España nos dejó con el corazón partido

Al equipo que a todos los deleitó durante más de un lustro, que llegó a defender la corona y se fue por la puerta de atrás, hay que despedirlo con un aplauso, por todo lo bueno que nos ofreció, por las alegrías que nos brindó.

LibroNunca antes, en la historia de los Mundiales, un campeón en ejercicio había perdido los dos primeros partidos en el camino de la revalidación. Varios habían quedado tendidos al cabo de la primera ronda, con mucha pena y nada de gloria, pero lo que le ocurrió a España en Brasil-2014 no tiene antecedentes. Lo más triste, en todo caso, es que el equipo que a todos los aficionados nos enamoró ahora pasó a ser la burla de sus detractores y su eliminación se celebró como si fuera la derrota del rival más odiado. Es que en el fútbol moderno mucho ha cambiado, inclusive los códigos que fueron regla en otras épocas.

Dado que las fuerzas en general se han equilibrado (aunque sigue habiendo grandes y chicos) y que particularmente en este Mundial los grupos quedaron conformado de una manera distinta la de las ediciones anteriores (por el sistema que se empleó para establecer las cabezas de serie y los bombos del sorteo), salir en primera ronda ya no es un privilegio de los chicos o los debutantes. Por tercera ocasión en cuatro torneos, el campeón defensor se convirtió en el fracaso mayor. Francia, en Corea del Sur y Japón-2002; Italia, en Suráfrica-2010, y ahora España en Brasil-2014 pasaron del olimpo de los dioses al ardiente infierno.

Es una situación que resulta muy difícil de explicar y más si uno se percata de que el último campeón que logró hacer una defensa digna de su corona fue Brasil, rey en Estados Unidos-1994 y luego fue subcampeón en Francia-1998. Y estamos hablando de hace 16 años, del siglo pasado, así que suena a prehistoria. Lo que en el pasado era una rareza (en las primeras doce ediciones solo dos veces el campeón no estuvo entre los ocho mejores: Brasil en 1966 y Argentina en 1982), ahora es una costumbre. Tanto, que ya se habla de ‘síndrome del campeón’, como si fuera una especie de maldición y el siguiente paso después de alzar el trofeo sea arrastrarse en el lodo de la humillación.

En 1950, también en el Maracaná, España había eliminado a Chile (FIFA.com).
En 1950, también en el Maracaná, España había eliminado a Chile (FIFA.com).

El partido de este 18 de junio en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, en todo caso, nos ofrece varias lecturas, más allá de lo que algunos consideran el fin del ciclo de España. Hace 64 años, en ese mismo escenario, la Roja europea y la Roja suramericana se vieron las caras, también en el segundo partido de la fase de grupos, pero aquella vez la historia fue diferente. Ese 29 de junio, ante una asistencia de 19.790 aficionados que provocó que el colosal escenario se viera prácticamente vacío, España triunfó 2-0 con goles de Estanislao Basora y Telmo Zarra. Así, aseguró su paso a la fase final (un cuadrangular) y, de paso, despidió a su rival, que ya había caído en el debut (0-2 con Inglaterra).

Esta vez, en cambio, frente a 74.101 espectadores (casi cupo completo), Chile jugó uno de los mejores partidos de su historia en la Copa Mundo y le propinó el golpe de nocaut a un rival que ya venía grogui. Eduardo Vargas y Charles Aránguiz quedaron inscritos en la historias como los protagonistas de una derrota que no pocos dudaron en llamar ‘un nuevo Maracanazo’. Por primera vez en ocho enfrentamientos, el equipo hoy dirigido por el argentino Jorge Sampaoli venció a un campeón mundial (traía racha de seis derrotas y un empate); la última vez había ocurrido en Chile-1962, cuando le ganó a Italia. Y por primera vez desde 1950, España encajó más de seis goles en su pórtico durante una Copa Mundo: aquella vez fueron 12 y ahora suma 7 (y le resta un partido).

A uno puede gustarle el estilo de España, puede aburrirse con el tiqui-taca, puede hastiarse con la soberbia y el triunfalismo de los medios de comunicación españoles, puede alegrarse de que un grande haya caído (la parábola de David y Goliat siempre gusta en los Mundiales). Sin embargo, lo que un aficionado al fútbol no puede hacer es alegrarse de que la fabulosa historia de España haya terminado de esta manera. “Este grupo no se merecía un final así”, dijo con mucho acierto Íker Casillas, ayer héroe, hoy uno de los villanos. Y mejor no pudo resumirlo el diario AS, que en su web tituló “Fue bonito mientras duró”.

Y sí, fue bonito, muy bonito. Porque como el Brasil de 1970, como la Holanda de 1974, como el Maradona de 1986, como el Zidane de 1998, esta España de Suráfrica-2010 (con un previo y un pos que no se pueden obviar, como fueron los títulos en la Eurocopa de Naciones de 2008 y 2012) nos enamoró con su juego. De la mano del sabio de Hortaleza Luis Aragonés (qepe) y luego con Vicente del Bosque, la Roja forjó un estilo que le permitió transformarse en protagonista después de haber sido durante muchísimos años un actor de reparto, cuando no un convidado de piedra. Muchos, por no decir casi todos, nos dejamos conquistar por ese juego que durante un largo período resultó un acertijo indescifrable para sus rivales.

Pero en el mundo moderno todo se acaba, y mucho más rápido que antes. El reinado de la Selección España terminó irónicamente el mismo día en que el rey Juan Carlos firmó la sucesión del trono y proclamó a su hijo Felipe como nuevo monarca de los españoles. Así, entonces, la derrota contra Chile significó el final de un reinado, de una época en la que los hinchas fuimos felices gracias a España. Porque este equipo rescató el fútbol ofensivo en su esencia, porque fue fiel a sus convicciones, porque respetó el ADN de sus jugadores, porque despertó la admiración de sus contendores, porque demostró grandeza en la victoria y también en la derrota. Se fue España y su ciclo en los Mundiales fue bonito mientras duró. Y a los buenos hinchas, su eliminación debería provocarnos tristeza, porque un campeón de su talla, de su talante, no merecía terminar así…

Vargas celebra ,Ramos y Casillas sufren. Chile ganó y España se despidió (FIFA.com).
Vargas celebra ,Ramos y Casillas sufren. Chile ganó y España se despidió (FIFA.com).

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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