La eliminatoria entra ¡en tierra derecha!

Colombia Mundial En Contravía rumbo a Rusia-2018¡Eeeeennnn tiiiieeerrrrraaaa derechaaaaaa! Con ese grito de combate, clásico de las carreras de caballos pura sangre inglesa, quizás también con el cuchillo entre los dientes, y sobre todo con el corazón latiendo a mil, los aficionados en Suramérica están de plácemes. Y ansiosos, y nerviosos, y preocupados. ¿Por qué? Este jueves 23 de marzo se reanuda la eliminatoria al Mundial de Rusia-2018, el último tramo que decidirá los cuatro elencos que irán directamente a la fiesta ecuménica.

Las últimas seis de las 18 fechas previstas marcarán el rumbo definitivo de los ocho elencos que todavía aspiran a los cupos disponibles. Bolivia (7 puntos) y Venezuela (5), así sumen el ciento por ciento de los puntos (18), necesitarían además una combinación de milagros para soñar con el quinto puesto, el de la repesca. Pero, claro, en el fútbol, lo sabemos, de eso ya no se da. Paraguay (15) y Perú (14) están contra la pared, urgidos de no menos de 15 unidades.

Brasil (27) y Uruguay (23) están virtualmente clasificados, pues de la misma manera que el milagro de los eliminados no se dará, es insensato pensar que los dos mejores elencos de lo que va corrido de la eliminatoria vayan a irse en blanco (o casi en blanco) en este trecho. Ecuador (20) y Chile (20) completan provisionalmente el grupo de clasificados, mientras que Chile (20) está en zona de repesca. Argentina (19) y Colombia (18), no se resignan.

Brasil, líder de la eliminatoria, puede asegurar la clasificación en esta doble jornada.

La Auriverde, de dubitativo comienzo, logró reponerse el año pasado luego de que el técnico Dunga fuera relevado de su cargo (su lugar lo tomó Tite), y está prácticamente del otro lado. Mientras, del segundo al séptimo solo hay 5 puntos de diferencia, una distancia que en una doble jornada puede descontarse. En otras palabras, hay seis equipos en cerrada lucha por cuatro lugares (uno indirecto), lo que garantiza las emociones para lo que resta.

Y si contabilizamos a Paraguay y Perú como aspirantes al menos al quinto lugar, el panorama es todavía más complicado. ¿O debería decirse más entretenido? Uhhh, quién sabe. Diversión, lo que se dice diversión, es difícil que haya en esta recta final, más allá del momento en que se garantice la clasificación a la próxima edición de la Copa Mundo. Porque el tránsito, seguro, proveerá dolor, sufrimiento, angustia, incertidumbre.

Una forma de no echarle sal a la herida es entender lo que se juega y, sobre todo, cómo se juega. ¿Qué se juega? La clasificación al Mundial de Rusia-2018, honor que se otorga a los cuatro primeros de la clasificación. Es decir, no hay un campeón, no hay una final, no hay un trofeo, no hay vuelta olímpica. Es decir, da lo mismo, exactamente lo mismo (salvo en el ego del hincha), ser primero que cuatro, segundo que tercero.

¿Por qué es pertinente esta aclaración? Porque hay muchos hinchas, de los que sí pagan boleta y de los que van a los estadios acreditados por los medios, que venden humo. ¿Cómo así? Quieren hacernos creer que hay que ser primeros, pero ese lugar no significa nada. Ni siquiera, la posibilidad de ser cabeza de serie en el sorteo, como antaño, porque desde Brasil-2014 la FIFA se inventó que esa clasificación se establece de acuerdo con su mentiroso ranquin.

El poder ofensivo es el principal argumento de Uruguay para clasificar sin dramas.

¿Vale clasificar raspando? ¡Claro que vale! El día que ruede el balón en Rusia-2018, a ninguno de los participantes le van a preguntar cuántos puntos sumó, qué puesto ocupó; o si jugó bonito, o si la perpendicular de la tangente transversal de la defensa se le torció en algún partido. ¡No, nada de eso! El día que termina la eliminatoria y se deciden los clasificados (amén de que queda pendiente la repesca), es borrón y cuenta nueva.

Un borrón y cuenta nueva que hay que hacer para lo que resta, para estas seis jornadas que se disputarán entre marzo y octubre. Lo que se hizo, o se dejó de hacer, en las doce fechas anteriores no cuenta si en lo que falta no se hace la tarea. Incide, por supuesto, porque no es igual la situación de Brasil que la de Colombia. Sin embargo, de nada sirve pensar en los puntos que se perdieron, los que se pudieron haber ganado, pues el pasado, pisado.

Este tramo de la eliminatoria, la recta final, hay que asumirla como si fuera toda la eliminatoria: sumar tanto como sea posible. Si después las cuentas cuadran, si la sumatoria alcanza para llegar a Rusia-2018, bienvenido. Esto aplica, sobre todo, para esos seis equipos que están enfrascados en la pelea por dos cupos y medios, con un agravante: los puntos contra rivales directos valen el doble (los que se suman, los que se le restan al otro).

Lio Messi, de lejos el mejor jugador del siglo XXI, necesita la ayuda de sus compañeros para que Argentina no sufra más. Empieza 2017 en puesto de repesca.

¿Cómo así? Brasil y Uruguay, que se cortaron en ganancia, llegan a la recta final con un hándicap a su favor: la Auriverde, ganando uno o dos de los duelos que sostendrá en casa (contra Paraguay, Ecuador y Chile), asegurará el tiquete; la Celeste, inclusive, puede darse el lujo de ceder puntos en el Centenario, porque su mejor recaudo lo logró de visitante y será invitado de Perú, Paraguay y Venezuela, flojos anfitriones.

Distinto es el caso de Ecuador, para el que cinco de los seis partidos serán contra rivales directos: Paraguay, Colombia, Perú, Chile y Argentina (la excepción es Brasil). Chile tiene una programación más cómoda, siempre y cuando no sufra tropiezos inesperados: Argentina, Paraguay y Ecuador; los restantes serán contra los eliminados Venezuela y Bolivia y contra el virtualmente clasificado Brasil. La clasificación de la Roja está en casa.

Argentina, que ha sufrido lo indecible y tiene a sus hinchas en vilo, sobre el papel enfrentará un calendario conveniente: recibe a Chile, visita a Uruguay y a Ecuador, duelos directos, pero puede asegurar el cupo si vence a Bolivia (visitante), Venezuela y Perú (local). Lo principal para el combinado de Edgardo Bauza es que el equipo le ayude a Lio Messi, aunque sea un poquito nada más, o de lo contrario será, como dice Mafalda, “¡Otra vez sopa!”.

A la Colombia de José Pekerman no le queda otra que levantar cabeza, hacer borrón y cuenta nueva y echar los restos.

Colombia, por su parte, tiene la obligación de hacer la tarea rápido, porque la última doble jornada, con programación favorable, quizás no le sirva para nada. ¿Por qué? Por dos razones: porque salvo que lo gane todo, ya no depende de sí misma y, por otro lado, porque más allá de Bolivia, se mide a Ecuador, Venezuela (ambos a domicilio) y Brasil, un periplo que se antoja un camino minado.

Si el balance no es positivo en esos tres juegos, la clasificación será harto complicada, y los duelos contra Paraguay (local) y Perú (visitante) solo serían para cumplir con el calendario. Para Ecuador, Chile, Argentina y Colombia, además, el gol diferencia será clave: de hecho, hoy las posiciones se dilucidan por ese factor. Y no sobra decir que el elenco de José Pekerman es el de peor balance en ese sentido.

En una carrera de caballos de largo aliento, 2000 o 2400 metros, hay dos clases de ejemplares que tienen ventaja: una, los que entran bien acomodados a la recta final y tienen arrestos para aguantar el paso; dos, los que reservaron energías o tienen capacidad de reacción y pueden recuperar terreno para pasar de largo. Las seis fechas venideras, entonces, nos dirán cuáles son los verdaderos pura sangre de Suramérica…Colombia Mundial En Contravía rumbo a Rusia-2018

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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