El autogol de Braulio Nóbrega

Dicen los sociólogos que una de las formas más comunes y burdas de discriminación es estereotipar a una persona, etiquetarla, como dirían los jóvenes. Al jugador español se lo etiquetó como un peligroso delincuente sexual. Nefasto mensaje para los jóvenes.

ColombiaMundial(2)En el Mundial de Brasil-2014, hace no mucho más de un mes, los colombianos creímos descubrir un elíxir contra esos cánceres que nos carcomen por dentro: la violencia, la intolerancia, el rencor, el egoísmo. La Selección Colombia dirigida por José Néstor Pékerman nos puso a todos en el mismo equipo, pero solo unas semanas más tarde el mismo fútbol nos dejó en evidencia: el caso del futbolista español Braulio Nóbregra. Era la ocasión precisa para mostrar que habíamos crecido como sociedad, pero solo sirvió para anotarnos un autogol.

Dicen los sociólogos que una de las formas más comunes y burdas de discriminación es estereotipar a una persona, etiquetarla, como dirían los jóvenes. A Nóbrega, tan pronto se bajó del avión, se lo etiquetó como un peligroso delincuente sexual. Se decía que dos años antes, cuando estaba vinculado al Zaragoza de su país, había sido expulsado del equipo tras comprobarse que había incurrido en una conducta inapropiada. Millonarios, el club que lo trajo, fue el primero que lo descartó y luego le correspondió el turno a Patriotas, pese al interés del técnico Hárold Rivera. Presiones externas, especialmente las de los círculos políticos del departamento de Boyacá, patrocinador del elenco, encabezados por el gobernador Juan Carlos Granados Becerra.

La reacción de los aficionados al fútbol, claramente manipulados desde algunos medios de comunicación, provocó una minitormenta en las redes sociales. El caso de Millonarios, además, estuvo salpicado por la disconformidad de la junta directiva, que afirmó no haber sido informada de la eventual contratación del delantero nacido el 18 de septiembre de 1985 en Puerto del Rosario. El de Patriotas, en cambio, se derivó del temor que generaba el descontento manifiesto en Facebook y Twitter. Lo más increíble es que la única verdad incontestable de las redes sociales es que allí se refleja, sin pena, la estupidez y la ignorancia del ciudadano del común, que más que para socializar (como debería ser, por esencia) utilizan estos populares canales para justamente lo contrario: disociar. Y maltratar, y juzgar, y discriminar, y señalar, y matonear.

Hinchas y medios de comunicación, estos últimos interesados en promover clics en sus diferentes versiones virtuales, levantaron el dedo acusador contra Nóbrega. Pero fue una situación penosa: durante los primeros días, se habló de un tal Noriega, dejando claro que ni siquiera sabían de quién se trataba. Luego, se repitió indiscriminadamente aquello de ‘agresión sexual’, pero nadie explicaba en qué había consistido tan grave delito. Varios días después, cuando el futbolista estaba de regreso en su país, el portal Futbolred.com explicó la naturaleza de la agresión. En otras palabras, la noticia de publicó, se desarrolló y murió sin que alguno de los dedos acusadores se moviera para hacer una mínima búsqueda en la nube.

Tras su frustrado paso por Colombia, donde no pudo jugar, el español Braulio Nóbrega regresó a su país. Jugará con el Recreativo de Huelva, en segunda división.
Tras su frustrado paso por Colombia, donde no pudo jugar, el español Braulio Nóbrega regresó a su país. Jugará con el Recreativo de Huelva, en segunda división.

Y la verdad es que no es muy difícil encontrar detalles. El delantero, que finalmente jugará con el Recreativo de Huelva (con el que ya estuvo entre 2009 y 2010), fue detenido el 21 de septiembre de 2011, después de que una vecina denunciara ante la Guardia Civil haber sido víctima de una agresión sexual en plena calle. Según la información que entregó a las autoridades, el agresor se movilizaba en un automóvil Porsche de color negro dentro del cual había un maletín deportivo. Esos datos fueron corroborados por una testigo, que también aportó elementos que sirvieron para realizar un perfil del atacante. Nóbrega fue detenido en una estación de servicio en la que un ciudadano alertó sobre la presencia de alguien que coincidía con la descripción del sospechoso.

En un principio, el futbolista no aceptó los cargos, pero poco después no tuvo más remedio que allanarse a ellos, ante la contundencia de las pruebas. Según la declaración de Nóbrega, que fue recogida por El Periódico de Aragón (vea la información en este enlace), a eso de las 9:30 de la mañana de aquel día abrazó por la espalda a una mujer, que opuso resistencia pataleando y gritando. Y una testigo del hecho afirmó que, en medio del forcejeo, el atacante realizó tocamientos en las partes íntimas de la víctima. Luego, el futbolista se incorporó y huyó, pero su escapada terminó solo dos horas más tarde.

Las autoridades, además, lo acusaron de ser el responsable de otra agresión, ocurrida en el 22 de junio de 2012. En aquella ocasión, se fue encima de una mujer a la que tiró al suelo, donde le acarició los pechos repetidamente, antes de emprender la huida. Y dijeron que también era el mismo que le había pedido a una mujer que se acercara a su automóvil, en el que él se encontraba masturbándose. Ante el juez instructor de la causa, Nóbrega, que hasta entonces carecía de antecedentes penales, dijo haber sido incapaz de controlar la pulsión (en sicoanálisis, es un impulso incontrolable que genera una descarga de energía síquica cuando se libera) y atacó a la mujer. De ser cierto, estábamos en presencia de un individuo enfermo que requiere ayuda profesional, en vez de señalamientos y estigmatizaciones.

Jairo Castillo, varias veces involucrado en accidentes, actualmente juega en Boyacá Chicó. Una imprudencia suya provocó la muerte de dos jóvenes caleñas.
Jairo Castillo, varias veces involucrado en accidentes, actualmente juega en Boyacá Chicó. Una imprudencia suya provocó la muerte de dos jóvenes caleñas.

Aunque el fiscal del caso pedía cinco años de prisión para Nóbrega, el juez lo dejó en libertad en virtud de que reconoció las acusaciones y reparó a todas las víctimas, a las que indemnizó por valor de 12.600 euros, de acuerdo con lo estipulado en la ley española. Días después, cuando su contrato finalizó, el Zaragoza decidió desprenderse del jugador. Tras los incidentes, Nóbrega jugó en el FC Cartagena y el Hércules FC, ambos de la segunda división española, antes de probar suerte en el Johor Darul Takzim FC de la Superliga de Malasia, al que estuvo vinculado hasta mediados de este año. Luego, José Portolés, el todavía director deportivo de Millonarios, lo trajo al país para que reforzara la escuadra dirigida por Juan Manuel Lillo.

No se trata de defender lo indefendible, porque Nóbrega confesó sus delitos. Y pagó por ellos, según los lineamientos de la justicia de su país, de modo que cuando aterrizó en Bogotá no era un delincuente convicto, que fue justamente el tratamiento que recibió. ¿Será que todos los que alzaron el dedo acusador con tanta autoridad moral están libres de pecado? ¿Será que están dispuestos a ser juzgados y condenados socialmente con tal dureza el día que se equivoquen? ¿Será que los medios de comunicación y todos aquellos que liquidaron al jugador con las pistolas de 140 caracteres son los indicados para impartir justicia por sus propias manos? ¿Será que ese mensaje de intolerancia y discriminación es el adecuado para transmitirles a las nuevas generaciones?

Mientras medio país clama a gritos por la paz y la reconciliación, el otro medio país hace la guerra indiscriminada por diferentes vías, especialmente a través de las redes sociales. Nóbrega, que pagó por sus culpas, merece una nueva oportunidad, a sabiendas de que si reincide el próximo escenario en el que lo veremos será una fría y oscura celda. Flaco favor se les hizo a nuestros jóvenes hinchas al condenar al jugador español, del que ni siquiera pudimos saber si era uno más de tantos troncos que traen por acá para que los directivos cobren comisión o si en verdad era un futbolista capaz de hacer un aporte positivo. Lo más triste es que se perdió una preciosa oportunidad para demostrar que el país aprende, que avanza, que es menos incivilizado.

El barranquillero Javier Flórez, borracho, asesinó a tiros a un vecino. Tras cuatro meses en la cárcel, salió y regresó a los campos de juego. Se retiró en 2012.
El barranquillero Javier Flórez, borracho, asesinó a tiros a un vecino. Tras cuatro meses en la cárcel, salió y regresó a los campos de juego. Se retiró en 2012.

Además, todos aquellos jueces de oficio olvidaron que en el país se han presentado casos similares y que los culpables no solo están libres, sino que algunos rehicieron su vida como si nada. Uno es Javier Flórez, el barranquillero que en 2009, borracho, disparó contra un vecino, el electricista Israel Carrillo, que falleció. Pudo ser condenado a 40 años por homicidio agravado, pero fue sentenciado por homicidio simple y recibió rebajas porque le pagó 150 millones de pesos a la familia de la víctima. Estuvo preso durante cuatro meses, pero luego salió en libertad condicional y regresó al fútbol: jugó en Bucaramanga, Uniautónoma y Cúcuta antes de retirarse en 2012. Un caso mucho más grave que el del español, sin duda, porque actuó bajo los efectos del alcohol y, sobre todo, porque su acción derivó en una víctima fatal.

También está el de Jairo Fernando ‘el Tigre’ Castillo, que fue condenado a 36 meses de prisión (que no cumplió), al ser hallado responsable del accidente automovilístico en el que las hermanas Claudia Patricia y Katherine Ojeda Viana, de 23 y 21 años, respectivamente, fallecieron. El día de los hechos, el futbolista se encontraba en alto grado de alicoramiento y las autoridades encontraron varias botellas de aguardiente en su vehículo. Además, según testigos, la camioneta conducida por Castillo iba con exceso de velocidad y no respetó un semáforo en rojo. El juez quinto penal del Circuito de Cali lo condenó a pagar 30 salarios mínimos legales de la época y le canceló la licencia de conducción durante tres años. Ese era el segundo accidente en el que el tumaqueño estaba involucrado, pues había protagonizado otro en la madrugada del primero de enero de 1998. Actualmente milita en el Boyacá Chicó.

En el Mundial de Brasil-2014, hace no mucho más de un mes, los colombianos creímos descubrir un elíxir contra esos cánceres que nos carcomen por dentro: la violencia, la intolerancia, el rencor, el egoísmo. Sin embargo, ese estado de felicidad provocado por la Tricolor era solo un espejismo, un sofisma de distracción. Pronto, los colombianos despertamos del sueño y volvimos a la realidad, a nuestra terrible realidad. El mismo fútbol nos ofreció una oportunidad para mostrar que somos capaces de cambiar, de aprender, de progresar, pero el caso del español Braulio Nóbrega terminó convertido en un doloroso autogol.

En 1997, bajo los efectos del alcohol, el barranquillero Iván René Valenciano provocó un accidente en el que la joven Luz Karime Cortés sufrió serias lesiones. Alcanzó a estar preso unos pocos días.
En 1997, bajo los efectos del alcohol, el barranquillero Iván René Valenciano provocó un accidente en el que la joven Luz Karime Cortés sufrió serias lesiones. Alcanzó a estar preso unos pocos días.

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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