Un arranque de Mundial nunca visto

Veinticuatro de los 32 participantes de Brasil-2014 hilvanaron la mejor racha de victorias en el arranque de un Mundial, desde 1930: fueron 12 partidos con ganador. Un 0-0 interrumpió la serie.

LibroA algunos les llamó la atención la seguidilla de victorias en el arranque de Brasil-2014, pero hasta para los enviados especiales más avispados el dato pasó de largo. Lo cierto es que no debe haber muchos aficionados vivos que puedan dar testimonio de lo que fue el récord que, pese a todo, se mantiene vigente. Por primera vez desde 1934, una Copa Mundo se inició con una sucesión de 12 victorias. Un largo camino, sin duda, aunque corto si se compara con lo que ocurrió en la primera edición del torneo, la de Uruguay-1930, en la que no se registraron empates: los 18 partidos disputados tuvieron un ganador.

Eran otros tiempos, claro, y las comparaciones más que odiosas pueden dar pie a interpretaciones equivocadas. Hay quienes como el periodista argentino Jorge Barraza, con argumentos muy válidos y muy ciertos, afirman que el fútbol de hoy es inmensamente superior al que aquellas épocas pretéritas de los Mundiales. Es cierto, como también lo es que ahora se juega un fútbol muy distinto (independientemente de si es mejor o peor), en el que los esquemas tácticos están diseñados más para evitar las derrotas que para buscar las victorias. Por eso, sin duda, es que lo ocurrido en estos primeros cuatro días de Brasil-2014 adquiere relevancia.

Como se dijo, la primera vez que se llevó a cabo el torneo solo hubo ganadores y perdedores. ¿Por qué? Nadie lo puede explicar. Como a través de toda la historia, hubo equipos buenos, regulares y malos, unos mejor armados y otros, en claro plan de turismo deportivo. Pero por una rara coincidencia, los 18 encuentros dejaron un ganador. Nunca, ni cuando el fútbol se jugaba de una manera despreocupadamente ofensiva y poca atención se le prestaba a la defensa, fue posible acercarse a ese récord, que hoy adquiere el rótulo de legendario y que muy probablemente jamás sea batido.

Un dato más increíble, aún: los primeros 28 partidos disputados en los Mundiales, sumados los que se jugaron en Uruguay-1930 y los diez primeros de Italia-1934, terminaron con un ganador. Es justo, en todo caso, decir que esa sucesión tiene un pero: hubo un juego, el que disputaron Austria y Francia el 27 de mayo de 1934 en el estadio Benito Mussolini de Turín, que registró empate al cabo de los 90 minutos reglamentarios (1-1). Sin embargo, de acuerdo con las normas de la época, se jugó una prórroga de 30 minutos en procura de un vencedor. En ese período, los austríacos se impusieron (3-2) y avanzaron a los cuartos de final (la primera ronda era de enfrentamientos directos).

En esa instancia, precisamente, se quebró la racha producto de la primera paridad de todos los tiempos. Fue el 31 de mayo en el estadio Giovanni Berta de Florencia, en cuyo campo Italia y España estaban 1-1 al cabo de 120 minutos de juego. Tremendo susto para los jugadores que representaban al anfitrión, pues Mussolini había amenazado con ejecutarlos en caso de no conseguir la corona orbital (consideraba una afrenta para el régimen fascista no ganar en casa). Un día más tarde, en el mismo escenario, estos rivales se vieron las caras y la Azzurra salió airosa por la mínima diferencia; los jugadores salvaron su pellejo y avanzaron a la semifinal, en la que se midieron a Austria.

En 1950, la primera vez que Brasil acogió la Copa Mundo, también hubo una seguidilla de victorias en el arranque. El impulso, sin embargo, se perdió en el sexto partido, que irónicamente tuvo como protagonista al dueño de casa, considerado el de mayor poder ofensivo. El tercer día de juego, el 28 de junio, los aficionados que acudieron a las tribunas del estadio Pacaembú, de Sao Paulo, debieron conformarse con un 2-2 frente a Suiza. Esa edición, en todo caso, apenas registró tres empates en los 22 partidos disputados, y todos por idéntico marcador: 2-2 (Suecia-Paraguay y Uruguay-España fueron los otros dos).

El mejor antecedente reciente data de Italia-1990, irónicamente tildado como un Mundial en el que primó el fútbol defensivo. Eran otras épocas, porque ya se jugaba con 24 participantes y la estructura del calendario se había consolidado con seis grupos de cuatro equipos cada uno. La racha de triunfos se interrumpió el cuarto día de juego en el partido que disputaron Inglaterra y la debutante Irlanda (Eire). Ese 11 de junio, en el estadio Sant Elia, de Cagliari, los 90 minutos de juego concluyeron 1-1. Fue el comienzo de una serie de cuatro empates de los irlandeses, que llegaron a los cuartos de final, instancia en la que Italia los despidió (1-0). Ese de Inglaterra-Irlanda fue el noveno partido de la programación y entre las ocho victorias consecutivas se registró la de Colombia contra Emiratos Árabes Unidos.

En Brasil-2104, solo uno de los primeros 12 partidos que terminaron con ganador estuvo al borde del empate. Fue el que libraron Suiza y Ecuador, en el estadio Nacional, de Brasilia, y que se desequilibró con un agónico gol de Haris Seferovic en el tercer minuto de reposición en el segundo período. La secuencia se interrumpió en el segundo partido de la jornada de este lunes 16 de junio, el quinto día de juego, que enfrentó a Irán y Nigeria en el estadio Arena da Baixada, de Curitiba. Fue un triste 0-0, un marcador que no se daba desde el 25 de junio de 2010 (Suiza-Honduras). La docena de victorias significó 41 goles, incluidas tres goleadas, y en ella participaron 24 de los 32 participantes del torneo.

Más luchado que jugador fue el partido que Irán y Nigeria empataron sin goles (FIFA.com)
Más luchado que jugador fue el partido que Irán y Nigeria empataron sin goles (FIFA.com)

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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