Bobby Charlton, el verdadero lord inglés

Efemérides 11 de octubre: en esta fecha, en el lejano 1937, nació sir Robert Charlton, Bobby Charlton, uno de los mejores jugadores de la historia. Su vida es una fábula, pero también un ejemplo digno de imitar, porque es un sobreviviente que le ganó el partido a la muerte y le metió un gol al infortunio.

ColombiaMundial(2)Nació con estrella, de eso no hay duda. Y buena suerte, una alta dosis de buena suerte. De hecho, es una de las mejores demostraciones que se pueden encontrar de qué tan valiosa puede ser una segunda oportunidad de la vida cuando se la aprovecha. Porque Robert Charlton, sir Robert Charlton, el famosísimo Bobby Charlton, le ganó un partido a la muerte y desde entonces lo único que ha hecho es brillar, sobresalir, triunfar, inspirar.

Es una de las leyendas vivientes del Manchester United, junto con sir Alex Ferguson y Ryan Giggs, y uno de los mejores jugadores de la historia. En Inglaterra, al menos, saben que fue el mejor de todos los que vieron la luz del día en las islas, uno de aquellos que pocas veces se vuelven a ver. Matt Busby, que fuera su entrenador y, especialmente, su amigo en el ManUtd de los años 50, no tenía duda de ello: “Nunca ha existido un futbolista tan popular. Nadie se ha acercado tanto a la perfección como persona y como jugador”. Perfección como futbolista y perfección, sobre todo, como persona: un verdadero caballero dentro y fuera del campo, uno de esos que todos quieren imitar, pero ninguno puede emular.

En 1968, diez años después del accidente que pudo acabar con el equipo, Manchester United alzó, por primera vez, la ansiada Orejona como campeón de Europa. Y lo hizo de la mano de Bobby Charlton.
Bobby Charlton es una leyenda viviente del fútbol inglés, del Manchester United, de la Copa Mundo. Un jugador como pocos, y no solamente por su inmenso talento, sino porque siempre fue un verdadero lord inglés.

“Cuando pienso en los grandes deportistas que han mantenido un proceder correcto a lo largo de toda su carrera, el primer y mejor ejemplo que me viene a la cabeza es Bobby Charlton. Bobby encarna, a mi juicio, la grandeza: la humildad, tener los pies en el suelo y seguir siempre así, sin cambiar nunca. Es sorprendente que se pueda recorrer toda una carrera y mantener imperturbables esas cualidades”, afirmó alguna vez Alex Ferguson, el mítico entrenador de los diablos rojos. “Bobby Charlton posee virtudes envidiables. Allá donde íbamos, los aficionados, de todo el mundo sin excepción, sabían todo lo que hay que saber sobre Bobby Charlton. Era nuestro Pelé particular”, dijo Alan Ball, su compañero en la selección inglesa.

“De Ashington, en el nororiente de Inglaterra, de donde provengo, las minas eran uno de las pocas opciones de empleo. Eso, o construir barcos. Si tenías mucha suerte, pero mucha suerte, podías ser futbolista. Mi padre era minero y tenía muy claro que si trabajaba duro quizás obtendría una recompensa. Mis tíos (cuatro) eran jugadores profesionales y eso me animó a meterme en el juego desde que era pequeño”, relató en una entrevista. Jugaba en el equipo de su colegio, en la localidad de Northumberland, cuando llamó la atención de Joe Armstrong, a la sazón el cazatalentos del Manchester United. Aún adolescente, en junio de 1953, se instaló en Manchester y, antes de convertirse en el mejor futbolista de la historia del club, trabajó un tiempo como aprendiz de ingeniero.

En 1968, diez años después del accidente que pudo acabar con el equipo, Manchester United alzó la Orejona como campeón de Europa. Y lo hizo de la mano de Bobby Charlton.
En 1968, diez años después del accidente que pudo acabar con el equipo, Manchester United alzó la Orejona como campeón de Europa. Y lo hizo de la mano de Bobby Charlton.

Pero esa fue una experiencia fugaz, porque el talento que el joven Bobby mostraba era superlativo y pronto fue llamado a integrar el equipo. “Lo que Bobby sabía hacer mejor que nadie era marcar goles. Puede que otros anotaran más, pero pocos marcaron goles tan espectaculares como los suyos. Sin embargo, Bob era mucho más que un goleador: se encontraba cómodo como extremo, en la delantera y en el medio campo”, afirmó Geoff Hurst, uno que sabía muy bien lo que era ser un goleador, su compañero en la Selección Inglaterra. “Yo no era delantero: jugaba en el ala, en el centro del campo, pero lo hice en buenos equipos, estando en forma y siendo capaz de correr bien. Pude durar más que otros jugadores. Alguien conseguirá batir mis récords algún día y, mientras tanto, yo disfrutaré de ser el campeón”, expresó Charlton con su habitual sencillez.

En octubre de 1956, el mes en que cumplió 19 años, debutó en primera división, y vaya si lo hizo con suceso: enfrentó al connotado Charlton Athletic, al que le anotó un doblete. Esa temporada, en la que cantó diez goles en 14 partidos, Manchester United fue campeón y llegó a la semifinal en la Copa de Europa (hoy Champions League). Era como tocar el cielo con las manos, como vivir un sueño. La verdad, sin embargo, es que esas alegrías fueron, nada más, el preludio de la tragedia que marcó las vidas del Manchester United y, por supuesto, de Bobby Charlton. Cuando el joven talento daba pasos para consolidarse como figura, la fatalidad le provocó al elenco inglés la más dura de sus derrotas.

El 30 de julio de 1966, Bobby Charlton encabezó la celebración de Inglaterra, tras ganar la Copa Mundo en la que fue anfitrión. Fue en el mítico estadio Wembley, de Londres, tras vencer 4-2 a Alemania.
El 30 de julio de 1966, Bobby Charlton encabezó la celebración de Inglaterra, tras ganar la Copa Mundo en la que fue anfitrión. Fue en el mítico estadio Wembley, de Londres, tras vencer 4-2 a Alemania.

El 6 de febrero de 1958, cuando Manchester United regresaba de Belgrado (Yugoslavia) a bordo del vuelo 609 de la British European Airways, luego de clasificarse a las semifinales de la Copa de Europa tras dejar en el camino al encopetado Estrella Roja, sufrió un accidente. El avión hizo escala en Múnich (Alemania), para reabastecer combustible, y en un tercer intento por despegar en una pista peligrosa por la lluvia y la nieve se estrelló con una casa deshabitada. Murieron 23 pasajeros, ocho jugadores, entre ellos Duncan Edwards. Era un atleta grande, fuerte y sano. Delicado y mágico, capaz de dar pases de 50 y 70 metros con una pelota mucho más pesada que las de ahora. Podía jugar en cualquier posición: defensa, centro del campo y al ataque. Era magnífico en el aire. Y muy inteligente. El mejor con el que nunca jugué”, aseguró Bobby.

Charlton, de manera increíble, voló por los aires, fuera del avión, aún amarrado a su silla. “Me pasó poca cosa. Una pequeña contusión, unos pocos arañazos y eso fue todo. Cuando ves todos los chicos que murieron allí…, eso es tener suerte”, reflexionó. Ese lamentable hecho le provocó un trauma que fue difícil de superar. “Se generó un gran sentimiento por el club, como un duelo colectivo. Todo el mundo nos quería ayudar y, por eso, los jugadores que sobrevivimos nos aseguramos de dar lo mejor de nosotros para garantizar que el club se levantara del duro golpe”, justificó. “No era fácil para nuestros rivales, porque el apoyo del público era increíble, todos querían que ganáramos. Al final, lo hicimos, pero estoy seguro de que no hubiéramos podido conseguir son la gente”, agregó.

El 6 de febrero de 1958, la lluvia y la nieve se confabularon para provocar una tragedia en el aeropuerto de Múnich (Alemania). Fallecieron 23 pasajeros, entre ellos ocho jugadores del Manchester United.
El 6 de febrero de 1958, la lluvia y la nieve se confabularon para provocar una tragedia en el aeropuerto de Múnich (Alemania). Fallecieron 23 pasajeros, entre ellos ocho jugadores del Manchester United.

El DT Busby, otro que logró salir con vida del accidente, se las ingenió para reconstruir el Manchester United, literalmente de sus propias cenizas. Y aprovechó el talento de Charlton para armar un equipo poderoso, con convicción, con alma ganadora. Cinco años después de la tragedia, en 1963, el club celebró la conquista de la Copa de Inglaterra en Old Trafford, que por fin pudo volver a sonreír. Luego, en 1965 y 1967, alzó el trofeo de la Liga, el pasaporte para volver a Europa. La gloria llegó en 1968, una década después del desastre de Múnich, cuando Manchester United venció 4-1 al Benfica portugués en el mítico Wembley de Londres y alzó la Orejona. Fue el primero de sus tres títulos continentales y una revancha que la vida les concedió a Busby, Charlton y el portero Billy Foulkes, el otro sobreviviente del accidente que continuaba en el conjunto.

En medio de esos títulos, en 1966, también en Wembley, Bobby Charlton guio a Inglaterra a su primer y hasta ahora único título en la Copa Mundo. Fue tras una épica y polémica final contra Alemania, que se selló por 4-2 en tiempos suplementarios. En los mundiales, Charlton acumuló 14 partidos (ocho triunfos, dos empates y cuatro derrotas), en los que marcó cuatro goles. Bobby, que obtuvo el título de sir en 1994, fue elegido mejor jugador de Europa en 1966 y ocupó el segundo lugar de la elección en 1967 y 1968. Terminó su carrera en los discretos clubes Preston North End, de su país, y Waterford United, de Irlanda, antes de entrar en la leyenda. En la rica y larga historia del fútbol inglés, es uno de los tres jugadores que superaron la barrera de los 100 juegos con la Selección, algo solo conseguido por Billy Wright (que lo hizo en la década de los 50) y Bobby Moore, otro legendario. Acumuló 49 goles (uno más que Gary Lineker, otro histórico, este sí delantero) en 106 encuentros internacionales (rubro en el que solo lo supera Peter Shilton, con 125).

Junto con el técnico escocés Alex Ferguson, con el que comparte el título de sir, Bobby Charlton logró construir el mejor Manchester United de la historia, un coleccionista de títulos y un escenario propicio para las leyendas vivientes.
Junto con el técnico escocés Alex Ferguson, con el que comparte el título de sir, Bobby Charlton logró construir el mejor Manchester United de la historia, un coleccionista de títulos y un escenario propicio para las leyendas vivientes.

Nació con estrella, de eso no hay duda. Pero también con unas dotes sobresalientes y, especialmente, con un carácter único. Su inteligencia, su sencillez y su talento le permitieron convertirse en una leyenda del fútbol, un ícono de Inglaterra y uno de los deportistas más admirados del planeta, más allá de los campos de juego, más allá del fútbol. Tuvo una cita con la muerte y, para su fortuna, no la cumplió. Entonces, aprovechó esa segunda oportunidad que le regaló la vida para ser uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. No podía ser de otra manera, porque este personaje nació el 11 de octubre de 1937 en Ashington, un lugar donde, si se contaba con mucha suerte, se podía ser futbolista. Y él tenía mucha, pero mucha buena suerte…

 

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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