Karl-Heinz Rummenigge, el ‘gentleman’ alemán

Efemérides 25 de septiembre: al cumplir 59 años, es el momento para recordar a uno de los mejores delanteros que se ha visto en una Copa Mundo. Dos veces disputó la final y en ambas perdió, pero luego obtuvo recompensa y llegó al sitial de honor que le corresponde.

ColombiaMundial(2)A comienzos de los años 80, Karl-Heinz Rummenigge era uno de los mejores atacantes del mundo. De hecho, era el mejor de Europa, como lo certifican los dos Balones de Oro que recibió en 1980 y 1981, cuando lucía la camiseta de su amado Bayern Munich. Con los ‘diablos rojos’ ganó la Bundesliga en 1980 y 1981 y la Copa de Alemania en 1982 y 1984. Curiosamente, su palmarés tenía otras brillantes gemas internacionales, conquistadas previamente: los títulos de la Liga de Campeones de Europa (hoy Champions League) de 1975 y 1976 y la Copa Intercontinental de ese mismo año (contra el Cruzeiro brasileño). Un ganador irremediable, en pocas palabras.

Por eso, a nadie extrañó cuando, por esos días, el gran Lothar Matthaeus, uno de los más grandes de todos los tiempos con Alemania, respondió con convicción y seguridad cuando le preguntaron para él cuál era el mejor jugador alemán de todos los tiempos: “He jugado contra Zico y Maradona y ahora sé quién es el mejor jugador del mundo: Karl-Heinz Rummenigge”, espetó. Ni Franz Beckenbauer, ni Gerd Mueller ni Fritz Walter: Karl-Heinz Rummennige. “El Mundial de 1982 será un duelo entre Rummenigge y Diego Maradona, dos superestrellas”, pronosticó el legendario entrenador Dettmar Cramer. Su vaticinio se cumplió, pero cuatro años más tarde, en México-1986, pues en el certamen celebrado en España ningún de los dos consiguió brillar como se esperaba.

Como miembro del consejo directivo, Rummenigge contribuyó a convertir al Bayern Munich en el mejor club alemán de la historia y también en uno de los más grandes de Europa (FIFA.com).
Como miembro del consejo directivo, Rummenigge contribuyó a convertir al Bayern Munich en el mejor club alemán de la historia y también en uno de los más grandes de Europa (FIFA.com).

En esas ediciones de la Copa Mundo, Alemania logró llegar a la final, pero en ambas ocasiones se quedó con las manos vacías. Y es que la historia de los Mundiales de fútbol está repleta de episodios de grandes jugadores que si bien cumplieron el sueño de disputar el torneo regresaron a casa desolados. Algunos más tuvieron la suerte de brillar con su equipo, hacerse un nombre y, vaya fortuna, jugar una final. Y hay un pequeño grupo, de apenas 13 futbolistas, que participaron de dos finales consecutivas, pero no pudieron saborear las mieles del triunfo. Uno de ellos fue Rummenigge, protagonista de los partidos que consagraron a Italia, en España-1982, y a Argentina, en México-1986.

Su debut en la Copa Mundo se produjo el 6 de junio de 1978 en el estadio Chateau Carreras, de Córdoba, en la goleada de Alemania sobre México (6-0). Ese día, Rummenigge anotó dos goles que, para más señas, lo mandaron directo al libro de historia del torneo: el primero se lo convirtió a José Reyes, a los 38 minutos del primer tiempo, en una jugada en la que el cancerbero azteca resultó lesionado. Luego, a los 28 minutos del complemento, repitió ante Pedro Soto, el sustituto de aquel. Así, entonces, igualó a Pelé como uno de los jugadores que vencieron a dos arqueros distintos en un mismo partido, un selecto trío que completa el español Ramón María Calderé.

De pie, último a la derecha, al lado del gran Lothar Matthaeus, que lo señaló como el mejor futbolista alemán de todos los tiempos. Compartieron una época grande en el Bayern Munich y luego militaron también en el Inter de Milán italiano (FIFa.com).
De pie, último a la derecha, al lado del gran Lothar Matthaeus, que lo señaló como el mejor futbolista alemán de todos los tiempos. Compartieron en el Bayern Munich y luego militaron también en el Inter de Milán (FIFA.com).

En esa cita, en la que jugó cuatro partidos más y anotó otro gol más, el jovencito delantero de ojos azules se fue con la tristeza de haber mordido el polvo de la derrota: Alemania cayó en segunda fase y no pudo defender la corona conquistada cuatro años antes. El técnico Helmut Schoen, sus compañeros y la afición de su país, en todo caso, sabían que que habían encontrado un sucesor digno para Uwe Seeler y el Torpedo Gerd Mueller. Su importancia en el equipo se confirmó cuatro años más tarde, en España-1982, ahora bajo la batuta de Jupp Derwal, en la que fue la primera gran frustración de su trayectoria en la Copa Mundo. Esa vez, el elenco germano llegó al último duelo, pero no pudo celebrar. La Italia de Paolo Rossi se quedó con el trofeo y Rummenigge, que había comenzado el partido con el fajín de capitán (ilusionado con levantar la copa), fue sustituido luego de 70 minutos, justo después de que Italia se puso 2-0 (fue 3-1) y terminó resignado en el banco de suplentes.

Su participación en México-1986 fue irregular. Empezó el torneo entre los sustitutos, al lado del técnico Franz Beckenbauer, que lo empleó desde el pitazo inicial solo una vez (contra México, en cuartos de final). Alemania volvió a llegar a la final, con ánimos de revancha, frente a la Argentina de Diego Armando Maradona. Rummenigge fue protagonista al anotar el descuento 1-2 (José Luis Brown y Jorge Valdano habían marcado por la albiceleste). En un cobro de esquina, Rudi Voeller la metió al centro del área chica y allí, sin marca, Rummenigge solo tuvo que empujarla. Siete minutos después, también por medio de un córner, Voeller que marcó el 2-2 que hizo soñar con repetir ‘el milagro de Berna’, en Suiza-1954 (le remontó un 0-2 a Hungría y ganó 3-2 para su primer título).

En la final del Mundial de España-1982, la Italia de Paolo Rossi frustró las aspiraciones de Rummenigge. Aquella vez, la Azzurra se impuso por 3-1 y conquistó el tricampeonato orbital (FIFA.com).
En la final del España-1982, la Italia de Paolo Rossi frustró las aspiraciones de Rummenigge. Aquella vez, la Azzurra se impuso por 3-1 y conquistó el tricampeonato orbital (FIFA.com).

Pero 180 segundos después apareció la genialidad de Maradona: con un toque sutil y preciso habilitó a Jorge Luis Burruchaga, que en veloz carrera y con remate cruzado por entre las piernas de Toni Schumacher marcó el 2-3 definitivo. Con el brazalete de capitán, Rummenigge se quedó con las ganas de levantar el trofeo que se paseaba por el estadio Azteca en poder de Maradona. No hubo revancha. Fue, más bien, uno de los días más tristes de la trayectoria, de la vida, de Karl Heinz Rummenigge. Un delantero rápido, habilidoso, de muy buena técnica (manejaba ambos perfiles), potente y un goleador con enorme sentido del oportunismo que tuvo la mala fortuna de aparecer en medio de dos generaciones que sí cumplieron el cometido.

Cuando Alemania ganó como local en 1974, Rummenigge contaba 19 años y daba sus primeros pasos en el profesionalismo con el Bayern Munich. Luego, cuando la selección germana logró el tricampeonato en Italia-1990, ya había colgado los botines. Fue uno de esos jugadores con los que, sin duda, la vida y el fútbol quedaron en deuda, al menos en la Copa Mundo, porque ese trofeo hubiera encajado perfectamente en su palmarés. El consuelo lo obtuvo a nivel de clubes: con la escuadra bávara ganó dos veces la Bundesliga (1980 y 1981) y otras tantas la Copa de Alemania (1982 y 1984), además de una Copa de Europa (hoy Champions League, en 1980), una Copa Intercontinental (1976) y dos veces la Recopa de Europa (1975 y 1976).

En la final de México-1986, contra la Argentina de Diego Armando Maradona, marcó el descuento que devolvió la ilusión. Después, sin embargo, Jorge Burruchaga aprovechó una genialidad de Maradona y le arrebató la corona otra vez (FIFA.com)
En la final de México-1986, contra la Argentina de Diego Armando Maradona, marcó el descuento que devolvió la ilusión. Después, Jorge Burruchaga aprovechó una genialidad de Maradona y le arrebató la corona otra vez (FIFA.com)

Cuando abandonó al club de sus amores, ya había dejado huella: con 162 goles en 310 partidos, Rummenigge es el décimo goleador de la Bundesliga y el segundo del Bayern Munich, solo superado por Gerd Mueller. Además, en los 64 juegos que disputó en la Copa de Europa, cantó 30 tantos para el elenco alemán. A mediados de 1984, protagonizó un sonado traspaso al Internazionale de Milán, que desembolsó por él 11 millones de dólares, el segundo fichaje más caro de la historia hasta entonces, superado solo por el de Diego Armando Maradona del Boca Juniors argentino al FC Barcelona español. En Italia, sin embargo, las lesiones el impidieron desarrollar su potencial, y terminó su trayectoria en el discreto Servette suizo.

Fuera de los campos, de corbata, tuvo una corta etapa como comentarista de televisión, pero luego terminó en el lugar donde empezó: Bayern Munich. Es miembro del consejo directivo y representa al club en la Asociación Europea de Clubes (ECA), que reúne 214 equipos de 53 países, como presidente. En las oficinas, el que fuera un hábil delantero continuó marcando goles y ha mostrado la misma inteligencia y eficacia que lo distinguía en el área rival. De su mano, Bayern Munich se consolidó no solo como el mejor equipo alemán de todos los tiempos, sino también en uno de los más grandes de Europa. El fútbol y la vida, caprichosos como son, le negaron la gloria en la Copa Mundo, pero el tiempo le dio la oportunidad de alcanzar el lugar que le corresponde: el de una leyenda viviente.

Pocos delanteros eran tan letales en el área como Karl-Heinz Rummenigge. Era un delantero de muy buena técnica, con capacidad para inventar y definir de la manera menos esperada, como lo muestra la imagen (FIFA.com).
Pocos delanteros eran tan letales en el área como Karl-Heinz Rummenigge. Era un delantero de muy buena técnica, con capacidad para inventar y definir de la manera menos esperada, como lo muestra la imagen (FIFA.com).

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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