Jefferson Farfán, con lo mejor del ADN peruano

Efemérides 26 de octubre: el mejor jugador peruano de la actualidad, figura del Schalke 04 alemán, cumple 30 años. Heredó las principales características del fútbol que puso a Perú en lo más alto en las décadas de los años 70 y 80 y hasta Teófilo Cubillas se rindió a la magia de su fútbol.

ColombiaMundial(2)Algunos dicen que el fútbol peruano está muerto, que se quedó estancado en esos maravillosos años 70, la década de la camada del Nene Teófilo Cubillas, Hugo ‘Cholo’ Sotil, Juan Carlos Oblitas, José Velásquez y Héctor Chumpitaz, entre otros. Sin embargo, como el caso de Hungría o Polonia, es grande un que está durmiendo la siesta y que en cualquier momento se despierta, recupera la memoria y regresa a las épocas felices de antaño. Y la muestra de que el talento inca, aquel sello característico que deleitó al planeta fútbol en el Mundial de México-1970, está intacto es Jefferson ‘la Foca’ Farfán.

Farfán no había nacido el 22 de junio de 1982, el día en que Perú cumplió su última actuación en la Copa Mundo. Aquel martes, el elenco inca, conducido por el brasileño Elba de Padua Lima Tim, perdió 1-5 con la también otrora poderosa Polonia, en el cierre de la primera ronda del Mundial de España. Se jugó en el estadio Riazor de La Coruña y los pupilos de Antoni Piechniczek se dieron un festín frente a los suramericanos. Fue el punto final para una legendaria generación que le dio al fútbol peruano grandes alegrías, un camino que se inició en las eliminatorias a México-1970, cuando el cuadro de la banda cruzada dejó en el camino a Argentina (la última vez que los albicelestes no acudieron a la Copa Mundo).

Jefferson Farfán, que se dio a conocer en el fútbol europeo con el PSV Eindhoven holandés, dio el salto a la Bundesliga alemana para lucirse con la camiseta del Schalke 04, su club actual.
Jefferson Farfán, que se dio a conocer en el fútbol europeo con el PSV Eindhoven holandés, dio el salto a la Bundesliga alemana para lucirse con la camiseta del Schalke 04, su club actual.

Ventiocho meses después de aquella derrota, el 26 de octubre de 1984, Farfán nació en el sector 2 de Villa El Salvador, uno de los 43 distritos que componen la provincia de Lima, localizado en el área sur de la Lima metropolitana. Allí, en medio de sus polvorientas calles, de sus playas de blanca arena, el pequeño Jefferson descubrió que tenía gran velocidad y potencia, también habilidad y picardía. De hecho, en alguna entrevista admitió que, en su adolescencia, cuando la pobreza apremiaba, era un reconocido ‘robagorros’, que después vendía para poder comprar ‘marcianos’ (paletas) que servían para mitigar el calor y la sed. Quizás no era consciente de que esas piernas, que comenzaban a arquearse de tanto patear el balón en la playa, iban a darle el sustento, de la misma manera que a su madre Rosario Guadalupe.

Hermana de Luis Guadalupe, aquel espigado y delgado delantero que jugó en Universitario de Deportes e Independiente de Avellaneda y que actualmente (a los 38 años) defiende los colores de la Universidad César Vallejo, Rosario tuvo que sacar adelante a su hijo sin ayuda, porque el padre del menor los abandonó. Encontró en el baile el camino para hacer de su hijo un hombre de bien y, con gran esfuerzo y sacrificio, se paseó por cuanto local nocturno en el que su cadencia y ritmo eran del agrado de los espectadores. Hasta que el destino les abrió la puerta a un mejor futuro: cuando Jefferson tenía apenas 10 años, llamó la atención de Óscar Montalvo, cazatalentos de Deportivo Municipal, uno de los clubes históricos del balompié inca.

Con el PSV Eindhoven, uno de los grandes del fútbol tulipán, Fafán se coronó cuatro veces consecutivas. Con esa camiseta se consolidó como un goleador importante.
Con el PSV Eindhoven, uno de los grandes del fútbol tulipán, Fafán se coronó cuatro veces consecutivas. Con esa camiseta se consolidó como un goleador importante.

Con el decano comenzó a brillar en torneos infantiles, siempre demostrando una habilidad superlativa y poder goleador. No duró mucho allí, porque cuatro años más tarde, y a cambio de 10.000 dólares, Alianza Lima, el club más popular del país, se hizo con sus servicios. Su tránsito por las categoría menores en el conjunto de Matute fue rápido, pues en solo dos años dio el salto a la rama profesional. Debutó el 28 de julio de 2001, contra Deportivo Wanka. Aquel año, el club íntimo fue campeón y Farfán se convirtió en titular, a pesar de su juventud. Durante las cuatro temporadas en que actuó con Alianza Lima, celebró tres títulos nacionales (2001, 2003 y 2004), un palmarés que lo puso en la vitrina internacional y provocó que el connotado PSV Eindhoven holandés pagara 1,8 millones de euros por su pase.

Con el club tulipán llegaron el reconocimiento internacional y la tranquilidad económica por la que tanto había luchado. “Siempre tuve deseos de escapar de la pobreza. Miraba a mi madre cómo trabajaba día y noche para que no me faltara nada y eso aumentaba mis ganas de salir adelante. Un buen día le prometí que llegaría el momento en que ya no tendría que trabajar más y creo que cumplí. Era cuestión de trabajar y nunca ser conformista”, dijo orgulloso en una entrevista a un medio peruano. Tan pronto tuvo la posibilidad, gastó la mitad de su sueldo anual (250.000 dólares) y le compró a Rosario la casa que ella siempre había soñado, lejos de la polvorienta Villa El Salvador y sus carencias.

Con la Selección Perú, lamentablemente, no ha podido alcanzar los éxitos que le dieron fama internacional. Acudir a una Copa Mundo es una asignatura pendiente.
Con la Selección Perú, lamentablemente, no ha podido alcanzar los éxitos que le dieron fama internacional. Acudir a una Copa Mundo es una asignatura pendiente.

Sin perder tiempo, Farfán se aclimató a las exigencias y al ambiente del fútbol holandés y brilló de inmediato. De hecho, fue pieza vital de la fantástica campaña que el club cumplió en la Champions League de 2004/05, en la que llegó a las semifinales. En esa instancia, a pesar de vencer 3-1 al AC Milán italiano en el juego de vuelta, el elenco dirigido por Guus Hiddink (hoy seleccionador tulipán) quedó eliminado por mejor gol visitante de su rival. En esa campaña, no obstante, los rojiblancos se adueñaron de la Copa de los Países Bajos y del título de la Eredivisie (liga holandesa), que repitió sucesivamente en 2006, 2007 y 2008, las cuatro temporadas en las que el atacante inca, el preferido por los hinchas, permaneció en la institución. Porque sus destacadas actuaciones le abrieron otra puerta, a un horizonte más importante: la Bundesliga alemana.

A mediados de 2008, en la cresta de la ola, el Schalke 04, uno de los clubes de mayor tradición en el balompié de los actuales campeones del mundo, rompió el chanchito y pagó 17 millones de euros por el diamante suramericano. Es decir, en solo cuatro años, Farfán multiplicó su precio por diez, en una clara demostración de su esfuerzo y sacrificios habían sido reconocidos. Inicialmente, firmó por cuatro temporadas, pero en virtud de los buenos resultados acreditados el elenco de Gelsenkirchen amplió el vínculo hasta 2016. En la actualidad, Farfán se repone de una operación en la rodilla, con la mira puesta en la segunda parte de la temporada, desde enero de 2015. La ilusión es recuperarse a plenitud para seguir protagonizando esas veloces carreras que provocan el delirio en las tribunas y que, sobre todo, son una pesadilla para sus rivales.

Con Raúl González, uno de los mejores jugadores españoles de todos los tiempos, conformó una dupla temible en la delantera del Schalke 04.
Con Raúl González, uno de los mejores jugadores españoles de todos los tiempos, conformó una dupla temible en la delantera del Schalke 04.

Con los blanquiazules (los mismos colores que los de su amado Alianza Lima), Farfán tuvo el privilegio de jugar al lado del español Raúl González Blanco, con el que conformó una dupla letal: la potencia y el olfato goleador del europeo sumados a la velocidad y la picardía del suramericano. En clara demostración de que heredó las mejores características del ADN que hizo famoso al fútbol peruano en las décadas de los años 70 y 80, Farfán se ha distinguido, así mismo, como un excelso cobrador de tiros libres, una de las virtudes con las que el mítico Teófilo Cubillas se lució por doquier. El Nene, de hecho, alguna vez le dio su aval a Farfán, destacándolo como el mejor futbolista peruano de la actualidad.

¿La prensa exagera cuando se dice que Farfán puede ser el nuevo Cubillas?, le preguntaron. “No, para nada. Farfán es un tremendo jugador y me da gusto porque todos esperamos de él grandes actuaciones. Que se empiece a contagiar del gol, que juegue, que la pida la pelota. Es el mejor jugador que tenemos, definitivamente. Jefferson tiene que ser el caudillo, tiene que asumir esa responsabilidad ante sus compañeros. Con su energía, su talento, su buen fútbol y su juventud es el llamado a ser el jugador que aparece cuando se necesita un triunfo. En eso está”, afirmó el que fuera compañero de Pelé en el Cosmos de Nueva York. Atrás quedaron los duros tiempos de su infancia en Villa El Salvador, un lugar del que, dice, “gracias a Dios salí a tiempo”. Sí, a tiempo para exhibir su talento y para comprobar que, contrario a lo que muchos puedan pensar, el fútbol peruano, aquel de las fantasías y las alegrías de los años 70 y 80, no ha muerto. Jefferson Farfán, la Foquita, es fiel reflejo de ello…

Los goles de tiro libre son parte de su sello personal. Farfán heredó la pulida técnica que hizo famoso al fútbol peruano en las décadas de los años 70 y 80.
Los goles de tiro libre son parte de su sello personal. Farfán heredó la pulida técnica que hizo famoso al fútbol peruano en las décadas de los años 70 y 80.

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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