El mejor equipo de mundo

Gestifute, la empresa del controvertido empresario Jorge Mendes, tiene los derechos de varios de los mejores jugadores del mundo. Es el rey del mercado de traspasos en Europa y tiene carta blanca para armar (y desarmar) a varios de los clubes más grandes del planeta fútbol.

ColombiaMundial(2)¿El mejor equipo del mundo? ¿Barcelona? ¿Real Madrid? ¿Bayern Munich? ¿Manchester United? ¿PSG? ¿Atlético Madrid? No, el mejor equipo del mundo es Gestifute. Compite simultáneamente en las ligas de España, Inglaterra, Portugal y Francia, principalmente, y también en la Champions League. Es una verdadera constelación que incluye directores técnicos y que bien hubiera podido hacerles cosquillas a algunos de los seleccionados que compitieron recientemente en el Mundial de Brasil-2014.

Se trata del grupo de más de 80 futbolistas profesionales que son manejados por la empresa que comanda el empresario portugués Jorge Paulo Agostinho Mendes, o simplemente Jorge Mendes, una especie de rey midas del mercado futbolístico europeo. Si bien no convierte en oro todo lo que toca, sí es cierto que su portafolio contiene las hojas de vida de varios de los mejores futbolistas del mundo. Veamos una aproximación, el que sería el once ideal bajo su égida: David de Gea; Fabinho, Bruno Alves, Pepe y Fabio Coentrao; Ángel di María, Thiago y Quaresma; Diego Costa, Falcao García y Cristiano Ronaldo.

Temible, ¿verdad? Un arsenal ofensivo prácticamente insuperable. En el banco de suplentes podrían estar Adrián López, Hilario, Hugo Almeida, Nani, Ricardo Carvalho, Simao o Rui Patricio. Gestifute, que significa Gestión de Carreras de Profesionales Deportivos (porque representa no solo futbolistas, sino también tenistas y automovilistas), es la empresa que manda en el mercado de fichajes del fútbol europeo, que se cierra a la medianoche de este lunes primero de septiembre, y responsable de varias de las más importantes transferencias del verano. Los traspasos de James Rodríguez al Real Madrid (80 millones de euros), de Ángel di María al Manchester United (84 millones) y de Diego Costa al Chelsea (40 millones), directa o indirectamente, tuvieron el sello de este exfutbolista nacido el 7 de enero de 1966 en Lisboa (Portugal).

Como habilidoso en los negocios y trabajadiscto lo definen quienes han cerrado tratos con él. Jorge Mendes quiso ser futbolista, pero su verdadera vocación estaba en las oficinas.
Como habilidoso en los negocios y trabajadiscto lo definen quienes han cerrado tratos con él. Jorge Mendes quiso ser futbolista, pero su verdadera vocación estaba en las oficinas.

Su nombre aparece por doquier, pero su rostro apenas se ve con ocasión de actividades de caridad o sucesos que reúnen a presidentes y realeza europea. Está casado con Sandra y es padre de Beatriz y Bárbara, su polo a tierra lejos del mundanal ruido del ambiente futbolístico. A pesar de ser una figura mediática, cuyo nombre aparece casi a diario en los principales medios deportivos, es un hombre discreto, de bajo perfil, que rehúye las tentaciones de la fama. Es hijo de Manuel, un empleado oficial, y de María, ama de casa. Jugaba de volante izquierdo, pero sus condiciones nunca llamaron la atención de los clubes importantes y en el Vianense, de la segunda división, encontró su verdadera vocación: cuando supo que no iba a ser tenido en cuenta, propuso que le dejaran manejar las vallas publicitarias del estadio. Ahí comenzó su meteórica carrera en los negocios.

Con el dinero que recibió, montó una cadena de tiendas de video, llamada Samui Video, en la época en que las películas venían en formato Beta y VHS, una tecnología desconocida para las actuales generaciones del DVD. Compraba una, recuperaba la inversión y la vendía, en una estrategia que en un comienzo muchos no entendieron, y no pocos criticaron, pero que en el fútbol lo convirtió en el número uno de los traspasos millonarios. “Entre más rotación de los activos, mayores ingresos”, dice Luis Correia, sobrino de Mendes y su mano derecha en Gestifute. Muestra de ello fueron las ventas de Radamel Falcao García del Porto portugués al Atlético Madrid y luego al AS Mónaco francés, un camino similar al que transita el brasileño nacionalizado español Diego Costa.

“Es muy habilidoso en los negocios, un verdadero trabajadicto”, dicen quienes lo conocen y han tenido negocios con él. “A diferencia de la mayoría de empresarios del mercado, en sus negociaciones busca un equilibrio que permita ganancias para todos los involucrados: jugador, representante y club”, refiere Miguel Ángel Gil Marín, su contacto en el Atlético Madrid. “Es amigo, padre y hermano del jugador, que confía plenamente en él. Es la continuación de la familia. Además, está rodeado de un equipo muy competente cuyo trabajo consiste en que el jugador se enfoque únicamente en su producción deportiva”, relata Augusto César Lendoiro, expresidente del Deportivo de La Coruña, el club que le compró su primer jugador.

El portugués Cristiano Ronaldo y el colombiano Radamel Falcao García son dos de los mejores jugadores del mundo y ambos pertenecen al portafolio de Gestifute, la empresa de Jorge Mendes.
El portugués Cristiano Ronaldo y el colombiano Radamel Falcao García son dos de los mejores jugadores del mundo y ambos pertenecen al portafolio de Gestifute, la empresa de Jorge Mendes.

Corría el año de 1996 y Nuno, un arquero que defendía el arco del discreto Vitoria de Guimaraes, pasó al club gallego por 300 millones de pesetas. No fue un traspaso que lograra trascendencia en lo económico o lo deportivo, pero sí le permitió establecerse en ese competido mercado de empresarios. En 2001, llamó la atención con la transferencia de Hugo Viana al Newcastle United inglés, desde el Sporting Braga, por 12 millones de euros. Y en 2003 rompió el chanchito, al poner al desconocido jovencito Cristiano Ronaldo, que apenas despuntaba en el Sporting de Lisboa, en el fabuloso Manchester United de sir Alex Ferguson. Un negocio de solo 18 millones de euros que se multiplicaron cuando abandonó las toldas de los diablos rojos para recalar en la casa blanca del Real Madrid a cambio de 96 millones.

Y después fue el desembarco de José Mourinho en el Chelsea, para convertirlo en gran protagonista de la Liga Premier y de las competencias europeas. Los éxitos del controvertido DT le abrieron las puertas de los grandes clubes y hoy Mendes arma (y desarma), cual rompecabezas, las nóminas de varios grandes del Viejo Continente. Sus colegas lo miran de reojo, con recelo, y lo critican en voz baja, porque es el consentido de los dueños de las chequeras multimillonarias y nadie quiere caer en desgracia con ellos. Lo censuran por algunas de sus estrategias, como difundir traspasos fantasmas a través de las redes sociales para valorizar a sus futbolistas y provocar mejoras sustanciales en los contratos, pero es claro que detrás de esas réplicas también hay una buena dosis de envidia.

Aunque las cifras de los traspasos nunca son reveladas, un estudio publicado en febrero de este año indicaba que Gestifute había movido 920 millones de dólares en traspasos desde que entró al mercado. Eso significa que la barrera de los mil millones se superó gracias a la venta de James Rodríguez del AS Mónaco al Real Madrid. Y el contador no se detiene, porque Jorge Mendes no se detiene. Si ve que hay una movida que le permita ganancias a él, a alguno de sus representados o a un club de su riñón, se las arregla para completar la transferencia. No importan los intereses deportivos, no importa qué tanto pueda afectar la carrera deportiva del futbolista, no importa qué sacrificios deba hacer el jugador para reacomodarse con su familia en un nuevo destino: el dinero manda. Y cuando cada uno recibe su tajada, todos contentos, como sucedió con el equipo del principado, que no expresó queja alguna por la salida de su joya más preciada.

Desayuna en Londres, almuerza en Milán, cena en Madrid o cualquier otra ciudad que alcance el radar de sus negocios. Siempre viaja con al menos dos teléfonos celulares y posee uno de cada país en el que tiene intereses. Jamás concede una entrevista y siempre que puede se recluye en su mansión de Valença do Minho, donde comparte con sus dos hijas y su pastor alemán, y da rienda suelta a la otra pasión que le ayuda a mantener el equilibrio que requieren sus negocios: sale a trotar por los campos. Comparte con mandatarios, reyes, multimillonarios y celebridades de la farándula, pero se esfuerza por mantenerse a raya de ese mundo de estridencias. Su protagonismo es tras bambalinas, moviendo las fichas de su ajedrez futbolístico con astucia y sapiencia, con inteligencia y oportunismo. En la cancha, donde él nunca pudo brillar, sus futbolistas lo hacen por él, al punto de permitirle contar con el que, sin duda, es el mejor equipo del mundo: Gestifute.

La llegada de James Rodríguez al Real Madrid español fue otra jugada maestra de Jorge Mendes, que percibe entre el 5 y el 10 por ciento del valor de cada transacción. Un artista para multiplicar los millones.
La llegada de James Rodríguez al Real Madrid español fue otra jugada maestra de Jorge Mendes, que percibe entre el 5 y el 10 por ciento del valor de cada transacción. Un artista para multiplicar los millones.

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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