Rueda ganó, Suárez perdió y Colombia sufrió

El partido entre Ecuador y Honduras se vivió en el país como si fuera uno más del equipo de José Néstor Pékerman y produjo sensaciones encontradas. Por primera vez en la Copa Mundo, dos técnicos colombianos se enfrentaron.

LibroReúne todas las condiciones para ser considerado el partido más raro de la historia de los Mundiales. Ninguno de los otros 796 encuentros disputados hasta ahora ofreció un salpicón de emociones, sazonado por las contradicciones, que involucró tres países: Ecuador y Honduras, los rivales en el grupo E, y Colombia, que tenía el corazón dividido entre los otros dos equipos que lograron arrebatarle un puchito del cariño a la Tricolor. Al final, alegría por el triunfo de Ecuador, tristeza por la derrota y la eliminación de Honduras.

Por primera vez en la historia de Copa Mundo, dos técnicos colombianos estuvieron frente a frente. Lo más curioso es que ambos estaban al mando de selecciones extranjeras: el antioqueño Luis Fernando Suárez, con Honduras; el vallecaucano Reynaldo Rueda, con Ecuador. Y más insólito aún es que Suárez fue el técnico de Ecuador en Alemania-2006 y Rueda también se sentó en el banco de Honduras, en la eliminatoria a Suráfrica-2010. Entonces, fue la primera vez que tres países jugaron un partido en el certamen, porque en Colombia los aficionados siguieron con atención el desarrollo del juego como si fuera uno más de los pupilos de José Néstor Pékerman.

Desde comienzos de diciembre pasado, cuando se realizó el sorteo que marcó el rumbo de los 32 seleccionados clasificados a Brasil-2014, Suárez y Rueda sabían que este momento iba a llegar. Sin embargo, tal y como lo dijeron en la antesala, hubieran querido que no se diera jamás. Es que además del estrés natural que produce un partido de la Copa Mundo, este partido que se disputó en el estadio Arena da Baixada, de Curitiba, tenía otros ingredientes especiales: tras caer en el debut, se jugaban la permanencia en el torneo. En otras palabras, el que perdiera se despedía. Y, para rematar, en caso de que se diera un ganador, con seguridad iba a ser una victoria agridulce, porque estaba sacrificando no solo a un rival, sino a un país que en el pasado lo acogió con cariño y lo respaldó.

Honduras había caído por goleada (0-3) con Francia en el arranque, un partido que llevó muy bien hasta poco antes de terminar el primer tiempo, cuando la expulsión de Wilson Palacios, que significó un penalti en contra, marcó el fin de la ilusión. El elenco catracho, entonces, estaba obligado a mostrar otra cara, una mejor, y así lo hizo. Ecuador, que cayó 1-2 con Suiza de manera agónica, recibiendo un gol en tiempo de reposición, no podía cometer más errores, so pena de apearse de la competencia antes de lo previsto. Por eso, la actitud que ambos conjuntos exhibieron desde el pitazo inicial fue la de buscar la victoria. No había alternativa.

Énner Valencia marcó doblete y fue el héroe de Ecuador, que todavía puede clasificar a octavos (FIFA.com).
Énner Valencia marcó doblete y fue el héroe de Ecuador, que todavía puede clasificar a octavos (FIFA.com).

El que se dio, entonces, fue un partido abierto, con vocación ofensiva, bien jugado por los dos equipos, cada uno en su particular estilo. Ecuador asumió la iniciativa, el protagonismo en campo rival, mientras Honduras prefirió esperar y contragolpear, con la intención de aprovechar la velocidad de sus atacantes. Y fue una descolgada, precisamente, la que le permitió acabar con 512 minutos de ayuno sin gol en los Mundiales: Carlo Costly aprovechó una asistencia de Brayan Beckeles y venció al portero Alexánder Domínguez. El último gol hondureño en la Copa Mundo lo había marcado Eduardo Laing a los 60 minutos del partido que empató 1-1 con Irlanda del Norte, el 24 de junio de 1982 en el estadio La Romareda, de Zaragoza (España).

Un desahogo, un alivio, un momento para la historia. Pero también una alegría efímera, porque solo tres minutos más tarde, tras un remate impreciso de Juan Paredes, Énner Valencia sacó ventaja de una desatención de la defensa y, como un fantasma, apareció detrás de todos, en el segundo palo, y marcó el empate. Dos goles que se celebraron a rabiar, dos goles que en Colombia se vivieron de manera agridulce, porque los aficionados no querían que hubiera un perdedor. Ecuatorianos y hondureños, en todo caso, sabían que el empate los dejaba mal parados y, por eso, nunca se rindieron en procura de la victoria.

En el segundo tiempo hubo menos acción en las áreas, pero no menos intensidad en el juego. Y Ecuador, que contra Suiza perdió por un error increíble, esta vez le cobró por ventanilla a Honduras: en un cobro de costado, el mismo Énner Valencia, que no es muy espigado, cabeceó en el corazón del área chica, entre los centrales, y puso el 2-1. Corría el minuto 20 y, a pesar de que restaba mucho tiempo, el marcador ya no varió. A medida que transcurrían los minutos, por el contrario, la ansiedad y la angustia consumió a los centroamericanos, que por tercera participación consecutiva deberán regresar a casa al cabo del tercer encuentro.

Finalizado el partido, Reynaldo Rueda celebró su primera victoria en una Copa Mundo y lloró de alegría. Su corazón estaba hecho jirones por las emociones vividas y porque sabía que era el culpable de la tristeza que embargaba a sus exdiscípulos. Luis Fernando Suárez, que en Alemania-2006 llevó a Ecuador hasta los octavos de final, desapareció como si fuera invisible. Rápidamente se metió en el túnel y no se lo volvió a ver. Obviamente, este no era el final que esperaba después de un esfuerzo tan grande para clasificar, pero así es el fútbol y así es el Mundial: no hay perdón para el que se equivoca. Y contra Francia y Ecuador Honduras cometió muchos errores.

En Colombia, mientras tanto, los aficionados se quedaron con la duda de saber qué hacer, si celebrar por el triunfo de Ecuador, la otra Tricolor, o sentirse tristes por la suerte de Honduras, un país con el que hay simpatías más que futbolísticas desde la Copa América de 2001 que se celebró en nuestro país. Desde que se estableció el calendario del torneo, la afición nacional tenía en mente los juegos contra Grecia, Costa de Marfil y Japón, pero también este encuentro entre Honduras y Ecuador, el partido de los otros colombianos. Y se vivió como si fuera uno más de la Tricolor, con pasión y sentimiento.

Carlo Costly marcó el primer gol de Honduras en la Copa Mundo desde 1982. No fue suficiente, sin embargo (FIFA.com).
Carlo Costly marcó el primer gol de Honduras en la Copa Mundo desde 1982. No fue suficiente, sin embargo (FIFA.com).

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