Eric Cantona, el genio que tenía un diablo adentro

Efemérides 25 de enero: hace 20 años, con ocasión del partido del Manchester United en casa del Crystal Palace, el delantero galo respondió de manera violenta a los insultos racistas de un aficionado. Uno de los actos más brutales registrados jamás el algún estadio.

ColombiaMundial(3)Poseía el talento que distingue a los grandes, pero también el recio y traicionero temperamento que condena a los necios. En 2001, una consulta popular entre los hinchas del Manchester United lo eligió como el mejor jugador de la historia del club, por delante de mitos como Bobby Charlton, Ryan Giggs, Paul Scholes o George Best. Fue el puntal del primer equipo de los diablos rojos que se consagró en la Liga Premier bajo la égida de sir Alex Ferguson, hasta que una tarde de ira lo condenó. Hoy, veinte años después, para su pesar, el planeta fútbol recuerda a Eric Cantona más por aquel incidente en cancha del Crystal Palace que por su formidable producción futbolística.

El miércoles 25 de enero, en disputa de la jornada 26, Crystal Palace recibió la visita del Manchester United. Un partido sin trascendencia en el plano deportivo, entre un chico de la parte baja, que peleaba por no descender, y un grande pegado en la parte alta de la tabla que aspiraba a un nuevo título. Los pupilos de Ferguson venían de ganarle 1-0 al Blackburn Rovers, con gol del atacante francés, justamente el rival que al final de la temporada le arrebató el título de manera agónica. El dueño de casa, por su parte, había caído 1-3 en su visita al estadio del vecino Everton, en Londres. El duelo en Selhurst Park concluyó 1-1, luego de que David May puso en ventaja al visitante y de que Gareth Southgate, a 10 minutos del final, igualó la pizarra.

Los hinchas, a través de una consulta popular, escogieron al francés Eric Cantona como el mejor jugador de la historia del Manchester United, en 2001. Una leyenda viviente.
Los hinchas, a través de una consulta popular, escogieron al francés Eric Cantona como el mejor jugador de la historia del Manchester United, en 2001. Una leyenda viviente.

La jugada crucial del partido ocurrió a los 3 minutos del período complementario, luego de un roce entre Cantona y el defensor Richard Shaw, con el que había librado un intenso duelo. El galo fue expulsado por el árbitro Alan Wilkie, no protestó la decisión y, resignado, se dirigió hacia el camerino. Cuando pasaba justo frente a la platea, escuchó unos gritos que provocaron la inesperada y, especialmente, violenta reacción que lo incluyó en los primeros lugares de los hechos más bochornosos registrados en un estadio: “Vuelve a Francia con tu puta madre, bastardo”, le gritó el aficionado Matthew Simmons, de 20 años. Sin pensarlo, Cantona saltó las vallas publicitarias y con la elasticidad y agilidad que lo caracterizaban en el área de los rivales saltó sobre el joven que lo había insultado y le propinó una patada en el pecho, al mejor estilo Bruce Lee o Jacky Chang.

La patada que lo condenó: enceguecido por la ira, respondió a la provocación racista del joven Matthew Simmons, tras ser expulsado. Fue sancionado con ocho meses sin jugar y debió cumplir 120 horas de trabajo comunitario.
La patada que lo condenó: enceguecido por la ira, respondió a la provocación racista del joven Matthew Simmons, tras ser expulsado. Fue sancionado con ocho meses sin jugar y debió cumplir 120 horas de trabajo comunitario.

La estupefacción se adueñó de todos en el estadio, a pesar de lo cual las autoridades y ayudantes que se encontraban cerca de la zona se reaccionaron con prontitud. Para fortuna del aficionado, Cantona resbaló y no lo impactó con la violencia que buscaba, aunque se levantó rápidamente y la emprendió a puños. El jugador fue contenido y retirado del campo, mientras los asistentes y los demás futbolistas intentaban salir de la sorpresa. “Escuché muchos gritos unos asientos delante de mí. El seguidor insultó gravemente al jugador y este le escuchó. También me acuerdo de que el delantero del Manchester hizo una pausa y al comprobar lo que le estaba diciendo el aficionado decidió saltar para agredirle. Cantona fue agarrado con rapidez por las personas de seguridad que le escoltaban”, recordó Stephanie Guzman, una aficionada que entonces contaba solo 11 años que había acudido al estadio acompaña de su padre y su hermana mayor, y a la que el incidente le provocó un trauma que tardó en superar.


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“Pasé mucho miedo, nunca vi algo igual. Me pareció alarmante que ocurriera tan cerca de mí. Los hinchas del United nos temimos lo peor, ya que a partir de la patada nuestra integridad en el campo del Palace corrió peligro”, describió. Después de esa noche, Guzman tardó ocho meses en volver a pisar las tribunas de un estadio y se preocupó de que fuera en un encuentro en el que el riesgo fuera mínimo. Fue en la noche del 7 de septiembre de 1995, con ocasión del amistoso entre Inglaterra y la Colombia de Francisco Maturana. Aquella vez pudo regresar a casa feliz, pues tuvo la oportunidad de observar una jugada que entró en la galería de las fantasías más espectaculares de la historia: el escorpión de René Higuita. Como ella, el mundo del fútbol, especialmente la Liga Premier, tardó en recuperarse de aquel brutal impacto, pues la sombra de los hooligans aún no había sido desterrada y no se podía permitir que algo así se repitiera. Las consecuencias, obviamente, no se hicieron esperar.

Cantona fue el pilar del primer proyecto ganador de sir Alex Ferguson en Manchester United. Jugó un lustro con los diablos rojos antes de abandonar el fútbol.
Cantona fue el pilar del primer proyecto ganador de sir Alex Ferguson en Manchester United. Jugó un lustro con los diablos rojos antes de abandonar el fútbol.

Cantona fue suspendido durante cuatro meses, período que se alargó hasta ocho luego de la exigencia de la Federación inglesa. Además, debió pagar una multa de 20 000 libras esterlinas y fue condenado a pasar dos semanas en prisión, pena que finalmente fue conmutada por 120 horas de servicio comunitario. Su brillante palmarés quedó definitivamente manchado, a partir de ese momento su carrera entró en barrena y, lo peor, su equipo acusó en demasía su ausencia. Tras no pasar del empate contra el débil West Ham United (1-1), en la última jornada Manchester United dejó escapar el título de la Liga Premier, a pesar de que Blackburn Rovers, el que celebró, cayó 1-2 en su visita al Liverpool. Los albiazules contabilizaron 89 puntos, uno más que los diablos rojos. Para colmo, el 20 de mayo, en la final de la FA Cup, tampoco pudo tomarse revancha: perdió con Everton.

Los hinchas del Manchester United jamás le reprocharon aquella agresión al provocador aficionado del Crystal Palace. Fue un jugador muy talentoso al que el fuerte temperamento le impidió llegar más alto.
Los hinchas del Manchester United jamás le reprocharon aquella agresión al provocador aficionado del Crystal Palace. Fue un jugador muy talentoso al que el fuerte temperamento le impidió llegar más alto.

Simmons, por su parte, también debió asumir las consecuencias de su acto racista: el club le retiró el carnet de socio, lo despidieron del trabajo y su familia (incluidos sus padres) le dio la espalda, por temor a las represalias de la indignada sociedad, amén de las amenazas que le lanzaron los hinchas del ManUtd. Y Crystal Palace encabezó el grupo de cuatro equipos que bajaron a segunda división, acompañado por Norwich City, Leicester City y Ipswich Town. Cantona tuvo una pequeña redención, en todo caso, luego de regresar a los campos de juego el primero de octubre, en un partido contra Liverpool en Old Trafford: anotó el segundo gol del dueño de casa en el empate 2-2. Al cabo de la temporada, Manchester United se alzó con el título, con cuatro puntos de ventaja sobre Newcastle United, y gracias un tanto de su estrella francesa también levantó el trofeo de la FA Cup, luego de derrotar por la mínima diferencia al elenco de la ciudad de los Beatles, el 11 de mayo de 1996.


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Nacido en Marsella el 24 de mayo de 1966, desde siempre su increíble talento y su olfato goleador, además de su volátil temperamento, fueron las características que identificaron a Cantona. Su trayectoria profesional comenzó en el Auxerre, club del que se declaró simpatizante, en 1983. Cinco años después, cuando ya le habían colgado el rótulo de conflictivo por diferentes incidentes, fue traspasado al Olympique Marsella por una cifra récord. Los repetidos líos con compañeros, cuerpo técnico y directivos le impidieron demostrar su real valía y, por eso, fue traspasado al Girondis de Burdeos, primero, y al Montpellier, después. Fueron etapas sin suceso, por lo que regresó al club de su ciudad natal en 1990, antes de fichar por el modesto Nimes. Con esa institución, su carrera estuvo al borde del punto final: en un partido, le tiró el balón al árbitro y recibió una dura sanción. Cansado e incomprendido, a finales de 1991 rescindió el contrato y anunció su retiro de la actividad.

Eric Cantona tuvo dos etapas en el Olympique Marsella, que pagó una fortuna por sus servicios. Sin embargo, su recio temperamento le impidió mostrar todo su talento allí.
Eric Cantona tuvo dos etapas en el Olympique Marsella, que pagó una fortuna por sus servicios. Sin embargo, su recio temperamento le impidió mostrar todo su talento allí.

Desde su entorno, sin embargo, lo convencieron en enero de 1992 de viajar a Inglaterra y buscar nuevos aires. Se probó con el Sheffield Wednesday, pero no se quedó, y le sonó la flauta cuando el Leeds United se apresuró a echarle mano. Con el club albo de Yorkshire logró el título ese año y llamó la atención de Ferguson, que no dudó en llamarlo para que soportara su nuevo proyecto. Durante los cinco años que defendió los colores de los diablos rojos, logró cuatro títulos nacionales y, lo más importante, por su generosa entrega e irrenunciable compromiso en el campo se ganó el corazón de los hinchas, que lo idolatraron a más no poder. Hasta que ocurrió aquel incidente del 25 de enero de 1995, que marcó un antes y un después en su trayectoria, y para mal.

Ese temperamento explosivo, así mismo, le cerró las puertas de la Selección francesa, a pesar de sus notables condiciones. En 1988, un grave insulto al técnico Michel Henri lo dejó por fuera del conjunto nacional durante un año, hasta que el gran Michel Platini lo convocó camino de la Eurocopa de Suecia-1992. Cuando se consolidaba y portaba el fajín de capitán, lo ocurrido en Selhurst Park provocó que el entrenador Aimé Jacquet prescindiera de sus servicios. Ironías del destino, su lugar fue ocupado por otro talentoso futbolista nacido en Marsella y también protagonista de hechos penosos: un tal Zinedine Zidane. Nunca más Cantona volvió a vestir la casaca gala y, por eso, fue el gran ausente en la conquista que Zizou lideró en el Parque de los Príncipes en julio de 1998 contra Brasil.

Retirado del fútbol, Cantona se dedicó a varias actividades, entre ellas la de actor. Otra faceta de esa genialidad que le permitió dejar una huella en un club tan grande como Manchester United.
Retirado del fútbol, Cantona se dedicó a varias actividades, entre ellas la de actor. Otra faceta de esa genialidad que le permitió dejar una huella en un club tan grande como Manchester United.

El mundo del fútbol nunca lo absolvió y él tampoco reculó. “Fue un error, pero así es la vida y así soy yo. A veces para la gente es un sueño poder patear a este tipo de hooligans, así que lo hice por ellos, para que se sintieran felices”, afirmó en una entrevista a la BBC en marzo de 2011, sin el menor atisbo de arrepentimiento. “Cuando las gaviotas siguen a la barca es porque piensan que las sardinas van a ser arrojadas al mar. Muchas gracias”, se justificó, recalcando que el aficionado del Crystal Palace sabía muy bien a qué se exponía con sus insultos. Había sido el primer futbolista capaz de ganar dos títulos seguidos en la Premier League con equipos distintos y a los 28 años era una leyenda vivienda en las islas británicas, pero un día el diablo que llevaba dentro se exasperó y Eric Cantona protagonizó una de las páginas más tristes de la historia del fútbol. Como en el caso de la revista francesa Charlie Hebdo, la violencia no es solución a problema alguno, así haya mediado una ofensa racista. Aquel 25 de enero de 1995 no solo perdieron Cantona y Manchester United; también lo hicieron el fútbol y la sociedad.

 

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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