CA-100: ganar es mejor que perder

La última imagen es la que queda en la memoria. Por eso, Colombia intentará vencer a Estados Unidos para regresar a casa con la satisfacción del deber cumplido en la Copa América Centenario.

La Copa América Centenario se juega con Colombia Mundial En ContravíaNo llegar a la final de la Copa América Centenario significó una lógica frustración para Estados Unidos y Colombia, que se habían ilusionado con alzar el trofeo en la noche de este domingo 26 de junio, cuando caiga el telón del torneo en East Rutherford (Nueva Jersey). Sin embargo, deberán conformarse con una última presentación en el University of Phoenix Stadium, en Glendale (Arizona), a disputar el partido por el tercer puesto. Un duelo que, más allá del imaginario popular y de los mensajes que confunden, es mejor ganar que perder.

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Carlos Bacca es el máximo referente ofensivo de Colombia, justamente el déficit de la Tricolor en la Copa América Centenario: el gol.

Está claro que los 16 equipos que participaron en esta edición extraordinaria de la Copa América llegaron con la misma expectativa: ganarla. Así fue para Chile, campeón del año pasado; también para Uruguay, el que más veces levantó el trofeo a lo largo de la historia; para Argentina y Brasil, que requieren títulos para refrendar su grandeza; y hasta para Panamá y Haití, cenicientas debutantes que, por supuesto, creían en un milagro por obra y gracias de los dioses del fútbol. Unos y otros se fueron quedando en el camino, regados, y solo Argentina y Chile, los mismos que dirimieron los honores en 2015, optarán por la corona continental. Mientras, EE. UU. y Colombia optarán por el premio de consuelo.


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Jugar seis partidos en la Copa América Centenario siempre fue el objetivo de Colombia, y cumplió. Lo único que falló en las previsiones fue que el último fin de semana se quería jugar el domingo, la final, y no el sábado, por el tercer lugar. Sin embargo, el fútbol no alcanzó y el elenco de José Pékerman se apresta a luchar, por cuarta vez en la historia, por el tercer lugar del podio. La primera vez que se conquistó fue en 1987, en Argentina, cuando el seleccionado de Francisco Maturana venció 2-1 a local, Diego Maradona y sus estrellas campeonas orbitales incluidas, y provocó una sonora sorpresa. Luego, en 1993, superó 1-0 a Ecuador, otra vez el dueño de casa, y completó la terna de destacadas junto con Argentina, campeón, y México. La siguiente ocasión, en Uruguay-1995, es una historia conocida.

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Colombia y EE. UU. se vieron en el primer duelo de la Copa América Centenario y fue una sonrisa para la Tricolor. En la despedida, se espera repetir la sensación.

En efecto, luego de caer con Uruguay en semifinales, Colombia, a la sazón dirigida por Hernán Darío ‘Bolillo’ Gómez, se vio con Estados Unidos, que había sido la sensación de aquella edición. Dominó el grupo C, tras vencer por goleada 3-0 a Argentina, el campeón defensor, y en cuartos de final salió airoso frente a México, en el duelo de representantes de la Concacaf (0-0 y 4-1 en tanda con tiros desde el punto penalti). El 22 de julio en el Campus Municipal, de Maldonado, la Tricolor se impuso 4-1 y frustró el sueño de los yanquis. El último antecedente colombiano en este duelo, no obstante, fue negativo: en Perú-2004, Uruguay se impuso 2-1. Han pasado 12 años desde entonces y una Colombia distinta, que vive una etapa distinta dentro de un mismo proceso, que construye un nuevo equipo, le apuesta a cerrar esta histórica Copa América Centenario con una sonrisa.


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Porque lo primero que hay que tener en cuenta es, con otras palabras, aquello que decía el gran Kid Pambelé, nuestro Antonio Cervantes Reyes, el mejor boxeador colombiano de la historia: es mejor ganar que perder. El hombre de Palenque inmortalizó la frase “Es mejor ser rico que pobre”, pero aplicada al fútbol sufre una pequeña mutación. Y es cierto: después de caer en semifinales, un golpe siempre doloroso, nada mejor que volver a festejar con la obtención del tercer lugar. O, si no, pregúntenles a los brasileños cómo dolió ese 0-3 contra Holanda, en procura del bronce, después de la penosa goleada sufrida en la semifinal contra Alemania (1-7). Fue como echarle picante a la herida, y luego un poco de sal y pimienta: el dolor estremeció cada músculo, cada fibra, cada nervio, cada vello del cuerpo; arrugó el corazón y provocó una tristeza ilimitada al alma.

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James Rodríguez no ha tenido una buena Copa América, por los altibajos de su juego. Quiere reivindicarse con el tercer lugar.

Irregular ha sido el tránsito de Colombia en esta Copa América Centenario: arrancó con un buen triunfo 2-0, precisamente sobre Estados Unidos, y luego se convirtió en el primer clasificado a los cuartos de final tras vencer 2-1 a Paraguay. Fueron victorias justas, pero que no consiguieron despejar las dudas que se generaron tras el irregular nivel durante los períodos complementarios. Dudas que, valga recordarlo, se incrementaron con la derrota a manos de la eliminada Costa Rica, el día que el DT colombiano decidió actuar con una nómina emergente. El duelo de cuartos de final contra Perú fue pura impotencia ofensiva y sufrimiento, apretar de dientes en la definición con lanzamientos desde el punto penalti en la que David Ospina fue vital.

Y la semifinal fue una sumatoria de errores, infortunios y hechos extradeportivos que dieron al traste con la ilusión: Chile venció 2-0 y se instaló en la soñada final. Para aquellos a los que solo les sirven los títulos, para aquellos que habían pronosticado título y fiesta, para aquellos que están a la espera de cualquier tropiezo de la Selección para caerle con todo al técnico José Pékerman, este es el escenario perfecto: no se llegó a la final y se corre el riesgo de quedarse con las manos vacías. Sin embargo, a todos aquellos hay que decirles que hay malas noticias: más allá del resultado del partido de este sábado en el University of Phoenix, en Glendale (Arizona), el balance de Colombia en la Copa América Centenario es positivo. Bajo las premisas que marcó el entrenador, de acuerdo con los objetivos trazados, en vista de los retos que se vienen, al sopesar lo bueno y lo malo el partido se gana por goleada.

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EE. UU. se estrelló en semifinales contra una Argentina contundente con un Lio Messi pletórico: buscará un inédito tercer lugar en la Copa América.

Se logró convivir durante un mes, algo invaluable en estos procesos de selecciones nacionales en los que reunir a los jugadores y estar el mayor tiempo posible con ellos es el primer obstáculo para los entrenadores. El técnico Pékerman pudo observar durante ese tiempo a los jóvenes a los que les dio la oportunidad de mostrarse con el combinado absoluto, pero cuya mira está puesta en los venideros Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Se conformó una base interesante para enfrentar el reto de las eliminatorias al Mundial de Rusia-2018 y se sembró la semilla de la renovación de un plantel que después de Brasil-2014, el techo de su historia con un inédito quinto puesto, se desgranó como una mazorca. Y mientras rivales directos en pos de la clasificación como Brasil, Paraguay y Uruguay regresaron a casa cargados de dudas e incertidumbre, con procesos que se truncaron, Colombia reforzó su idea, su convicción, su ilusión.

Hay que ser honestos: esta Colombia no es la misma de las eliminatorias al Mundial de Brasil, no es la misma de la Copa Mundo-2014, pero eso no significa que sea un mal equipo. El técnico Pékerman ha sido insistente, hasta la redundancia, en que este es un equipo en formación que requiere, que merece un compás de espera. No eran pocos los que pronosticaban un desastre antes del comienzo del torneo, los mismos que hoy ocupan puestos cómodos en el bus de la victoria. Siempre se pregonó que este torneo era un paso intermedio, una escala que serviría como laboratorio de pruebas, de cara al reto en el que no se puede fallar: las eliminatorias. Por eso, no tiene sentido mortificarse por lo que pudo haber sido y no fue, por los goles que se fallaron, por los lamentables errores de la defensa, por la irregularidad de las figuras, por la falta de definición, por los yerros de los árbitros. En el fútbol, se sabe, solo vale el presente y ese hoy es contra EE. UU.La Copa América Centenario se juega con Colombia Mundial En Contravía

No llegar a la final de la Copa América Centenario significó una lógica frustración, pero eso no significa que la participación en el torneo haya sido un fracaso. El duelo por el tercer lugar es algo más que un partido por el honor (que, valga recalcarlo, no está en discusión): es la posibilidad de terminar la tarea de la mejor manera posible, con un balance positivo, con una sonrisa dibujada en el rostro. Lo ocurrido en los encuentros anteriores es pasado y no sobre olvidar que la última imagen es la que queda grabada en la memoria: por eso, parodiando aquella genial frase del gran Kid Pambelé, ganar es mejor que perder. Y eso será, precisamente, lo que intentará la Selección Colombia contra Estados Unidos: ganar para regresar a casa con la satisfacción del deber cumplido…

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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