El carnaval fue a ritmo de tango

Colombia fue el fantasma que salió goleado de Montevideo, no el conjunto que regresó sonriente de Santiago. Las modificaciones no rindieron frutos, el equipo fue un zombi y los errores pulularon.

Colombia Mundial en Contravía rumbo a Rusia-2018Presagiaban carnaval, y se quedaron con las marimondas listas. Auguraban fiesta, pero se quedaron con las bestias ensilladas y terminaron rumiando la rabia de la primera derrota de la Selección Colombia como local en la era de José Pékerman. Pronosticaban baile, pero se equivocaron de ritmo: fue tango, no cumbia. La Tricolor, en un muy flojo partido, tanto en lo colectivo como en lo individual, cayó 0-1 con Argentina y cerró el primer tramo de la eliminatoria al Mundial de Rusia-2018 por fuera de los puestos de clasificación. Será, entonces, un fin de año para reflexionar, para poner los pies en la tierra, para rearmar el rompecabezas y relanzar la ilusión.

El optimismo que había despertado tras el empate del pasado jueves contra Chile, en Santiago, rápidamente se transformó en una nueva decepción. Y no fue una cualquiera, porque el verdugo de la ocasión fue nada menos que Argentina, el rival más odiado, al que siempre se le quiere ganar, con el que nunca se quiere perder. La verdad, en todo caso, es que por muy dolorosa que resulte la derrota hay que estar agradecidos: pudo ser mucho peor, debió ser mucho peor. La Albiceleste se atragantó de gol en el estadio Metropolitano de Barranquilla, pero estuvo muy cerca de darse un suculento banquete. Y eso que estaba sin Lionel Messi, Sergio Agüero y Carlitos Tévez, su más temible tridente ofensivo.

Colombia Mundial en Contravía rumbo a Rusia-2018
Abatido, sin respuestas adecuadas, como su equipo, terminó el técnico José Pékerman. Colombia jugó mal otra vez y cayó 0-1 con Argentina en Barranquilla (FIFA.com).

El ambiente que reinaba en el país futbolístico era particularmente eufórico. Contrastaba abiertamente con el derrotismo que cundía la semana pasada, en la antesala del duelo contra los australes, cuando eran muchos, casi todos, los que daban por descontaba la caída y no pocos pronosticaban una goleada en contra. Al final, lo sabemos, fue un empate con sabor a victoria, en la mejor presentación del elenco nacional tras el Mundial-2014. Producto de esa actuación, y dado que Argentina llegaba con nutridas y sensibles bajas, encabezadas por el mejor jugador del mundo, muchos se subieron anticipadamente al bus de la victoria: que la Albiceleste se iba a cocinar en el calor, que la terrible humedad iba a hacer estragos en los visitantes, que sin sus más grandes estrellas el conjunto de Gerardo ‘Tata’ Martino no tenía chance de ganar.


Lea también: Colombia vs. Argentina, por más que el orgullo


A la postre, sin embargo, resultó al contrario. Fue un partido chato, más luchado que bien jugado, con pocas opciones de gol y la mayoría (a excepción de una) a favor de Argentina. Muy pronto se vio que la Colombia de esta tarde iba a ser más parecida al fantasma que salió goleado de Montevideo que el conjunto que regresó sonriente de Santiago. Las modificaciones implementadas por el DT José Pékerman no rindieron frutos, el equipo otra vez fue un zombi y los errores pulularon. A diferencia de lo ocurrido contra Uruguay, cuando fueron las lagunas las que costaron caro, frente a la Albiceleste prácticamente todo estuvo mal de principio a fin. Faltaron sabiduría, tranquilidad, inteligencia y oficio para enfrentar a un rival que venía mermado, pero que con personalidad, carácter y una pequeña dosis de fútbol armó su fiesta y, como ya lo había hecho cuatro años atrás, utilizó a Colombia como elíxir para sus males.

Colombia Mundial En Contravía rumbo a Rusia-2018
La jugada que decidió el partido: tras una buena combinación colectiva, Lucas Biglia (fuera de foco) anotó para Argentina. Colombia no supo reaccionar (FIFA.com).

La línea de tres en el mediocampo, con Carlos Sánchez, Alexánder Mejía y Daniel Torres, y la dupla de delanteros con Jackson Martínez y Luis Fernando Muriel, habían sido lo más destacado de la Tricolor en Santiago. Sin embargo, las ausencias motivadas por suspensiones (de Sánchez) y lesiones (de Martínez) provocaron cambios que, a la hora de la verdad, no funcionaron. Peor aún, fueron algunas de las razones del mal funcionamiento y de la derrota. Porque Macnelly Torres, Carlos Bacca y Teófilo Gutiérrez, además de Helibelton Palacios (que sustituyó al suspendido Santiago Arias) no dieron la talla: erráticos desde el comienzo, apáticos, displicentes, desconectados de sus compañeros. De hecho, Torres y Gutiérrez terminaron en el banco de suplentes, sin haber hecho aporte alguno y, más bien, abriendo un mar de dudas respecto de su presencia en la formación titular.

¿Por el simple hecho de jugar en Barranquilla es obligatorio que sean inicialistas Macnelly, Bacca y Teo? En esta ocasión, Pékerman rompió uno de los códigos más viejos, y más respetados, del fútbol: al que juega bien se le respeta el puesto. Y Muriel había sido el mejor contra Chile, pero lo sacrificaron. Costoso error, porque Colombia jugó sin ataque el primer tiempo, pues un madrazo era más ofensivo que la dupla de exfutbolistas del Junior. Y si el ingreso de Macnelly tenía como objetivo buscarle un socio a James Rodríguez, lo único que se consiguió fue graduar de espía al creativo de Atlético Nacional. Porque, y no solo en esta ocasión, Torres, Bacca y Gutiérrez se dedicaron a hacer su partido personal, a buscar lucimiento individual, a apuntarse un gol que los convirtiera en héroes ante su gente.

Colombia Mundial En Contravía rumbo a Rusia-2018
Lucas Biglia, un volante de marca que se desdobló como delantero, marcó el único tanto del partido. Argentina logró su primera victoria en la eliminatoria (FIFA.com).

Macnelly, contrario a lo previsto, nunca se asoció con James; por el contrario, parecía que la orden era jugar distanciados, cada uno por su lado. Y volvió a hacer gala de su exasperante frialdad, que motivó el cambio en el intermedio. Gutiérrez, por su lado, pasó inédito: esta vez ni siquiera provocó a sus rivales; cada vez que tocó el balón lo entregó mal o se enredó, y no hizo un solo disparo al arco de Sergio Romero. Bacca, el menos discreto de los tres, naufragó solitario en la densa marca argentina, abandonado a su suerte por sus compañeros. Dado que no había quién lo surtiera, poco a poco se extinguió. Y de nuevo los laterales fueron una invitación para que el rival nos atacara con confianza, con comodidades plenas, con absoluta libertad. Y por ahí Argentina hizo daño. Por un costado llegó el gol, por esos carriles provocó zozobra permanente.

Colombia Mundial En Contravía rumbo a Rusia-2018
Es claro que James Rodríguez no tuvo un buen partido, pero también es cierto que sus compañeros no le ayudaron. Naufragó en la soledad y la ansiedad (FIFA.com).

Los cambios implementados por el DT en el intermedio del partido y durante el segundo tiempo, además, no surtieron efecto. Es más: generaron mayor desorden, no aportaron soluciones y contribuyeron a que Argentina se hiciera más dueño del partido, más amo y señor de las acciones. En el complemento, Colombia fue un canto al desorden, a la anarquía, inclusive a la desunión: James terminó impotente, empujando a Daniel Torres por un normal error de juego. Nunca hubo cómo contener a Ángel Di María, que se paseó como por el patio de su casa en Rosario cada vez que emprendió una carrera. Tampoco fue posible cortar el circuito generador de fútbol que nacía de los pies de Éver Banega, un volante de contención, pero con muy acertada visión de juego. Y menos aún hubo argumentos para inquietar a la defensa visitante, que vivió el partido más tranquilo de lo que va corrido de la eliminatoria.

Igual que en Montevideo, la Tricolor estuvo desangelada, desconectada, sin alma y sin brújula. Y terminó amargada, confundida, desquiciada. El resultado fue benigno, sin duda, porque la superioridad de Argentina fue más que un gol de diferencia. No estuvieron Messi, Agüero y Tévez, tampoco Javier Pastore, pero la apuesta del técnico Martino resultó demasiado alta para Colombia: con jugadores de buen pie, de criterio acertado a la hora de administrar el balón, con un poco de asociación y juego colectivo, armó su propio carnaval en Barranquilla. Los antecedentes indicaban que no había razones suficientes para armar fiesta con anticipación, pero el corazón del hincha es terco, y más cuando desde los medios de comunicación y las redes sociales lo bombardean con mensajes triunfalistas que solo consiguen inflarle el ego.

Colombia Mundial En Contravía rumbo a Rusia-2018
Gerardo Martino no solo es un buen técnico; también es un hábil jugador de ajedrez. Lo demostró con un planteamiento sencillo, pero muy acertado (FIFA.com).

Está claro que esta no es la mejor versión de Argentina, y no solo por las bajas sufridas. No es la misma Albiceleste que llegó a las finales de la Copa Mundo y de la Copa América en menos de un año, pero igual sigue siendo un equipo de respeto. Lo había demostrado unos días atrás cuando le perdonó la vida a Brasil y repitió en una plaza en la que, contrario a lo que piensa el aficionado colombiano, se siente como pez en el agua. Como hace cuatro años, Argentina llegó a Barranquilla al borde del nocaut y se regresó a casa en plan de fiesta después de haber relanzado su ilusión. El equipo de Gerardo Martino, que estaba de noveno, ahora es sexto y consiguió salvar el año con esta victoria. Y ahora, producto del receso de fin de año, tiene la posibilidad de recuperar a los valores perdidos y encarar el segundo tramo de la competencia con optimismo, a sabiendas de que su opción está intacta siempre y cuando sea fiel a su estilo, a su ADN futbolístico, a su esencia.

Colombia Mundial En Contravía rumbo a Rusia-2018
Ángel Di María, con su velocidad y cambio de ritmo, fue una pesadilla. Colombia no encontró cómo controlarlo y la defensa lo sufrió (FIFA.com).

Y eso, precisamente, es acerca de lo que deben reflexionar el DT Pékerman y sus asesores, así como el grupo de jugadores. Lo preocupante no es que Colombia pierda, sino cómo pierde. En el Mundial se cayó con Brasil, pero se jugó aceptablemente, se dejó el alma en el campo, se vendió cara la derrota, se incomodó al rival. En cambio, tanto frente a Uruguay como ahora con Argentina, la Tricolor estuvo todo el tiempo a merced de su rival; la Celeste y la Albiceleste le impusieron condiciones, le marcaron los ritmos del partido, le hicieron daño cuando quisieron y hasta se condolieron con su drama y evitaron causarle más dolor. Esa no es la Colombia a la que nos habíamos acostumbrado en los últimos años, la que tantas alegrías nos brindó desde 2012, la que tanto orgullo nos hizo sentir, la que logró unir un sentimiento nacional a su alrededor.

Hoy, Colombia es un paciente en estado crítico y, como dicen los médicos, solo queda esperar y rezar. Rezar para que James Rodríguez no se vuelva a lesionar; para que Falcao García tenga continuidad en algún equipo, así sea de mediano nivel en Europa; para que Juan Camilo Zúñiga y Pablo Armero vuelvan a ser los mismos de la eliminatoria pasada y regresen para resolver los gruesos problemas defensivos; para que Luis Fernando Muriel y Jackson Martínez sigan anotando goles que convenzan al técnico Pékerman de que son alternativas viables y, por qué no, soluciones al alcance de la mano; para que Abel Aguilar se reponga de sus dolencias y retorne para darle orden a ese descompuesto mediocampo; para que obre algún milagro y se encuentra la pareja de defensores centrales ideal, una que brinde confianza y seguridad.

Colombia Mundial En Contravía rumbo a Rusia-2018
Colombia necesita paz y tranquilidad en este receso de fin de año para recuperar su mejor versión antes de que vuelvan las eliminatorias, en marzo de 2016 (FIFA.com).

Arreciarán las críticas y las exigencias, se pedirán cabezas y algunos le pondrán precio a la del técnico Pékerman, se buscará desestabilizar el proceso para pescar en río revuelto y se atacará sin piedad, como suele hacerlo el colombiano de acuerdo con su perfil de caníbal, para hacer leña del árbol caído. Serán meses duros, en los que el silenzio stampa será la estrategia adecuada para todos los integrantes de la Selección, a la espera de que el año nuevo traiga, así mismo, nuevos y mejores horizontes. En el mes de marzo, cuando se reanuda la eliminatoria, nos esperan Bolivia, en La Paz, y la sorpresiva Ecuador, en Barranquilla. Será, entonces, un fin de año para reflexionar, para poner los pies en la tierra, para rearmar el rompecabezas y relanzar la ilusión.

 

Publicado por

Admin

Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *