Colombia tomó aire en la altura de La Paz

Sin llegar a jugar muy bien, era negocio redondo. Sin embargo, la Tricolor cayó en la trampa, bailó al son que le tocaron y se vio superada. En el cierre, empero, la jugada maestra del DT Pékerman abrió la puerta de la victoria.

Colombia Mundial en Contravía rumbo a Rusia-2018Con el reloj marcando más allá del minuto 91 de partido, ya los sables se alistaban para cortar cabezas. Sin embargo, con el último aliento Colombia volvió a ondear la bandera de la victoria en La Paz y de manera irónica tomó aire en la altura de La Paz. Un triunfo conseguido con angustia, in extremis, cuando ya los aficionados comenzaban a rumiar la frustración por el empate, cuando los detractores de oficio comenzaban a relamerse porque tenían la oportunidad de poner al técnico José Pékerman contra el paredón. Con el reloj marcando más allá del minuto 91, Colombia ganó 3-2 y recuperó camino en la eliminatoria al Mundial de Rusia-2018.

Fue un partido de contrastes el que disputó la Tricolor este Jueves Santo en los 3600 metros de la capital boliviana. Un buen primer tiempo, en el que controló a su rival y evitó que creara peligro en los predios de David Ospina y durante el cual pegó con contundencia. Un 2-0 que parecía definitivo, que se antojaba cómodo. Un irregular segundo período, en el que se le permitió al local imponer las condiciones, en el que se jugó lo que Bolivia quería y necesitaba, al ritmo que el anfitrión quería y necesitaba, y por eso se cometieron errores que costaron goles en contra. Y un cierre jugado con el alma, con ese amor propio que en recientes presentaciones se había extrañado, con la vergüenza deportiva que en el pasado reciente tantas alegrías nos brindó.

Colombia Mundial en Contravía rumbo a Rusia-2018
Edwin Cardona no había trascendido hasta que, en tiempo añadido, Marlos Moreno lo dejó solo frente al arquero: ahí respondió con categoría (FIFA.com).

En la reanudación del camino hacia la vigesimoprimera Copa Mundo, Colombia llegó a La Paz con matrícula condicional. El balance de las primeras cuatro jornadas, disputadas en 2015, no fue satisfactorio y las cuentas estaban descuadradas; peor aún, se acumulaba una elevada deuda futbolística que preocupaba a los hinchas y que deleitaba a los enemigos del proceso encabezado por el DT argentino. No había derecho a perder, más allá de que cualquiera sabe que no es fácil jugar allí, pero era necesario recuperar los puntos que se habían perdido con Argentina en Barranquilla. No había derecho a perder, además, porque el próximo martes 29 de marzo se recibe la visita de Ecuador, líder invicto de la competencia, y llegar con presión extra no era un buen negocio.


Video: el resumen de los goles – Bolivia 2-3 Colombia


Consciente de que el grupo de su confianza, el que le permitió vivir grandes alegrías rumbo a Brasil-2014 y el mismo que lo encumbró al quinto puesto en la Copa Mundo, no había estado a la altura de las circunstancias, el técnico Pékerman se dio la pela, barajó las fichas y repartió de nuevo: dejó por fuera de la convocatoria a Radamel Falcao García, Jackson Martínez, Teófilo Gutiérrez, Alexánder Mejía y Carlos Sánchez, pilares de gestas recientes. Reencauchó a Stefan Medina y a Dayro Moreno y se la jugó por nuevos como Sebastián Pérez, Óscar Murillo y Marlos Moreno. Sangre joven, ilusiones renovadas, pero también una arriesgada apuesta para jugar en la altura de La Paz y luego contra Ecuador, que siempre resultó un hueso duro de roer. Por eso no se podía perder, porque el búmeran daba la vuelta y, de regreso, se le venía encima con consecuencias imprevisibles.

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En el segundo tiempo, Bolivia reaccionó y en poco más de un cuarto de hora logró el empate. Después se quedó y lo pagó (FIFA.com).

Pékerman sorprendió con la convocatoria y volvió a dejar boquiabiertos a los que creen sabérselas todas con la formación que presentó contra Bolivia. Con Pérez y Guillermo Celis en la primera línea del mediocampo acompañando a Daniel Torres, y con Carlos Bacca como único delantero por delante de Juan Guillermo Cuadrado y James Rodríguez, muchos pensaron que Colombia se iba a defender. Mordieron el anzuelo en patética muestra de una gula que, sobre todo en Semana Santa, es pecado mortal. Con esos jugadores, todos de buena condición técnica, la Tricolor equilibró las cargas frente a un dueño de casa que, como es habitual, salió a arrollar. Y manejó los ritmos a su conveniencia, y jugó con tranquilidad, y se dio el lujo de entrar sin haber golpeado la puerta: en la primera aproximación real, James Rodríguez marcó el 1-0. Luego, en el cierre de esa primera parte, cuando Bolivia ya acusaba desespero, pegó de nuevo, esta vez con Carlos Bacca.

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No fueron muchas las opciones que tuvo Carlos Bacca, pero mandó a guardar una al final del primer tiempo. Fue sustituido (FIFA.com).

No fue que Colombia jugó muy bien y Bolivia, muy mal. Solo que así salen a veces los partidos de fútbol: distintos a lo previsto. El local puso la iniciativa, pero la claridad fue del visitante; el local tenía la mayor obligación y esa circunstancia lo llevó a cometer errores que el visitante supo capitalizar. El local exhibió ganas y expuso coraje, pero apenas si se acercó al área de Ospina; el visitante se aferró al libreto que con inteligencia diseñó su entrenador y cobró por ventanilla. Esa contundencia que en partidos pasados hizo falta, la misma que en la eliminatoria pasada permitió obtener resultados favorables, regresó de la mano de los más experimentados, de los que viven un buen presente en Europa. Sin llegar a jugar muy bien, era negocio redondo para Colombia.

Así lo entendió Pékerman, que dejó intacta la nómina para el segundo tiempo, a la espera de mantener la buena ventaja y con la ilusión de aprovechar alguna ventaja que concediera Bolivia. Pero una cosa piensa el burro y otra, el que lo enjalma: una cadena de errores e infortunios provocó el descuento, conseguido por Juan Carlos Arce a través de un tiro penalti tras clara mano de Jeison Murillo. Partido nuevo, entonces. El gol fortaleció los ánimos de los locales, que ahora sí ejecutaron el plan que en el primer período les falló: impusieron un ritmo infernal, de ida y vuelta, justamente el partido que no le convenía a Colombia. Sin embargo, la Tricolor cayó en la trampa, bailó al son que le tocaron y, por eso, se vio superada.

Colombia Mundial en Contravía rumbo a Rusia-2018
A ratos, fue un partido más luchado que jugado. La necesidad de los puntos provocó que los equipos se dejaran llevar por la ansiedad (FIFA.com).

Fue ese momento en el que se notó que esta versión de la Selección Colombia, la de esta convocatoria, estaba formada por jóvenes figuras de proyección, pero escaso bagaje para mantener la tranquilidad cuando las papas queman. A James Rodríguez le faltó pausa, pero sobre todo un acompañante para meter el partido en el congelador; los volantes de marca se enloquecieron corriendo detrás de cualquier boliviano que se moviera y los defensores se agotaron de ir de un lado al otro, porque ya no había filtro en el medio y con frecuencia eran presas del dos contra uno. Así, a fuego lento, Bolivia cocinó el empate, que llegó pasado el cuarto de hora tras un misil de Alejandro Chumacero con una defensa colombiana desparramada y un David Ospina a merced del rematador.

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Especialmente en el primer tiempo, James Rodríguez jugó un buen partido. En el segundo le faltó pausa, pero su balance fue positivo (FIFA.com).

Lo que 20 minutos antes eran sonrisas de satisfacción ahora eran muecas de preocupación. Como suelen decir las mamás al borde de un ataque de nervios, se borró con el codo lo que se hizo con las manos. De intentar administrar las acciones para liquidar el juego se pasó a aguantar los embates del local, que si bien no eran muy punzantes sí eran incesantes; y eso, a 3600 metros sobre el nivel del mar, pesa. Se requería, entonces, un revulsivo que llegó del banco. La reacción inmediata fue el ingreso de Edwin Cardona por Pérez, para darle a James el socio que pedía a gritos. Luego fue refrescar el ataque: salió un agotado Bacca y su lugar lo ocupó el siempre fogoso Luis Fernando Muriel. Esos cambios, sin embargo, no arrojaron los frutos esperados porque aquellos jugadores que saltaron del banco entraron ansiosos, a bailar el mapalé que proponía Bolivia, no el bolero que necesitaba Colombia.

Los últimos diez minutos fueron desordenados tácticamente, pues Bolivia se olvidó del libreto y se mandó al frente en procura del gol de la victoria y Colombia buscó aguantar a la espera de que el reloj consumiera los minutos. Sin embargo, Pékerman sacó una carta inesperada y sorprendió: mandó al jovencito Marlos Moreno por Cuadrado y le apostó al ataque. El local, en su afán, brindaba espacios en defensa y se podía sacar provecho de eso. Y así fue: ya en tiempo añadido, con el reloj marcando más allá del minuto 91 de partido, Moreno se filtró en la defensa y le sirvió el pase a Cardona, que poco o nada se había asociado con James, y con remate rastrero puso el 3-2 definitivo ante el arquero Rómel Quiñónez que no atinó a achicar el ángulo.

Colombia Mundial en Contravía rumbo a la Copa América Centenario
El balance de los debutantes colombianos fue positivo. Guillermo Celis, en el mediocampo, fue uno de los que cumplió (FIFA.com).

Estallido de alegría y regreso de las sonrisas a los rostros de los hinchas colombianos, a excepción de los detractores de oficio que ya se relamían con este papayazo que el empate les brindaba para apuntar sus dedos acusadores contra el técnico José Pékerman. Como había ocurrido cuatro años atrás, rumbo a Brasil-2014, a la derrota con Argentina en Barranquilla le siguió un triunfo como visitante que se convirtió en el trampolín de la ilusión mundialista. Aquella vez fue en Lima, contra Perú (1-0), ahora en La Paz frente a Bolivia (3-2). Qué pasará de aquí en adelante, en los restantes 13 partidos es algo que nadie sabe, pero lo cierto es que el DT argentino apostó duro y ganó.

Colombia Mundial en Contravía rumbo a la Copa América Centenario
Carlos Bacca (7) y James Rodríguez, los de mayor experiencia internacional, fueron los socios ideales en el primer tiempo en La Paz (FIFA.com).

Prescindió de algunos referentes, de esos que son consentidos de la prensa, y acertó con sus sustitutos; planteó un partido agresivo, y durante el primer tiempo el desarrollo del partido le dio la razón. En el complemento, cuando parecía que la noche venía encima, movió sus fichas y aplacó los ímpetus del local, que amenazaba con pasar de largo. Y más tarde, cuando se dio cuenta de que sus movidas no habían ofrecido los resultados esperados, de que era necesaria una jugada maestra, le volteó al torta a Bolivia, se lanzó al ataque y capitalizó una victoria de gran valor: en lo deportivo, porque son 3 puntos que permiten acercarse a la zona de clasificación; en lo anímico, porque es un envión vital para medirse a Ecuador; en lo técnico-táctico, porque demostró una vez más que es audaz, que lee bien los partidos y, sobre todo, que sabe cuándo es necesario cambiar para alcanzar el objetivo propuesto.

La eliminatoria no es un torneo del estilo de la Copa América, pero eso es algo que muchos aficionados e hinchas parapetados en los medios de comunicación y distorsión no han entendido. No se trata de ser primero sí o sí, pues no hay título en disputa; da lo mismo ser primero que cuarto, porque el premio es el mismo. Se trata de clasificar al Mundial, sin que eso signifique que el fin justifica los medios. Si algo le permitió a Colombia volver a los primeros planos y codearse con los más grandes del planeta fútbol fue, precisamente, el mensaje transmitido por el DT, en el sentido que hay que respetar los modos, cuidar las formas, ser fieles a la identidad. Sin la brillantez del pasado, con algunos errores y vacíos que todavía preocupan, en La Paz Colombia se pareció a su mejor versión reciente.

Colombia Mundial en Contravía rumbo a la Copa América Centenario
Ahora se viene Ecuador, que sigue de líder de la eliminatoria, pese a ceder un empate en casa frente a Paraguay (FIFA.com).

La eliminatoria, está demostrado, no es un esprín de velocidad, sino una prueba de resistencia del estilo de una maratón: hay que dosificar las fuerzas, andar con inteligencia y prudencia, atacar solo cuando las condiciones sean favorables y, como ocurrió este Jueves Santo, poseer capacidad de aguante y ofrecer un alta dosis de sacrificio. Poco a poco, con paciencia y la sabiduría que le dan los años y las canas, José Pékerman rearma el rompecabezas. La primera parte de la tarea se cumplió a cabalidad, sin brillantez, pero a cabalidad, y ahora se viene Ecuador, que llega envalentonado y embalado. Esa, por supuesto, será otra partida de este apasionante ajedrez que es el camino a Rusia-2018 en el que el DT argentino ha demostrado ser un hábil competidor. Colombia tomó aire en La Paz y eso es mucho más de lo que algunos pronosticaban…

 

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

Un comentario sobre “Colombia tomó aire en la altura de La Paz”

  1. Tiene razón en lo que dice. Pero hay dos cosas, o dos nombres más bien, en los que Pekerman se equivocó, a mi juicio, garrafalmente: Stefan Medina y el Sr. Celis. Por cuenta de la conchudez de Medina en sus “pajareadas” adelante donde se quedó descansando, es que llega el gol del empate. Si no hubiera sido porque Murillo (Jeisson) jugó como lo hacía Iván Ramiro Córdoba en sus mejores épocas, la goleada de los del altiplano habría sido grotesca. Y el tal Celis, que sólo Pekerman sabe de dónde lo sacó, no vio una, ni en el primer tiempo ni en el segundo. Y eso sin contar con la pésima tarde de Díaz por la franja izquierda. En otras palabras, los Murillo no fueron murillos… ¡fueron señoras murallas! De no haber sido por ellos estaríamos lamiéndonos una deshonrosa derrota…

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