En Palestina, el fútbol es la fuente de la felicidad

Este 12 de enero, en la Copa de Asia, la selección de ese país hace su debut internacional enfrentado al Japón del mexicano Javier Aguirre. Un momento histórico para un pueblo castigado por la violencia para el que el deporte se ha convertido en el único motivo de alegría.

ColombiaMundial(3)En términos futbolísticos, Palestina parece condenada a estar en fuera de lugar. Su territorio está dividido por Israel, un conflicto político-religioso que no tiene fin, por lo que hay dos campeonatos: uno en Gaza y otro en Cisjordania. Y ahora que su gente puede vivir una experiencia inédita, debe disfrutarla en un territorio hostil: Australia. En efecto, la Selección Palestina hará su debut internacional enfrentándose a Japón, campeón defensor de la Copa Asia, en suelo de uno de los países que recientemente votó en contra de la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que solicitaba el establecimiento de un estado palestino en 2017 y el fin de la ocupación de tierras de Cisjordania por parte de Israel.

En el puesto 115 del ranquin de la FIFA y en el 14 de la Confederación Asiática, Palestina es, literalmente, la cenicienta del planeta fútbol. Fue en 1998 que la entidad orbital la reconoció como estado y, por ende, le entregó el aval para jugar como selección. Fue, sin embargo, en 2008 (una década más tarde) que por fin pudo disputar su primer partido oficial: el 26 de marzo, en el estadio Faisal Al-Husseini de Al-Ram, un suburbio de Jerusalén (Cisjordania), se enfrentó a Jordania. El encuentro, al que acudieron el entonces primer ministro palestino Salam Fayyad y el presidente de la FIFA Joseph Blatter, terminó 1-1. El primer duelo de carácter oficial, mientras, fue contra Tailandia, en la ruta hacia los Juegos Olímpicos de Londres-2012, el 11 de marzo de 2011 (vea el video del juego). Desde entonces, y contra toda sospecha, el fútbol se convirtió en una bandera del pueblo palestino el pro de su reconocimiento y la independencia de su territorio.

En mayo de 2014, Palestina sorprendió al mundo del fútbol al adjudicarse la Challenge Cup y obtener un cupo para la Copa de Asia. Su debut será contra Japón, equipo dirigido por Javier Aguirre.
En mayo de 2014, Palestina sorprendió al mundo del fútbol al adjudicarse la Challenge Cup y obtener un cupo para la Copa de Asia. Su debut será contra Japón, equipo dirigido por Javier Aguirre.

Más, desde que el 30 de mayo de 2014, sorpresivamente, Palestina venció 1-0 a Filipinas, se adjudicó los honores de la Challenge Cup y, de paso, obtuvo cupo para la Copa de Asia que actualmente se disputa en suelo canguro. Aquel torneo, reservado para los que en la región llaman ‘equipos emergentes’ (los tres últimos de cada una de las cuatro zonas de la Confederación Asiática de Fútbol), fue ganado por Corea del Norte, en 2008, y por India, en 2010, para acceder al certamen continental. Más atrás en el tiempo, Israel jugó las primeras cuatro ediciones de la Copa de Asia: fue segundo en las dos primeras, ganó la tercera (1964) y fue tercero en la restante. Luego, en 1974, fue expulsado de la Confederación a raíz de una propuesta de Kuwait (13 a favor y 4 votos en blanco), como efecto colateral del conflicto árabe-israelí, pues las selecciones de estados mayoritariamente musulmanes se negaron a enfrentarlo. Así, desde 1994 Israel es miembro de la Unión Europea de Fútbol (UEFA).

Una pasión inusitada ha despertado en los aficionados palestinos, que esperan ansiosamente el debut internacional de su selección. La FIFA la reconoció en 1998.
Una pasión inusitada ha despertado en los aficionados palestinos, que esperan ansiosamente el debut internacional de su selección. La FIFA la reconoció en 1998.

El de esa Challenge Cup fue un éxito inesperado inclusive para la afición palestina, que vivió emociones inéditas y celebró como pocas antes lo había hecho. “Durante el campeonato, la gente estuvo pendiente de la Selección. En la final hubo pantallas gigantes en la plaza de Ramallah y los jugadores fuimos recibidos por muchos aficionados así como por el presidente de la Autoridad Palestina. Fueron momentos muy bonitos para este pueblo”, afirmó Roberto Kettlun, Peto, nacido en Chile descendiente de palestinos, que juega en la Cisjordania Premier League. Esa felicidad, empero, ha sido la excepción de la norma para Palestina en este camino, que ha sido tortuoso. En 2009, tres jugadores de Gaza murieron víctimas de bombardeos, algunos más han sido retenidos en los puntos de control establecidos por Israel cuando viajaban con la delegación y Sameh Maraba, un defensor de solo 22 años, fue detenido justo en la antesala de la Challenge Cup.

Una Selección multicultural
Con anterioridad, algunos jugadores palestinos fueron acusados por Israel de ser correos humanos al servicio de Hamás en el extranjero y dentro de territorio palestino. Así mismo, al portero Abu Bwayyis se le señaló de haber atacado a unos soldados israelíes y el año pasado el goleador Ahmed Zaqout murió víctima de un bombardeo que destruyó su casa en Gaza. Y el delantero Mahmoud Sarsak llamó la atención de la comunidad internacional luego de haber sido encarcelado durante tres años, acusado de ser parte de la yihad islámica, una agrupación considerada terrorista. Ramzi Saleh, capitán del equipo que debutará en la Copa de Asia, ha vivido en carne propia las dificultades. A veces, ha tenido que esperar cuatro largas noches en la aduana para cruzar la frontera, después de jugar en Gaza. También ha sido encarcelado y no pocas veces fue testigo de los daños causados en las ciudades por los bombardeos, los cañonazos, los incesantes disparos de armas automáticas.

A pesar de las dificultades y de las limitaciones económicas, los aficionados palestinos disfrutan de los partidos en las ligas locales y, especialmente, cuando juega su selección.
A pesar de las dificultades y de las limitaciones económicas, los aficionados palestinos disfrutan de los partidos en las ligas locales y, especialmente, cuando juega su selección.

“El hecho de estar aquí es un logro para nuestra causa y significa el mensaje de nuestro pueblo”, afirmó, aunque no pudo ocultar su pesar porque uno de sus compañeros fue apresado días antes de emprender el viaje a Australia y otros cuatro no pudieron sumarse a la delegación, pues les impidieron salir de Gaza. Esa, por supuesto, ha sido una de las más grandes dificultades que ha tenido que sortear Ahmed Al Hassan, el seleccionador palestino, que no tuvo más remedio que recurrir a jugadores nacidos en otros países, pero con raíces palestinas, como Chile, Arabia Saudí, Egipto, Holanda, Jordania y Eslovenia. En Chile habita una numerosa y activa comunidad palestina que echó raíces y fundó el club Deportivo Palestino, de tradición en el fútbol austral. Su cuota es Norambuena, un defensor de 30 años oriundo de Valdivia y que vistió las casacas de Unión Española y Ñublense. Dado que sus bisabuelos maternos son de ascendencia árabe, lo contactaron de Palestina, pero nunca se concretó algo. Sin embargo, hace un par de años, consciente de que ya no tendría la posibilidad de jugar con Chile, miró para el otro lado para no ver frustrado su deseo de integrar un combinado nacional en competencias oficiales.

El chileno Alexis Norambuena, de ancestros árabes, es uno de los más experimentados del conjunto palestino. Entre sus compañeros hay jugadores de varias nacionalidades.
El chileno Alexis Norambuena, de ancestros árabes, es uno de los más experimentados del conjunto palestino. Entre sus compañeros hay jugadores de varias nacionalidades.

Más curioso es el caso de Jaka Ihbeisheh: su madre, nacida en Eslovenia, se enamoró de un palestino mientras estudiaba en Croacia. Luego de que los padres de él se separaron y no volvió a saber de su progenitor, hace tres años el joven lo encontró en Facebook y acordó una visita a Palestina; ahora luce los colores de esa nación. Uno de los pocos que se pueden llamar afortunados es Husam Abu Saleh, que posee pasaporte israelí y conforma la minoría palestina en la Selección. En virtud de aquel documento puede movilizarse por suelo israelí, donde desarrolla su carrera deportiva. Aunque que tiene amigos judíos en equipos rivales, muestra de que el fútbol está por encima de cualquier consideración política o religiosa, admite que no escapa de la xenofobia de los hinchas. “Nos insultan, nos dicen terroristas, pero seguimos con nuestros proyectos, porque el fútbol no conoce fronteras”, aseguró. Lo cierto es que el fenómeno futbolístico no tiene reversa en Palestina: “Para los jugadores hay una doble responsabilidad y orgullo por vestir la camiseta. Además de enseñar al mundo los avances de nuestro fútbol, está la posibilidad de, a través del deporte, cambiar la imagen que parte de la comunidad internacional tiene aún de Palestina”, explicó Peto.

Un fenómeno social
“La gente vive este momento con mucha ilusión. Aquí se ve el interés, la alegría, incluso la ansiedad que despierta este debut de Palestina en la Copa de Asia; es un momento muy deseado. El gobierno y las empresas han invertido en publicidad y tanto por las calles como por la televisión las alusiones a este acontecimiento son frecuentes. Las autoridades entendieron que el fútbol es una herramienta social importante para el pueblo palestino. La Copa de Asia se verá por televisión y tengo mucha curiosidad por ver cómo reacciona la gente, expresó el chileno. Porque, aunque la comunidad internacional no lo sepa, y a pesar de las dificultades económicas del país, a través de las antenas parabólicas de que captan la señal de Al Jazeera los aficionados palestinos son fervientes seguidores de ligas extranjeras. La Premier inglesa y la española son las preferidas. Manchester United, Manchester City, Real Madrid y Barcelona son los equipos con más seguidores y, por eso, no es raro que por las calles de Ramallah o Jerusalén transiten jóvenes y niños luciendo estas camisetas.

El debut de la Selección Palestina en la Copa de Asia ha desatado una fiebre futbolística sin precedentes en ese país. Durante años, tuvieron que vivir de las alegrías de otros para expresar su gusto por el fútbol.
El debut de la Selección Palestina en la Copa de Asia ha desatado una fiebre futbolística sin precedentes en ese país. Durante años, tuvieron que vivir de las alegrías de otros para expresar su gusto por el fútbol.

En Palestina, un territorio en el que la economía se basa en el trueque y la agricultura y en el que el agua vale más que el oro, ni siquiera la violencia ha contenido el impulso de este fenómeno social que es el fútbol. Aunque escasean los campos y los chiquilines patean balones en las polvorientas calles, desafiando inclusive los cuentos ataques provenientes del otro lado del muro levantado por Israel luego de la última Intifada, el fútbol es fuente de felicidad. La violencia ocasionalmente se instala en las tribunas de los estadios, como ocurrió el pasado verano durante un partido amistoso entre el Lille francés y el Maccabi Haifa israelí, cuando aficionados galos saltaron al terreno de juego con banderas de Palestina, agredieron a algunos jugadores visitantes y se formó una batalla campal de proporciones. A pesar de todos esos inconvenientes, con la presentación internacional de la Selección Palestina en la Copa Asia se demuestra una vez más que la pasión y la alegría del deporte están por encima de todas las dificultades. Y, sobre todo, sus emociones son fuente de felicidad para cualquiera, inclusive para aquellos que viven bajo la permanente amenaza de la guerra.

En Palestina, el fútbol es otra víctima de la violencia que proviene del otro lado del muro elevado por Israel. A pesar de ello, se ha convertido en una esperanza de vida para sus habitantes.
En Palestina, el fútbol es otra víctima de la violencia que proviene del otro lado del muro elevado por Israel. A pesar de ello, se ha convertido en una esperanza de vida para sus habitantes.

Publicado por

Admin

Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *