El fútbol está triste: desapareció el Parma F.C. (qepd)

El equipo que lanzó al estrellato en Europa al Tino Asprilla fue declarado en quiebra y, si consigue un mecenas que pague la inscripción, jugará en las categorías juveniles. Crónica de una muerte anunciada que, curiosamente, tiene raíces en el destino de la ciudad que lo vio nacer.

ColombiaMundial(3)Tan pronto el reloj marcó las 2 de la tarde, hora local, el enfermo terminal expiró. A pocos días de cumplir 102 años de vida, el Parma F.C., el club que se deleitó con las gambetas y los golazos de Faustino ‘Tino’ Asprilla en la década de los 90, dejó de existir. Condenado a jugar la Serie B tras ocupar el último lugar en la más reciente campaña, ahora que fue declarado en quiebra tendrá que jugar en las categorías amateur, específicamente en la D. Triste, pero inevitable, final producto de los desaciertos administrativos, de la desidia y también de la cultura.

Que el fútbol es un reflejo de la sociedad es algo que los sociólogos han demostrado hasta la saciedad. Sin embargo, quizás nunca antes se había dado un ejemplo tan real como este del Parma F.C. El club se fue cayendo a pedazos, lentamente, hasta que se derrumbó en forma definitiva y ahora tendrá que ser refundado. Claro, siempre y cuando aparezca algún alma caritativa que se encargue de sufragar los costos que significa competir en su nueva casa. De lo contrario, las hazañas que tanto hicieron vibrar a los orgullosos habitantes de la ciudad quedarán apenas en los registros históricos, como meras anécdotas que, de pronto, los abuelos les relatarán a sus nietos en el futuro.

Parma FC
Galería de históricos del Parma FC: Faustino Asprilla, Juan Sebastián Verón, Dino Baggio, Fabio Cannavaro, Roberto Sensini, Ariel Ortega, Lilian Thuram, Alberto Gilardino, Gianluigi Buffon, Gianfranco Zola, Matías Almeyda, Marco Di Vaio y Hernán Crespo.

Como si se tratara de una premonición, Parma, la ciudad, ubicada en la provincia del mismo nombre, dentro de la región de Emilia-Romaña, en el norte del país, también vive su viacrucis. Históricamente, se caracterizó por su arquitectura medieval, en la que sobresalen la Catedral, de estilo románico; el teatro Reggio (uno de los más famosos escenarios para la ópera) y el teatro Farnesio, construido completamente en madera, y por los hermosos bosques que la circundan. La ciudad también es mundialmente reconocida por su gastronomía, cuyas especialidades son el queso parmesano y el jamón de Parma. Allí están afincadas, así mismo, dos empresas sin fronteras, cuyos productos se consumen en prácticamente todo el mundo: Parmalat, dedicada a los lácteos, y Barilla, a las pastas.

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Contra Sampdoria (2-2), el pasado 31 de mayo, jugó Parma su último partido en la Serie A. Ocupó el último lugar y descendió.

Allí nacieron, entre otros, el compositor Giuseppe Verdi, el más notable e influyente compositor de ópera italiano; el director de cine y escritor Bernardo Bertolucci, que dirigió ‘El último emperador’, ‘Novecento’ y ‘El último tango en París’; y el ciclista Vittorio Adorni, campeón mundial de ruta en 1968 por delante de astros como Felice Gimondi, Raymond Poulidor, Eddy Merckx, Lucien Aimar y Jacques Anquetil. En aquel certamen, disputado en Imola, en las afueras de Milán, un tal Martín Emilio Rodríguez Gutiérrez, al que le dicen Cochise, fue cuarto en la prueba de ruta para aficionados, como cabeza de una delegación de Colombia integrada también por Álvaro Pachón, Miguel Samacá, Pedro Julio Sánchez y Severo Hernández, viejas glorias del pedal nacional.

El centro de Parma es muestra del contraste entre la historia y lo moderno, lo tradicional y lo comercial. Allí están sembradas tiendas de toda la vida, las que los parmesanos conocieron y apreciaron generación tras generación, pero que hoy luchan por no desaparecer ante el embate voraz de las marcas extranjeras que amenazan con desplazarlas. Conviven con ellas los locales que venden comida, sobre todo los platos cocinados con carne de cerdo, una especialidad de la región. Como tantas otras urbes europeas, los lugareños se esfuerzan por evitar que aquello que llaman progreso se encargue de derrumbar sus costumbres milenarias, con acabar con eso que llaman cultura.

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Las horas felices de los años 90: Parma, rey de Europa. Canavaro, Asprilla, Buffon, Verón y Crespo, entre otros, fueron los protagonistas de la hazaña.

Reconocida internacionalmente por sus delicias gastronómicas, Parma terminó de ubicarse en el mapamundi del resto de ciudadanos del orbe en la década de los 90, cuando el pequeño club de fútbol se convirtió en un tormento para los grandes del Calcio y, aunque no logró ganar la liga, sí obtuvo títulos internacionales y deleitó a los aficionados con un fútbol sazonado por la fantasía y el poderío ofensivo. Curiosamente, el declive deportivo del Parma F.C. fue la antesala de los problemas que, aún hoy, tienen a la ciudad en jaque. Tras ganar dos Copas de la UEFA (1994-95 y 1998-99), una Recopa de Europa (1992-93), una Supercopa de Europa (1993-94) y una Copa de Italia (1991-92), y ser subcampeón de la liga italiana en la campaña 1996-97, a partir de 2002 el club conoció la otra cara de la moneda.

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La mejor versión de Faustino Asprilla la vio el mundo del fútbol vistiendo la camiseta del Parma. El tulueño se erigió como uno de los mejores delantero del planeta con la camiseta del atrevido club italiano.

En 2003, estalló el escándalo financiero conocido como caso Parmalat, por aquel entonces dueño del equipo de fútbol, la mayor bancarrota empresarial de Europa en todos los tiempos. De acuerdo con la justicia italiana, el fundador del grupo alimentario Calisto Tanzi evaporó 14 000 millones de euros y también los ahorros de 100 000 pequeños inversionistas que confiaron en el nombre y la historia de la compañía. Fue encontrado culpable de bancarrota fraudulenta y conspiración criminal, y condenado a 18 años de cárcel. Al final, afortunadamente, la empresa consiguió sobrevivir, fue reestructurada y hoy continúa produciendo alimentos que se consumen a lo largo y ancho del planeta. Más adelante, la ciudad sufrió por la corrupción del Gobierno, que la endeudó por mil millones de euros y provocó una crisis cuyas consecuencias aún se sienten.

Parmalat y el municipio consiguieron gambetear los problemas, pero los problemas no terminaron ahí: por primera vez en su historia, el teatro Reggio pasó meses sin programar actividad alguna, en 2012 la región fue epicentro de un terremoto que provocó daños en gran parte de la infraestructura agrícola y, para rematar, en 2014 se estableció que la mayor parte del famoso queso parmesano que se consume en los hogares del mundo es producido ¡fuera de Parma!, especialmente en los Estados Unidos (es decir, es falsificado). “Me da la sensación que aquí todo se derrumba”, le dijo al diario español El País una ciudadana que vive en Parma desde hace dos décadas, y que no da crédito a lo que se vive en la actualidad.

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Tras una década de gloria, la última del siglo XX, fueron pocas las alegrías que Parma le dio a su hinchada en lo que va corrido del tercer milenio. Ahora, el club desapareció.

Y el Parma F.C., el otro orgullo de los parmesanos, se deshizo en pedazos. Después de vivir una década de gloria, el club entró en picada y no fue posible revertir la tendencia. ¿Cómo ocurrió tal tragedia? “Por la mala gestión. El fútbol da dinero, no tienes que vender un producto porque se vende solo, simplemente tienes que saber gestionar el dinero”, contestó Alessandro Melli, mánager del equipo, que desde julio del año pasado no cobró su salario y que hace algunos años le prestó 100 000 euros al expresidente Tommaso Ghirardi para que pagara las primas. “Me dijo que no tenía liquidez. No pasa nada, pensé. Empecé a preocuparme cuando vi que tardó 3 años en devolverme el dinero”, relató.

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Roberto Donadoni, un histórico de la Selección Italia, fue el último técnico que dirigió al Parma en la Serie A. El DT aguantó hasta donde más pudo, pero no pudo evitar el nefasto desenlace.

En mayo del año pasado, el club no pudo inscribirse en la Europa League, a la que había clasificado tras ocupar el sexto puesto en la Serie A, por impagos del impuesto sobre la renta y una deuda de 300 000 euros con proveedores, empleados y jugadores. “Por entonces, hubo alguna sospecha de que las cosas se complicarían, pero no que el club se arriesgaba a la quiebra. Nos decía el presidente Ghirardi que el Parma tenía un patrimonio importante, que no nos preocupáramos porque el problema era únicamente de liquidez y que pronto lo arreglaría”, contó hace poco el portugués Filipe, uno de los extranjeros de la última plantilla. Pero no hubo remedio, a pesar de que en los últimos siete meses se posesionaron siete presidentes y de que Ghirardi abandonó el barco y vendió la institución a una compañía ruso-chipriota llamada Dastraso Holding. Su sucesor Giampietro Manenti fue arrestado en diciembre, acusado de fraude y lavado de dinero.

Ninguno de los supuestos salvadores aportó el dinero necesario para evitar la quiebra, ni asumió la deuda contraída con futbolistas y empleados del club. Mientras la institución de desmoronaba en lo administrativo, en lo deportivo vivía sus horas más aciagas. Enterrado en el sótano de la Serie A, el 21 de febrero pasado se vio obligado a aplazar el juego correspondiente a la fecha 24 del torneo, contra Udinese, porque no pudo pagar los costos de la seguridad en el estadio. Aunque la liga le tiró un salvavidas de cinco millones de euros para terminar la temporada, eso no sirvió para evitar el descenso, que matemáticamente se produjo el 29 de abril, tras caer goleado 0-4 por Lazio, en Roma.

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El Burrito Ariel Ortega fue uno de tantos jóvenes suramericanos que brillaron en el Parma y luego se consagraron en otros clubes europeos. El onceno parmensano fue una gran vitrina para los nuestros.

Descendido, se pensó que aún era posible un milagro que le permitiera reinventarse. El exbeisbolita ítalo-estadounidense Mike Piazza, leyenda de los Mets de Nueva York, y el empresario Giuseppe Corrado, según los medios de comunicación, mostraron interés en adquirir el club. Sin embargo, a última hora, cuando el enfermo terminal vivía su agonía, retiraron sus propuestas. “La deuda es demasiado compleja y los gastos a que se enfrentaría el nuevo propietario hacen impracticable cualquier concurso económico”, explicó Corrado en un comunicado de prensa. Con esta decisión, el Parma F.C. dejó de existir este 22 de junio de 2015, a las 2 de la tarde. Ahora, deberá comenzar una nueva vida en las categorías de aficionados, siempre y cuando aparezca un inversionista que financie la inscripción en la Serie D antes del próximo 10 de julio.

Para la historia quedarán las gestas de Tino Asprilla, Gianfranco Zola, Enrico Chiesa, Liliam Thuram, Fabio Cannavaro, Gianluigi Buffon, Hernán Crespo, Tomas Brolin y compañía, algunos de los futbolistas que hicieron grande a un chico que llegó a amenazar a los más encopetados del Calcio y que marcó una época en Europa. La historia dirá que Roberto Donadoni, tercero en el Mundial de Italia-1990 y subcampeón en Estados Unidos-1994, fue el último entrenador; que el equipo disputó 21 temporadas en la Serie A; que Hernán Jorge Crespo es el máximo anotador en la máxima categoría, con 94 anotaciones, una estadística en la que el colombiano Asprilla figura de cuarto, con 45; que Antonio Benarrivo fue el jugador que más veces visitó la camiseta, con 258 presencias (supera a Fabio Cannavaro, con 212, y al argentino Roberto Néstor Sensini, con 191); y que es el único club italiano que posee más trofeos internacionales que títulos domésticos.

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El portugués Silvestre Valera fue el autor del último gol del Parma en la Serie A. Fue el pasado 31 de mayo, en el empate 2-2 con Sampdoria de Génova.

En momentos en que los cimientos del fútbol se estremecen por los escándalos de corrupción en la FIFA, la desaparición del Parma F.C. marca un hecho lamentable. El fútbol está triste, porque aquel cuadro que supo hacer felices a los aficionados al fútbol, no solo a sus hinchas, hoy ya no existe. Qepd…

 

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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