid, las expulsiones serían más frecuentes, porque las agresiones son frecuentes (están los testimonios de las imágenes).

Hasta la prensa que vive arrodillada a los pies del portugués habló del tema. El incidente provocó un debate que traspasó los límites de lo deportivo.
Hasta la prensa que vive arrodillada a los pies del portugués habló del tema. El incidente provocó un debate que traspasó los límites de lo deportivo.

Que lo provocaron, que estaba en un mal día, que perdió la calma, en fin, la prensa madrileña y fichas clave del estamento blanco salieron a defenderlo; a defender lo indefendible, ciertamente, porque la violencia nunca es justificable, ni siquiera como respuesta a la violencia (que, en todo caso, no fue el caso, porque a él no lo agredieron). Convertido en un modelo para los niños que aspiran cumplir su sueño de ser jugadores profesionales y lucir las camisetas de los equipos más importantes del mundo, Cristiano Ronaldo no puede permitirse algunos lujos, mucho menos tamaño descache. Porque, si de provocaciones se trata, a Lionel Messi, Neymar o Falcao García, entre otros, les pegan como a violín prestado, y jamás han reaccionado igual que el portugués. Y habría que disculpar al mordelón Luis Suárez, este sí severamente castigado.

A finales del año pasado, cuando la FIFA acababa de publicar la lista de finalistas para el premio Balón de Oro, el periodista y escritor argentino Jorge Barraza, en una charla sobre fútbol, expresaba que para él Cristiano Ronaldo no era el mejor futbolista del mundo. “Qué es Cristiano Ronaldo sin los goles?, ¿En dónde queda si le quitamos los goles?”, les preguntó a interlocutores que, ciegamente y tercamente, se empeñaban en defender al lusitano, aun sin argumentos. La respuesta está a la vista de todos: con una producción goleadora paupérrima (4 goles en lo que va del año), con un nivel de juego que a cualquier otro jugador le significaría sentarse en la banca de suplentes, Cristiano Ronaldo solo ofrece intolerancia, impaciencia, inmadurez. Y queda completamente desdibujado, limitado a una versión patética, renegando de esa imagen de ser celestial pluscuanperfecto que su séquito de seguidores nos quiere vender.

James Rodríguez, lesionado, y el cantante Kevin Roldán, justamente el que publicó las fotos que desataron la polémica, fueron la cuota colombiana en la celebración del cumpleaños de Cristiano Ronaldo.
James Rodríguez, lesionado, y el cantante Kevin Roldán, justamente el que publicó las fotos que desataron la polémica, fueron la cuota colombiana en la celebración del cumpleaños de Cristiano Ronaldo.

El regreso a las canchas no fue afortunado, pues continúa como un fantasma, como un jugador común y corriente para abajo, pero con un agravante: apático, egoísta (más que nunca), dedicado exclusivamente a darnos una variedad de versiones de sus infantiles pucheros. Unas sensaciones muy negativas que, para colmo, se trasladaron fuera del campo, con la celebración de su fiesta de cumpleaños en el momento más inoportuno. “Ser profesional del fútbol no es solo tener láminas de acero en los abdominales, cuidar al máximo un cuerpo de Hércules o apagar la luz en Valdebebas. Ser profesional también requiere mantener el cordón umbilical con los forofos en el desconsuelo. Todos a una, en las buenas y en las malas, cuando es hora de la dieta festiva, escribió José Sámano en el diario El País. En otras palabras, Cristiano Ronaldo, en el día malo, tenía que estar con los hinchas, que sufrían, de la misma manera que ellos lo acompañaron en sus momentos de felicidad.

En el clásico madrileño, Cristiano Ronaldo solo ofreció variadas versiones de sus infantiles pucheros. Fue un verdadero estorbo para sus compañeros, nulo para el juego.
En el clásico madrileño, Cristiano Ronaldo solo ofreció variadas versiones de sus infantiles pucheros. Fue un verdadero estorbo para sus compañeros, nulo para el juego.

Cuestionado por el desagradable gesto de lustrar el escudo de campeón del Mundial de Clubes, a la salida de la derrota con Atlético de Madrid, Cristiano Ronaldo le respondió al periodista: “Deberías preguntarme algo del partido de hoy (el derbi), no del de hace quince días. No eres inteligente”, acusó con su habitual prepotencia. Tres horas más tarde, sin embargo, se viralizaban en la red imágenes de la poco inteligente celebración de cumpleaños del lusitano. “Los adeptos festejan con los ídolos en la misma medida que les exigen compartir el luto. Los guateques, con goles por delante o en silencio. Es el precio de esta misa pagana que es el fútbol, coste que retorna con creces a los cracs. Al abatido hincha le cuesta creer que, tras la pachanguita blanca en el Calderón, CR tuviera ánimo de juerga. Nadie le pide una noche franciscana, pero el episodio le distancia de sus seguidores, sin ganas de jolgorio”, aseguró Sámano en su nota.

“Faltó sutileza, porque se sabe que esas fotos se harán públicas. Y la afición madridista está enojada por esa falta de sentimiento de los futbolistas. ‘No sienten los colores’, decía una veintena de socios en el estadio Alfredo Di Stéfano, presente un día después en el estreno de Martin Odegaard con el Castilla. ‘Nosotros no cenamos tras el 4-0, pero ellos se lo comen y se lo beben todo, les da igual’, lamentaban los abonados más veteranos en las gradas del coliseo de Valdebebas, relató, por su parte, Tomás González-Martín, en el prestigioso ABC. La nota da cuenta de que el cantante colombiano Kevin Roldán fue la principal atracción musical de la noche, pero aclara que “Hubo más músicos en una fiesta que duró hasta las seis de la mañana”, reveló.

La insólita agresión de Cristiano Ronaldo al brasileño Edimar, del Córdoba. La sacó barata, en especial porque el portugués tiene prontuario en esta clase de situaciones.
La insólita agresión de Cristiano Ronaldo al brasileño Edimar, del Córdoba. La sacó barata, en especial porque el portugués tiene prontuario en esta clase de situaciones.

Según Sámano, “Es incomprensible que el portugués, casi siempre discreto en esas lides, no multiplicara el celo. Y es de chufla que su agente diga sin rubor que el futbolista fue poco menos que arrastrado a la fiesta por el enfado que tenía. Por los selfis, más bien fue él quien dio el cante para animar a la concurrencia y aliviar las pupas de los lesionados James, Modric y Pepe. Pelillos a la mar si olvida que el fútbol es un depósito sentimental al que se debe atender con esmero. El fútbol es de la gente. Ya, sí, una ridícula utopía y un cuento de hadas. Pero a los Cristianos de este mundo peor les iría si socavan la inocencia de este juego y olvidan que muchos niños de verdad y otros Peter Pan creciditos se fueron el sábado a la cama sin cenar por culpa de la pelotita de marras”.

Los populares memes no se hicieron esperar y, como era de esperarse, aparecieron para dificulizar al jugador portugués. Es el hazmerreír de la actualidad.
Los populares memes no se hicieron esperar y, como era de esperarse, aparecieron para dificulizar al jugador portugués. Es el hazmerreír de la actualidad.

En términos futbolísticos, tarjeta roja por acción imprudente, por torpeza excesiva. Tanto, que según se supo varios de los jugadores del Real Madrid, que prefirieron no acudir al jolgorio, estaban enojados, y así lo hicieron saber al grupo. Para ellos, el equipo tiene que ser cuidadoso con esta clase de manifestaciones, así sean del resorte de la vida privada, porque no es fácil que la afición las comprenda y, especialmente, las tolere. Fernando Rojo, analista de ABC, lo dice con diáfana claridad: Lo que no se entiende es que, después de la paliza, del meneo, de la humillación, del baño sufrido en el Calderón, los jugadores del Real Madrid tuvieran cuerpo de fiesta. Es ese divorcio con la realidad, esa sensación de que los futbolistas extraterrestres viven en un mundo paralelo, lo más preocupante de la fiesta de Cristiano Ronaldo. Lo normal, lo humano hubiera sido haber llamado a sus invitados y haberles dicho: ‘Amigos, lo siento, pero después del 4-0, hoy no hay nada que celebrar’”. Pero, claro, hay que recordar que para el portugués primero yo, segundo yo, tercero yo…

El dilema no radica en si lo que hagan fuera de los campos de juego es algo del resorte exclusivo, personal, del deportista. Está claro que el futbolista, como cualquier ser humano, tiene derecho a una vida normal que, por supuesto, incluye celebrar su cumpleaños. Sin embargo, hay atenuantes: Cristiano Ronaldo es presa de esa imagen de celebridad universal que su entorno le ha creado y, en consecuencia, no puede darse ciertos lujos. Celebrar, sí; exponerse, jamás. Y lo que hizo en su fiesta, luego del penoso balance en el clásico madrileño (en el que dicho sea de paso fue un estorboso fantasma), fue exponerse. Y las redes sociales, de las que tanto se ufana por su caudal de seguidores, le cobraron por ventanilla. Además, lo hicieron de la peor manera: exagerando, distorsionando, malinterpretando, juzgando. Esa es la lección que el portugués debe aprender: ese de la ‘vida privada’ de las celebridades es otro partido, con otras reglas, con otras consecuencias, con otros componentes, y hay que saberlo jugar.

Por cuenta de sus caprichos y comportamientos extradeportivos, lo futbolístico ha pasado a un segundo plano para Cristiano Ronaldo. Hoy es la comidilla preferida de la voraz prensa en busca de escándalos.
Por cuenta de sus caprichos y comportamientos extradeportivos, lo futbolístico ha pasado a un segundo plano para Cristiano Ronaldo. Hoy es la comidilla preferida de la voraz prensa en busca de escándalos.

El golpe de gracia, para rematar, de lo dio su ex, la modelo rusa Irina Shayk. En sus primeras declaraciones públicas tras la ruptura con el portugués, la beldad respondió en una entrevista con E! News que “Lo que estoy buscando en un hombre es… Creo que me gustan los hombres honestos y me encanta que el hombre sea fiel a la mujer. Creo que eso es lo más importante en un hombre”. Que cada quien entienda lo que quiera entender, pero, como se dice en la calle, le dio hasta con el balde. Una declaración que no pasó inadvertida especialmente porque hay quienes argumentan que el problemático presente de Cristiano Ronaldo responde, precisamente, a su alejamiento de la rusa. Lo cierto, en todo caso, es que ella le echó leña al fuego y, de paso, lo dejó muy mal parado.

El corazón del hincha puede ser fiel y generoso, pero también suele ser cruel y rencoroso. El hincha perdona una derrota, por dolorosa que sea, así incorpore alguna humillación, pero nunca perdona una traición. Y traicionados se sintieron, con justificadas razones, los hinchas del Real Madrid. Mientras ellos lidiaban un duelo (esa es la sensación que lo embarga a uno tras la caída en un clásico), varios de los jugadores, encabezados por su figura más representativa, voltearon la página con pasmosas rapidez y facilidad y se fueron de juerga. Es de tal tamaño la estupidez de Cristiano Ronaldo, que ni siquiera la prensa que se le arrodilla y le besa los pies fue capaz de guardar silencio: las críticas llovieron desde todos los lados, de todos los sectores.

La agresión contra Edimar, en el partido contra Córdoba, también dio para que Cristiano Ronaldo se convirtiera, una vez más, en objeto de las burlas en las redes sociales. Papaya servida...
La agresión contra Edimar, en el partido contra Córdoba, también dio para que Cristiano Ronaldo se convirtiera, una vez más, en objeto de las burlas en las redes sociales. Papaya servida…

Y así debía ser, porque estamos hablando no de un futbolista más, sino del autoproclamado ‘mejor jugador de la historia’. Es decir, un ícono, un modelo para la juventud, un referente. O, según nos ha mostrado recientemente, un ídolo al que le encanta revolcarse en el barro… Al final de este bochornoso incidente lo que queda claro es que Cristiano Ronaldo, que vive tan preocupado por el qué dirán y, sobre todo, por lo que hacen otros futbolistas, debería aplicar una mínima dosis de autocrítica para reconocer sus costosas equivocaciones. Porque, contrario al efecto que quieren provocar, va trazando un camino de antirrécords y vergüenzas capaces de opacar sus cada vez más esporádicos y menos importantes deportivos.

 

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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