La historia de Pibona Alterio, una pena máxima

Efemérides 9 de agosto: el primer arquero que anotó un gol en la era profesional del fútbol argentino vivió las dos caras de la moneda, la gloria y la desgracia, desde el punto penalti. En 1931, con Chacarita Juniors, celebró; en 1935, con Atlanta, sufrió.

ColombiaMundial(2)Un penalti lo consagró, otro penalti lo condenó. El primero lo pateó y lo mandó directo a los libros de historia del fútbol argentino. El segundo lo contuvo y lo envió inmisericordemente al olvido. La historia de Eduardo ‘Pibona’ Alterio tuvo un episodio feliz, en la tarde del domingo 9 de agosto de 1931, y otro dramático, en la del 9 de junio de 1935. Y para bien o para mal le permitió perpetuarse en la historia de Chacarita Juniors y, vaya ironía, de su archirrival Atlanta.

Cuando uno escribe ‘Alterio’ en el buscador, inmediatamente la pantalla del computador ofrece una nutrida variedad de informaciones acerca de Héctor Alterio, famoso actor argentino. Hay que escarbar con mayor curiosidad y rigor, hay que ejecutar una búsqueda más precisa, para encontrar algunos detalles de Eduardo Alterio, tío de la figura de las pantallas, y poder descubrir su historia, que es fiel reflejo de lo que fueron esos primeros años del profesionalismo en Argentina. Se avanzó con dificultad, a veces a tumbos, a veces recibiendo golpes, hasta que se logró consolidar la criatura.

Un sábado, el 9 de mayo de 1931, el partido se jugó en los escritorios y duró poco más de tres horas. Esa vez, los representantes de los principales clubes del país se reunieron con la intención de ponerse de acuerdo en un tema álgido, polémico: el paso al profesionalismo. La Asociación Argentina de Football, que regía los destinos del balompié amateur, era reacia al cambio, pero en los corazones de los aficionados y de los directivos de no pocas instituciones germinaba el bichito del profesionalismo. Y fue un partido duro, con faltas recias, sin goles, aunque sí hubo ganadores y perdedores.

Argentinos Juniors, Atlanta, Boca Juniors, Chacarita Juniors, Estudiantes (La Plata), Ferro Carril Oeste, Gimnasia y Esgrima (La Plata), Huracán, Independiente, Lanús, Platense, Quilmes, Racing Club, River Plate, San Lorenzo, Talleres (Remedios de Escalada), Tigre y Vélez Sarsfield fueron los 18 clubes que partieron cobijas con la Liga y unieron sus esfuerzos para la concreción del sueño que los desvelaba: el profesionalismo. La escisión era un hecho y la pelota rentada estaba a punto de comenzar a rodar con la creación de la Liga Argentina de Football (hoy Asociación del Fútbol Argentino, AFA).

Eduardo 'Pibona' Alterio, primero arquero goleador del fútbol argentino.
Eduardo ‘Pibona’ Alterio, el primer arquero goleador del fútbol argentino en el profesionalismo.

El bando de los perdedores, los que continuaron bajo la égida de la Asociación Amateur, fueron Almagro, Argentino de Banfield, Argentino de Quilmes, Banfield, Barracas Central, Colegiales, Defensores de Belgrano, El Porvenir, Estudiantes, Estudiantil Porteño, Excursionistas, Nueva Chicago, San Fernando, San Isidro, Sportivo Palermo, Sportivo Buenos Aires y Sportivo Barracas. River Plate e Independiente estuvieron a punto de unirse a este grupo porque sus presidentes José Bacigaluppi y Pedro Canavery, respectivamente, no estaban de acuerdo con el profesionalismo, pero la presión de los hinchas y la exigencia de los socios provocó que se unieran al clamor de la mayoría.

La primera fecha se disputó el 31 de mayo, es decir, tres semanas después del cisma. Alberto Zozaya, delantero de Estudiantes de La Plata, tuvo el honor de convertir el primer gol, en el arco de Talleres de Remedios de Escalada, que era defendido por Ángel Bossio, el mismo arquero que un año antes había sido subcampeón con Argentina en la primera edición de la Copa Mundo, celebrada en Uruguay. Al cabo de los 306 partidos disputados en el campeonato, que curiosamente concluyó en enero de 1932, se habían anotado 1095 tantos, de los cuales 75 fueron producto de cobros desde el punto penalti.

De esta jugada desde el punto blanco se derivaron varias de las anécdotas más célebres de aquel certamen. El primer penalti lo decretó el árbitro Enrique Liñeyro a favor de Independiente, en el partido contra Argentinos Juniors válido por la segunda fecha. Habían transcurrido apenas 4 minutos de juego. Manuel Seoane se paró frente al balón y pateó con tan mala suerte que el arquero Perdiez lo detuvo. En esa misma jornada, en el partido en el que River Plate y Estudiantes midieron fuerzas, el arquero Scandone también contuvo el disparo de Vicente Locasso, un delantero que entró en los libros de historia como el autor del primer gol del club de la banda roja en la era profesional (contra Atlanta).

Y fue otro penalti el que le permitió a Eduardo Alterio, conocido con el mote de Pibona, ser uno de los protagonistas inolvidables de esa temporada inaugural. Chacarita Juniors apenas había sumado tres triunfos en la primeras once jornadas (3-2 a River Plate, 1-0 a Gimnasia y Esgrima y 4-3 a Ferro Carril Oeste), contra tres empates (dos sin goles, contra Boca Juniors y Platense, y otro más 1-1, con Independiente) y cinco derrotas (1-3 con Atlanta, 0-7 con Estudiantes, 1-3 con Talleres, 0-1 con San Lorenzo y 1-6 con Qulmes) así que andaba apurado cuando el torneo, que se jugó a dos vueltas de todos contra todos, ni siquiera había llegado a la mitad.

Aquel domingo 9 de agosto,  el club funebrero visitó a Tigre y parecía destinado a encajar una nueva goleada. El primer tiempo concluyó 3-0 a favor del dueño de casa, con anotaciones de J.C. Haedo (minutos 12 y 22) y Olmo (42). La reacción del visitante solo se produjo después de la hora de juego, cuando a los 17 minutos del segundo período el árbitro Ricardo Riestra decretó un tiro penalti para Chacarita Juniors. Como si un bichito lo hubiera picado, el arquero Alterio salió corriendo del área y manifestó su intención de ejecutar el cobro, a lo que ninguno de sus compañeros se opuso. Los jugadores locales, mientras, protestaban airadamente la decisión del réferi, por lo que el cobro se demoró.

Chacarita Jrs. de 1931: arriba, Brizuela, Gil, Duchini, Alterio, De Vicente y Cichino. Abajo, Cruz, Seijas, Stagnaro, Stochetti y Luis Gómez.
Chacarita Juniors de 1931, en el primer campeonato de la era profesional: arriba, Brizuela, Gil, Duchini, Alterio, De Vicente y Cichino. Abajo, Cruz, Seijas, Stagnaro, Stochetti y Luis Gómez.

Lorenzo Luis Savarro, arquero de Tigre, uno de los que más protestó la decisión arbitral, no se conformó. Como Riestra se mantuvo firme, en el momento del cobro se recostó contra un vertical, sin oponer resistencia al disparo de Alterio. Igual, el golero visitante pateó y acortó la diferencia para consignarse como el primer guardavallas que anotó un gol en el campeonato argentino en la era profesional. Aquel tanto, además, sirvió como revulsivo para Chacarita Juniors, pues Emilio Sampayo se apuntó un doblete para igualar el marcador, el segundo de ellos cuando el juego expiraba.

Para algunos, el delantero era el héroe de aquella tarde en la que los negros nubarrones decoraron el cielo, pero la verdad era que quien logró inmortalizarse fue Alterio. Tuvieron que pasar más de cuatro décadas hasta que, en 1972, otro arquero igualó la rara hazaña del recordado Pibona. El honor le correspondió a Alberto Parsechián, custodio del arco de Independiente de Trelew, que batió a sus colegas de Vélez Sarsfield y San Lorenzo de Mar del Plata. En ese juego histórico, Tigre formó en esa ocasión con Savarro; Peirano y Carmona; Solezzi, Baglietto y Brady; Belardinelli, Pérez, Maidana, J.C. Haedo y Olmo, mientras que Chacarita Juniors se presentó con Alterio; Silva y Cichino; Sanz, Gil y Richardi; Sampayo, Mesuracco, Stochetti, Vásquez y Cruz. La recaudación fue de 863 pesos.

Tras la decimoquinta jornada, sin que los funebreros consiguieran levantar cabeza, los directivos contrataron a los hermanos Luis y Marcos Díaz y a Benjamín Coria, que sumaron 30 de los 63 goles que el club registró en esa temporada. La segunda vuelta fue más favorable y Chacarita Juniors logró terminar la campaña en el séptimo lugar, con 18 triunfos, 6 empates y 10 derrotas. Alterio continuó defendiendo el arco funebrero hasta que en 1935 tomó una de esas decisiones que el hincha nunca entiende: se enfundó el buzo de Atlanta, rival histórico de Chacarita Juniors. Con esa camiseta, el 9 de junio de ese año, protagonizó el otro episodio que marcó su trayectoria deportiva y su vida.

Ese domingo, en la cancha que River Plate tenía en Alvear y Tagle, Alterio fue víctima del infortunio. A los 9 minutos de juego, el árbitro pitó un penalti para el dueño de casa y el gran Bernabé Ferreira se apersonó del cobro. Su disparo fue detenido por el golero bohemio, que concedió un rebote corto. Entonces, arquero y delantero corrieron a buscar la posesión de la pelota y el ágil del equipo de la banda roja, de manera fortuita, le pegó un duro puntapié a su rival en la cabeza. ¿El balance? Inmediatamente, perdió el sentido del equilibrio y aunque varias veces intentó incorporarse, no lo pudo hacer; fue retirado en camilla. Luego se informó que sus tímpanos habían sido afectados por el golpe y quedó sordo. Un penalti lo consagró, otro penalti lo condenó…

Boca Juniors campeón de 1931: arriba, Juan Evaristo, Dedovich, Spitale, Fosatti, Mutis y Arico Suárez; abajo, Nardini, Tarasconi, Varallo, Cherro y Alberino.
Boca Juniors campeón de 1931: arriba, Juan Evaristo, Dedovich, Spitale, Fosatti, Mutis y Arico Suárez; abajo, Nardini, Tarasconi, Varallo, Cherro y Alberino.

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