Quedan cinco aspirantes al Balón de Oro

De entre Mueller (Alemania), David Luiz (Brasil), Messi (Argentina), Van Persie y Robben (Holanda) no debería salir la distinción. James Rodríguez debería ser el Mejor Joven y el costarricense Keylor Navas, el mejor portero. Pero la FIFA se puede mandar alguna macana y…

LibroAlemania, Argentina, Brasil y Holanda, en orden alfabético, son los cuatro equipos que continúan en carrera por el título del Mundial de Brasil-2014. Curiosamente, sin embargo, son más las figuras que ya están de regreso a casa, o inhabilitados para actuar por lesiones, que aquellos que reúnen los méritos para ser designados por la FIFA como los más destacados de la vigésima edición de la Copa Mundo. Neymar y Ángel Di María, dos de los más fuertes candidatos, serán los grandes ausentes de las semifinales y la final.

James Rodríguez (Colombia), Keylor Navas (Costa Rica) y Karim Benzema (Francia) fueron los principales perjudicados con la eliminación de sus equipos. La diferencia es que mientras los americanos iban en franco plan de ascenso, el galo venía en una proporción contraria, es decir, de más a menos. Pero uno sabe que en estas instancias decisivas un jugador con talento aparece de la nada y se adueña de los honores, como lo hizo el italiano Paolo Rossi en España-1982, por ejemplo. Y más triste aún es que Colombia y Costa Rica, allende los lazos sentimentales que nos puedan unir a esos equipos, era los que más alegría le estaban aportando al certamen por su estilo ofensivo, por su lealtad con el juego, por el espíritu de sus jugadores, que corrieron y se prodigaron como si fueran amateurs.

¿Quiénes quedan, entonces? La baraja de aspirantes en contienda la conforman Thomas Mueller (Alemania), Lionel Messi (Argentina), David Luiz (Brasil), Arjen Robben (Holanda) y Robin van Persie (Holanda). Podría aparecer algún gallo tapado, pero no sería lo normal. Igualmente, dentro de todas las estupideces a las que la FIFA ya nos tiene acostumbrados, no sería raro que, para congraciarse con Colombia y tratar de tapar la pantomima que la sacó del torneo gracias a los favores recibidos por el árbitro español Carlos Velasco Carballo, la designación fuera para James Rodríguez. En todo caso, hasta ahora, nunca antes se honró como mejor jugador de una Copa Mundo a un futbolista que estuvo ausente de las semifinales.

Lio Messi sacrificó el brillo personal por el bien colectivo, pero aún tiene con qué ser el más destacado (FIFA.com).
Lio Messi sacrificó el brillo personal por el bien colectivo, pero aún tiene con qué ser el más destacado (FIFA.com).

Pero si recordamos que en Francia-1998 la FIFA le dio el trofeo al galo Zinedine Zidane, que pocos minutos antes había sido expulsado por agredir al italiano Marco Materazzi, y que en Corea del Sur y Japón-2002 se lo dio al golero alemán Oliver Kahn, responsable del primero de los dos goles que le dieron a Brasil el pentacampeonato, pues cualquier barrabasada se puede esperar. Y también sabemos que la multinacional de la pelota manchada, del juego sucio, es capaz de hacer literalmente lo que sea con tal de tapar sus cagaditas, de desviar la atención, de eludir sus responsabilidades y evitar las explicaciones.

En condiciones normales, contando con un fair play que cada vez es más ajeno al fútbol (especialmente cuando la FIFA está de por medio), uno de los cinco aspirantes mencionados debería suceder en el palmarés al uruguayo Diego Forlán, Balón de Oro en Suráfrica-2010. Y si miramos esa elección, el que pica en punta es Mueller. El alemán, hace cuatro años, se quedó con dos premios de consuelo: la Bota de Oro, como goleador (pese a que Forlán, David Villa y Wesley Sneijder marcaron también 5 tantos) y el de Mejor Jugador Joven. Y como Alemania pertenece a la rosca de la FIFA, con Franz Beckebauer como digno embajador de la corrupción (como se comprobó en el caso de los sobornos en la adjudicación de las sedes de los Mundiales de 2018 y 2022), pues todo encaja para que Mueller sea el elegido.

Arrancó bien, con tripleta frente a la desteñida Portugal, pero luego se apagó y solo consiguió anotar un tanto más (a Estados Unidos). Dado que es un jugador que se pierde por largos ratos en los partidos, si no está presente en el marcador es prácticamente invisible, así que su tarea frente a Brasil, y en el último partido que dispute su país (ya sea la final o por el tercer lugar), deberá celebrar algún gol para hacerse notar. Un factor puede resultar determinante para seleccionarlo: que Alemania elimine a Brasil, el gran favorito (especialmente de la FIFA) y el dueño de casa. Ese sería un argumento prácticamente irrefutable para sus competidores.

Dentro de esa terrible falta de talento de Brasil, el defensa David Luiz podría ser el más destacado (FIFA.com).
Dentro de esa terrible falta de talento de Brasil, el defensa David Luiz podría ser el más destacado (FIFA.com).

Sin Neymar, ausente de lo que resta del torneo por lesión, no son muchas las opciones que le quedan a este chato e inexpresivo Brasil de Luiz Felipe Scolari. Oscar, que se supone era la otra cuota de talento, poco o nada mostró hasta ahora, así que, para no dejar pasar en blanco a la Canarinha (y provocar la ira de la FIFA) hay que incluir David Luiz. ¿Un defensa central? Así es. Dado que bajo la égida de Felipao el Scratch resignó de su pasado, de su brillante tradición e historia, un guerrero de su área (no de la rival, como debería ser) es lo más destacado. Pero no por fútbol, que quede claro, sino por liderazgo, por el empuje que les contagia a sus compañeros.

Los holandeses Van Persie y Robben, como Mueller, se apagaron pronto después de un buen arranque. Poco y nada brillaron contra México y Costa Rica, en octavos y cuartos de final, partidos en los que ni siquiera consiguieron anotar. A Van Persie se lo ve bastante limitado en el aspecto físico, ya muy al límite de sus fuerzas. Robben, en cambio, todavía tiene arrestos, pero su egoísmo, el que su prioridad sea el brillo personal y no el beneficio colectivo, puede dar al traste con su objetivo. Contra los ticos, especialmente, prefirió errar opciones, cuando nada había a su favor, que cederla a un compañero mejor ubicado. Y siempre juega así. Además, ambos se lucen cuando la Oranje puede jugar de contragolpe, pero se apagan cuando deben asumir el protagonismo y cargar el peso del partido.

El último de los candidatos es Messi. Muchos dirán que el Mundial que está cumpliendo el astro rosarino es discreto, o que viene de más a menos porque en los dos últimos partidos no marcó. Vamos a convenir algo: como figura individual, al estilo del Diego Armando Maradona de México-1986, Messi está muy lejos. Sin embargo, no ha perdido su importancia dentro del equipo y hay que valorar el hecho que, sacrificando sus intereses particulares (al contrario de Robben o Cristiano Ronaldo), se puso al servicio del colectivo. La Pulga se convirtió en una hormiga, al punto que le cedió al protagonismo a Ángel Di María, que se perderá el juego de las semifinales por lesión y no se sabe si alcanzará a llegar a una hipotética final. Cierto es, así mismo, que Messi no nos mostró hasta ahora sus mejores argumentos individuales, pero todos sabemos que no es de los que se esconda en los partidos bravos, así que aún está en capacidad de hacer los méritos suficientes para quedarse con el trofeo.

Lo que llama la atención, lo que les resta valor a estos premios, es que en Brasil-2014, como ya ocurrió en Suráfrica-2010, se están definiendo no por méritos acumulados, sino por sustracción de materia: por decirlo de otra manera, gana el menos malo. Y eso, en un Mundial que se supone reúne a los mejores futbolistas del planeta, resulta una pena. Pero, claro, es un Mundial de la FIFA, y todo vale…

El holandés Robin van Persie luce muy justo de fuerzas para enfrentar la decisiva recta final (FIFA.com).
El holandés Robin van Persie luce muy justo de fuerzas para enfrentar la decisiva recta final (FIFA.com).

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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