El golazo de Alí Babá y sus 40 ladrones

En el 65 congreso de la entidad, en junio de 2015, la FIFA escogerá su modelo de gestión: si continúa con el TAPEN, TAPEN que la ha convertido en la multinacional de la corrupción, o como uno de sus programas bandera decide apostarle al juego limpio…

ColombiaMundial(2)TAPEN, TAPEN… Que nadie se dé cuenta, a pesar del olor fétido… TAPEN, TAPEN… La FIFA, la multinacional de la corrupción, a la que el éxito deportivo del Mundial de Brasil-2014 le permitió tapar su olla podrida, está lista para dar un nuevo golpe de mano, para sacar adelante otra de sus fechorías. Joachim Eckert, el juez de ética de la entidad, acaba de anunciar que por ningún motivo se conocerán los detalles de la investigación por las irregularidades en la adjudicación de los Mundiales de Rusia-2018 y Catar-2022.

“Ustedes no pueden esperar que nada sobre este reporte sea hecho público”, dijo el alemán, que va camino de convertirse en campeón mundial de la alcahuetería, durante una conferencia de ética en el deporte (¡vaya contradicción!), esta semana en Zúrich (Suiza). “Existe una obligación de mantenerlo en secreto y nosotros vamos a cumplir con ella”, afirmó enfáticamente. TAPEN, TAPEN. Eckert agregó que no es su trabajo quitarles el derecho a Rusia o a Catar de ser sedes del torneo, ni tampoco ordenar que se vuelva a votar basándose en la investigación del fiscal de la FIFA Michael García.

A finales de mayo pasado, cuando los aficionados del planeta fútbol esperaban con ansiedad el arranque de la Copa Mundo (que le sirvió de perfecta cortina de humo a la FIFA para calmar la tempestad), el periódico inglés The Sunday Times realizó una serie de publicaciones que pusieron al descubierto la trama corrupta. Según el diario, el exintegrante del comité ejecutivo de la FIFA Mohamen ben Hammam efectuó pagos por unos 5 millones de dólares (3,7 millones de euros) a responsables africanos para asegurar la elección de Catar. Poco a poco, el rotativo mostró facturas, faxes y correos electrónicos que demuestran intercambios entre Ben Hammam y directivos africanos que, aunque no tenían voto, sí influían en el resultado del escrutinio.

Con tal de mantenerse en el puesto que ocupa desde 1998, el suizo Joseph Blatter se hace el de la vista gorda en relación con las acusaciones de corrupción en la FIFA.
Con tal de mantenerse en el puesto que ocupa desde 1998, el suizo Joseph Blatter se hace el de la vista gorda en relación con las acusaciones de corrupción en la FIFA.

De acuerdo con la investigación del Sunday Times, los archivos, surgidos de una base de datos electrónica, prueban la existencia de diez fondos controlados por Kemco, la empresa de construcción del millonario catarí. De allí se salieron incontables pagos, así como transacciones en efectivo por hasta 200.000 dólares a cuentas de los presidentes de 30 asociaciones africanas. También se organizaron banquetes y recepciones para agasajar a esos directivos y estos se comprometieron en correos electrónicos a hacer campaña para defender la causa de Catar.

El rotativo dice que Ben Hammam pagó más de 1,6 millones de dólares al exdirectivo de la FIFA Jack Warner, que era miembro del comité por Trinidad y Tobago. También, que abonó facturas legales y de detectives al miembro del comité de la FIFA por Oceanía Reynald Temarii, para que luchara contra su suspensión tras ser acusado de corrupción. Entre otros, se documentan pagos de 800.000 dólares a la Federación de Costa de Marfil, cuyo miembro del comité Jacques Anouma se comprometió a “impulsar con fuerza la candidatura de Catar”. Las denuncias se hicieron apenas un día antes de que García se reuniera con el comité organizador de Catar, para escuchar su versión de las acusaciones.

El francés Michel Platini, presidente de la UEFA, que podría hacer contrapeso a Blatter, dijo que no aspirará a la presidencia de la FIFA, por ahora. Lo han salpicado en los escándalos.
El francés Michel Platini, presidente de la UEFA, que podría hacer contrapeso a Blatter, dijo que no aspirará a la presidencia de la FIFA, por ahora. Lo han salpicado en los escándalos.

Días más tarde, Sony y Adidas, dos de los mayores patrocinadores de la FIFA, pidieron que se llevara a cabo una “investigación adecuada y rápida”, pero dejaron claro que son los primeros interesados en que el daño sea el menor posible. “Confiamos en que se dé a esta investigación un carácter prioritario. No obstante, el tono negativo del debate público no es bueno para la imagen de marca del futbol, ni para la de la institución FIFA ni para la de sus patrocinadores”, decía el comunicado de la firma alemana, patrocinadora de la FIFA desde 1970. Está claro, entonces, que la FIFA y sus asociados, en una versión tercer milenio de Alí Babá y sus 40 ladrones, harán todo lo necesario para que la ropa sucia se lave en casa, en secreto, sin que las consecuencias (si es que las hay) se den a conocer. TAPEN, TAPEN.

Las acusaciones de corrupción en el seno de la FIFA no son nuevas, pues en su momento las actuaciones del brasileño Joao Havelange fueron repetidamente cuestionadas. Sin embargo, nunca se presentaron pruebas. Desde que el Joseph Blatter asumió en 1998, no obstante, las denuncias son más frecuentes y, peor aún, ahora sí hay documentos que probarían que la rectora orbital es una gran olla podrida. De hecho, en 2008 la justicia suiza encontró un gigantesco escándalo de soborno: comprobó que la agencia de mercadeo ISL/ISMM desembolsó ‘comisiones’ por al menos 100 millones de euros a funcionarios del deporte para quedarse con lucrativos contratos de televisión. Se dijo que entre los sobornados estaban tres miembros ejecutivos de la FIFA: Issa Hayatou, de Camerún; Nicolás Leoz, de Paraguay, y Ricardo Teixeira, de Brasil. La FIFA pagó unos cuatro millones de euros, a modo de indemnización, y todo se olvidó.

El alemán Joachim Eckert, juez de ética de la FIFA, anunció que las conclusiones de la investigación por las irregularidades en la asignación de los Mundiales de 2018 y 2022 no se conocerán.
El alemán Joachim Eckert, juez de ética de la FIFA, anunció que las conclusiones de la investigación por las irregularidades en la asignación de los Mundiales de 2018 y 2022 no se conocerán.

Y nada va a pasar, eso es seguro. Tal y como lo dijo Eckert en días pasados en Zúrich, los que esperaban decisiones de fondo, especialmente en el tema de las sedes de los Mundiales de 2018 y 2022, van a llevarse una gran desilusión. “Esas serían decisiones que el comité ejecutivo de la FIFA o que su congreso (conformado por 209 federaciones) deberían tomar. Ese no es nuestro trabajo, nosotros no vamos a recomendar nada”, explicó. Antes de retirarse, se limitó a decir que terminará de revisar las 430 páginas de los archivos correspondientes a la investigación de García, tarea que lo ocupará “hasta fines de octubre o principios de noviembre”.

Nada pasará, porque el comité ejecutivo de la FIFA, el órgano que tiene la capacidad para actuar y tomar medidas, incluye a 12 de los directivos que participaron en la votación de diciembre del 2010, y todos están cuestionados moralmente (o untados, por decirlo de otra manera). En 2002, inclusive, Michael Zen-Ruffinen, que era secretario general de la entidad, afirmó que la elección de Blatter se basó en sobornos y corrupción. Todo quedó allí, sin embargo, en el aire, porque el acusador nunca presentó pruebas y el acusado no emprendió las acciones legales con las que amenazó. Pero el manto de dudas continuó, las sospechas cada vez fueron más frecuentes.

A Mohamed Ben Hamman, exintegrante del comité ejecutivo de la FIFA, lo acusaron de pagar al menos 5 millones de dólares a dirigentes africanos para asegurar la elección de Catar como sede del Mundial de 2022.
A Mohamed Ben Hamman, exintegrante del comité ejecutivo de la FIFA, lo acusaron de pagar al menos 5 millones de dólares a dirigentes africanos para asegurar la elección de Catar como sede del Mundial de 2022.

En su momento, Junji Ogura, presidente de la Federación Japonesa, afirmó que la candidatura de Inglaterra para organizar el Mundial-2018 fue derrotada en virtud de las denuncias del Sunday Times. “Los responsables africanos del Comité Ejecutivo de la FIFA estaban furiosos y no hay duda de que afectaron negativamente a Inglaterra”, reveló. La candidatura inglesa fue derrotada en la primera vuelta de las votaciones, con solo 2 de los 22 sufragios, a pesar de que era una de las más sólidas, por su tradición e infraestructura. En el seno de la FIFA, inclusive, se planteó emprender acciones legales contra los medios ingleses que destaparon la olla, argumentando que estaban basadas en prejuicios racistas (se acusaba a delegados de África y Oceanía, no de Europa y Asia).

Y hace solo unos días, el diario español ABC, uno de los más influyentes de ese país, y de nuevo el Sunday Times destaparon otro escándalo: que varias decenas de funcionarios de la FIFA (todos los miembros del comité ejecutivo y los presidentes de las 32 asociaciones participantes, así como los miembros de la Conmebol), durante el pasado Mundial de Brasil-2014, recibieron de regalo relojes avaluados en 20.000 euros. El diario inglés, que aportó detalles, publicó que se trataría de una edición limitada y conmemorativa fabricada por Parmigiani, patrocinadora de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF). De acuerdo con las denuncias, se repartieron casi dos millones de euros en “regalos de bienvenida”. Sunil Gulati, miembro del comité ejecutivo de los Estados Unidos; Moya Dodd, miembro australiano, y Prince Ali Bin, vicepresidente de la FIFA, devolvieron sus relojes y alertaron de lo que estaba ocurriendo.

García, el responsable del comité de ética de la FIFA, expresó que los funcionarios de la entidad fueron obligados a devolver los relojes, puesto que el código ético de la entidad les prohíbe recibir este tipo de prebendas. En cambio, el francés Michel Platini, presidente de la UEFA, se negó a devolverlo, argumentando que “se trató solo de un regalo”. Fue el mismo directivo que, en medio de la polémica por la adjudicación de las sedes de los Mundiales de 2018 y 2022, afirmó que “hubo algo hermoso detrás de esa decisión. Rusia preguntó que por qué no tenía derecho a organizar una Copa del Mundo que ya se había celebrado 10 veces en Europa occidental, mientras que el caso de Catar fue un reconocimiento al mundo árabe”.

Otro que se hace el de la vista gorda el Blatter, que rige los destinos de la FIFA desde 1998. De hecho, como si ninguna de las acusaciones de corrupción tuviera que ver con él, el dirigente suizo anunció que aspirará a un quinto mandato consecutivo, cuando en junio del año próximo se realice el congreso ordinario en una sede aún por definir. En esa votación secreta, se requieren las dos terceras partes de los votos de los miembros presentes con derecho a voto, en la primera vuelta. Para la segunda y las posibles vueltas necesarias, es suficiente la mayoría simple de los votos válidos emitidos (la mitad más uno). Será una elección decisiva, porque más allá del nombre del presidente de la entidad lo que la FIFA escogerá es el modelo de gestión: si continúa con el TAPEN, TAPEN que la ha convertido en la multinacional de la corrupción, o como uno de sus programas bandera decide apostarle al juego limpio…

Negro es el panorama de la FIFA, que se escuda en su poderío económico y en el éxito del juego para evitar someterse a investigaciones públicas que pongan fin a las especulaciones de corrupción.
Negro es el panorama de la FIFA, que se escuda en su poderío económico y en el éxito del juego para evitar someterse a investigaciones públicas que pongan fin a las especulaciones de corrupción.

 

Publicado por

Admin

Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *