CA-100: sin Messi, Argentina mostró su Ángel

Di María y Éver Banega anotaron en la victoria 2-1 sobre Chile y fueron los mejores de la Albiceleste, que no extrañó a su estrella. El campeón tiene que mejorar mucho. Feliz debut de Panamá.

La Copa América Centenario se juega con Colombia Mundial En ContravíaPara todos aquellos que dicen que Argentina es Lionel Messi y diez más, como queriendo indicar además que esos otros son de palo, la selección de Gerardo ‘Tata’ Martino tuvo un debut feliz en la Copa América Centenario y se confirmó como un gran candidato a la corona: venció con autoridad 2-1 a Chile, el mismo equipo que menos de un año atrás le arrebató la ilusión del título en Santiago. Ángel Di María, la figura del partido, y Éver Banega, su socio, fueron los autores de los tantos de la Albiceleste, que acumula 23 años sin celebrar un cetro oficial.

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Una sensación que a Argentina se le ha convertido en un karma: celebrar. Arrancó la Copa América Centenario con pie derecho (FIFA.com).

Finalmente, Messi fue al banco de suplentes y ni siquiera saltó al campo de juego del Levi’s Stadium de Santa Clara (California), el mismo escenario del duelo inaugural entre Colombia y Estados Unidos. Como se sabe, el mejor jugador del mundo arrastra dolencias físicas luego de los golpes sufridos en el encuentro amistoso que su equipo disputó en la provincia de San Juan, contra Honduras, antes de emprender viaje hacia la tierra del Tío Sam. El técnico Martino prefirió preservarlo y asumió el reto de enfrentar al campeón con el resto de su lujosa nómina. Y, por supuesto, se vio una Argentina distinta, porque el juego ya no gravitó en Messi, sino que ofreció otras alternativas, otros caminos.

Los primeros 10 minutos del partido nos mostraron a una Argentina hambrienta, decidida a buscar la victoria, al punto que sorprendió a un Chile al que le costó acomodarse en el partido. Bien pudo abrir el marcador en ese lapso, pero falló en la definición. Luego los dirigidos por el hispano-argentino Juan Antonio Pizzi se asentaron en el terreno y empezaron a ofrecer resistencia. Lo más llamativo de esa primera etapa fue el intercambio de roles: bajo la batuta de Jorge Sampaoli, en épocas recientes, la Roja era un equipo de decidida vocación ofensiva que presionaba al rival en su propio terreno y tenía un juego vertical. Esta vez, entre otras razones por el fuerte envión inicial de Argentina, se agrupó en su zona y buscó la salida a través de rápidos contragolpes. La Albiceleste, por su lado, a pesar de no contar con su máxima estrella, tomó el sartén por el mango y mandó.

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El tándem Ángel Di María- Éver Banega hizo estragos en la débil zaga chilena. Fueron los autores de los tantos para la victoria de Argentina (El Gráfico.com).

A medida que avanzaba el primer tiempo, sin embargo, Argentina involucionó y Chile evolucionó. Por eso, cuando se terminaron esos 45 minutos, el partido lucía equilibrado. La Roja atacó menos, pero quizás lo hizo con mayor profundidad y peligro que la Albiceleste, que empezó con gran impulso, pero poco a poco lo fue perdiendo. Eso sí, dejó claro que Ángel Di María está en capacidad de asumir el rol protagónico en ausencia de Messi y, sobre todo, dispuesto a sacarse el clavo de las malas jugadas del destino, que por sendas lesiones lo privó de disputar las finales del Mundial de Brasil-2014 y de la Copa América Chile-2015. Además, en Banega encontró un socio ideal para complementarse con los atacantes Nicolás Gaitán y Gonzalo Higuaín.

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Alexis Sánchez fue el más peligroso de los atacantes chilenos, pero careció de acompañamiento y se fue diluyendo (El Gráfico.com).

Lo mejor de Chile, mientras, lo ofreció Alexis Sánchez. El niño maravilla, que tuvo una fantástica temporada con el Arsenal inglés, fue un peligro constante. Eso sí, le faltó acompañamiento, porque ni Eduardo Vargas ni Arturo Vidal ni Jean Beausejour pudieron darle una mano. Y a pesar de la soledad, Sánchez se las arregló para exigir al arquero Sergio Romero, que siempre respondió con seguridad. Un panorama que, en todo caso, cambió en el período complementario gracias a los goles. El primero fue de Di María, a los 5 minutos, luego de que Banega robó un balón en la salida y lo dejó solo frente al arquero Bravo, de floja respuesta al remate del zurdo rosarino. A los 13, se invirtieron los papeles y se devolvieron las atenciones: Di María habilitó a Banega, que como delantero entró al área y remató de zurda para vencer al golero del FC Barcelona.

Lo que no pudo hacer en su buen arranque del primer tiempo, Argentina lo consiguió en el del segundo: marcar diferencias ya no con volumen de juego, sino con anotaciones. A Chile le costó reaccionar, entre otras razones porque, como ya se volvió costumbre, cuando se ven en inferioridad sus jugadores se dedican más a pelear, a provocar al rival y a protestarle al árbitro, en vez de jugar al fútbol. Una estrategia estúpida, porque los roces, las continuas interrupciones y el juego trabajo en el mediocampo beneficiaba a Argentina, que ya tenía el marcador a su favor. En el último cuarto de hora, el técnico Martino les dio descanso a sus mejores hombres (Higuaín, Di María y Gaitán) e incluyó a Sergio ‘Kun’ Agüero, Érik Lamela y Matías Kraneviter para sellar el partido.

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Lio Messi vio el partido desde el banco de suplentes: el técnico Gerardo Martino o reservó para las instancias decisivas de la Copa América Centenario (El Gráfico.com).

La última jugada, un cobro de pelota quieta desde el costado, recordó que esa es la gran falencia defensiva de Argentina. El arquero Romero, de impecable comportamiento hasta entonces, salió a cazar mariposas fuera del área chica y quedó pagando; José Pedro Fuenzalida, que había entrado 7 minutos antes, se le adelantó y de cabezazo puso el 2-1 definitivo. Un gol de otro partido, está claro, que no consiguió empañar la victoria argentina ni puso en duda su superioridad futbolística. Messi pudo descansar tranquilo en el banco y ahora, contra rivales de menor peso futbolístico, Argentina puede seguir ajustando su funcionamiento. Chile, mientras, confirmó que no es el mismo de 12 meses atrás y deberá mejorar mucho, especialmente en defensa, si quiere retener la corona.

Con victoria, Panamá hizo historia en el debut
Aunque quizás a ninguno de los dos lo veamos en las instancias decisivas del torneo, Panamá y Bolivia nos brindaron en Orlando (Florida) uno de los partidos más entretenidos en lo que va corrido de la Copa América Centenario. Fue victoria 2-1 para los canaleros, que debutaron en el certamen y, de una, escribieron una página para la historia. El conocido Blas Pérez, de buen suceso durante su paso por el fútbol colombiano, fue la gran figura del encuentro, convirtiendo los dos tantos que significaron la alegría para el elenco dirigido por el colombiano Hernán Darío ‘Bolillo’ Gómez.

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Una imagen inédita en la historia de la Copa América: Panamá, debutante, celebra su primera victoria, 2-1 sobre Bolivia (FIFA.com).

Involucrados en el grupo que completan Chile, el vigente campeón, y Argentina, actual vicecampeón continental y orbital, no era mucho lo que se esperaba de panameños y bolivianos. Sería una sonora sorpresa si alguno de estos dos se inscribe en los cuartos de final, pero después de lo observado en esta primera presentación puede pensarse que, al menos, están en capacidad de complicarles la vida a los más grandes. El resto lo dirán el destino y el paso de los partidos, pero lo cierto es que Panamá y Bolivia no fueron las comparsas que algunos habían vaticinado. Inclusive, el segundo tiempo fue bastante bueno, muy entretenido, con juego de ida y vuelta y permanentes llegadas con peligros a las áreas. Después, los argumentos futbolísticos pueden discutirse, pero sería injusto no brindarles un aplauso a estos dos conjuntos por lo realizado en el Citrus Bowl.

Panamá, cabe recordarlo, fue el último de los dieciséis equipos en asegurar su cupo para esta histórica edición de la Copa América Centenario. Y como nunca ha disputado una Copa Mundo, como nunca ha ganado la Copa de Oro (el torneo regional de la Concacaf), como no tiene jugadores en equipos como Real Madrid, Barcelona, PSG, Manchester City o Bayern Munich; como no tiene tradición, muchos lo veían como un mosco en la leche. Sin embargo, y como ocurren en otra escala con el técnico Juan Carlos Osorio en México, poco a poco se nota la buena mano de Bolillo Gómez con Panamá. Igual que lo había hecho en la década pasada con Ecuador, al que llevó a la Copa Mundo de Corea del Sur y Japón-2002. Lo mejor es que, en virtud del triunfo de Argentina sobre Chile, Panamá queda con derecho a soñar.

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El conocido Blas Pérez fue el protagonista del día en la Copa América Centenario, con su doblete para la victoria histórica de Panamá (FIFA.com).

 

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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