CA-100: la obsesión de Lio Messi

En tres ediciones, el mejor jugador del planeta fútbol perdió dos finales. La asignatura pendiente de su brillante palmarés es darle a la selección absoluta de Argentina un nuevo título.

La Copa América Centenario se juega con Colombia Mundial En ContravíaLas heridas ya cicatrizaron, seguro, pero el dolor sigue ahí. Y lo peor es que nunca desaparecerá. Así lleguen títulos, así pase el tiempo, así la memoria falle, el recuerdo permanecerá ahí, porque fue uno de esos momentos en los que la vida quedó marcada irremediablemente. Entonces, lo único que se puede hacer es aprender a vivir con ese dolor para que no se convierta en el obstáculo que impida alcanzar y celebrar nuevas ilusiones. Esa es la premisa con la que Argentina comenzará su participación en la Copa América Centenario enfrentando a Chile, justamente el verdugo de aquella aciaga noche del 4 de julio de 2015.

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Se dice que Argentina es Messi y diez más, pero ese plus no ha bastado que la que la Albiceleste vuelva a celebrar en la Copa América, que no gana desde 1993 (FIFA.com).

La vida es caprichosa, eso lo sabemos todos, pero cuando se trata de fútbol es peor. O, si no, cómo explica uno que un grande como Alfredo Di Stéfano no haya podido disputar la Copa Mundo, al igual que la brillante generación de Willington Ortiz, Ernesto Díaz, Alfonso Cañón, Pedro Zape y demás. O que Pelé y Maradona, los más grandes de la historia, hayan acumulado gloria e idolatría, pero irónicamente no pudieron reinar en ese pedacito de tierra al que Dios los envió para brindarnos alegría: Suramérica. La Copa América fue el único trofeo que, como una jovencita rebelde, se les negó. Y, transportándonos al presente, es insólito que un jugador como Lio Messi, por mucho el mejor del planeta fútbol, pueda correr la misma suerte de aquellos, con un agravante: sobre sus espaldas carga la lápida de haber perdido ya dos finales.

Messi se ha cansado de ganar títulos de toda índole, de grueso calibre, con la camiseta del FC Barcelona. Sin embargo, la única deuda pendiente de su trayectoria, la única importante, es que todavía no pudo ganar con la Selección Argentina absoluta. Sí lo hizo con la Sub-20, cuando reinó en aquel Mundial de Holanda-2005, y también se colgó el oro olímpico en Beijing-2008. Pero le falta algún tipo oficial con la absoluta, que dicho sea de paso no celebra desde aquel lejano 1993 en el estadio Monumental de Guayaquil, cuando un doblete de Gabriel Omar Batistuta bastó para vencer la férrea resistencia de México (2-1) y conquistar la decimocuarta corona continental de la historia. Desde entonces, de la misma manera que ocurrió entre 1959 y 1991, Argentina entró en un oscuro túnel del que aún no puso salir, ni siquiera con la magia de Lionel Messi.

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Campeón mundial Sub-20 en 2005 y campeón olímpico en 2008, Lio Messi todavía no pudo celebrar un título con la selección absoluta (FIFA.com).

El as del FC Barcelona debutó en la Copa América de Venezuela-2007, el día que Argentina goleó 4-1 a Estados Unidos en el estadio José Encarnación ‘Pachencho’ Romero de Maracaibo. Ese 28 de junio, Messi conformó dupla atacante con el ya retirado Hernán Crespo y fue sustituido por Carlitos Tévez a los 79 minutos; no marcó goles. El 2 de julio, en el mismo escenario, el equipo de Alfio ‘Coco’ Basile venció 4-2 a Colombia y Messi tampoco mojó; Tévez lo reemplazó a 6 minutos del final. En el cierre de la primera fase, el 5 de julio en el estadio Metropolitano de Lara, en Barquisimeto, Argentina venció 1-0 a Paraguay y completó el periplo perfecto. Avanzó a los cuartos de final justamente en compañía de los guaraníes, que fueron segundos del grupo. En esa instancia, el rival fue Perú, segundo del grupo A que sorpresivamente encabezó Venezuela.

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Ganador voraz con el FC Barcelona, el caprichoso destino le ha negado sistemáticamente a Lio Messi las alegrías con Argentina. ¿Hasta cuándo? (FIFA.com).

Esa ronda de cuartos de final fue histórica, porque los cuatro partidos se liquidaron por goleada. Argentina ganó 4-0 en Barquisimeto y Messi se estrenó como goleador: a los 61 minutos, luego de un doblete de Juan Román Riquelme, subió el tercero al marcador; esa vez actuó el partido completo. La siguiente escala fue el estadio Polideportivo Cachamay, de Puerto Ordaz, donde la Albiceleste goleó 3-0 a México y aseguró el cupo en la final. Messi volvió a anotar, curiosamente en el mismo minuto, a los 16 del segundo período. Se citó de nuevo con Brasil, su verdugo de tres años antes (Perú-2004), que a pesar de su irregular tránsito había eliminado en semifinales a Uruguay por la vía de la definición con tiros desde el punto penalti: igualaron 2-2 y luego al Auriverde celebró en la tanda (5-4). Preferida de todos por su buen fútbol y su temible poder goleador, Argentina, sin embargo, fue un fantasma en ese último partido: cayó 0-3.

Un tempranero gol de Julio Baptista y un autogol de Roberto Fabián Ayala antes de concluir el primer tiempo liquidaron el partido. En el complemento, Dani Alves decoró el resultado y Argentina vivió, una vez más, una triste noche para el olvido. Fue la primera gran decepción para el jovencito Lionel Messi, que del otro lado del Atlántico, con Barcelona, ya sabía lo que era la felicidad. Y después vino la final del Mundial de Brasil-2014, en la que el festejo fue con cerveza alemana y también la dolorosa experiencia en la noche santiagueña, en la Copa América del año pasado. Tras el 0-0 en 120 minutos contra los locales, Messi fue el único que anotó en la serie desde el punto blanco, mientras que Gonzalo Higuaín la mandó afuera y Éver Banega permitió el lucimiento del portero Claudio Bravo. Otra terrible desilusión para el mejor del mundo, que aportó todo cuanto le fue posible, pero no fue suficiente.

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Cinco veces ha sido elegido Messi como mejor jugador del mundo, algo que pasa a un segundo plano mientras no gane un título con la Selección Argentina.

Caprichosamente, otra vez, el destino pone a Argentina y a Messi contra su último verdugo: este lunes 6 de junio, en el Levi’s Stadium de Santa Clara (California), debutará en la Copa América Centenario contra Chile, el campeón defensor. Un duelo que tradicionalmente se vería unos días después, pero que fruto de la forma en que se distribuyeron los bombos para establecer la programación se nos aparece de entrada. Irónicamente, en el mismo punto en que se extinguió la llama de la ilusión vuelve a prenderse la llama del sueño argentino. Chile, ahora bajo el mando del hispano-argentino Juan Antonio Pizzi, vuelve a cruzarse en el camino de la Albiceleste, que no quiere darle más largas a la espera. “Esta Copa América es un torneo muy especial para mí, y más después de haber perdido la final del año pasado. Por eso, quiero ganarla para Argentina”, le dijo Messi al diario catalán Mundo Deportivo.

La historia de la Copa América está estrechamente ligada a Argentina; de hecho, fue la celebración del centenario de su independencia el hecho que inspiró su creación, hace un siglo. Ahora, cuando el torneo celebra sus cien años de existencia, la Albiceleste quiere honrar esa historia y qué mejor manera de hacerlo que poniéndole fin a esa larga noche se inició en Guayaquil en 1993. Y ese primer paso lo dará, seguramente, sin el concurso de Messi, todavía no habilitado por el departamento médico después del fuerte golpe que sufrió en la cintura durante el partido amistoso de hace unos días con Honduras. El camino es largo, sin embargo, y ya habrá tiempo para que Messi nos deleite con su magia y procure ganarle al destino este difícil partido que amenaza con ponerlo en la misma galería que Pelé y Maradona, como los más grandes jugadores del fútbol suramericano que nunca consiguieron alzar la Copa América.

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Messi sufrió un fuerte golpe en la cadera durante un amistoso con Honduras y seguramente no estará en el comienzo de la Copa América Centenario (FIFA.com).

Las heridas ya cicatrizaron, seguro, pero el dolor sigue ahí. Y lo peor es que nunca desaparecerá. Lo único que se puede hacer es aprender a vivir con ese dolor para que no se convierta en el obstáculo que impida alcanzar y celebrar nuevas ilusiones y el elíxir tiene nombre y apellidos propios: Lionel Andrés Messi Cuccittini. Los recuerdos de las frustraciones nunca desaparecen, porque esos momentos marcaron la vida irremediablemente, pero no cabe duda de que es más fácil lidiar con ellos después de celebrar un título. Esa es la obsesión de Messi, de Argentina, de sus hinchas…

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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