Era viernes 13 y fue película de terror

España, el campeón defensor, cayó goleado 1-5 por Holanda, justamente al que le había arrebatado la gloria cuatro años atrás. Van Persie y Robben hicieron historia.

LibroEra viernes 13 y, por lo tanto, la película solo podía ser de terror. Una pesadilla que marcará a generaciones de hinchas españoles, de la misma manera que los brasileños quedaron manchados por el famoso Maracanazo de 1950. El guion, sin embargo, resultó mucho más trágico de lo que la más retorcida de las mentes pudiera imaginar: Íker Casillas, el héroe del 11 de julio de 2010, el día en que España venció a la áspera Holanda en Johannesburgo y se alzó con la corona orbital, esta vez se vistió con el traje de villano. Y vaya si lo fue.

A través de la historia, los Mundiales nos dejaron ver cómo los ídolos se derrumbaban como si fueran un frágil merengue. La sólida Italia de 2006, para no ir muy lejos, se despidió en las primeras de cambio en Suráfrica-2010, humillada por una valentona y novata Eslovaquia que la derrotó en un partido con final dramático. En 2002, Francia pasó la vergüenza de ser el primer campeón reinante que se despedía en primera fase, luego de ocupar el último lugar de su grupo; no pudo levantar cabeza tras perder el duelo inaugural contra la debutante Senegal. Y hasta el Brasil bicampeón de los años 60, que llegó a Inglaterra-1966 en procura de un tercer título en línea, se despidió al cabo de solo tres partidos, con el rabo entre las piernas.

Pero lo de España este viernes 13 es la peor pesadilla que haya podido vivir protagonista alguno en la historia de la Copa Mundo. Por primera vez en la historia, los rivales de la más reciente final se veían las caras en un duelo de primera ronda, para rematar en el debut de ambas selecciones en la nueva cita. Algunos creían que podía ser la oportunidad de cobrarse revancha, pero lo que estaba a punto de ocurrir era que se iba a escribir una nueva historia. El pasado, con todo su peso, quedó atrás, inmodificable, y ningún resultado podía cambiar el desenlace de aquel duelo. Esa vez, se sabe, España coronó un fantástico proceso y se alzó con su primera corona orbital para erigirse no solo como el mejor equipo del mundo, sino también como el abanderado de un estilo que enamoró a cientos de millones de hinchas a lo largo y ancho del planeta fútbol.

Todo parecía servido para una nueva fiesta de los dirigidos por Vicente del Bosque, porque nadie presagiaba lo que ocurrió. Y los ojos estaban enfocados en Casillas, el capitán, el líder, el candado en el arco ibérico. ‘San Íker’, como lo bautizaron los hinchas del Real Madrid, llegó a Brasil con 433 minutos de invicto en su arco y le apostaba a quebrar la marca que en 1990 estableció el italiano Walter Zenga, de 517 minutos sin permitir que vulneraran su marca. No se pudo, porque el siempre peligroso Robin van Persie lo derrotó al filo de los 42 minutos del primer tiempo, con un magistral vuelo en palomita que le permitió cabecear el balón a un ángulo imposible para el arquero. Fue el 1-1 parcial y si bien uno de los objetivos se frustraba, nadie esperaba la pesadilla que se dio en el segundo tiempo.

En esos 45 minutos en la Arena Fonte Nova de Salvador, España fue un fantasma. Y Holanda, una tromba. ¿Qué ocurrió? La áspera, granítica y limitada Holanda de Suráfrica-2010, que no salía de su letargo, se transformó de nuevo en la fabulosa Naranja Mecánica de los años 70, la de Cruyff, Rep, Neeskens y compañía. Y literalmente le pasó por encima al campeón defensor, que pareció abdicar de la misma manera que hace unos días lo hizo el rey Juan Carlos. Arjen Robben, con su zurda egoísta y caprichosa, sí, pero también genial, dinamitó el partido. Marcó el 2-1 que puso punto final a la resistencia ibérica. Luego, el debutante Stefan De Vrij, un zaguero, se animó a ir al ataque y clavó el tercero, casi sin querer queriendo.

Van Persie, intermitente pero letal, apareció en el momento justo y le arrebató el protagonismo a Casillas, que pasó a ocupar el rol de villano: lo ridiculizó en el área, donde el golero intentó jugar el balón con los pies y lo que hizo fue habilitar al delantero tulipán, que cayéndose firmó la goleada. El quinto fue otra obra magistral de Robben, que se mostró como en sus mejores partidos con el Bayern Munich. Hubo tiempo y oportunidades para el sexto, pero el egoísmo de los holandeses y una fantástica atajada de Casillas lo impidieron.

Van Persie contabilizaba dos goles en la Copa Mundo, en 12 partidos disputados. Costa de Marfil (el 16 de junio de 2006 en Stuttgart) y Camerún (el 24 de junio de 2010 en Ciudad del Cabo) habían sufrido su poder goleador. Su sensacional palomita no solo terminó el invicto de Casillas, sino que también lo inscribió con letras doradas en el libro de historia de los Mundiales. Era el primer jugador holandés capaz de anotar en tres ediciones de los Mundiales. ¿Y sabe algo mejor? Robben lo secundó. El calvo le había marcado a Serbia en 2006 y en 2010, lo hizo a Eslovaquia y Uruguay. Así, entonces, Johnny Rep (1974-78), Rob Rensenbrink (1974-78) y Dennis Bergkamp (1994-98) quedaron en el pasado, igual que la gloria de España.

La otrora Furia solo había sufrido una goleada en la historia del certamen, curiosamente en la anterior edición celebrada en Brasil. Fue el jueves 13 de julio de 1950, en el segundo partido de la fase final, cuando cayó 1-6 con el elenco anfitrión, que con ese resultado quedó a un empate del título. De manera coincidente, dos brasileños se apuntaron dobletes, igual que Van Persie y Robben: fueron Ademir y Chico (Jair y Zizinho completaron la cuenta). Son las dos únicas ocasiones en las que un rival pudo anotarle cuatro o más goles a España, que todavía tiene la oportunidad de avanzar a los octavos de final. Para conseguirlo, eso sí, antes deberá matar esos fantasmas que revivieron 64 años después y la sometieron a la peor de sus pesadillas…

Robin van Persie voló directo a los libros de historia de los Mundiales con su primer gol (FIFA.com)
Robin van Persie voló directo a los libros de historia de los Mundiales con su primer gol (FIFA.com)

 

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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