Green Cross: la tragedia que duró 54 años

Más de medio siglo después de que en algún paraje de los Andes chilenos cayera el avión DC-3 de LAN que transportaba parte de la plantilla, las víctimas del Green Cross por fin pueden descansar en paz. Una historia increíble.

ColombiaMundial(3)Alguien tendrá que dar una buena explicación. Más de medio siglo después, con los muertos descansando en paz en sus ‘sepulcros’, los montañistas Lower López y Leandro Albornoz revivieron la historia del equipo chileno Green Cross y removieron un pasado que parecía enterrado. En un apartado paraje de los Andes del sur de Chile hallaron los restos del avión DC-3 de LAN accidentado el 3 de abril de 1961, con 24 pasajeros a bordo. “El avión está a más de 3.200 metros de altura. Se conserva gran parte del fuselaje, mucho material esparcido en el lugar e incluso restos óseos”, afirmó Albornoz.

Aunque en 2006 se anunció que la historia iba a llegar a la pantalla grande, el proyecto nunca se realizó. Así, entonces, los interrogantes continuaron sin respuesta y el misterio se mantuvo hasta el pasado 4 de febrero, cuando se hizo el esperado hallazgo. Lo más increíble es que esta fue una más de las incontables búsquedas que se realizaron desde que se produjo el accidente, pero solo ahora hubo éxito. “Se estaría reescribiendo la historia, porque los restos se encuentran distantes del lugar donde, se supone, había caído el avión”, publicó el vespertino La Segunda. El lugar exacto no será dado a conocer para que, según Albornoz, “no se convierta en un sitio turístico. No queremos que se profane y que alguien se adueñe de los restos como trofeo, porque allí murieron personas y hay que respetar el dolor de las familias”.

Lower López y Leandro Albornoz comandaron la expedición que, el pasado 4 de febrero, finalmente dio con los restos del avión DC-3 de LAN accidentado el 3 de abril de 1961 en los Andes chilenos.
Lower López y Leandro Albornoz comandaron la expedición que, el pasado 4 de febrero, finalmente dio con los restos del avión DC-3 de LAN accidentado el 3 de abril de 1961 en los Andes chilenos.

El plantel de Green Cross abordó el avión en Osorno, donde el sábado primero de abril había disputado un partido válido por la Copa Chile (perdió 0-1), contra el onceno local. El rastro de la aeronave se perdió a las 19:35 horas de ese día y a las 23:57 horas se determinó que el Douglas DC-3 se había estrellado contra la ladera nororiental del cerro Las Ánimas, del cordón montañoso del nevado de Longaví, en la provincia de Linares, según los reportes oficiales de la época, ahora cuestionados. Debido a la alta demanda provocada por la Semana Santa, la plantilla del club auriverde se dividió en dos aeronaves; el primero, el que se accidentó, realizaba demasiadas escalas (Temuco, Pucón y Concepción) y, por eso, la mayoría escogió el segundo, que llegó sin novedades a Santiago. A pesar de que se implementaron búsquedas aéreas y terrestres, nunca fue posible encontrar el lugar.

Los expedicionarios se tomaron fotos en el lugar de la tragedia, cuyas coordenadas se negaron a publicar, junto con los restos de la aeronave. Planean regresar allí con familiares de las víctimas.
Aunque pasaron más de 50 años del accidente, se encontraron grandes restos de la aeronave en buen estado de conservación. El hallazgo fue posible gracias a que el sol expuso algunas partes del avión, y a una gran dosis de suerte.

Ocho días más tarde, el teniente Guillermo Canales Varas, comandante de las búsquedas a cargo de la Escuela de Artillería del Ejército austral, informó que habían hallado los restos. Según dijo, Sergio Riesle, capitán de un avión de LAN, y el copiloto René Sugg le comunicaron del hallazgo, específicamente de un ala y de parte del fuselaje de la aeronave. De acuerdo con las pericias realizadas, se determinó que tras estrellarse contra la montaña el avión se incendió, de ahí que se declaró oficialmente muertos a todos los ocupantes. Los familiares de las víctimas recibieron los restos que pudieron ser rescatados y les dieron cristiana sepultura. Parecía el punto final de la historia, pero no fue así. Siempre hubo dudas, muchos interrogantes no se aclararon y ahora, cuando se cuenta con tecnología y recursos inexistentes en aquella época, se espera resolverlos.

La lista oficial de fallecidos estaba conformada por los futbolistas Manuel Contreras, Dante Coppa, Berti González, David Hermosilla, Eliseo Mouriño (brasileño), José Silva, Héctor Toledo y Alfonso Vega; por los árbitros Lucio Cornejo, Roberto Galiano y Gastón Hormazábal; por el técnico Arnoldo Vásquez y por el kinesiólogo Mario González (Kinesiólogo). A ellos se sumaron los dirigentes Luis Medina (de la Asociación Nacional de Fútbol Amateur, ANFA) y Pedro Valenzuela (de la Asociación Central). El resto de víctimas eran otros cinco pasajeros, además de los cuatro tripulantes. “Los féretros tenían más cenizas y piedras que los restos. La verdad es que se trató de algo más bien simbólico”, expresó Carlos Al-Konr, integrante de aquel plantel. Él, irónicamente, no viajó a Osorno debido a compromisos académicos y nunca quiso saber quién tomó su lugar en el avión. “Parece que fue el argentino Eliseo Mouriño (que era reciente contratación de Green Cross). Nunca lo quise saber porque tendría un sentimiento de culpa horrible”.

Los expedicionarios se tomaron fotografías en el lugar de la tragedia, cuyas coordenadas no publicaron, al lado de los restos. Planean regresar allí con los familiares de las víctimas.
Los expedicionarios se tomaron fotografías en el lugar de la tragedia, cuyas coordenadas no publicaron, al lado de los restos. Planean regresar allí con los familiares de las víctimas.

Mouriño, nacido el 3 de junio de 1927 en Buenos Aires, fue ídolo del Club Atlético Banfield, el mismo en el que jugó el colombiano James Rodríguez. Oriundo del futbolero barrio de Mataderos, era hijo de Antonio, un gallego, y Concepción Oyarbide, una vasca. Debutó como profesional el primero de junio de 1946, en el partido que el Taladro le ganó 3-1 a Unión de Santa Fe, válido por la Primera B. Su primer juego en la Primera A lo disputó el 9 de mayo de 1948, contra Independiente. En 1952, luego de una fantástica campaña, Banfield libró dos encuentros de desempate contra Racing de Avellaneda, en pos del título. El Taladro ganó y fue el primer equipo chico que ciñó la corona nacional en Argentina. Mouriño fue vital en esa conquista y, años después, como homenaje con su nombre fue bautizada una de las tribunas del estadio Florencio Solá. Después pasó a Boca Juniors y fue figura en la consagración de 1954, para acabar un ayuno de nueve años. También integró los planteles de Argentina que ganaron la Copa América de 1955 y 1959.

Una imagen del plantel del Green Cross en la época del accidente, a comienzos de la década de los 60. Durante su existencia, logró el título nacional de primera división en 1945.
Una imagen del plantel del Green Cross en la época del accidente, a comienzos de la década de los 60. Durante su existencia, logró el título nacional de primera división en 1945.

Albornoz le relató a La Segunda que el hallazgo se hizo “por descarte. Veníamos hace rato estudiando la zona. Siempre se supuso que estaba en la quebrada Lástimas, donde antes ya habían buscado mis compañeros, sin éxito. Ya quedaban menos lugares donde buscar. El día que lo encontramos, algo me decía que estábamos cerca. Y pasó, yo digo que se alinearon todos los astros, porque justo un rayo de sol daba en una parte del avión, mientras que todo lo demás estaba cubierto de nieve, agregó. Albornoz, comunicador audiovisual de profesión, destacó que estaba interesado en el hecho porque “es una historia muy potente en la zona. Desde niño crecimos con la historia del ‘avión de Green Cross’ y para mí, como audiovisual, era un gran desafío”. A la hora de la verdad, sin embargo, prefirió guardar aquel momento en su memoria, en la intimidad, y confesó que no grabó imágenes.

La intención de los montañistas que hicieron el hallazgo es regresar al lugar de la tragedia acompañados por familiares de las víctimas. “Ellos quieren cerrar un capítulo de sus vidas. Algunos eran muy chicos y no alcanzaron a conocer a los fallecidos”, dijo un empresario relacionado con el equipo. Más de una semana después de la noticia, en todo caso, ninguno de los familiares había hecho declaraciones. “Yo pensé que el avión iba a estar completamente desintegrado, pero encontramos gran parte del fuselaje. Fue conmovedor y emotivo”, afirmó Albornoz al periódico La Tercera. “Jamás nos imaginamos que íbamos a encontrar restos de este desgraciado accidente. Esto nos trae muchos recuerdos de nuestra querida institución”, dijo Gerardo Contreras, el último presidente del Green Cross, al mismo diario santiagueño.

Pocos días después de la tragedia, los familiares realizaron el entierro de las víctimas. 'Fue algo simbólico', dijo Carlos Al-Konr, integrante del plantel y sobreviviente.
Pocos días después de la tragedia, los familiares realizaron el entierro de las víctimas. ‘Fue algo simbólico’, dijo Carlos Al-Konr, integrante del plantel y sobreviviente.

El hallazgo de los restos no solo revivió los recuerdos de la tragedia y la esperanza de responder a los interrogantes, sino que también conmocionó a los sobrevivientes. “Me alegra mucho, no sé cómo explicarle, es triste, pero agradable saberlo. Es algo muy especial”, afirmó Santiago García, el ex lateral derecho del club, hoy con 80 años a cuestas. Recordó que cuando se enteró de la tragedia, luego de aterrizar en Santiago, fue hasta el diario La Nación, en donde trabajaba como linotipista. Allí, sus compañeros le dieron a conocer los pocos detalles que se conocían y le informaron que no había sobrevivientes. Quedé en shock. Después, cuando trajeron parte de los hallazgos, vi los documentos y un anillo quemado que era de Dante Coppa. Me acuerdo con mucho cariño de los cabros (muchachos)”, aseguró.

A Green Cross se le conoció como Los Pijes (o los empresarios), porque esa era el título de una revista publicada por los Padres Franceses que participaron en la fundación de la institución.
A Green Cross se le conoció como Los Pijes (o los empresarios), porque esa era el título de una revista publicada por los Padres Franceses que participaron en la fundación de la institución.

Por entonces uno de los clubes más populares del fútbol chileno, Green Cross , fundado el 27 de junio de 1916 por estudiantes de los colegios de San Ignacio, San Pedro Nolasco, Seminario y de los Padres Franceses (estos últimos editaban una revista llamada Los Pijes, o los empresarios, remoquete que el elenco deportivo adoptó), entró en una profunda crisis. El trauma provocado por el accidente, y la retirada progresiva de sus hinchas, terminó en una decisión radical: los directivos trasladaron el equipo a Temuco, la capital de la región de la Araucanía, en 1964. Allí compartió plaza con Deportes Temuco, elenco surgido tras una reorganización del Deportivo Bancario, que formaba parte de la segunda división. Esa medida, sin embargo, no dio los frutos esperados y, por eso, en 1965 los dos clubes de la ciudad se fusionaron en el Green Cross-Temuco, que combinaba los emblemas de ambos (la cruz de Malta y la T); ese hecho significó el fin de la marca original.

Green Cross también tuvo equipos de baloncesto, ciclismo, automovilismo y waterpolo. Aunque alcanzó gran notoriedad en el campo deportivo, la tragedia y los malos manejos administrativos lo condujeron a la desaparición. El mismo año del accidente, Fernando Jaramillo Phillips, por aquel entonces el presidente del club y funcionario del Banco Central, estafó a la institución. Según las autoridades, sustrajo 264.000 escudos, la moneda de la época, de la bóveda de la entidad. Eran billetes nuevos que aún no entraban en circulación y que el desesperado fanático, había remplazado por fajos de cartulinas blancas, simulando tener cada uno cien ejemplares de papel moneda de 10 unidades.

El delantero argentino Eliseo Mouriño, vieja gloria de Banfield y Boca Juniors, fue uno de los deportistas desaparecidos en el infortunado hecho. A última hora, tomó el lugar de un compañero que no pudo viajar.
El delantero argentino Eliseo Mouriño, vieja gloria de Banfield y Boca Juniors, fue uno de los deportistas desaparecidos en el infortunado hecho. A última hora, tomó el lugar de un compañero que no pudo viajar.

Su burda maniobra, sin embargo, quedó al descubierto tras un arqueo rutinario y Jaramillo fue arrestado el 28 de septiembre de 1961, tres días después del robo, cuando intentaba huir hacia Argentina. Las investigaciones determinaron que el directivo usó el dinero para pagar deudas personales, la mayor parte, y para cancelar las primas de algunos futbolistas del club. También se dijo que iba a invertir una parte en la contratación de refuerzos, pero no alcanzó a completar su jugada. Además de Jaramillo, que pagó una pena de 12 años y 180 días de prisión por el delito de malversación de caudales públicos, fueron condenados Benjamín Raúl Bocaz, el gerente, y Gregorio Risco Villena, el tesorero del Green Cross.

Para el registro histórico de Green Cross quedaron consignados los siguientes datos: en 1930 entró a la Serie B del fútbol profesional chileno y en 1938 avanzó a la Primera División, en la que obtuvo su único título en 1945. Dos décadas más tarde, en 1963, cayó al descenso y un año después regresó al máximo nivel, pero solo como una escala antes de la desaparición. En el ámbito deportivo, los jugadores más destacados fueron los goleadores argentinos Juan Zárate (1945), Félix Díaz (1950) y Gustavo Abella (1957 y 58), además del mencionado Mouriño. Parecía destinado a brindarles muchas alegrías a sus hinchas, pero el destino quiso que no fuera así y hoy, más de medio siglo después del día que cambió el rumbo de la historia, Green Cross volvió a las primeras planas de los diarios chilenos. Ahora sí, las víctimas pueden descansar en paz…

Desde mediados de 2013, Deportes Temuco, que en la década de los 60 absorbió al Green Cross, juega en la división de ascenso del fútbol chileno. También estuvo en tercera categoría entre 2088 y 2011.
Desde mediados de 2013, Deportes Temuco, que en la década de los 60 absorbió al Green Cross, juega en la división de ascenso del fútbol chileno. También estuvo en tercera categoría entre 2088 y 2011.

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

4 comentarios sobre “Green Cross: la tragedia que duró 54 años”

  1. Soy miguel alonso oyarbide periko alonso y queria dar a conocer el parentesco de eliseo mourino y xabi alonso. Gracias.

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