La guerra de las galaxias del fútbol

Brasil y Alemania, los más grandes de la historia de la Copa Mundo, que se vieron las caras en 2002, disputan un cupo a la final de 2014. Son los que más títulos acumularon, los que más finales disputaron, los que más partidos jugaron, los que más goles anotaron, los que más partidos ganaron…

LibroEs un choque de potencias, literalmente, como volver a ver sobre el cuadrilátero a Mike Tyson y Larry Holmes. Pesos pesados por títulos, pesos pesados por historia, pesos pesados por tradición, pesos pesados por las aficiones que los respaldan, pesos pesados por capacidad futbolística. Brasil y Alemania, los que para muchos eran los favoritos al título del Mundial-2014, jugarán en el estadio Mineirao, de Belo Horizonte, el primer cupo a la final. Algo así como la guerra de las galaxias del fútbol.

Porque a nivel de números, de jugadores, de posibilidades, Brasil y Alemania son incomparables. Es cierto que la Copa Mundo nos ha ofrecido otros países grandes, como Italia con sus cuatro títulos; como Uruguay con su bicampeonato y su rica historia; como Argentina con sus dos coronas y su constelación de figuras; como Inglaterra en su condición de inventor del juego y de rey orbital; y más recientemente como Francia y España, los nuevos miembros del club de campeones, con generaciones que representaron dignamente el fútbol moderno. Pero como Brasil y Alemania, ninguno de ellos; por arriba de Brasil y Alemania, ninguno de ellos.

Son varias las miradas que se pueden ofrecer de este juego: desde los números, desde el presente, desde la historia, desde el estilo de juego, desde la mutación que ambos países han experimentado. Y todas son necesarias y útiles para que cada quien sopese los argumentos y haga su elección. Pero, sin más preámbulos, arranquemos por los números. En la historia de la Copa Mundo, desde aquel 13 de julio de 1930 cuando se dio el primer puntapié, Brasil y Alemania son los que mejores cifras estadísticas acreditan: son los más de los más. Los que más títulos acumularon, los que más finales disputaron, los que más partidos jugaron, los que más goles anotaron, los que más partidos ganaron…

Brasil, como se sabe, atesora cinco títulos: Suecia-1958, Chile-1962, México-1970, Estados Unidos-1994 y Corea del Sur y Japón-2002. Es el único que ganó un torneo disputado en Europa. Acredita, además, dos segundos puestos: el tristemente recordado de Brasil-1950, cuando el Maracanazo de Uruguay lo despojó de la corona, y el de Francia-1998. Alemania, por su parte, contabiliza tres coronas: Suiza-1954, Alemania-1974 e Italia-1990 y fue subcampeón en cuatro ocasiones: Inglaterra-1966, Italia-1982, México-1986 y Corea del Sur y Japón-2002, precisamente la única vez que se enfrentó a la Canarinha en los Mundiales. Entre los dos acumulan 14 finales, solo una compartida.

Brasil nunca perdió en semifinales y Luiz Felipe Scolari espera mantener vigente ese registro (FIFA.com).
Brasil nunca perdió en semifinales y Luiz Felipe Scolari espera mantener vigente ese registro (FIFA.com).

Brasil y Alemania son los únicos equipos que superaron el centenar de partidos jugados en los Mundiales. Ambos alcanzaron ese registro en desarrollo de Brasil-2014, y curiosamente lo celebraron con sendas goleadas. Primero les correspondió a los europeos, que vencieron 4-0 a la desteñida Portugal de Cristiano Ronaldo, en su primera presentación en el torneo. Luego fueron los anfitriones, que en el cierre de la ronda de grupos, contra la débil Camerún, salieron airosos por 4-1. Brasil suma 102 encuentros y Alemania, 104; el tercer escalón de la estadística lo ocupa Italia, con 83.

Brasil y Alemania son los equipos que más partidos ganaron a través de la historia de la Copa Mundo: 70 para los suramericanos, 64 para los europeos (tercero es Italia,c on 45). La primera victoria de Brasil fue contra Bolivia (4-0), el 20 de julio de 1930, en el estadio Centenario de Montevideo (Uruguay). La más reciente, el 2-1 sobre Colombia en los cuartos de final. Alemania, por su parte, debutó en el torneo venciendo 5-2 a Bélgica; eso fue el 27 de mayo de 1934, en el estadio Giovanni Berta, de Florencia (Italia). Su última conquista fue sobre Francia (1-0). Alemanes y brasileños son los únicos elencos que rebasaron la barrera de los 200 goles anotados en los Mundiales, con 216 y 220, respectivamente (tercero es Argentina, con 131). El primero grito alemán fue gracias al tanto que Stanislaus Kobierski les marcó a los belgas. Contra Yugoslavia, en la derrota 1-2, Preguinho celebró el primer gol brasileño, el 14 de julio de 1930 en el estadio Parque Central.

Brasil, se sabe, es el único país que participó en las 20 ediciones de la Copa Mundo, mientras que Alemania estuvo ausente en Uruguay-1930 (no aceptó la invitación de la FIFA) y Brasil-1950 (estaba sancionada, por haber provocado el inicio de la Segunda Guerra Mundial). Teniendo en cuenta Brasil-2014, los suramericanos quedaron en el Top-4 en 11 de sus 20 participaciones (55,0  por ciento), mientras que los europeos aparecieron en 13 ocasiones de 18 (72,2 por ciento). Alemania solo figuró una vez por fuera de los ocho mejores y fue en Francia-1938, cuando ocupó la décima casilla (eliminada en primera ronda). Brasil, mientras tanto, fue noveno en Italia-1990, undécimo en Inglaterra-1966 y decimocuarto en Italia-1934.

Por cuarta vez consecutiva, un récord, Alemania está en semifinales, pero Joachim Loew espera avanzar más (FIFA.com).
Por cuarta vez consecutiva, un récord, Alemania está en semifinales. Joachim Loew espera avanzar más (FIFA.com).

En lo futbolístico, Brasil y Alemania representan dos escuelas que, curiosamente, son muy similares debido a que se copiaron los unos de los otros. El jogo bonito, el fútbol hecho arte, el poderío ofensivo, la inspiración en su máxima expresión fueron, durante mucho tiempo, el ADN de Brasil, que en los últimos tiempos, y de manera muy especial en esta versión 2014 bajo la égida de Luiz Felipe Scolari, se transformó en un equipo chato, con limitadas dosis de talento, con preponderancia del físico sobre la inteligencia, sin vergüenza para reventar el balón a la tribuna, sin pena para recurrir a lo que los técnicos llaman la ‘falta táctica’ que interrumpe el juego del rival y frustra sus intenciones ofensivas. Con esa nueva cara ganó los títulos en Estados Unidos-1994 y Corea del Sur y Japón-2002 y llegó a esta semifinal, algo que perturba a los viejos torcedores, pero que poco o nada les importa a las nuevas generaciones que solo valoran el resultado (el fin justifica los medios).

Durante varias décadas, mientras, Alemania fue modelo de fútbol físico: potencia, fuerza, esfuerzo y resistencia para paliar las limitaciones técnicas. Sus seleccionados siempre contaron con buenos jugadores, por supuesto, pero esos talentos se contaban con los dedos de la mano de un mocho. Hasta que, como una inesperada consecuencia de la caída del Muro de Berlín, se dieron cuenta de que podían agregar interesantes dosis de talento a su fútbol si tenían en cuenta a los jugadores hijos de inmigrantes. Descendientes de polacos, turcos, serbios y hasta de africanos, entre otras nacionalidades, ahora lucen la camiseta de la Mannschft, aunque mucho le pese a Adolfo Hitler. Entonces, la de hoy es una Alemania, más alegre, menos esquemática, más talentosa, menos automatizada que en el pasado. Lo mejor es que conserva los valores de antaño, que siempre son ponderados por sus hinchas y temidos por sus rivales.

Brasil vs. Alemania, un choque de potencias. Pesos pesados por títulos, pesos pesados por historia, pesos pesados por tradición, pesos pesados por las aficiones que los respaldan, pesos pesados por capacidad futbolística. La final que muchos esperaban, pero en semifinales…

 

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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