Adolfo Pedernera, el maestro de Alfredo Di Stéfano

Efemérides 15 de noviembre: en esta fecha, en el muy lejano 1918, en el futbolero barrio de Avellaneda nació uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. En Colombia marcó historia por partida doble: su arribo significó la época conocida como el Dorado y condujo a la Selección Nacional a disputar su primera Copa Mundo (Chile-1962).

ColombiaMundial(2)Cuando la historia es vista con sesgo, suelen cometerse injusticias. Y en Colombia abundan los unos (sesgos) y las otras (injusticias), al punto que aún hoy, casi una década después de su muerte y a 65 de su llegada al país, aún estamos en deuda para reconocer el valor del futbolista que, en realidad, dio comienzo a la época conocida como ‘el Dorado’ y fue el responsable de la primera gran alegría de todos los tiempos: la clasificación a la Copa Mundo de Chile-1962. ¿El protagonista? Adolfo Pedernera, el maestro.

Por lo que ocurrió con Alfredo Di Stéfano en el Real Madrid, luego de que abandonó las toldas de Millonarios, la historia ha sido tergiversada. Los honores le fueron atribuidos al Maestro de la casa blanca, cuando en realidad él fue el discípulo. De hecho, ya en uso de buen retiro, en una entrevista en España Di Stéfano afirmó que “el verdadero maestro fue Pedernera, porque de él lo aprendí todo”. Lo que pasó fue que Pedernera se fue de Bogotá para Buenos Aires, donde jugó brevemente con Huracán, mientras que Di Stéfano se instaló en la capital española para convertirse en la primera piedra el mejor Real Madrid de la historia, al que su presencia le permitió dar un salto de calidad increíble: pasó de ser un equipo común y corriente al mejor de Europa.

Inteligente, habilidoso, recursivo, letal, Adolfo Pedernera fue la primera gran estrella en ese lustro conocido como el Dorado, en la primera mitad de los años 50. Un jugador grandioso.
Inteligente, habilidoso, recursivo, letal, Adolfo Pedernera fue la primera gran estrella en ese lustro conocido como el Dorado, en la primera mitad de los años 50. Un jugador grandioso.

Pedernera se inició en Cruceros de La Plata y pasó a Huracán, pero ya su calidad era superlativa y, entonces, llamó la atención de uno de los grandes: River Plate. En ese periplo, sin embargo, la historia dejó una anécdota imperdible: en Racing de Avellaneda no lo vincularon, porque no le vieron condiciones. En River, donde desembarcó en 1933 y debutó dos años después, se afanaron para asegurar sus servicios: lo invitaron a la sede, le ofrecieron un sándwich de salami y queso y luego lo llevaron a la sede de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) para que estampara la firma. En ese club permaneció hasta 1946, cuando fue seducido por una millonaria oferta del Club Atlético Atlanta, con el que jugó la temporada 1947. Vestía la camiseta del Globito una vez más cuando Alfonso Senior Quevedo, presidente de Millonarios, le ofreció otro torrente de dólares para que cruzara el continente y se instalara en Bogotá, por iniciativa del técnico argentino Carlos ‘Cacho’ Aldabe.

Con esa magia que caracteriza a los zurdos, Pedernera no demoró en hacerse un lugar en la línea titular de River Plate. Poseía gran habilidad, cualidad que complementaba con una recia y precisa pegada, además de una inteligencia superlativa que le permitía moverse por todo el frente de ataque (en esa época, hay que recordarlo, se jugaba con cinco delantero) y, si las circunstancias del partido así lo ameritaban, podía tirarse un poco atrás para surtir a sus compañeros o aparecer por sorpresa. Pero su arsenal de argumentos también incluía el sacrificio, el esfuerzo, la definición, el respeto por su institución y el rival y, como se comprobó años más tarde, la docencia. En Argentina, inclusive, hay registros de viejos hinchas y periodistas que dicen que el verdadero fútbol total fue inventado por Pedernera, no por el holandés Johan Cruyff y su corte, en los años 40. Si bien ese rótulo la historia nunca se lo adjudicó, hubo otro que le permitió trascender los tiempos: el de piedra angular de la Máquina de River Plate.

Pedernera (el del centro de la foto) hizo historia en el fútbol colombiano con la camiseta de Millonarios al lado de su compatriota Alfredo Di Stéfano (inseparable a su derecha).
Pedernera (el del centro de la foto) hizo historia en el fútbol colombiano con la camiseta de Millonarios al lado de su compatriota Alfredo Di Stéfano (inseparable a su derecha).

Fue la más famosa delantera del club bonaerense, junto con Juan Carlos Muñoz, José Manuel ‘el Charro’ Moreno, Ángel Labruna y Félix Loustau. El mote surgió en 1942, luego del partido que River le ganó 6-2 a Chacarita Juniors. Al día siguiente, en la revista El Gráfico, el gran Borocotó (Ricardo Lorenzo Rodríguez), autor de la columna ‘Apiladas’, que siempre aparecía publicada en la contratapa y en la que deleitaba con análisis originales y ángulos distintos, tituló ‘Jugó como una máquina el puntero’, en referencia al poderío ofensivo de los de la banda cruzada, y el término se instaló de inmediato en el imaginario popular para hacerse inmortal. Aunque ese quinteto solo jugó 18 partidos y le quedó la deuda histórica de nunca haber coincidido en un clásico contra Boca Juniors, se le atribuye la invención de una nueva forma de ver el fútbol, porque conseguir un resultado positivo ya no era importante si, además, no incorporaba el componente estético, el buen fútbol.

“Éramos una familia muy humilde, con muchas carencias, pero también muy laburante (trabajadora), muy unida. Mi madre se encargaba de las tareas de la casa y mi padre trabajaba como carrero de chatas (conductor de un vehículo de tracción animal). Ellos tuvieron diez hijos –cinco varones y cinco mujeres-, yo era el mejor”, relató alguna vez en una entrevista. Pero también tuvo otra familia, la futbolística, que lo marcó de idéntica manera: “River es eso: el fútbol, el deporte. Significó todo para mí. Creo que el nacimiento de un hombre en una institución equivale a mamá y a papá. En River me parieron, en River crecí, en River me hice hombre”, expresó. Históricamente, el hincha de River Plate fue identificado por su paladar fino (su gusto por el fútbol bien jugado) y, por eso, a Pedernera no le resultó difícil meterse en el corazón de la gente, volverse un ídolo. Fue, sin duda, la personificación de ese prototipo ideal, una referencia que se mantiene vigente a pesar del paso del tiempo. Por si fuera poco, certificó su idilio con títulos: fue campeón argentino cinco veces (1936, 1937, 1941, 1942 y 1945).

El gol más famoso de la historia del fútbol colombiano se lo marcó Marcos Coll a la mítica Araña Negra Lev Yashin, de URSS, en el Mundial de Chile-1962. Esa Selección la dirigió Pedernera.
El gol más famoso de la historia del fútbol colombiano se lo marcó Marcos Coll a la mítica Araña Negra Lev Yashin, de URSS, en el Mundial de Chile-1962. Esa Selección la dirigió Pedernera.

Ese liderazgo quedó demostrado, así mismo, cuando en 1944 fue el cerebro de la creación de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA), el sindicato que reúne a los jugadores profesionales de ese país y lucha por sus derechos laborales. Fue, precisamente, la entidad que en 1948 les plantó cara a la AFA y a la FIFA en protesta por la forma en que los dirigentes manejaban el torneo y los clubes, en detrimento de los deportistas, y desató la huelga que provocó el exilio de las grandes figuras del balompié sureño. El ambiente hostil se tornó insoportable y la fortuna que le ofreció Millonarios a comienzos de 1949 (5.000 dólares de prima anual y 500 dólares de salario mensual) lo llevaron a cambiar de aires. Establecido en Bogotá y después de haberse ganado el favor del hincha albiazul, hizo su jugada maestra: le dijo al presidente Senior que contratara a Di Stéfano y a Néstor Raúl ‘Pipo’ Rossi, sus excompañeros en River Plate, para hacer de Millonarios un equipo competitivo.

Cuando en 1950 Aldabe se fue de Millonarios, luego de ser campeón en 1949, Pedernera asumió el doble rol de jugador-director técnico, que ejerció de manera intermitente hasta 1954, año en que regresó a su país con los colores de Huracán. Además del Globito, dirigió Nacional de Uruguay, Gimnasia y Esgrima de La Plata, Independiente, Boca Juniors (con el que fue subcampeón de la Copa Libertadores de 1963, tras caer en la final con el Santos de Pelé, y campeón argentino en 1964), América de Cali (al que llevó al subcampeonato nacional por primera vez en la historia, en 1960) y Talleres de Córdoba. En un anticipo de lo que ocurriría décadas más tarde con sus compatriotas Carlos Salvador Bilardo y José Néstor Pékerman, también se sentó en los banquillos técnicos de las selecciones de Argentina y Colombia.

La famosa Máquina de River Plate, la más ilustre delantera del club de la banda roja: Juan Carlos Muñoz, José Manuel 'Charro' Moreno, Pedernera, Ángel Labruna y Félix Loustau. Marcaron una época, impusieron un estilo.
La famosa Máquina de River Plate, la más ilustre delantera del club de la banda roja: Juan Carlos Muñoz, José Manuel ‘Charro’ Moreno, Pedernera, Ángel Labruna y Félix Loustau. Marcaron una época, impusieron un estilo.

Tras los éxitos cosechados al mando de Millonarios en los años 50, la Federación Colombiana de Fútbol le encomendó el conjunto nacional de cara a las eliminatorias al Mundial de Chile-1962. En aquella instancia, se sabe, se enfrentó a Perú (Bolivia, que completaba el grupo, rehusó participar) y sorpresivamente obtuvo el tiquete para instalarse en Arica, en el norte del país austral, para competir con Unión Soviética, Yugoslavia y Uruguay. De la misma manera que su arribo como jugador marcó el inicio de una era en el fútbol colombiano, la del célebre Dorado, su presencia al frente de la Selección partió en dos la historia de este deporte en el país: fue bajo su égida que Colombia se estrenó en la Copa Mundo, un hecho que solo se repitió 28 años más tarde cuando Francisco Maturana condujo a la generación de Carlos ‘Pibe’ Valderrama y compañía hasta Italia-1990.

Nunca dejó el fútbol, ni siquiera cuando se retiró del ámbito competitivo. Entonces, le dio rienda suelta a esa otra faceta de maestro que cargaba en su interior y se dedicó a instruir niños hasta que la muerte lo sorprendió, producto de un paro cardíaco, el 12 de mayo de 1995 (contaba 76 años). Tuvo todo para ser considerado uno de los mejores de todos los tiempos, pero el destino se interpuso en su camino justo cuando más brillaba: por cuenta de la Segunda Guerra Mundial, la Copa Mundo no se jugó en la década de los 40 y cuando la competencia se reanudó, en Brasil-1950, Argentina se marginó. Como tampoco jugó en Europa, los éxitos de su discípulo Alfredo Di Stéfano se lo llevaron por delante y lo relegaron a un injusto lugar secundario en la historia. Pero nunca es tarde para reconocer que el primer maestro, el verdadero maestro, fue él: Adolfo Pedernera.

Adolfo Pedernera fue el primer gran ídolo de la era profesional del fútbol colombiano. Los hinchas acudían masivamente a los entrenamientos para observarlo.
Adolfo Pedernera fue el primer gran ídolo de la era profesional del fútbol colombiano. Los hinchas acudían masivamente a los entrenamientos para observarlo.

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

8 comentarios sobre “Adolfo Pedernera, el maestro de Alfredo Di Stéfano”

  1. En dos años será el centenario del nacimiento del mas grande de la década futbolera de los cuarenta.

    Tengo un borrador que titulé “a todo señor, todo honor”.

    Si pudieramos hacer un tridente para que lo publiquen en 2018 sería un gustazo.

    1. Rodrigo: qué bueno que algon cercano a don Adolfo haya podido disfrutar de este pequeño homenaje a quien tanto le dio al fútbol, no solo en Argentina y Colombia. Ojalá en el blog encuentre otras notas que sean de su agrado. Cordial saludo.

    2. por casualidad, lei este articulo. Mi papa fue Gran amigo de Adolfo Pedernera en Colombia, de hecho jugaron juntos en Colombia con Alfredo Di Stefano.
      Desgraciadamente mi papa, Armando Vidal, oriundo de Santa Fe Argentina, murio el año pasado el 10 de Diciembre, y siempre me decia q Alfredo era el mejor del mundo.
      Muy completo el articulo,
      Saludos a todos
      Oscar Vidal

      1. Qué tal, Oscar: celebro que le haya gustado el artículo. Ojalá en el blog pueda encontrar otros que le agraden. Cordial saludo.

  2. Aungue joven aun me acuerdo del dorado especial Don adolfo Alfredo merecen un monumento no se porque no aprendimos mas de estos cracks con tanta calidad.

    1. Alejandro, qué tal… gracias por leer el blog. Ciertamente, fue mucho lo que nos dieron los jugadores de aquella época y poco lo que les aprendimos. Igual, nos quedan su recuerdo y su legado. Cordial saludo.

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