El nacimiento de la pasión dominguera

Efemérides 15 de agosto: hace 66 años se comenzó a jugar el fútbol profesional en el país. El deporte, en una tónica que aún se mantiene, apareció como fórmula mágica para aplacar los ánimos de la violencia desencadenada por el Bogotazo.

ColombiaMundial(2)Faltaba un empujoncito, y llegó de la manera menos esperada. El asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, que prendió la mecha de la violencia a lo largo y ancho de la geografía nacional, se convirtió en la razón que el Gobierno no había encontrado para apoyar la idea que desde varios meses atrás, tenía enfrentados a los directivos del fútbol colombiano: la creación de una liga profesional. Tras superar mil y un tropiezos, el primer puntapié se dio el 15 de agosto de 1948, en un país muy convulsionado. Atlético Municipal de Medellín, que después se transformó en Atlético Nacional, y Universidad Nacional, de Bogotá, disputaron el primer partido.

Desde finales de la década de los años 30, los dirigentes de los equipos habían entendido que, como ya había ocurrido en otros países de la región, el profesionalismo era el camino para el crecimiento y la masificación del espectáculo. Se jugaba, sí, y los elencos disputaban partidos amistosos contra similares nacionales y extranjeros, sí; pero dentro de un desorden inconmensurable, en un reino de anarquía. Y como cada uno tiraba para su lado, se demoró más de una década la organización, si es que así puede llamársele al ambiente en el que nació esa fiesta que cada domingo, en esas épocas, y cualquier día de la semana hoy en día, hace palpitar los corazones de los hinchas.

Los hechos que se desencadenaron tras el Bogotazo, ocurrido el 9 de abril, cambiaron el rumbo de la historia. Aunque el asesinato de Gaitán se produjo en la capital de la República, las consecuencias se replicaron en todo el país. El descontento popular era general y el líder liberal era visto como una esperanza para sacar a la nación del estado en que se encontraba. Por eso, cuando se regó la noticia de su muerte, a manos de Juan Roa Sierra, Colombia entera se convirtió en un polvorín. Las refriegas, los asesinatos indiscriminados, los excesos de las autoridades se dieron por doquier y pasaron semanas antes de que el Gobierno de Mariano Ospina Pérez atinara a hacer algo. Y no encontró mejor alternativa que apoyar el campeonato profesional de fútbol con la intención de brindarle entretención a la ciudadanía y evitar que la violencia se saliera de madre.

Humberto Salcedo Fernández y Alfonso Senior Quevedo, dos dirigentes barranquilleros, fueron los que lideraron la puesta en marcha de la iniciativa. Fue difícil, como todo en Colombia, porque no hubo acuerdos; el arranque se dio a los trancazos, en medio de disputas entre la Asociación Colombiana de Fútbol (Adefútbol), que reunía a las ligas, es decir, la rama amateur, y aquellos que propendían por el profesionalismo. Como no fue posible unir esfuerzos, entonces cada uno continuó por su lado. El bloque liderado por Salcedo y Senior promovió una reunión que se llevó a cabo los días 26 y 27 de junio en los salones de la Sociedad de Mejoras Públicas de la capital del Atlántico. ¿El objetivo? Básicamente, la constitución de la liga profesional y sentar las bases del primer torneo.

El aviso de prensa por medio del cual la Dimayor convocó a los aficionados a seguir los cinco juegos de la primer fecha del fútbol profesional colombiano en la historia.
El aviso de prensa por medio del cual la Dimayor convocó a los aficionados a seguir los cinco juegos de la primer fecha del fútbol profesional colombiano en la historia.

Cali y América, de Cali; Pereira, Deportes Caldas y Once Deportivo, de Caldas; Atlético Municipal, de Medellín; Universidad Nacional, Santa Fe y Millonarios, de Bogotá; y Once de Noviembre y Junior, de Barranquilla, fueron los clubes que acudieron a la cita. Aunque se mantuvo la discordia en relación con el pago que las ligas profesionales debían hacerles a las amateurs, quedó establecida la creación de una entidad profesional, a la que se denominó División Mayor del Fútbol Colombiano, con sede en Bogotá, y se eligió un primer comité directivo encabezado por Humberto Salcedo Fernández. El fútbol profesional estaba en marcha, ya no había reversa ni obstáculo que lo impidiera.

El primer juego oficialmente profesional se jugó el domingo 10 de julio, en el estadio El Campín, entre Millonarios y Huracán de Medellín. Frente a una multitud calculada en 4500 espectadores, el dueño de casa triunfó 4-0, con anotaciones de Pedro Cabillón (tres) y Alfredo Castillo. Y fue el lunes 26 de julio cuando los periódicos le contaron al país la buena nueva: el domingo 15 de agosto era la fecha escogida para disputar la primera fecha del torneo. Se acordó disputarlo por el sistema de todos contra todos, a dos vueltas, al cabo de las cuales el equipo que más puntos sumara sería designado campeón. En la reglamentación quedó establecido que se entregarían dos puntos al ganador y ninguno al perdedor, y que en caso de empate cada equipo recibiría un punto.

El Gobierno metió la mano apoyando la adecuación de los escenarios, muchos de los cuales no estaban habilitados para recibir las masas de público que se esperaban, y la empresa privada hizo un aporte fundamental: la aerolínea Avianca asumió el costo del desplazamiento de los equipos visitantes a las sedes de los juegos y su retorno a casa, un operativo logístico que implicaba el desplazamiento permanente de no menos de cien personas cada semana, algo insólito para la época. Tras varios meses turbulentos, en los que los ánimos de la población se crisparon, la iniciativa parecía haberse convertido en el elíxir ideal: en la víspera de la competencia, en calles, cafetines y lugares de trabajo ya no se hablaba solo de política y de la muerte de Gaitán, sino también de fútbol, de los equipos y sus jugadores.

Después de ires y venires, de múltiples disputas entre los defensores del amateurismo y los que propendían por el profesionalismo, el 15 de agosto de 1948 se dio el puntapié inicial.
Después de ires y venires, de múltiples disputas entre los defensores del amateurismo y los que propendían por el profesionalismo, el 15 de agosto de 1948 se dio el puntapié inicial.

Ese fue, sin duda, el primer gol de la historia, uno simbólico, pero muy importante. Los partidos de la primera fecha fueron Junior-Cali, Millonarios-Once Deportivo, América-Medellín, Deportes Caldas-Santa Fe y Atlético Municipal-Universidad Nacional. Este último quedó inscrito como el primero de la historia, porque se disputó a las 11 de la mañana, un horario que permaneció durante muchos años, antes de que el fútbol se volviera la fiesta de la tarde dominical. El juego de realizó en el campo del hipódromo de San Fernando, en Itagüí, y fue ganado por el local, 2-0. Dos curiosidades se registraron: el primer gol lo anotó Rafael Serna, tío abuelo de Mauricio ‘Chicho’ Serna, que brilló con la camiseta de Nacional décadas más tarde. Además, el árbitro fue Elías Coll Tara, padre del legendario Marcos Coll, el del gol olímpico en el Mundial de Chile-1962.

Durante cuatro meses, el país entero fue un polvorín a punto de estallar. La violencia se regó por doquier y amenazaba con convertirse en algo incontrolable. La represión, como es habitual, solo consiguió enardecer a las masas y ni siquiera medidas como el toque de queda lograron controlar los desórdenes. Sin embargo, la puesta en marcha del primer campeonato profesional de fútbol, un viejo anhelo de la población, aplacó los ánimos y, por un período, apagó los incendios políticos y sociales (que después se volverían a encender y que nunca más se apagaron). Como por arte de magia, desde que comenzó a rodar el balón el país vivió un poco de tranquilidad, se dejó llevar por una pasión que, tal y como se constató en el reciente Mundial de Brasil-2014, sigue siendo la única capaz de unir a los colombianos. Y todo comenzó un 15 de agosto…

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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