Jorge Luis Burruchaga: una larga carrera hacia la gloria

Efemérides 9 de octubre: fue el gran socio de los de los más grandes talentos del fútbol argentino: Ricardo Bochini, en Independiente, y Diego Armando Maradona, en la Selección Argentina. Al cumplir 52 años, recordamos al héroe de la final del Mundial-86.

ColombiaMundial(2)Con tan solo 12 años, tras la muerte de su padre, tuvo que salir a la calle a trabajar: vendió helados, repartió periódicos y trabajó como albañil. Inclusive, años después dijo que, si la pelota no se hubiera cruzado en su camino, habría sido mecánico en un taller. Pero la caprichosa se rindió a su talento y Jorge Luis Burruchaga, el ciudadano ilustre de Gualeguay (provincia de Entre Ríos), se convirtió en un gran futbolista. Uno que, además, tuvo la fortuna de inmortalizarse por la vía más feliz: marcó el gol que le dio el título a Argentina en la Copa Mundo de México-1986.

“Cuando vi que la pelota iba para Diego (Maradona), interpreté que los alemanes iban a jugar al fuera de juego. Por eso, aparecí por el lado opuesto y le grité a Diego, que estaba medio de espaldas. Después, con el tiempo, me dijo que no me escuchó, algo posible para alguien que jugaba como si tuviera ojos en la nuca. Entonces, él me tiró la pelota ahí adelante y empecé a correr. Me marcaba (Hans-Peter) Briegel, aunque nunca lo vi. Mi concentración estaba puesta en la lejanía del arco solamente. Lo que sí se veía bien era que Schumacher estaba todo de amarillo, por lo que era más fácil de visualizar y, a la vez, entender lo lejos que estaba del arco. Fue una carrera de casi 40 metros, que culminó con un toque de derecha. La intención era picar el balón por arriba, pero le pasó por el medio de las piernas”, recordó (vea el video del gol – vea el video del programa ‘Yo hice un gol en la final del Mundial’).

El balón ya pasó por entre las piernas del arquero Harald Schumacher y el esfuerzo del defensor Hans-Peter Briegel fue en vano: Jorge Luis Burruchaga, tras una eterna carrera de 40 metros, anotó el gol que le dio el título a Argentina en México-1986 (FIFA.com).
El balón va camino del arco de Harald Schumacher y el esfuerzo del defensor Hans-Peter Briegel fue en vano: Jorge Luis Burruchaga, tras una eterna carrera de 40 metros, anotó el gol que le dio el título a Argentina en México-1986.

Como lo describió alguna vez la revista El Gráfico, “Si no fue el gol más importante en la historia de la Selección, pega en el palo…”. El balón se coló por entre las piernas del soberbio Harald Schumacher y se coló junto al vertical derecho. “Fue la carrera más larga, felíz y difícil de mi vida. Cuando fui a festejar me arrodillé, extenuado, y al primero que vi llegar fue a (Sergio) Batista. Llegaba cansadísimo y se arrodilló enfrente de mí con esa barba que tenía… Siempre digo que fue como ver a Jesús, que nos decía que teníamos que ser campeones del mundo. Cuando volvíamos a la mitad de cancha, (Jorge) Valdano me decía ‘ahora sí, somos campeones del mundo’. Teníamos lágrimas de felicidad, porque faltaban apenas tres minutos”, complementó. El héroe de aquella Copa Mundo fue Maradona, pero el Óscar al actor de reparto le fue concedido, con todos los honores, a Jorge Luis Burruchaga.

Cuando tenía solo 2 años, la familia entera, papá, mamá y sus 12 hijos, se radicaron en Buenos Aires en busca de un mejor porvenir. Eran tiempos difíciles, en los que nada abundaba en casa y se requería la ayuda de todos para conseguir el sustento. Jorge Luis ya había comenzado su romance con la pelota, pero papá no quería que fuera futbolista: “El fútbol no te dará de comer”, era el argumento del viejo. “Él prefería que trabajara, porque veía que la situación era difícil y no alcanzaba la plata. Quería que todos lleváramos un mango a la casa”. Sin embargo, como suele ocurrir, JL encontró un cómplice: en verdad, una cómplice: su mamá. “Mi vieja juntaba las monedas y hacía un esfuerzo muy grande para que pudiera jugar”, confesó un día.

En el Torneo Metropolitano de 1983, Burruchaga celebró su primer título con Indpendiente. Es el de la mitad, en la fila de abajo, al que Bochini le toma del hombro.
En el Torneo Metropolitano de 1983, Burruchaga celebró su primer título con Indpendiente. Es el de la mitad, en la fila de abajo, al que Bochini le toma del hombro.

Era un volante exquisito, de gran visión y notable pegada. Y gol, también gol, a pesar de que en sus primeros pasos también fue defensa. “Jesús López, un entrenador en inferiores, decía que por mis condiciones y técnica podía jugar de líbero, ya que salía bien desde atrás y llegaba a los relevos. En primera, López y Cavallero también me quisieron poner ahí, pero al ver que dudé un poquito antes de aceptar el puesto, se arrepintieron”, recordó. “No me disgustaba jugar ahí; de hecho, me hubiera gustado retirarme de 2 (defensor central), pero no se animaron a ponerme y tampoco salió de mí pedirlo”. Y jugó como volante por derecha, por izquierda, más retrasado, suelto y hasta de delantero, la posición en que menos cómo se sentía. Y en todas rindió.

Ese es el epílogo de la historia, porque al comienzo fue distinto. Se probó en River Plate, pero un día, sin darle alguna explicación, lo dejaron libre. Le dieron el pase y pronunciaron esa frase que un joven soñador, pichón de figura, jamás quiere escuchar: “Vas a triunfar en otro lado”. Lo hizo, triunfó, pero antes debió sortear otras dificultades. “Con 13 años, fue la primera y una de las más grandes desilusiones que viví en el fútbol. Fue un mazazo muy grande. Encima, ocurrió en 1977, el año en que murió mi viejo. Dejé el fútbol, no quería jugar más”, contó. Pasó por Quilmes, pero allí tampoco lo recibieron. Entonces, en un raro giro del destino, cayó en Arsenal de Sarandí.

Su máxima satisfacción como entrenador, hasta ahora, fue conseguir el ascenso a primera división con Arsenal de Sarandí, el club que lo vio nacer. Sueña con ser campeón en primera con Independiente.
Su máxima satisfacción como entrenador, hasta ahora, fue conseguir el ascenso a primera división con Arsenal de Sarandí, el club que lo vio nacer. Sueña con ser campeón en primera con Independiente.

“Yo jugaba torneos de potrero en el barrio, por trofeos o por plata. Y había un hombre que tenía relación con los Grondona (propietarios del club). Yo no conocía Arsenal, que estaba en segunda división, pero ahí arranqué. Dos años después, debuté en primera”. Fue en 1979 y estuvo allí hasta 1981. Al año siguiente, pasó a Independiente, donde echó raíces: jugó 234 partidos y marcó 72 goles. Más allá de eso, fue el socio ideal de Ricardo Bochini, el gran ídolo de los rojos de Avellaneda. Fue campeón del Torneo Metropolitano de 1983, y de la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental de 1984. En el juego de ida de la final del torneo suramericano marcó el gol de la victoria sobre Gremio, justamente el que valió el título, porque en la vuelta fue empate sin goles.

Esa gran vitrina le sirvió para cumplir el sueño dorado de cualquier futbolista suramericano: jugar en Europa. Recaló en el Nantes francés, en el que aún hoy es recordado como uno de los mejores jugadores que vistieron esa camiseta. Después se fue al Valenciennes, en el que enfrentó varias de las más duras pruebas que le puso la vida en su camino. Sufrió graves lesiones en la rodilla, que lo tuvieron al borde del retiro, y se vio envuelto en un caso de soborno, que le costó una suspensión de año y medio por parte de la FIFA. Ese incidente, además, le impidió jugar el Mundial de Estados Unidos-1994, que hubiera sido su tercera Copa Mundo. Hoy, cuando todo ha quedado enterrado en el pasado, Burruchaga rebobina la memoria y reafirma sus convicciones.

Más espinas que pétalos de rosas ha encontrado Burruchaga en su trayectoria como entrenador. Su último club fue Atlético Rafaela.
Más espinas que pétalos de rosas ha encontrado Burruchaga en su trayectoria como entrenador. Su último club fue Atlético Rafaela, al que dejó a mediados del pasado mes de julio.

“Me perdoné, pero no lo olvido. Olvidarme, jamás, porque fue duro e injusto y no se llegó a la verdad por negligencia. Llamaron para ofrecerme plata y no les respondí al instante, sino a la segunda llamada. Terminó ahí. El video del partido (Olympique Marsella contra Valenciennes) muestra que fui uno de los mejores, pero luego vino el barullo. Me usaron. Igual, siempre di la cara y declaré todas las veces que me requirieron, porque no era culpable y porque tampoco soy un cobarde”, expresó en una entrevista. Fue un conejillo de indias, porque la FIFA amenazó con fuertes sanciones a los clubes implicados y era necesario hallar un culpable. “Tardaron ocho meses en dar un fallo, porque estaban esperando que actuara la justicia civil, y eso nunca pasó. Entonces, si volvían atrás, era un papelón. Me suspendieron, aunque los hechos demostraron que dije la verdad. No me arrepiento de nada”, afirmó convencido.

Volvió a Independiente, en cuyas filas se retiró en 1998, tras haber celebrado cinco títulos. De inmediato, pasó al otro lado de la raya de cal, a ejercer como DT. Empezó en el modesto Defensa y Justicia, de segunda división, fiel a una de las máximas que ha guiado su vida: “Hay que empezar desde abajo y comenzar a subir”. Luego estuvo en Los Andes y después en su querido Arsenal de Sarandí, al que luego de año y medio llevó a primera tras definir la promoción con Gimnasia y Esgrima de La Plata. Estudiantes, su amado Independiente, Banfield, de nuevo Arsenal, Libertad de Paraguay y Atlético Rafaela fueron los otros clubes que dirigió, un camino en el que las espinas afloraron sobre los pétalos. Pero sigue luchando, como lo ha hecho desde chico, y soñando, porque aún tiene una asignatura pendiente: alcanzar su primer título como entrenador. La fórmula del éxito ya la conoce: “Quemé las etapas con prudencia, y nadie puede negarme que ayudé mucho a cristalizar mis sueños con un método que a mi entender es infalible: estudio, seriedad y trabajo”. Palabra de campeón mundial.

'Estudio, seriedad y trabajo', la fórmula del éxito de Jorge Luis Burruchaga. Aún espera la oportunidad de dirgir un grande de la Argentina.
‘Estudio, seriedad y trabajo’, la fórmula del éxito de Jorge Luis Burruchaga. Aún espera la oportunidad de dirgir un grande de la Argentina.

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

2 comentarios sobre “Jorge Luis Burruchaga: una larga carrera hacia la gloria”

  1. despues del partido con colombia en el programa de el pollo decian que ud habia dicho que argentina eran messi y 10 mas y lo quiero felicitar por su sensates y pintar simplemente la realidad de nuestra pobre seleccion donde el pobre messi deambula con su magia y talento entre un grupo de futbolistas y tecnico mediocres que no tienen culpa de haber sido elegidos para representarnos .por mi edad los vi jugar a todos a pele tambien y messi no tiene equivalencias con nadie y es como dice el pep hay que verlo porque creo que nunca aparecera otro igual si los compañeros de messi hubieran sido los del 86 tendriamos vario titulos mas seguramente pero la realidad es esa, maradona campeon con un verdadero equipo que lo secundaba. messi inmensamente superior solo contra el mundo, negado por cantidad de mediocres periodistas y publico argentino.en el mundo lo idolatran y nos envidian por ser nuestro .la historia dira su verdad.el mundial del 86 y la alegria recibida es de todos udes. no de maradona solo eso lo tenemos claro algunos no todos cordialmente ruben de la pampa

    1. Rubén, buenas noches: mil gracias por su comentario. Creo que Argentina tiene muy buenos jugadores que, lamentablemente, no dan la talla con la Selección, en la que Messi brilla solo. Obviamente, la idea es tratar de contribuir a la reflexión del hincha sin caer en los lugares comunes de los medios de comunicación y darle argumentos para que saque sus propias conclusiones. Cordial saludo.

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