La mufa del partido inaugural

Solo una vez en la historia de los Mundiales el equipo que disputó este encuentro se alzó con la corona. Brasil lo jugó en tres ocasiones y en dos de ellas llegó a la final, pero perdió (1950 y 1998).

LibroDoscientos y puchito de millones de brasileños, más allá del descontento social y de las protestas que amenazan con empañar el desarrollo del Mundial de fútbol, anhelan que su país consiga en casa el ansiado hexacampeonato y, de paso, borre la terrible afrenta que significa el ‘Maracanazo’, aquella inesperada derrota en el último partidos de 1950, cuando Uruguay se quedó con la corona tras vencer al anfitrión por 2-1. A un mes de conocer el nombre del campeón orbital, sin embargo, los augurios no son buenos para la Verdeamarelha.

A pesar de la concluyente demostración que el elenco dirigido por Luiz Felipe Scolari brindó el año pasado durante la Copa de las Confederaciones, la torcida sabe que el Mundial es otra historia. Y aunque muchos de los hinchas de hoy no vivieron la tristeza de aquel aciago 16 de julio de 1950, los fantasmas siguen rondando por cada uno de los rincones de la vasta geografía brasileña. Y para los que creen en las cábalas o en los agüeros (y en Brasil hay millones de ellos), el partido inaugural representa un mal antecedente para el anfitrión de 2014. ¿Por qué? Solo una vez un equipo que disputó este juego logró quedarse con la corona.

Esta será la decimoctava ocasión en que se juegue el partido inaugural, que por primera vez se realizó en el Mundial de Francia-1938. Aquella vez, un 4 de junio, Suiza y Alemania se enfrentaron en el Parque de los Príncipes, de París. El partido concluyó 1-1 y, de acuerdo con la reglamentación de la época, se disputó una prórroga de 30 minutos en busca de un ganador. Intento vano, porque al cabo de los 120 minutos de juego el marcador se mantuvo inalterable y, entonces, se programó un nuevo duelo entre estos dos rivales (no hay que olvidar que eran series de eliminación directa, inclusive en primera fase). En las tres primeras versiones, el duelo inaugural fue uno más del calendario, con la única diferencia que era antecedido por el protocolo que abría oficialmente la competencia.

A partir de Suecia-1958, sin embargo, la FIFA determinó que este partido debía tener como protagonista al dueño de casa, con la intención de darle mayor interés y, sobre todo, atraer la atención del público en esas primeras de cambio. Esa premisa se mantuvo hasta México-1970, pero para Alemania-1974 se puso en juego otra teoría: este primer juego era un honor reservado para el campeón defensor. Esa costumbre perduró hasta Corea del Sur y Japón-2002, pero para Alemania-2006 se regresó a la vieja usanza: el local da el primer puntapié. En esta ocasión, se sabe, Brasil se medirá a Croacia, en el estadio Arena do Sao Paulo, de la ciudad del mismo nombre.

Será la cuarta ocasión en que Brasil participe en el juego inaugural de una Copa Mundo, partido en el que se encuentra invicto. Su primera vez fue, precisamente, como anfitrión en 1950, cuando goleó 4-0 a México en el templo del fútbol brasileño: el estadio Maracaná de Río de Janeiro. Fue el 24 de junio y en medio de un carnaval de goles el elenco de Flavio Costa prendió la fiesta que, se sabe, terminó en tragedia. Ademir fue la figura de ese encuentro, con un doblete; Jair y Baltazar completaron la cuenta en el arco del mítico Antonio Carbajal, que aquel día jugó el primero de los 11 partidos que disputó en las cinco ediciones de los Mundiales en que participó.

Luego, en 1974, como tricampeón orbital, protagonizó un desabrido partido contra Yugoslavia, en el Waldstadion de Fráncfort (Alemania). Sin Pelé, el conjunto dirigido por Mario Lobo Zagallo careció de magia y apenas pudo negociar el empate. Días después resignaría la corona con bastante pena y ninguna gloria. La tercera y última ocasión fue en Francia-1998, en el Stade de France, en Saint-Denis, en los suburbios de París. El 10 de junio de ese año, con un tanto de Cesar Sampaio y un autogol de Tom Boyd, fue victoria 2-1; John Collins, de penalti, marcó el descuento de los europeos. Como hecho para recordar, el colombiano Jorge Luis Arango formó parte de la terna arbitral de ese juego, junto con los españoles José María García Aranda (central) y Fernando Tresaco Gracia.

Brasil, en 1950 y 1998; Suecia, en 1958, y Argentina, en 1990, son los únicos equipos que después de disputar el partido inaugural del torneo también participaron en la final (con la salvedad de que en 1950 no hubo final como tal, aunque sí el encuentro que definió al campeón). Todos ellos perdieron: los campeones fueron Uruguay (1950), Brasil (1958), Alemania (1990) y Francia (1998). ¿Cuál fue, entonces, el ganador? Ese honor le correspondió a Inglaterra, que en 1966 abrió el torneo con un empate 0-0 contra Uruguay y después alzó el trofeo de la controvertida final frente a Alemania (4-2 en prórroga).

De acuerdo en esas tendencias estadísticas, más de 200 millones de torcedores brasileños tienen motivos para preocuparse cuando sl Scratch se mida a la atrevida Croacia. Puede ser el comienzo de otra fiesta que concluya en velorio…

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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