Colombia vs. Argentina: concierto en Viña del Mar

Aquello de ‘vida o muerte’ es un despropósito de los medios de comunicación. El duelo en la Copa América es, más bien, la ocasión para que los dos equipos muestren su mejor versión. Que en Viña del Mar el concierto sea de los artistas del balón en todo su esplendor…

Copa América 2015Para muchos, era la final soñada. Los traspiés sufridos por Colombia en la primera ronda, sin embargo, le permitieron al destino caprichoso enfrentar en los cuartos de final, dos escalones antes del juego por el título, a los dos equipos que, probablemente, mejor juegan al fútbol actualmente en Suramérica: Argentina, subcampeón orbital, y Colombia, quinto. Será en el estadio Sausalito de Viña del Mar, el balneario que es famoso por el festival que cada verano hacer hervir de emoción a los amantes de la música; esta vez, en cambio, los corazones latirán por obra y gracia de la magia de la constelación futbolística.

No es un partido cualquiera, y no solo porque se trata de una instancia de eliminación directa en la que el que pierda se despide y regresa a casa antes de lo previsto. Lo es, entre muchas razones, porque se enfrentan dos equipos que a lo largo de los últimos 25 años desarrollaron una particular rivalidad que le da un sabor especial a cada cita. Lo es, también, porque son dos de los elencos que partieron como favoritos para el título en esta Copa América Chile-2015 y solo uno de ellos continuará alimentando el sueño. Y lo es, fundamentalmente, porque el hincha colombiano prefiere perder el título que caer con Argentina. Lo primero se toma como algo natural del juego, mientras que lo segundo se asume como una afrenta.

Copa América 2015
Colombia necesita que estos dos genios, James Rodríguez y don José Pékerman, estén iluminados contra Argentina. El volante zurdo no ha sido el mismo del Mundial de Brasil y, por supuesto, el equipo lo ha resentido. ¿Esta será la noche?

El colombiano común y corriente, el de la calle, pero también el del club privado y, especialmente, el hincha del fútbol, tiene una gran piquiña contra el argentino: que es prepotente, insoportable, que se cree el tercer parto de la Virgen María (es segundo, claro, es el colombiano). Una fama bien ganada por muchos hermanos argentinos que sí, hay que decirlo, cumplen a cabalidad con las características de ese estereotipo. Pero quienes conocemos ese bellísimo país y hemos tenido la oportunidad de ser recibidos por algún argentino sabemos que aquellos son una minoría. El argentino común y corriente es tan querido como un colombiano, un ecuatoriano, un peruano o un boliviano. Lo que ocurre es que a los medios de comunicación, y en este caso específico a los ‘especialistas’ del deporte, les cae como anillo al dedo distorsionar esta realidad y alimentar una rivalidad malsana. Con esas actitudes creen que apoyan a la Selección Colombia y se identifican con el hincha, pero ni lo uno, ni lo otro.

Copa América 2015
Este es el estadio Sausalito, de Viña del Mar, que esperamos se convierta en el escenario de un fantástico concierto futbolístico brindado por la constelación que nos ofrecen Argentina y Colombia en la Copa América (Conmebol.com).

Mientras la rivalidad se mantenga en términos deportivos, vaya y venga. Eso, finalmente, es lo que le gusta al hincha: compararse con otros, argumentar quién es mejor, ofrecer sus puntos de vista. Son deliciosos partidos virtuales sin ganador, ni perdedor, pero son la esencia del fanático. Este puede pasarse días enteros, semanas enteras, discutiendo sobre tal o cual partido, compartiendo recuerdos, haciendo fuerza por empatar o ganar un choque que se disputó hace años. Esa es la magia del fútbol, algo inexplicable, algo que nadie puede entender, una fascinación que no conoce de raza, credo, ni cultura. Por eso, se replica cuando se enfrentan Colombia y Argentina, o Argelia y Marruecos, o Alemania y Francia, o México y Estados Unidos, o Japón y Corea del Sur. Son duelos que, en determinadas circunstancias, adquieren matices políticos, en los que se algunos involucran hasta conflictos fronterizos.

Sin embargo, es un partido de fútbol, y nada más. Nada de vida o muerte, como suelen titular los desenfocados de los medios de comunicación, porque pase lo que pase, sea cual fuere el resultado, la vida continúa. Y si hay una característica que distinga al hincha del fútbol sobre el resto de terrícolas es que sabe cómo sobreponerse a las derrotas: siempre encuentra un motivo para volver a sonreír, siempre hay una excusa (“nos faltó puntería”, “jugamos como nunca y…”), siempre hay una explicación (“nos robaron”, “ese árbitro es un ladrón”). El problema, se dijo antes, es que el colombiano prefiere que el trofeo se le escape de las manos con tal de que este no termine en manos de Argentina: que lo gane Bolivia, que sea de Venezuela, no importa si otra vez es para Brasil, pero que no sea de Argentina. Por eso mismo, como ocurrió en el pasado Mundial, a los albiceleste se los ‘elimina’ desde antes de que comience el torneo: en primera fase, en octavos de final, en cuartos, en semifinales y, por último, en la final. Por eso, también, los hinchas colombianos solo tuvieron respiro cuando Mario Goetze venció a Chiquito Romero y la Copa Mundo se fue para Alemania.

Copa América 2015
Argentina es más que Messi y diez más. El poderío ofensivo del equipo de Gerardo Martino es envidiable y, si se llega a despertar, puede provocar algún desastre. Por el momento, en todo caso, está en deuda (Conmebol.com).

Este es un partido de esos que hay que disfrutar, más allá de que el resultado pueda suponer una decepción. No es Colombia vs. Messi, no es James vs. Messi, no es Real Madrid vs. Barcelona, como disparatadamente se ha dicho y publicado en estos días. Colombia y Argentina representan dos escuelas distintas de una misma pasión y, hoy por hoy, lo mejor de Suramérica para el planeta fútbol. No son muchos los duelos que pueden reunir una constelación con Messi, Di María, Higuaín, Mascherano, Agüero, Tévez, Biglia, James, Cuadrado, Ospina, Falcao, Jackson… Si estas dos nóminas se unieran para conformar una escuadra, seguro no habría muchos rivales capaces de vencerlos, porque el potencial es extraordinario, exquisito.

Copa América 2015
La afición colombiana está ilusionada con una victoria que permita seguir soñando con la Copa América. El partido contra Argentina servirá para establecer el estado del romance entre la Tricolor y sus hinchas (Conmebol.com).

Más allá de cuestiones ególatras, el partido de Viña del Mar tiene un ingrediente interesante: saber si alguno de los dos equipos puede mostrar su mejor versión. Porque, hay que decirlo, hasta ahora Colombia y Argentina están en deuda futbolística en esta Copa América. La Albiceleste hizo apenas lo justo para quedar de primera en su grupo, sin lujos, sin convencer. Aún no desarrolla su fútbol y los ases parecen estar de siesta. Que hay cansancio por el trajín de la temporada europea puede ser cierto, pero esa no es toda a explicación. La Tricolor, por su parte, dejó muy positivas sensaciones en la victoria sobre el peor Brasil de las últimas décadas, pero también un mar de dudas tras la derrota con Venezuela y el empate con Perú. Y a partir de ahora, se sabe, no hay margen de error, no hay chance de equivocarse, porque el precio es muy caro: salir del torneo.

Como en la antesala del duelo contra Brasil, cabe una pregunta: ¿se le puede ganar a Argentina? Claro, sí, como también se le podía ganar, y se le ganó, a la Auriverde. Argentina posee un arsenal ofensivo envidiable, temible, pero por ahora los circuitos están desconectados. Y en defensa no es un dechado de virtudes, como se ha demostrado hasta la saciedad. La clave, de nuevo, vuelve a pasar por Colombia, no por el rival: para vencer a los bicampeones orbitales es necesario que el equipo de José Pékerman muestre su mejor versión. Un poquitico menos que eso, cinco centavitos que le falten al peso, no alcanza. En pocas palabras, es necesario que, por fin, aparezca el juego colectivo que hasta ahora hemos extrañado, que se genere el volumen ofensivo que tantos dolores de cabeza nos provocó en la fase anterior. Y eso, se sabe, no es fácil de conseguir en un equipo que, como Colombia, está en fase de transición, que acusa bajas importantes, que todavía no se encuentra en este torneo.

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Los hinchas más jóvenes no saben lo que es gritar “Argentina, campeón”. La Albiceleste no logra un título oficial desde la Copa América de 1993 y esta vez, en los cuartos de final, se mide a la temible Colombia de José Pékerman (Conmebol.com).

El peor error que puede cometer la Tricolor, y estamos seguros de que Pékerman no va a coger ese anzuelo, es jugar contra Messi. El número uno del mundo es el diferente, es único, pero la baraja de opciones argentinas para hacerles daño a sus rivales ofrece otros ases: Agüero, Tévez, Higuaín, Di María, Lavezzi… El éxito del duelo con Brasil fue que no se enfocó en controlar exclusivamente a Neymar, sino que se trabajó como colectivo para neutralizar las virtudes del rival y, a la vez, potenciar las nuestras. Y funcionó, claro que funcionó, como también funcionó en las pasadas eliminatorias o en el Mundial-2014. Esa es la clave de las alegrías que nos ha brindado la Selección Colombia en la era Pékerman: somos un equipo, no la sumatoria de unas individualidades desarticuladas. Y, por supuesto, también tenemos lo nuestro: James, Falcao, Cuadrado (así ande desconocido), Armero, Teófilo, Bacca, Jackson… Aunque el DT Gerardo Martino quiera distraer la atención haciendo alusión a los árbitros (y tiene razón, cabe reconocerlo, porque a medida que avanza el torneo el nivel de los arbitrajes es más deficiente), él sabe en su interior que le sobran motivos de preocupación.

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Si la lamparita de Lio Messi está apagada, en Argentina suele prenderse la de otro genio: Sergio ‘Kun’ Agüero. El delantero volverá a comandar el ataque albiceleste en el duelo por los cuartos de final contra Colombia (Conmebol.com).

Lo que desde hace dos años eran elogios generosos, bien ganados claro está, en las dos últimas semanas se transformaron en ácidas críticas motivadas por aquellos que se ven perjudicados en sus intereses económicos si Colombia pierde, si queda por fuera de la Copa América. Por primera vez desde que Pékerman es el DT tricolor, el grupo ha sentido resistencia, se ha visto atacado por quienes antes le profesaban amor eterno, incondicional. En otra clase de grupo, este factor sería una contra, pero en la familia que don José ha logrado conformar es más bien una virtud: se han resguardado en su interior, fortaleciéndose unos con otros, a sabiendas de que el destino depende exclusivamente de ellos. Y conscientes, también, de que a la hora de los triunfos deben abrir espacio en el bus de la victoria, porque muchos quieren subirse, y en la de la derrota le verán la cara a la fría soledad.

Colombia-Argentina es solo un partido de fútbol, y como eso hay que asumirlo para poder disfrutarlo. Por fuera Uruguay, con un Brasil conformado por jugadores del montón, el deleite para el ojo del aficionado al fútbol en la Copa América pasa únicamente por estos dos planteles. Es lamentable que el caprichoso destino se haya antojado un enfrentamiento tan pronto, porque uno de los dos ya no estará en semifinales. Durante el verano, en el mes de febrero, Viña del Mar se llena de estrellas de la canción que hacen delirar al público con conciertos que marcan historia. Ahora, en invierno, a finales de junio, el concierto es de fútbol y las estrellas no cantan, pero sí bailan a ritmo de filigranas, de gambetas y, ojalá, de goles. En anhelo es que sea a ritmo de cumbia o de milonga, veamos un lindo partido de fútbol, sin hechos bochornosos, ni sucesos que lamentar. Y, por supuesto, que gane el que a lo largo de los 90 y pico minutos de juego lo haga mejor…

Copa América 2015
La Selección Colombia de José Pékerman es una familia y como tal debe comportarse contra Argentina para aspirar a seguir en carrera en la Copa América. La reacción de hinchas y medios de comunicación son harina de otro costal…

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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