Eliminatorias: empieza la rueda de las decisiones

La décima fecha de las eliminatorias suramericanas a Rusia-2018 marca el comienzo del fin. Ya no habrá vuelta atrás para los que no puedan reaccionar. Para algunos es ahora o nunca.

Colombia Mundial En Contravía rumbo a Rusia-2018Como diría algún locutor hípico, “los ejemplares van doblando la penúltima curva y se aprestan a tomar la recta final”. Aunque apenas vamos por la mitad del camino, para algunos ya está cuesta arriba y otros, en cambio, empiezan a vislumbrar ese destino soñado que se llama Copa Mundo de Rusia-2018. Las eliminatorias suramericanas enfrentan la ronda de vuelta y ahora sí ya no hay vuelta atrás: el que posea los argumentos futbolísticos y sepa cómo hacerlos valer, el que logre sobreponerse a las dificultades sin acusar mayor daño, el que pueda ponerles zancadilla a sus rivales directo o beneficiarse de los tropiezos de otros y, en fin, el que reciba un guiño del destino será el que inscriba su nombre en el próximo Mundial.

A esta altura del camino, Uruguay, Brasil, Ecuador y Colombia ocupan las plazas que otorgan cupo directo, mientras que Argentina estaría alistando maletas para jugar la repesca contra el mejor representante de Oceanía. Paraguay, Chile, Perú, Bolivia y Venezuela, por su parte, estarían condenados a ver las emociones de la vigesimoprimera edición de la Copa Mundo desde casa. No puede decirse, por supuesto, que haya clasificados o eliminados, porque hay 27 puntos en disputa que pueden varias sustancialmente el actual decorado de la tabla de posiciones, pero sí es cierto que a algunos la noche se les viene encima. Con solo 2 unidades, por ejemplo, Venezuela requeriría nueve triunfos seguidos para conseguir el cupo, algo jamás visto, mientras que Perú y Bolivia, a 8 y 7 puntos del quinto lugar, respectivamente, están que pierden el tren.Colombia Mundial En Contravía rumbo a Rusia-2018

Tal cual está el panorama hoy, lo más cuerdo sería decir que la eliminatoria suramericana se restringe a siete países. Sin embargo, ya sabemos que triunfos son amores y que sumar de a 3 puntos brinda la posibilidad del reencauche. Y es, entonces, cuando reaparece ese dilema que muchos no entienden: ¿Vale la pena aferrarse a las matemáticas cuando el presente futbolístico no da más? Veamos un caso: Perú, sin duda, jugó mejor que Argentina y mereció la victoria, porque dispuso de las opciones; sin embargo, apenas pudo salvar un empate en casa, y gracias a un penalti tras un grosero error de Javier Mascherano y Ramiro Funes Mori. Brasil, en cambio, requirió apenas de diez minutos para vencer la resistencia de Bolivia, a la que goleó por 5-0 con una comodidad pasmosa.

¿Cuál es la diferencia? El elenco de Ricardo Gareca juega bien, crea las posibilidades, pero no las concreta. Peor aún, sus rivales le cobran por ventanilla, y en efectivo, el mínimo error que pueda cometer en defensa. Brasil, por su lado, especialmente en esta reciente versión de Tite, recuperó esa contundencia que en épocas pasadas lo hizo un rival temible: crea cinco ocasiones, emboca cuatro. Ni siquiera necesita jugar bien, tampoco hace gala del jogo bonito de antaño, solo es eficaz y punto. La cuestión radica en que esa capacidad no pasa por la estrategia, por el esquema, por la voluntad, por la intención, cualidades que, sin duda, Perú reúne; sin embargo, a sus jugadores les falta ese plus de tranquilidad, de frialdad, de precisión y de oportunismo que, en cambio, sí tienen los brasileños. Por eso, Perú sufre y se ve cada vez más lejos de Rusia-2018, mientras que Brasil sube en la tabla, gana confianza y aleja los fantasmas que recientemente le provocaron llanto y dolor.

La eliminatoria, se ha dicho, no es un concurso de belleza, ni una pasarela: la estética pasa a segundo plano siempre y cuando el resultado sea una victoria. Los cuestionamientos por el cómo surgen solo cuando se pierde o se empata, porque el triunfo tiene la virtud de taparlo todo. La meta no es jugar bonito, tampoco arrancar los aplausos de los hinchas con filigranas improductivas, sino sumar los puntos necesarios para asegurar un cupo en la fiesta ecuménica que se celebrará en Rusia en menos de dos años. Ganar, sin importar las formas, aunque eso tampoco signifique de cualquier manera, a cualquier costo. Ganar siendo fieles a un estilo, a una idea futbolística, a una identidad, tal cual lo hace, por ejemplo, Uruguay con su fantástica capacidad para reinventarse. Ganar sin obnubilarse, sin perder la perspectiva, sin entrar en el patético dilema del “vida o muerte” que plantean los medios de comunicación y distorsión, porque no se puede perder de vista que el fútbol es solo un juego, un pasaporte a la felicidad.

El siguiente es el panorama de la décima fecha de las eliminatorias suramericanas al Mundial de Rusia-2018:


Bolivia vs. Ecuador (Estadio Hernando Siles, de La Paz – 3 p. m.)
Se apaga lentamente la llama de la ilusión de los bolivianos y sueño de regresar a una Copa Mundo cada vez es más lejano. Tras una notoria mejoría en la doble jornada anterior, en la que venció a Perú y le arrancó un empate a Chile en Santiago, el conjunto de Ángel Guillermo Hoyos volvió a refundir el libreto: su presentación en Manaos contra Brasil fue paupérrima. Su defensa hizo agua muy pronto y, lo peor, jamás mostró argumentos válidos para intentar contener la furia auriverde. Si el marcador no fue más abultado, tras el 4-0 con que se liquidó el primer período, fue por la compasión de los dueños de casa en el complemento, que lo asumieron como un entrenamiento. Ganar, ganar o ganar, solo ganar le sirve a Bolivia para mantener vivas las aspiraciones. Ceder más puntos en casa significará apretar el torniquete en el cuello.

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No tiene alternativa Bolivia frente a Ecuador en La Paz: gana o comienza a despedirse del Mundial de Rusia-2018. Está contra la pared… (FIFA.com).

Ecuador, por su parte, tiene la posibilidad de perder los puntos que perdió como local y que provocaron zozobra entre sus hinchas. Tras una discreta Copa América y las caídas sucesivas con Colombia, Brasil y Perú, los dirigidos por Gustavo Quinteros retomaron la senda de los triunfos con un claro 3-0 sobre Chile que pudo haber sido, debió haber sido más amplio. Aquella tarde en Quito, Ecuador volvió a ser el equipo que encandiló al continente como líder de la eliminatoria en el primer tramo. Buen fútbol, actitud ganadora, contundencia ofensiva y hambre de gloria fueron los argumentos de este chico que por ahora se cuela entre los grandes de Suramérica con lujo de detalles. Dado que Uruguay y Colombia, dos rivales directos, ya triunfaron en La Paz, a Ecuador el empate le sabe a frustración y ni qué decir de una eventual derrota.


Argentina vs. Paraguay (Estadio M. Kempes, de Córdoba – 6:30 p. m.)
¿Podrá Argentina ganar sin Lio Messi? Esa es la pregunta que atormenta a los hinchas de la Albiceleste, que no solo dejó escapar la victoria en Lima la semana anterior, sino que además se cayó de los puestos de clasificación directa a Rusia-2018 y hoy por hoy estaría condenada a la repesca como en 1993. Nadie puede dudar del poderío futbolístico del equipo de Edgardo ‘Patón’ Bauza, que nombre por nombre, hombre por hombre, es uno de los mejores del mundo. Su condición de vicecampeón orbital y continental así lo confirma, aunque su nivel de juego, cargado de altibajos y vacíos, se empeñe en desacreditarla. Aunque pudo ganar, Argentina fue claramente superada por Perú y mereció la derrota, más allá de que no pudo disipar las dudas que despierta su juego y que a los aficionados les provocan dolor de cabeza.

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No le sobran argumentos futbolísticos a la Argentina del Patón Bauza, que requiere subir su nivel para vencer a un Paraguay que, como siempre, será difícil (FIFA.com).

Lo incomprensible es que, a pesar de contar con varios de los mejores jugadores del planeta fútbol, los técnicos no encuentran la idea de juego adecuada para que Argentina responda a las expectativas. Con Messi o sin Messi. Mientras solucionan ese dilema, entonces, lo mejor es sumar, y más en casa. Contra Paraguay es un partido de esos que los hinchas llaman de 6 puntos, porque valen tanto los que se cosechan como los que se le restan al rival directo. Los guaraníes vienen de caer en casa con Colombia, en una muy floja presentación, y el técnico Francisco ‘Chiqui’ Arce anuncia varios en busca de un revulsivo. La Albirroja comienza a perder el tren que conduce a Rusia-2018 y una nueva derrota sería terrible si, además, se combina con éxitos de Colombia y Ecuador, que no están fuera de la lógica. Partido que se antoja cerrado, con exceso de roces y pocas emociones en las áreas.


Chile vs. Perú (Estadio Nacional, de Santiago – 6:30 p. m.)
A sabiendas de que el nivel del agua comienza a subir y pronto les llegará al cuello si no logran torcer la tendencia, australes e incas se miden una versión más del tradicional clásico del Pacífico. Un partido de alto riesgo futbolístico para unos y otros, que salieron perjudicados en el primer duelo de esta doble jornada eliminatoria. A Chile el guayabo por la doble consagración continental se le subió a la cabeza y tan solo tres meses más tarde es un equipo desconocido, a pesar de contar con la misma nómina, con el mismo entrenador. El problema no es de calidad técnica individual o colectiva, tampoco de categoría de sus jugadores, que ya está comprobada: es un tema de mentalidad, esa asignatura que la Roja todavía no aprueba, a pesar de los títulos conquistados, porque es como un fantasma que regresa de cuando en cuando. No puede darse el lujo de ceder puntos en casa, so pena de empezar a ver cómo se desvanece el sueño del Mundial.

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La resaca de la Copa América se le subió a la cabeza a Chile y perdió el rumbo futbolístico. El campeón continental requiere urgente un triunfo convicente (FIFA.com).

Perú, por su parte, comienza a quemar los últimos cartuchos. En eliminatorias pasadas, era claro que el elenco inca no tenía el poderío futbolístico necesario para rivalizar con aquellos que aspiraban a los cupos, pero en esta oportunidad es distinto: como lo ha mostrado en la Copa América, el elenco inca tiene un buen equipo (no superlativo, sí bueno) al que le falta añadirle poder ofensivo para completar la faena. Lo insólito es que a Perú no lo han superado claramente muchos rivales, pero su cosecha de puntos es exigua. Como los de arriba sí suman de a 3, a los del Tigre Gareca no les queda más remedio que arriesgar en procura de una victoria que los mantenga en carrera. Una derrota sería demoledora, porque significaría alejarse aún más del quinto puesto, que por ahora está a 8 puntos, una desventaja que, se sabe, no es fácil de descontar. Partido que se juega bajo alerta naranja.


Venezuela vs. Brasil (Estadio Metropolitano, de Mérida – 7:30 p. m.)
El sueño de Venezuela de acudir a su primera Copa Mundo puede quedar definitivamente enterrado en esta décima jornada si no logra la hazaña de vencer en casa a Brasil. Si bien la clasificación es una tarea harto complicada, el elenco de Rafael Dudamel se aferra a un milagro de esos que todavía desconocemos: ganarlo todo para sumar 29 unidades y alcanzar un tiquete inédito. La matemática da opciones, así la realidad futbolística de la Vinotinto, especialmente después de la floja actuación en Montevideo (0-3 contra Uruguay) diga lo contrario. La mejoría que había exhibido tras la llegada del DT Dudamel quedó en el pasado, porque en el estadio Centenario Venezuela volvió a verse como un rival frágil atrás y nulo en ataque. De hecho, es el único que todavía no ganó en la actual eliminatoria y, en cambio, sus contrincantes vulneran su frágil defensa como si fuera un flan. Ahora o nunca, la premisa venezolana.

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En caso de caer con Brasil en casa, Venezuela sería el primer eliminado de la eliminatoria, porque ya ni siquiera las matemáticas le darían opción (FIFA.com).

Apostarle al liderato, contando eso sí con una ayudita de Colombia frente a Uruguay, es la meta de Brasil en Mérida. Tras la llegada de Tite, después de una penosa Copa América, la Auriverde acredita tres victorias consecutivas y, especialmente, la recuperación de ese poder ofensivo del pasado: anotó diez goles en esos 270 minutos, y apenas encajó uno. Aunque su nivel de juego todavía despierta dudas, aunque está muy lejos de ser el Brasil temible de antaño, aunque el otrora jogo bonito aflora a cuenta gotas, la jerarquía individual de unos pocos valores le basta al pentacampeón orbital para volver a infundir miedo. Nada mejor le caería a Brasil que una nueva victoria antes del clásico suramericano contra Argentina, el máximo atractivo de la primera jornada prevista para el mes de noviembre. Como novedad, la Auriverde no contará en Neymar, suspendido por acumulación de tarjetas amarillas.

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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