Las goleadas, el picante de la Copa Mundo

Honestamente, esta nota debió haberse publicado un día antes, tras el triunfo de Brasil sobre Camerún (4-1), que significó la goleada número 150 de la historia de los Mundiales. Pero la tardanza nos regaló una ñapa inesperada: la 151 fue obra de Colombia.

LibroHay quienes creen que la goleada es la peor humillación que puede sufrir un equipo, más en un torneo como la Copa Mundo, en la que se reúnen los que, en teoría, son los mejores del planeta fútbol. Sin embargo, están equivocados, porque cuando una selección golea a su rival ofrece una muestra de respeto, de lealtad con el juego, de honestidad: porque la esencia del fútbol es esa, precisamente, anotar en el arco del contendor tantos goles como sea posible.

Constituye una afrenta, eso sí, cuando con el marcador amplio a su favor un equipo empieza el toqueteo insulso lejos del arco rival, cuando se burla de la inferioridad circunstancial del otro, cuando olvida ponerse en el lugar del derrotado y no es consciente de que en alguna oportunidad puede estar allí. Porque ni siquiera los más grandes de la historia de los Mundiales (Brasil, Alemania, Italia, Argentina, Uruguay, Inglaterra, Francia, Hungría…) se salvaron de ser goleados. Al menos en una ocasión. Fue, simplemente, un mal día, un partido en el que el fútbol es reclamó algo de tanto que les había regalado en abundancia.

Después de mucho esfuerzo, de intentos fallidos, se superar mil y un escollos, el 13 de julio de 1930 por fin se puso en marcha la primera Copa Mundo. En el estadio Pocitos, de Montevideo, 4444 aficionados fueron testigos del primer juego: Francia-México. Los galos eran uno de los cuatro elencos que había atendido el llamado de Jules Rimet (francés, para más señas, y por entonces presidente de la FIFA) para disputar el torneo en casa del bicampeón olímpico. Bélgica, Rumania y Yugoslavia fueron los que se animaron a vivir la increíble travesía por el Atlántico, con la esperanza de conquistar la América futbolística.

Ese domingo, después de que el reloj marcó las 3 de la tarde, el árbitro Diego Lombardi hizo sonar su silbato ¡y comenzaron las emociones! La superioridad del cuadro europeo quedó al descubierto bien pronto, en el mero trámite del partido y también en el marcador. A los 19 minutos, Lucien Laurent se inscribió en los libros de historia como el anotador del primer gol de todos los tiempos (ya vamos en 2325) y garantizó que el nombre del portero mexicano Óscar Bonfiglio, su víctima, también pasara a la posteridad.

blog73Antes de finalizar el primer tiempo, Marcel Langiller (40 minutos) y Andre Maschinot (43) aumentaron la ventaja. En el período complementario, Juan Carreño (20) maquilló el marcador, pero otra vez Maschinot se encargó de que este primer encuentro fuera asimismo la primera goleada, al concretar el cuarto tanto a 3 minutos del final. Desde entonces, 151 de los 812 partidos disputados hasta este 24 de junio de 2014 concluyeran en goleada, es decir, con un ganador por tres o más goles de ventaja (no importar la cantidad de goles, pues un 7-5 no es goleada, sino un partidazo de la Madona).

La goleada más abultada de todos los tiempos se dio más de medio siglo después de esa de Francia sobre México y, curiosamente, tuvo como protagonistas a un equipo europeo y otro centroamericano: Hungría y El Salvador. Se dio el 15 de junio de 1982 en el Nuevo Estadio de Elche (España), en desarrollo de la fase de grupos. Los húngaros, que estaban lejos de ser el superpoderoso equipo magiar que en los años 50 dominó el fútbol a su antojo (a pesar de que la corona orbital se les negó), le endosaron un 10-1 a los salvadoreños, debutantes en ese certamen. Veintitrés mil aficionados salieron embriagados de gol aquella noche en la que el portero Luis Guevara Mora fue, literalmente, bombardeado por la ofensiva húngara.

Laszlo Kiss, que saltó del banco de suplentes al minuto 56, marcó tripleta en apenas 7 minutos (69, 72 y 76) y se convirtió en la gran figura del partido. Tibor Nyilasi y Laszlo Fazekas se apuntaron sendos dobletes, mientras que Gabor Poloskei y Jozsef Toth completaron la cuenta. Luis Ramírez hizo el gol de la honrilla, que en todo caso no consiguió salvar el honor de los salvadoreños (y que valga la redundancia), porque nadie sale indemne después de encajar 10 goles. Esa fue la única vez que un equipo le marcó 10 tantos a un rival en la Copa Mundo.

También por ventaja de 9 goles, aunque con marcador de 9-0, se liquidaron los duelos Hungría-Corea del Sur, en Suiza-1954, y Yugoslavia-Zaire (hoy República de Congo), en Alemania-1974. La más famosa goleada de todos los tiempos, sin embargo, es el 8-3 que Hungría le propinó a Alemania en la fase de grupos en 1954, el día que el técnico Sepp Herbergger empleó una nómina emergente con el fin de no ser primero del grupo y, así, evitar a Brasil en los cuartos de final. Con todas sus estrellas, el elenco magiar se dio un banquete inolvidable, aunque la historia nos recuerda que, dos semanas más tarde, en la final, los germanos sí pusieron a los titulares y se quedaron con el título, tras ganar 3-2.

Ronaldo anotó 9 de sus 15 goles en partidos que significaron goleadas.
Ronaldo anotó 9 de sus 15 goles en partidos que significaron goleadas.

La otra goleada que encajó Alemania fue el 3-6 por cuenta de la Francia de Just Fontaine, en el partido por el tercer lugar en Suecia-1958. Curiosamente, el portero de esa ocasión fue Heinz Kwiatkowski, precisamente el mismo que había defendido el arco alemán en la derrota contra Hungría, y en ambos partidos un jugador le anotó cuarteta (el húngaro Sandor Kocsis y Fontaine), un hecho único en la historia de los Mundiales. Francia, por su parte, cayó 2-5 con Brasil, justamente en el partido previo, por las semifinales, el día que el jovencito Pelé logró eclipsar, con una tripleta, al gran Fontaine (que solo anotó un gol).

Las noches negras de Argentina fueron contra Checoslovaquia (hoy República Checa), en Suecia-1958: el elenco de Guillermo Stábile (primer goleador de los Mundiales), que se creía el mejor del planeta, salió de la Copa Mundo por la puerta de atrás. Igual le ocurrió en Suráfrica-2010, cuando Alemania la venció 4-0 con Diego Armando Maradona como DT. Italia tampoco pudo escaparse: Suiza la goleó 4-1 en duelo de desempate en primera ronda, el mismo marcador que el Brasil de Pelé le endosó en la final de México-1970.

Los brasileños, por su parte, solo fueron goleados en una ocasión, pero fue una derrota muy dolorosa: por 0-3 contra Francia en la final de 1998. Fue la noche en que Ronaldo, O Fenomeno, fue un fantasma y jugó, a pesar de que su estado de salud no era apto. A Uruguay, el primer campeón orbital, le tocó el turno tres veces: en Inglaterra-1966, por cuenta de Alemania (4-0); en México-1970, de Suecia (3-0), y en México-1986, de la debutante Dinamarca (6-1). El único de los equipos que habían sido campeones mundiales que no figuraba en la lista era Inglaterra. Sin embargo, en los octavos de final en Suráfrica-2010, Alemania la despachó con un contundente 4-0. Y como para que la norma se cumpliera, España, campeón defensor, cayó 1-5 en su estreno en Brasil-2014.

Hasta Brasil-2014, el selecto club de los equipos que habían conseguido al menos una goleada se reducía a 34 países, es decir, menos de la mitad de los que alguna vez participaron en la Copa Mundo (77). El último en inscribirse fue Colombia, con el 3-0 a Grecia, el pasado 14 de junio. Y como para que la felicidad sea completa, la más reciente goleada, la número 151 de la historia, también fue protagonizada por el elenco de José Néstor Pékerman: 4-1 sobre Japón. Una película que no tiene fin, que continuará y que, por supuesto, nos brindará más tardes y noches de felicidad (y también de tristeza) y de hechos para registrar.

La de 1998 (Francia 3-Brasil 0), la última final de una Copa Mundo que terminó con goleada.
La de 1998 (Francia 3-Brasil 0), la última final de una Copa Mundo que terminó con goleada.

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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