Infantino es la metástasis del mismo cáncer

En vez de anuncios politiqueros, de contar cómo va a repartir su mermelada, en vez de intentar diferenciarse de la cúpula corrupta de la que surgió, hubiera sido interesante escuchar respuestas a los interrogantes que nos inquietan.

ColombiaMundial(3)Que nadie se llame a engaños: nada ha cambiado y nada va a cambiar; no lo hará, por lo menos, en un corto plazo, con estas caras que son las mismas de antes, solo que estaban en un segundo plano. Ingenuo aquel que crea que en la FIFA hay una nueve era, cuando lo único que cambió, por el momento, fueron los nombres de los bandidos: ya no están Joseph Blatter, tampoco pudo llegar Michel Platini, pero como el circo debe seguir su función sin inconvenientes fue elegido la mano derecha de los dos: Gianni Infantino. Lo hicieron con discreción, sin las fanfarrias de otras épocas, y pudieron consumar la fechoría.

Consumada la nueva fechoría de la FIFA, la multinacional de la corrupción: Gianni Infantino llegó a la presidencia para que nada cambie (FIFA.com).
Consumada la nueva fechoría de la FIFA, la multinacional de la corrupción: Gianni Infantino llegó a la presidencia para que nada cambie (FIFA.com).

Lo increíble es que los principales medios de comunicación del mundo avalaron la elección: “Infantino, el hombre del cambio”, dijo La Vanguardia, de España; “Arrancó la era post corrupción en la FIFA”, anotó Infobae, de Argentina; “Habemus presidente”, rotuló Olé. Todos los actores de esta comedia corrupta, la peor en la historia del deporte (no solo del fútbol), parecen haberse puesto de acuerdo para un conveniente borrón y cuenta nueva: “Hagámonos pasito, y continuemos como si nada”. Al fin y al cabo, se necesitan unos a otros, dependen unos de otros. Y en breve, gracias al maquillaje que se trabajó cuidadosamente para la ocasión, todo será igual. Porque, está claro, a nadie le sirve que la situación cambie, nadie quiere que la situación cambie.

El conveniente abrazo con el jeque árabe Salman bin Ebraim El Khalifa, el que más resistencia opuso. La división de Asia y África fue clave en la elección (FIFA.com).
El conveniente abrazo con el jeque árabe Salman bin Ebraim El Khalifa, el que más resistencia opuso. La división de Asia y África fue clave en la elección (FIFA.com).

Como dirían las abuelas, “son pelos de la misma perra”. Menos fanfarrón que Blatter, más ejecutivo que Platini, Infantino representa la continuidad. Es, sin duda, la metástasis del mismo cáncer. La comilona y la francachela continuarán, aunque obviamente deberán hacerlo sin el descaro de antes, tendrán que guardar algún resquicio de decencia, cuidarse de que no se les note tanto la avaricia. Infantino proclamó con aire de autoridad que “comienza una nueva era”, pero está equivocado, o miente deliberadamente: la mayoría de quienes lo eligieron son delfines de quienes están acusados en el vulgar escándalo de corrupción que estalló hace cinco años, es decir, los mismos con las mismas.

Pero ya sabemos que eso no va a ocurrir, y la muestra fehaciente está en lo sucedido estos últimos meses en Suramérica. A comienzos de diciembre, los dirigentes del fútbol argentino se reunieron para escoger al sucesor del fallecido Humberto Grondona, el mandamás de la AFA durante décadas y uno de los gestores del bochorno mundial de corrupción. Se presentaron 75 delegados y la votación quedó ¡38-38! Y hoy, casi tres meses después, continúa la interinidad y continúa también la guerra sucia, porque el botín que está en juego es muy atractivo. Y en Colombia, luego de que Luis Bedoya se cansó de gritar su inocencia y luego salió a escondidas para tratar de arreglar su situación en Nueva York, su podrida silla la ocupó Ramón Jesurum, que lo sucedió en la Dimayor, y a este lo relevó Jorge Perdomo, alumno destacado de los anteriores.

El príncipe jordano Alí bin Al Hussein fue el gran derrotado. Su rivalidad con Salman le abrió las puertas a Infantino. El primer rival de Joseph Blatter poco a poco perdió fuelle (FIFA.com).
El príncipe Alí bin Al Hussein fue el gran derrotado. Su rivalidad con Salman le abrió las puertas a Infantino. El primer rival de Joseph Blatter perdió el fuelle (FIFA.com).

“He recorrido el mundo y seguiré haciéndolo. Quiero trabajar junto con todos ustedes para reconstruir una nueva era, para que el futbol vuelva a ser el centro del escenario de la FIFA, que ha atravesado momentos difíciles y de crisis. Con esto ponemos punto final. Queremos que se nos respete, esto es una nueva era y vamos a restaurar la imagen de la FIFA”, proclamó Infantino. ¡Qué fácil!: “Con esto ponemos punto final”, a todos se nos olvida lo que robaron, todos miramos para otro lado mientras siguen las fechorías y que ruede el balón. Llega con fama de buen gestor, pero salpicado por la corrupción de la que hace parte desde 2000. Entonces, primero tendrá que demostrar, hasta la saciedad y en cada una de sus actuaciones, que es honesto, algo sobre lo que, por supuesto, hoy hay al menos una duda razonable.

La elección fue una conveniente pantomima. Sin las alharacas de antaño, pero todo políticamente correcto, para darles gusto a los demás artistas del circo (FIFA.com).
La elección fue una conveniente pantomima. Sin las alharacas de antaño, pero todo políticamente correcto, para darles gusto a los demás artistas del circo (FIFA.com).

“Europa me formó, es aquí donde empecé a trabajar, donde me dieron una oportunidad y por eso cuando hablo de cifras, se dé lo que hablo. He gestionado la UEFA en los últimos siete años en un período de crisis económica a nivel mundial y los ingresos se triplicaron para los clubes y también para las federaciones”. Eso, precisamente, es lo que preocupa: conoce bien el libreto que aplicaron durante décadas sus antecesores. Porque esa fue la carta de presentación de Blatter, y miran hasta dónde llegamos. Y queda la impresión de que Infantino está convencido de que el asunto se va a quedar ahí, de que el FBI, las autoridades de Estados Unidos y Suiza se van a tragar eso sapo y todos tranquilos. Porque sus primeros anuncios, así suene redundante, fueron más de lo mismo.

A la Conmebol, la manzana podrida del fútbol, le garantizó mantenerle los cuatro cupos y medio para la Copa Mundo, con lo que obtuvo su respaldo. A los asiáticos y africanos les prometió ampliar las plazas del Mundial de las 32 actuales a 40, lo que, por supuesto, les supo a gloria. Además, como es un hombre de las entrañas de la Asociación Europea de Clubes (ECA), liderada por los principales elencos que, no sobra recordarlo, están en poder de inversionistas asiáticos y árabes, se da por descontado que defenderá sus derechos. Y, claro, la UEFA espera que Infantino sea el fiel peón que le sirva para salvaguardar sus intereses, para sacar la máxima tajada, para continuar imponiendo su voluntad, a pesar de ser una minoría frente a los continentes emergentes del balompié.

Una figurita conveniente para los medios: simpático, no es osco como Blatter ni contradictorio como Platini. Perfecto para que la función del circo continúe (FIFA.com).
Una figurita conveniente para los medios: simpático, no es osco como Blatter ni contradictorio como Platini. Perfecto para que la función del circo continúe (FIFA.com).

Y habló de plata, que es lo único que les interesa a los demás directivos, sin importar la procedencia, sin importar los procedimientos para conseguirla, sin importar los valores éticos que haya que pisotear para recibirla. “Durante mis siete años en la UEFA, se triplicaron los ingresos de la entidad. Cuando hablo de cifras, créanme. Si la FIFA genera 5000 millones ¿por qué no se pueden distribuir 1200 millones?”. ¿Le suena familiar? ¡Claro, mermelada pura! La diferencia es que antes la repartija era entre los presidentes de las federaciones, que como está demostrado guardaban el producto de sus ilícitos en cuentas de paraísos fiscales, mientras que ahora llegarán a las cuentas de las asociaciones nacionales. ¡Mermelada pura!, de esa que compra conciencias, de esa que corrompe almas, de esa que provoca que los enemigos de años se estrechen la mano, se abracen y se den tiernos piquitos.

Tan pronto fue elegido, Gianni Infantino habló de lo que todos querían: de cómo va a repartir su mermelada, que tasó en 1200 millones de euros (FIFA.com).
Tan pronto fue elegido, Gianni Infantino habló de lo que todos querían: de cómo va a repartir su mermelada, que tasó en 1200 millones de euros (FIFA.com).

La elección, más allá de habernos ofrecido el nombre de Infantino como nuevo presidente de la FIFA, la reconocida multinacional de la corrupción, dejó claro que el suizo no tendrá una tarea fácil. Y no solo por el hecho de llevar a puerto seguro una nave que está a punto de hundirse en la inmundicia que ella misma fabricó, sino porque quedó expuesta una grave división en Asia. En la primera ronda de votaciones, la sorpresa fue el bajo recaudo del príncipe Alí bin al Hussein (27), mientras que el jeque árabe Salman bin Ebraim El Khalifa, con 85 sufragios, se postuló como el rival del suizo, que acreditó 88. En la segunda ronda, sin embargo, la mayoría de los que había apoyado al príncipe jordano viró camino del redil de Infantino, que con 115 votos pudo evitar la sorpresa del dirigente proveniente de Baréin, cuestionado por supuesta violación de los derechos humanos en su país durante la Primavera Árabe.

Y esa fue la primera derrota de Infantino, que para la gran mayoría de medios pasó inadvertida: desde 1974 no se requería una segunda vuelta en la votación para elegir al presidente de la FIFA. Eso significa que, pese a lo que digan los resultados de los sufragios, no hay consenso en torno a su figura, su nombre no genera la credibilidad necesaria. El hecho que actuó a su favor fue la manifiesta rivalidad entre el jordano y el árabe, enemigos irreconciliables. Como ninguno de los dos llenaba las expectativas, los países asiáticos y africanos hicieron la fácil y se alinearon con el suizo, que les prometió el oro y el moro. La clave de la elección fue cuando Alí bin Hussein, sin chances de triunfo, decidió presentarse a la segunda vuelta, en vez de unirse a las fuerzas de Salman El Khalifa. Así, el bloque más fuerte, asiáticos y africanos, se dividió e Infantino reinó.

Si de verdad quiere cambiar el rumbo de la historia, Infantino tiene que dar respuesta a múltiples interrogantes de fondo que a muchos nos inquietan (FIFA.com).
Si de verdad quiere cambiar el rumbo de la historia, Infantino tiene que dar respuesta a múltiples interrogantes de fondo que a muchos nos inquietan (FIFA.com).

Todo políticamente correcto, todo dentro de la cordial hipocresía requerida para no levantar más roncha, para no crisparle los nervios al FBI, para enviarle a la opinión pública (ciega y sordomuda) el mensaje de que todo está bien. Sin embargo, casi nada está bien, o dicho de otra manera hay mucho que está mal. Como se dijo al comienzo, Infantino es más de lo mismo, es vulgar maquillaje para la corrupción de siempre. El congreso extraordinario de la FIFA fue, muy a su estilo, una pomposa pantomima para darles contentillo a las federaciones, para ofrecerles chisme barato a los medios, para hacerles creer a los incrédulos que la época de vergüenza quedó atrás cuando en realidad todo sigue igual, cuando poco o nada va a cambiar.

De hecho, en la antesala de la elección, diversos medios publicaron las versiones de empleados y excompañeros de Infantino en la UEFA, y no le fue bien. Que era penosamente servil al amo Platini (al que siempre le decía “Sí, jefe, como usted ordene”), que en contraposición era excesivamente duro con los subalternos y que, a pesar de su discurso público, es definido como una persona “ambiciosa, muy eficaz y muy poco querida dentro de la UEFA”. Por eso, los primeros que celebraron la elección del suizo fueron ellos, sus ya excompañeros, que por fin se van a librar de su incómoda presencia. Para los medios, así mismo, es una figura perfecta, distinta al osco Blatter, al contradictorio Platini: simpático, emotivo (como se lo vio tan pronto se supo que era el ganador), políglota y habilitado para formar parte del circo mediático moderno.

La primera función del circo Infantino salió a la perfección. El alumno ejemplar de Joseph Blatter y Michel Platini, sancionados por corrupción, es el nuevo presidente de la FIFA. Que ruede el balón... (FIFA.com).
La primera función del circo Infantino salió perfecta. El alumno los corruptos Joseph Blatter y Michel Platini es presidente de la FIFA. Que ruede el balón… (FIFA.com).

Por eso, nada va a cambiar. No, al menos, en los asuntos de fondo, en los que realmente interesan, en los que afectan los cimientos del deporte. Porque en vez de hacer anuncios politiqueros, en vez de contar cómo va a repartir su mermelada, en vez de intentar diferenciarse de la cúpula corrupta en la que se crió y de la cual formó parte durante 15 años, hubiera sido interesante escuchar a Infantino brindando respuesta a la multitud de interrogantes que nos inquietan. Por ejemplo: ¿seguirán las investigaciones internas sobre los actos de corrupción que rodearon la asignación de las sedes de los mundiales de 2018 y 2022? ¿Establecerá medidas tendientes a evitar que sus exjefes Joseph Blatter y Michel Platini vuelvan al fútbol cuando se cumplan las sanciones que les fueron impuestas? ¿Dará un paso al costado si las investigaciones del FBI eventualmente lo involucran?

Los aficionados del planeta fútbol esperan que la nueva cúpula ilumine el camino del fútbol, una pasión que es de todos, no de solo los directivos (FIFA.com).
Los aficionados del planeta fútbol esperan que la nueva cúpula ilumine el camino del fútbol, una pasión que es de todos, no solo de los directivos (FIFA.com).

¿Apoyará decididamente las investigaciones de la justicia de Estados Unidos y Suiza, así eso signifique mandar a la cárcel a alguno de los que lo respaldaron? ¿Se desmarcará del presidente ruso Vladimir Putin y contribuirá con la justicia internacional a aclarar las circunstancias en que la sede del Mundial-2018 le fue asignada a ese país? ¿Cómo miembro de la ECA, se pondrá del lado de los clubes europeos que se oponen a las fechas del Mundial-2022 en Catar o le dará un espaldarazo al continente que fue vital en su elección? Estas, y muchas más, son las respuestas que esperamos de Infantino. Sus planes, sus sueños, sus proyectos no tiene valor si, tal como parece, en breve el mundo del fútbol se despierta, abre los ojos y se da cuenta de que la pesadilla continuó. Aunque los payasos sean distintos, la función del circo debe continuar…

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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