Y un día, el equipo imbatible perdió

Durante tres décadas, Uruguay se mantuvo invicto y en la Copa Mundo acumuló 11 partidos consecutivos sin conocer la derrota (diez triunfos y un empate), período en el cual sumó sus dos títulos: Pero un 30 de junio, contra Hungría, se acabó la increíble racha.

Logo MisceláneaTras el Maracanazo de Brasil-1950, Uruguay llegó al Mundial de Suiza como uno de los favoritos. Doble campeón orbital y olímpico, la Celeste era por aquel entonces el único equipo que nunca había perdido en una Copa Mundo: acreditaba diez victorias y un empate, un récord temible. Pero el 30 de junio de 1954 se encontró con la poderosa Hungría, en semifinales, y en tiempos suplementarios por primera vez mordió el polvo de la derrota. Además, resignó su corona, que días después pasó a manos de Alemania.

Resulta difícil de creer, pero Uruguay, que por aquel entonces era dirigido por Juan López, sumaba ¡30 años sin conocer la derrota en un partido oficial! Aunque Italia también sumaba dos triunfos en la Copa Mundo (conquistados en 1934 y 1938, certámenes a los que el pequeño gigante suramericano se negó a disputar), la Azzurra contaba tres derrotas en su palmarés: una contra Suecia en 1950 (2-3) y dos más en este mismo certamen de Suiza-1954 (1-2 y 4-1 con los locales, la segunda en partido de desempate en la primera fase).

Es decir, no había en la corta historia del torneo un equipo más ganador, con más laureles que ese Uruguay que contaba en sus filas con el arquero Roque Gastón Máspoli, el Negro Obdulio Varela, Víctor Rodríguez Andrade, Juan Schiaffino, Juan Eduardo Hohberg, Óscar Míguez, Julio Abbadie y Juan Santamaría (que después se nacionalizó español y vistió la camiseta de la Roja). Para el duelo contra los magiares, Varela, Míguez y Abbadie quedaron al margen por lesiones, de modo que el poderío charrúa se vio disminuido frente al que muchos consideraban no solo el mejor equipo del torneo y del mundo, sino también de todos los tiempos.

La increíble racha de Uruguay se inició el 18 de julio de 1930, con una victoria por la mínima diferencia sobre Perú, un resultado que no dejó satisfechos a los setenta mil aficionados que colmaron las tribunas del estadio Centenario, que por primera vez abrió sus puertas al público. El Mundial había comenzado cinco días antes, pero al colosal escenario le faltaban retoques y, por eso, los encuentros previos de disputaron alternadamente en Pocitos y Parque Central, los otros estadios dispuestos por la organización.

La equilibrada batalla deportiva requirió tiempos suplementarios para encontrar un ganador:  fue Hungría.
La equilibrada batalla deportiva requirió tiempos suplementarios para encontrar un ganador: fue Hungría.

Rumania (4-0), Yugoslavia (6-1, en semifinales) y Argentina (4-2 en la final, tiempos suplementarios incluidos) completaron el periplo de los uruguayos en esa edición inaugural de la Copa Mundo. Después, Uruguay se negó a participar en Italia-1934 y Francia-1938, en represalia por la actitud de los principales países europeos, que se negaron a cruzar el Atlántico cuando el certamen se disputó en el país oriental. Solo volvió a unirse a la fiesta cuando el torneo regresó a suelo de Suramérica, con ocasión de Brasil-1950. Bolivia, en primera fase, fue una presa fácil (8-0).

El primer partido que no terminó en triunfo para la Celeste fue contra España, el 9 de julio de 1950 en Sao Paulo. Esa vez, en el estadio Pacaembú, el primer juego de la fase final (los cuatro mejores elencos del torneo disputaron el título en un cuadrangular) terminó con empate 2-2. Luego derrotó 3-2 a Suecia y quedó obligado a vencer a Brasil en el cierre, para repetir la corona. Contra todo pronóstico, dado que el dueño de casa se había mostrado intratable y le bastaba con el empate, Uruguay venció 2-1 en ese inolvidable episodio conocido como Maracanazo. Segunda participación mundialista, segundo título e invicto prolongado.

Sandor Kocsis, con doblete, fue el verdugo uruguayo.
Sandor Kocsis, con doblete, fue el verdugo uruguayo.

Para Suiza-1954, Uruguay olvidó las viejas rencillas y se animó a cruzar el Atlántico hasta el centro del Viejo Continente. Allí confirmó su poderío y extendió su leyenda: debutó con triunfo 2-0 sobre Checoslovaquia (hoy República Checa), siguió con una inclemente goleada 7-0 sobre Escocia, ambos partidos correspondientes a la fase de grupos, y se completó con el 4-2 contra Inglaterra, en cuartos de final. Hasta que el caprichoso destino se dio mañas para cruzar en semifinales a los dos mejores elencos del planeta fútbol, en una final adelantada. Uno de los equipos que el público y los periodistas señalaban como firmes aspirantes a la corona se iba a quedar en el camino, y las apuestas estaban divididas.

El estadio La Pontaise, de Lausana, colmó sus 45.000 asientos para ver el que la prensa especializada no dudó en catalogar como ‘el partido del siglo’. Y lo fue, vaya si lo fue. Hungría, que en la primera ronda había goleado 8-3 a Alemania y 9-0 a Corea del Sur, y que en cuartos de final sacó de la fiesta a Brasil con un claro 4-2, anotó el único gol del primer tiempo. Fue obra de Zoltan Czibor, un delantero de características suramericanas (habilidoso y rápido), a los 12 minutos. Aunque no contaba con el estelar Ferenc Puskas, también lesionado, el cuadro europeo se acomodó mejor que su rival y así lo plasmó en el marcador.

En el arranque del segundo período, cuando se esperaba la reacción uruguaya, Nandor Hidegkuti amplió la diferencia, al capitalizar un centro y dejar sin opciones al portero Máspoli. Un puyazo que, por supuesto, despertó la temible garra charrúa y permitió cambiar el rumbo de la historia. Con solo un cuarto de hora por jugar, Uruguay descontó por intermedio de Schiaffino, que remató una gran jugada colectiva con Javier Ambrois. Y se le fue encima a su rival, que apenas pudo replegarse y tratar de resistir, a la espera que el reloj consumiera los minutos. La resistencia, sin embargo, no fue suficiente, porque a 3 minutos del final Schiaffino limpió el camino y se la cedió a Hohberg, que eludió al portero Gyula Grosics y empató el encuentro.

En la primera parte de la prórroga, Uruguay mantuvo la iniciativa y no cristalizó el triunfo por pura mala suerte: dos disparos de Pepe Schiaffino se estrellaron rebeldemente contra los postes del arco húngaro y después, para rematar, el Negro Rodríguez Andrade, pilar de la defensa, se lesionó y estuvo afuera algunos minutos. Ese fue el tiempo que Hungría aprovechó para arreciar sus ataques y desequilibrar el partido. Lo logró gracias a dos tantos de Sandor Kocsis, a los minutos 109 y 116 del partido. Uruguay, claro, puso todo su corazón, pero ya no había alientos ni tiempo para alcanzar la hazaña. El árbitro galés Benjamin Griffith pitó y se consumó el momento que muchos pensaron jamás iban a vivir: la primera derrota de Uruguay en la Copa Mundo.

Ese de Uruguay-Hungría, en semifinales de Suiza-194, fue calificado como 'el partido del siglo'.
Ese de Uruguay-Hungría, en semifinales de Suiza-194, fue calificado como ‘el partido del siglo’.

Publicado por

Admin

Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *