Colombia se despidió con decoro y poco fútbol

Haber llegado a la tanda con tiros desde el penalti fue un premio excesivo para la Selección. Argentina, que jugó mejor y creó las más claras opciones, volvió a fallar en la definición. La Tricolor, a pensar en las eliminatorias, mientras al Albiceleste espera rival para las semifinales.

Copa América 2015El viaje terminó: Argentina se equivocó menos en la tanda desde el punto penalti y mantuvo vigente su sueño de reconquistar la Copa América. Colombia, que recibió un bono extra al haber llegado a esta instancia tras igualar sin goles, le dijo adiós a un torneo en el que no fue el mismo equipo fantástico del Mundial-2014, pero dejó varios aspectos para destacar. El orgullo del hincha no sufrió mancha alguna y con esta decorosa salida la Selección Colombia salvó el honor, pese a que dejó una deuda futbolística.

No hubo festival futbolístico en Viña del Mar. Tampoco, tango o cumbia. El estadio Sausalito parecía estar en Barranquilla, Bogotá o Medellín, porque fue colmado por cientos de compatriotas que fueron a brindar su aliento a un equipo que, sin duda, lo necesitaba. A pesar de la constelación que pusieron sobre el campo los dos equipos, el juego no fue brillante. Más bien, se desarrolló según los cánones de estas series de eliminación directa: mucha tensión, mucha fricción, poca claridad, demasiado nervio, excesivo miedo a perder. Al final, la definición hizo justicia: Argentina mostró mejores argumentos a lo largo del encuentro y, pese a que no pudo desequilibrar el marcador, mereció haber ganado antes del pitazo final.

Copa América 2015
El atajadón de David Ospina a Lio Messi que evitó la derrota. En doble acción, el meta colombiano le pudo candado a su arco y mantuvo el cero. Fue figura, pero no alcanzó para evitar la eliminación (Conmebol.com).

En déficit futbolístico durante la primera ronda, Colombia y Argentina saltaron al gramado con la intención de desterrar los fantasmas. Al técnico José Pékerman, al que el rompecabezas se le fue descompletando desde antes del torneo por las lesiones de varias figuras clave, le tocó inventar una formación de última hora para enfrentar ni más ni menos que la subcampeón orbital. Santiago Arias como lateral izquierdo, Alexánder Mejía como volante central, Víctor Ibarbo como apoyo para darle más libertada a James Rodríguez y adelante un dupla inédita desde el arranque: Jackson Martínez y Teo Gutiérrez. Gerardo ‘Tata’ Martino, en cambio, usó su once de gala, el habitual de los partidos anteriores, en procura de continuidad, de darles oportunidad de crear esos circuitos creativos que han brillado por su ausencia.


Colombia vs. Argentina: concierto en Viña del Mar


Desde que sonó el pitazo inicial, la iniciativa fue de Argentina y, por eso, con tan solo 23 minutos de partido el técnico Pékerman tuvo que corregir: sacó a Gutiérrez para darle paso a Edwin Cardona, en procura de tenencia y manejo del balón. Una primera etapa en la que David Ospina comenzó a erigirse como un gigante, como un muro infranqueable para la cada vez más intensa artillería albiceleste. Mejoró Colombia en la segunda parte, es cierto, pero solo en defensa: controló mejor a los ases argentinos, que ya no inquietaron tanto al meta tricolor. Pero en ataque continuó el déficit, pues Sergio ‘Chiquito’ Romero apenas tuvo que exigirse en un par de ocasiones. Y cuando a Argentina se le acabó la nafta (como le llaman en ese país a la gasolina), Colombia niveló y dio la impresión de terminar mejor.

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El duro contraste del desenlace: la tristeza de David Ospina y el feliz festejo de Argentina. La Albiceleste mereció ganar en los 90 minutos, pero falló en la definición y, otra veces, se estrelló contra un Ospina inmenso.

Pero, no hay que engañarse. En el epílogo, con dos tiros en los palos y una jugada de Carlitos Tévez que Juan Camilo Zúñiga sacó desde la raya cuando ya Ospina estaba superado, Argentina tuvo la victoria al alcance de la mano. Solo la mala fortuna en la definición provocó que el juego terminara sin goles y, por ende, se llegara a la definición con tiros desde el punto penalti. Un excesivo castigo para Argentina, que atacó más, que buscó el arco contrario sin descanso, que creó las mejores opciones, pero que falló una vez más en la puntada final. Un premio excesivo para Colombia, porque en lo futbolístico fue menos que su rival. Hubo entrega íntegra, sí; hubo corazón, sí; hubo pundonor deportivo, sí; hubo sacrificio, sí; pero faltó fútbol, faltó mucho fútbol para sustentar el sueño de seguir avanzando en la Copa América.

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El disparo de Carlos Tévez venció la resistencia de David Ospina y la Selección Argentina le da rienda suelta a su alegría. Colombia, como James Rodríguez, quedó en contravía.

Tanto fútbol faltó, que ni siquiera en la tanda desde el punto penalti hubo argumentos para continuar en carrera. Luis Fernando Muriel, que entró con la consigna de anotar en esta serie, la mandó al océano Pacífico. Luego, cuando se vislumbraba la celebración argentina, Lucas Biglia erró el quinto e igualó las cargas. El siguiente error fue de Juan Camilo Zúñiga, que le anunció el disparo al arquero Romero, que atajó. Y Marcos Rojo quiso atravesar la malla, pero su violento remate se estrelló en el horizontal y siguió de largo. ¡Increíble!, como si ninguno quisiera ganar. Jeison Murillo, autor del único gol colombiano en la Copa América y héroe frente a Brasil, la puso en la cordillera de Los Andes. Y Carlitos Tévez, el ídolo del pueblo, verdugo hace cuatro años en su tierra, esta vez se puso el traje de superhéroe y con un remate calculado venció a David Ospina: Argentina 5, Colombia 4.

Mire usted qué lindo es el fútbol: el 17 de julio de 2011, en el estadio General Estanislao López, de Santa Fe, conocido también como el Cementerio de los elefantes, Argentina igualó con Uruguay, 1-1, y fue eliminada tras los cobros desde el punto penalti. Aquella noche, el único que erró, y que por supuesto se marchó a casa con el piano de los reproches a cuestas, fue el Apache Tévez: el arquero Fernando Muslera detuvo su disparo. Esta vez, contra Colombia, el flamante refuerzo de Boca Juniors no fue incluido en la lista inicial, para evitar que se enfrentara a ese fantasma, pero dado que la serie se alargó no hubo más remedio que recurrir a él… Y, con la jerarquía y la clase que lo han convertido en uno de los mejores delanteros del mundo, sentenció el duelo: batió a Ospina y selló la clasificación de Argentina.

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De no te lo puedo creer: la opción que salvó David Ospina, tras el cabezazo a bocajarro de Lio Messi, es para nunca olvidar. Argentina creó las opciones, pero de nuevo no las supo concretar y, por eso, terminó sufriendo (Conmebol.com).

Colombia no alcanzó el rendimiento que le permitió vencer a Brasil, aunque tampoco rayó tan bajo como contra Venezuela y Perú. Meritorio, sin duda, haber rescatado un empate frente a un equipo de la jerarquía de Argentina con una nómina remendada y varias figuras por debajo de su nivel. Pero no siempre con orgullo y ganas se consiguen los objetivos, y esta fue una de esas ocasiones. Lo que hay que entender, sin cometer el error de crucificar a aquellos que no estuvieron en su mejor versión, es que Colombia se encuentra en una etapa de exploración, de reacomodamiento de las fichas, de transición futbolística. El Mundial de Brasil ya es pasado y allá hay que dejarlo. Lo que se logró quedó en la historia y allí permanecerá hasta que se pueda superarlo.

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Sin sufrimiento, no hay alegría: los jugadores argentinos padecieron de lo lindo durante la tanda desde el punto penalti, en la que desperdiciaron dos chances para sentenciar.

Consciente de esta situación, el DT Pékerman dijo con inteligencia, pero también con la sagacidad que le ha permitido ser un técnico exitoso, que lo verdaderamente valioso es la eliminatoria al Mundial de Rusia-2018. Y es cierto, porque de nada sirve brillar en la Copa América si después no se consigue el tiquete a la cita ecuménica. O, si no, que les pregunten a peruanos y venezolanos, que fueron grandes protagonistas en Argentina-2011 (tercero y cuarto, respectivamente), pero luego se quedaron a mitad del camino de Brasil-2014. La verdad es que Chile-2015 sirvió para que el entrenador probara alternativas, mirara opciones, intentara nuevas estrategias a sabiendas de que las eliminatorias, que se inician en septiembre próximo, van a ser más exigentes que las anteriores por un hecho simple: vuelve a jugar Brasil.

Ningún equipo con aspiraciones de grande, como la Selección Colombia, juega un torneo como la Copa América para irse en cuartos de final de manera decorosa. Eso es para mediocres, y la Tricolor bajo la égida de José Pékerman dejó ese rol. Sin embargo, hay que pensar con la cabeza, y no con el corazón, y entender que el equipo llegó mermado y las bajas que sufrió durante el torneo, por lesiones o suspensiones, acabaron de minar su poderío. Hay que agradecer, eso sí, la entrega, la vergüenza deportiva y las ganas de los jugadores, que evidentemente se esforzaron por brindarle al país deportivo una nueva alegría. No se pudo, y afortunadamente a diferencia de lo que tanto se pregonaba desde los medios de comunicación y a través de las cloacas sociales, la vida continúa.

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En el primer tiempo, Colombia se llenó de tarjetas amarillas y bien pudo sufrir al menos una expulsión. En la segunda etapa se atemperó, ajustó las marcas y equilibró el trámite del juego.

La Copa América es un recuerdo que hay que enterrar rápido, sin que eso signifique la torpeza de no aprender de los errores cometidos o de las dificultades que se pudieron sortear. Para tranquilidad del hincha colombiano, no se perdió con Argentina. Pero, algo más importante, aunque no fue el mismo del Mundial del año pasado, el equipo volvió a exhibir jerarquía, buen trabajo, mentalidad ganadora y, especialmente, deseos de hacer bien su tarea. Obvio, el técnico Pékerman y su cuerpo de asesores tienen abundante material para analizar, muchas conclusiones por sacar y mucho trabajo por delante. Se acabó la Copa América Chile-2015 para Colombia, pero se vienen las eliminatorias a Rusia-2018, un largo y traicionero camino en el que habrá oportunidad de corregir errores y volver a sonreír.

Argentina, que desde Ecuador-1993 no gana la Copa América, ni algún otro torneo oficial, mantuvo la tónica de la primera fase: futbolísticamente fue más que su rival, pero no lo pudo plasmar en el marcador. Agotó las alternativas, gozó de las ocasiones, pero una vez más se fue con la frustración de no anidar el balón en el arco contrario. Y, como lo dijo Lio Messi al final del encuentro, se enfrentó al pavor de quedar eliminado en la tanda con tiros desde el punto penalti. Por fortuna para Tata Martino y sus dirigidos, Colombia se equivocó más y, por eso, hoy Argentina espera rival en para disputar una de las semifinales del torneo, el próximo martes 30 de junio. Brasil, el archirrival continental, o Paraguay, con el argentino Ramón ‘Pelado’ Díaz en el banquillo, será el contendor. Se bajó el telón tricolor en Chile-2015…

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Distinta a la guerra a muerte que algunos plantearon desde los medios de comunicación y las cloacas sociales, las aficionadas que acudieron al estadio Sausalito compartieron gozo y sufrimiento (Conmebol.com).

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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