CA-100: Colombia-Perú, a encontrar su mejor versión

En Nueva Jersey se escoge el segundo semifinalista de la Copa América Centenario. Dos equipos en construcción, que le apuntan a las eliminatorias mundialistas, quieren sumarse a Estados Unidos.

La Copa América Centenario se juega con Colombia Mundial En ContravíaTras una primera ronda en la que combinaron alegrías con tristezas y no terminaron de convencer a sus hinchas, Colombia y Perú llegaron al MetLife Stadium de East Rutherford (Nueva Jersey), el escenario del partido soñado, aunque todavía no disputarán el partido soñado: será un vibrante duelo de cuartos de final que dejará a uno de ellos como semifinalista de la Copa América Centenario y con opciones de mantener viva la ilusión de llegar a la final, prevista para el domingo 26 de junio en ese mismo estadio. El ganador se unirá a Estados Unidos, que en la víspera dejó en el camino a Ecuador.

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Carlos Bacca, ausente contra Costa Rica, volverá a comandar el ataque colombiano frente a Perú en partido válido por los cuartos de final (FIFA.com).

Caminos distintos tomaron estos elencos en lo que va corrido del torneo para instalarse en el grupo de los ocho mejores. Colombia, en virtud de sus triunfos sobre Estados Unidos (2-0) y Paraguay (2-1), fue el primer clasificado, pero luego tropezó con Costa Rica (2-3) con el atenuante que ese día el técnico José Pékerman incluyó a diez jugadores que no son titulares habituales; esa caída le significó perder el primer lugar del grupo. Perú, en cambio, avanzó con angustia, pero con lujo de detalles: superó esforzadamente a la debutante Haití (1-0), dejó escapar el triunfo frente a Ecuador (2-2 después de estar arriba 2-0), pero venció 1-0 a Brasil y lo mandó de regreso a casa. Ese pasado, aunque reciente, solo es una referencia y quedará enterrado una vez rueden las emociones.


CA-100: Ecuador, go home; EE. UU., primer semifinalista


Colombia llegó a esta Copa América Centenario con las maletas cargadas de dudas y salpicadas por las críticas. Tras el fantástico Mundial-2014, en el que alcanzó su techo histórico con el quinto puesto, su recorrido ha sido como el de un borracho en la madrugada: de tumbo en tumbo. No fue buena su presentación en la Copa América Chile-2015 y su arranque en las eliminatorias al Mundial de Rusia-2018 prendió las alarmas de la preocupación. Una mejoría en las últimas presentaciones, sin embargo, trajo algo de tranquilidad a los corazones de los hinchas y despertó la ilusión de nuevo. Un camino difícil, porque hay mucha gente que aún no quiere entender que la Tricolor está en proceso de reinvención, de mutación, de reconstrucción, luego de que piezas vitales del andamiaje del Mundial dieron un paso al costado y producto también del bajo nivel de otras fichas importantes.

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Perú dio la gran sorpresa de lo que va corrido de la Copa América Centenario al dejar en el camino a un flojísimo Brasil. Es un rival de respeto (FIFA.com).

Sin conseguir aún estabilidad, convertida en un laboratorio de pruebas en la que la estrategia experimento-error está a la orden del día (como se vio contra los ticos), la Selección trabaja enfocada no tanto en el hermoso trofeo de la Copa América Centenario como sí en el cupo directo al Mundial-2018. Lo que se enrede por el camino, incluido el título continental, bienvenido; de lo contrario, el objetivo no cambia. Lo que ocurre es que los hinchas, los que se apostan en las tribunas y las poltronas de sus casas y los que se parapetan en los medios de comunicación y distorsión y las cloacas sociales solo quieren triunfos. No entienden de procesos, ni de atenuantes, ni de pruebas, mucho menos de derrotas de las cuales se pueda aprender. Ganar o ganar, esa terrible cultura según la cual el triunfo es lo único que sirve, sin importar cómo se consiguió.

Y la prédica del técnico Pékerman, lo sabemos, es diferente. Para él están primero la convicción, el respeto por las formas, la metodología. Es tan importante el fin como los medios, porque sabe que solo con un buen conjunto es posible alcanzar las metas propuestas. Y el conjunto, por ahora, es un edificio en obra negra, sin concluir. Lo que podríamos llamar el apartamento modelo se vio en el primer tiempo de los partidos contra Estados Unidos y Paraguay: un equipo corto, aplicado en la marca, con salida de laterales y volantes, con tenencia del balón y ataque punzante. Lo demás ha sido transitar por el barro de un lote por el que desfilan laboriosos obreros: fallas defensivas, suplentes que no dieron la talla, juego desarticulado, ataque previsible, nada de variantes ofensivas.

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Que no se repitan los errores que costaron la derrota contra Costa Rica es la premisa básica de la Selección Colombia frente a Perú (FIFA.com).

El resultado del juego contra Perú, por eso, depende de qué versión de la Selección Colombia observemos en el MetLife Stadium: ¿la de los primeros tiempos contra gringos (a) y guaraníes o la de los períodos complementarios (b)? Si la respuesta correcta es (a), en todo caso habrá que mejorar aspectos como la definición, porque el elenco de Ricardo ‘Tigre’ Gareca ya demostró que es un rival de sumo cuidado. Si la respuesta es (b), entonces habrá que armarse de paciencia y resignación, aceptar el desenlace sin dramas ni rasgaduras de vestiduras y prepararse para enfrentar los claves juegos de la eliminatoria en agosto (contra Venezuela en Barranquilla) y Brasil (como visitante). Sea cual fuere el resultado, habrá una ganancia cuyo valor solo conoceremos en el futuro: el tiempo de trabajo acumulado durante estas casi tres semanas en Estados Unidos.

Porque, aunque a algunos les cueste digerirlo, aunque algunos se nieguen a aceptarlo, ese era el objetivo fundamental en la Copa América Centenario: convivir juntos el mayor tiempo posible para conocerse, para trabajar, para reforzar conceptos, para ensayar alternativas, para armar el rompecabezas que pueda brindarnos grandes alegrías camino de la Copa Mundo-2018. Lo demás, todo lo demás, incluido el título, es accesorio. Ganarle a Perú, entonces, más que colgarse el cartelito de candidato a la corona significa garantizar diez días más de trabajo, de concentración, de construcción del equipo; a eso es a lo que le apunta el técnico Pékerman. Si no se da, él, que hasta la saciedad ha demostrado ser muy inteligente, sabrá capitalizar lo positivo de este tiempo y aplicarlo para los retos que se avecinan.

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Perú es el único país que repitió en el podio de la Copa América en las dos últimas ediciones: fue tercero (FIFA.com).

Curiosamente, viendo los toros desde la barrera, el de las obligaciones es Perú. La Copa América se ha convertido en el elíxir para sus males futbolísticos, que ya cumplen 34 años (la última vez que acudió al Mundial fue en España-1982), el escenario propicio para decirle al planeta fútbol que el gran fútbol peruano, ese que nos encantó a todos en la década de los 70 y comienzos de los 80, no está muerto; se encuentra durmiendo la siesta después de años de parranda. Y ha conseguido apagar los incendios, cuyos focos se reavivan de cuando en cuando, con sobresalientes actuaciones en el torneo continental. De hecho, el cuadro inca es el único que pudo repetir en el podio en las dos últimas ediciones del torneo, Argentina-2011 y Chile-2015. Para sus hinchas, sin embargo, esas figuraciones son apenas un oasis en el desierto y ellos quieren ver el mar.

Destacarse en la Copa América, inclusive ganarle, pero fallar en el intento por llegar a la Copa Mundo no conforma a los hinchas. O, si no, pregúntenles a los aficionados chilenos, pletóricos tras la consagración de hace un año, mortificados porque su selección actualmente está por fuera de los elegidos camino de Rusia-2018. Pero, volviendo al caso de Perú, para los incas, por ahora, brillar en la Copa América es positivo. Y tiene con qué hacerlo, porque el técnico Gareca ha sabido capitalizar las buenas bases que sentaron sus antecesores y le agregó ese plus que faltaba: personalidad y mayor vocación ofensiva. No es el Perú de los 70, está claro, pero es un equipo que sabe trabajar los partidos, que merece respeto, tal y como lo demostró contra Brasil. Y sus jugadores están mentalizados en un objetivo que los trasnocha: volver a estar entre los cuatro mejores del torneo.Colombia Mundial En Contravía rumbo a la Copa América Centenario

Por diferentes vías, sorteando dificultades distintas, Colombia y Perú se instalaron en los cuartos de final de la Copa América Centenario y tendrán la oportunidad de revivir duelos épicos de la historia del torneo, como aquella recordada final de 1975 que significó la única consagración continental de los incas en partido de desempate en Caracas (Venezuela). Viven procesos similares en el sentido que son equipos en construcción, pero eso no es óbice para seguir luchando por sus sueños, por una gloria que en el pasado les resultó esquiva y que, además, tras las eliminaciones de Brasil y Uruguay, hoy les coquetea como si fuera una quinceañera alebrestada. Se juega al todo o nada, porque el que pierda se regresa a casa, pero sin que la perspectiva se pierda por un resultado: la misión es encontrar la mejor versión, aquel proyecto sólido capaz de brindar alegrías y satisfacciones a los hinchas.

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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